La Niña de los Peña se ha hecho mayor
Tere Peña es la chica de los Peña, la familia que probablemente más arte ha parido por metro cuadrado en Lebrija. No está acostumbrada a ver, sino a mirar, y lo hace con esos ojillos achinados y azules por donde sigue manando la memoria de su casta. Comunicadora y productora musical, termina el verano con el enésimo galardón a su carrera y a su contribución a la difusión y promoción de un arte que, si ya es Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, lo ha conseguido en buena medida gracias a su pueblo y a familias como la suya, donde destacan cantaores como su hermano Juan, guitarristas como su hermano Pedro y hasta pianistas como su sobrino Dorantes.
Pamplona le acaba de entregar el Flamenco On Fire de este año, que ha compartido además con otros periodistas como el jerezano Fermín Lobatón o la madrileña Elvira López Hidalgo. El reconocimiento se le suma a la Encomienda de Número de la Orden del Mérito Civil en un acto celebrado en febrero en el palacio de La Moncloa, por su contribución a la visibilización de la diversidad cultural y al reconocimiento de la realidad de su pueblo, el gitano.
La benjamina de María La Perrata recibió el Premio Nacional de Flamenco por parte de la Cátedra de Flamencología de Jerez de la Frontera en el año 2008 y un Grammy Latino en 2002, después de haber convertido la radio y su programa Temple y pureza -que dirigió durante un cuarto de siglo en Radiolé- en una referencia para artistas, aficionados y profesionales del sector.
La hermana de Juan Peña el Lebrijano canta solo en la intimidad y le da tanta pena algunos de los últimos sucesos transfronterizos que también prefiere comentarlos cuando se apagan las cámaras.
PREGUNTA: Por “María Teresa” no la conoce nadie, ¿tal vez su madre?
RESPUESTA: Me pusieron Mª Teresa por mi abuela materna, de Utrera y que, como yo, tenía los ojos azules. En familia, siempre fui conocida por Tere; y también como “la niña”. A mi madre le gustaba llamarme Mª Teresa algunas veces, seguramente porque se acordaba de la suya.
P: Ahora que ha pasado tanto tiempo, ¿se acuerda más de su madre, de su gente, de cuando usted era una niña y en su casa sobraba el arte?
R: Por mi madre tengo veneración y la tengo siempre presente. A ella le gustaba todo tipo de música y teníamos complicidad al escucharla. En mi casa todo giraba alrededor de la música; ya fuera por la radio, en disco o en vivo. La música siempre ha sido y es nuestra forma de vivir y comunicarnos.
P: ¿Se hizo periodista por la universidad, por la radio o por el flamenco?
R: La magia de la radio me atrapó desde jovencita y el bendito destino hizo que fuera el medio donde desarrollara mi labor profesional durante más de 35 años, con la gran suerte de trabajar en lo que tanto me gustó siempre. Ya no sólo era una de mis fuentes donde escuchar música, ahora la seleccionaba y compartía con mis oyentes. Momentos maravillosos que llevo en mí.
P: Acaba de recibir el galardón Fundación Flamenco On Fire de Pamplona, pero es que empezó el año con la Encomienda de Número de la Orden del Mérito Civil nada menos que en La Moncloa… ¿Están descubriendo ahora el mérito del flamenco o es todo un espejismo?
R: Cuanto más afición y preparación musical tengamos, mayor prestigio tendrá el flamenco; siempre teniendo en cuenta que el flamenco no es una música popular y es necesario iniciarse en sus códigos propios para poder disfrutarlo. Por otra parte, los reconocimientos a mi labor de tantos años los recibo con infinita gratitud.
"Como el flamenco no es una música popular, es necesario iniciarse en sus códigos para poder disfrutarlo"
P: De todas formas, usted, sin necesidad de dar el cante, tiene ya experiencia en que le reconozcan su trabajo, que es el de comunicar el flamenco desde sus raíces. Ganó hasta un Grammy Latino hace más de veinte años…
R: Mi labor de productora me ha dado grandes satisfacciones; entre ellas, ese Grammy Latino al que te refieres. Son más de 30 grabaciones las que he dirigido de grandes clásicos como Bernarda y Gaspar de Utrera, Manuel Agujetas, El Chocolate, Triana Pura, Chano Lobato, José Menese, Inés Bacán, Luis El Zambo, la familia Sordera, Luis de La Pica, y tantos otros. Todos han sido lecciones de vivencias y de música.
P: Hablando de raíces, ¿echa de menos a cantaores como Chocolate, como Terremoto, como Agujetas o como la Bernarda y la Fernanda de Utrera…?
R: Con todos ellos he vivido momentos sublimes. Muchos amaneceres de cante que quedan en mi alma; pero lo que más echo de menos es a los que faltan de mi familia: mis padres, Bernardo y María, y mis hermanos Pedro, Juan y María, que marcaron mis códigos de vida.
P: ¿Cree que el flamenco está más falto hoy de artistas como tanta gente de su familia o de comunicadores que lo expliquen como usted ha hecho durante décadas?
R: El flamenco, como todas las corrientes artísticas, tiene fases de mayor y menor creatividad. La guitarra y el baile están viviendo grandes momentos de búsqueda y abriendo nuevos caminos; en cuanto al cante, venimos de una época muy esplendorosa y aunque en la actualidad contamos con nombres de primera línea, estamos expectantes a sus propuestas artísticas, que definirán la época actual.
"Estamos expectantes con los propuestas artísticas de los cantaores de primera línea, porque definirán la época actual"
P: Recuerdo escuchar, desde muy joven, el programa Temple y pureza, donde era más decisiva su selección que su comentario…
R: Creo que marqué unas formas nuevas de llevar el flamenco a la radio. En la cuidadosa selección musical estaban implícitas mis valoraciones, sobraban las pontificaciones. Buscaba cada noche crear un ambiente agradable, íntimo y de complicidad con mis oyentes. Era una radio de autor.
P: La ha recibido el presidente del Gobierno precisamente cuando se cumple medio siglo del disco Persecución de su hermano Juan…
R: La obra Persecución es atemporal. Se cuenta musicalmente la historia del pueblo gitano en España y en una época. Nunca se debe perder nuestra memoria histórica.
P: Aquel disco marcó un antes y un después en el flamenco por muchas razones, no solo por los textos del poeta Félix Grande.
R: Y que Juan interpretó de forma sublime. Ahí, volvió a mojar el agua. También están las guitarras de Enrique de Melchor y mi hermano Pedro, que lo llevan de forma magistral.
P: Qué contraste entre lo que cuenta aquel disco, la persecución oficial de los gitanos durante siglos, y el presidente de nuestro país premiando a una gitana rubia como usted.
-Pues creo que algo hemos progresado. Sea para bien.
P: Hay quienes critican las medidas a favor de la mujer porque presuponen que ya existe la igualdad. Supongo que son los mismos que critican las medidas a favor de las minorías por la misma supuesta razón…
R: Creo que algo se ha avanzado, pero para llegar a esas igualdades que me dices queda mucho todavía por hacer.
P: ¿Cree que su hermano, al margen de un magnífico cantaor, fue también un intelectual del cante?
R: Totalmente. En cada una de sus obras temáticas, lleva implícita y explícita la denuncia en favor de los más débiles y en especial, los niños. Desde La palabra de Dios a un gitano a Lágrimas de cera. También con el hermanamiento de diferentes culturas. Juan nunca olvidó su compromiso social. Se mojó y bien.
P: Por cierto, algunos que se dicen preocupados por el patrimonio han criticado la ubicación del monumento en su pueblo…
R: Juan “El Lebrijano” es patrimonio cultural de Lebrija y creo que está donde le corresponde.
"Mi hermano Juan nunca olvidó su compromiso social; se mojó y bien"
P: De Juan se suele decir que fue un heterodoxo porque experimentó más allá del cante y la guitarra.
R: Juan fue un músico artista y como tal no hubo ninguna frontera que lo limitara.
P: Quiero imaginarla a usted cantándose algo…
R: Mis intervenciones musicales se han limitado siempre a la intimidad de la familia y los amigos. Es verdad que me gusta cantar acompañándome con la guitarra.
P: No me diga.
R: Sí, mis padres y mis hermanos disfrutaban escuchándome, aunque siempre fui tímida para otros ámbitos más abiertos.
P: ¿Y no hay nada grabado?
R: Bueno, he hecho contadas incursiones en algunas grabaciones, sí. Algunos coros en discos o directos con mi hermano Juan, un villancico de mi hermano Pedro grabado con la guitarra de Raimundo Amador en el disco Cantos vividos…
P: Ya es algo.
R: Y un single versionando el tema maravilloso que cantaba mi madre: Caravana.
P: ¿Y su palo favorito?
R: El que me conmueva cuando lo escucho por su calidad interpretativa y por su transmisión emocional.
P: Así de claro.
R: Bueno, si quieres que te destaque alguno especial, te diría la soleá por bulerías.
P: No es mala elección.
R: Pero cuando está mecida, despacito, dicha con gusto y sin lastimar la voz. Mi hermano Juan hacía una auténtica sinfonía de ella.
La Niña de los Peña se ha hecho mayor
Tere Peña es la chica de los Peña, la familia que probablemente más arte ha parido por metro cuadrado en Lebrija. No está acostumbrada a ver, sino a mirar, y lo hace con esos ojillos achinados y azules por donde sigue manando la memoria de su casta. Comunicadora y productora musical, termina el verano con el enésimo galardón a su carrera y a su contribución a la difusión y promoción de un arte que, si ya es Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, lo ha conseguido en buena medida gracias a su pueblo y a familias como la suya, donde destacan cantaores como su hermano Juan, guitarristas como su hermano Pedro y hasta pianistas como su sobrino Dorantes.
Pamplona le acaba de entregar el Flamenco On Fire de este año, que ha compartido además con otros periodistas como el jerezano Fermín Lobatón o la madrileña Elvira López Hidalgo. El reconocimiento se le suma a la Encomienda de Número de la Orden del Mérito Civil en un acto celebrado en febrero en el palacio de La Moncloa, por su contribución a la visibilización de la diversidad cultural y al reconocimiento de la realidad de su pueblo, el gitano.
La benjamina de María La Perrata recibió el Premio Nacional de Flamenco por parte de la Cátedra de Flamencología de Jerez de la Frontera en el año 2008 y un Grammy Latino en 2002, después de haber convertido la radio y su programa Temple y pureza -que dirigió durante un cuarto de siglo en Radiolé- en una referencia para artistas, aficionados y profesionales del sector.
La hermana de Juan Peña el Lebrijano canta solo en la intimidad y le da tanta pena algunos de los últimos sucesos transfronterizos que también prefiere comentarlos cuando se apagan las cámaras.
PREGUNTA: Por “María Teresa” no la conoce nadie, ¿tal vez su madre?
RESPUESTA: Me pusieron Mª Teresa por mi abuela materna, de Utrera y que, como yo, tenía los ojos azules. En familia, siempre fui conocida por Tere; y también como “la niña”. A mi madre le gustaba llamarme Mª Teresa algunas veces, seguramente porque se acordaba de la suya.
P: Ahora que ha pasado tanto tiempo, ¿se acuerda más de su madre, de su gente, de cuando usted era una niña y en su casa sobraba el arte?
R: Por mi madre tengo veneración y la tengo siempre presente. A ella le gustaba todo tipo de música y teníamos complicidad al escucharla. En mi casa todo giraba alrededor de la música; ya fuera por la radio, en disco o en vivo. La música siempre ha sido y es nuestra forma de vivir y comunicarnos.
P: ¿Se hizo periodista por la universidad, por la radio o por el flamenco?
R: La magia de la radio me atrapó desde jovencita y el bendito destino hizo que fuera el medio donde desarrollara mi labor profesional durante más de 35 años, con la gran suerte de trabajar en lo que tanto me gustó siempre. Ya no sólo era una de mis fuentes donde escuchar música, ahora la seleccionaba y compartía con mis oyentes. Momentos maravillosos que llevo en mí.
P: Acaba de recibir el galardón Fundación Flamenco On Fire de Pamplona, pero es que empezó el año con la Encomienda de Número de la Orden del Mérito Civil nada menos que en La Moncloa… ¿Están descubriendo ahora el mérito del flamenco o es todo un espejismo?
R: Cuanto más afición y preparación musical tengamos, mayor prestigio tendrá el flamenco; siempre teniendo en cuenta que el flamenco no es una música popular y es necesario iniciarse en sus códigos propios para poder disfrutarlo. Por otra parte, los reconocimientos a mi labor de tantos años los recibo con infinita gratitud.
"Como el flamenco no es una música popular, es necesario iniciarse en sus códigos para poder disfrutarlo"
P: De todas formas, usted, sin necesidad de dar el cante, tiene ya experiencia en que le reconozcan su trabajo, que es el de comunicar el flamenco desde sus raíces. Ganó hasta un Grammy Latino hace más de veinte años…
R: Mi labor de productora me ha dado grandes satisfacciones; entre ellas, ese Grammy Latino al que te refieres. Son más de 30 grabaciones las que he dirigido de grandes clásicos como Bernarda y Gaspar de Utrera, Manuel Agujetas, El Chocolate, Triana Pura, Chano Lobato, José Menese, Inés Bacán, Luis El Zambo, la familia Sordera, Luis de La Pica, y tantos otros. Todos han sido lecciones de vivencias y de música.
P: Hablando de raíces, ¿echa de menos a cantaores como Chocolate, como Terremoto, como Agujetas o como la Bernarda y la Fernanda de Utrera…?
R: Con todos ellos he vivido momentos sublimes. Muchos amaneceres de cante que quedan en mi alma; pero lo que más echo de menos es a los que faltan de mi familia: mis padres, Bernardo y María, y mis hermanos Pedro, Juan y María, que marcaron mis códigos de vida.
P: ¿Cree que el flamenco está más falto hoy de artistas como tanta gente de su familia o de comunicadores que lo expliquen como usted ha hecho durante décadas?
R: El flamenco, como todas las corrientes artísticas, tiene fases de mayor y menor creatividad. La guitarra y el baile están viviendo grandes momentos de búsqueda y abriendo nuevos caminos; en cuanto al cante, venimos de una época muy esplendorosa y aunque en la actualidad contamos con nombres de primera línea, estamos expectantes a sus propuestas artísticas, que definirán la época actual.
"Estamos expectantes con los propuestas artísticas de los cantaores de primera línea, porque definirán la época actual"
P: Recuerdo escuchar, desde muy joven, el programa Temple y pureza, donde era más decisiva su selección que su comentario…
R: Creo que marqué unas formas nuevas de llevar el flamenco a la radio. En la cuidadosa selección musical estaban implícitas mis valoraciones, sobraban las pontificaciones. Buscaba cada noche crear un ambiente agradable, íntimo y de complicidad con mis oyentes. Era una radio de autor.
P: La ha recibido el presidente del Gobierno precisamente cuando se cumple medio siglo del disco Persecución de su hermano Juan…
R: La obra Persecución es atemporal. Se cuenta musicalmente la historia del pueblo gitano en España y en una época. Nunca se debe perder nuestra memoria histórica.
P: Aquel disco marcó un antes y un después en el flamenco por muchas razones, no solo por los textos del poeta Félix Grande.
R: Y que Juan interpretó de forma sublime. Ahí, volvió a mojar el agua. También están las guitarras de Enrique de Melchor y mi hermano Pedro, que lo llevan de forma magistral.
P: Qué contraste entre lo que cuenta aquel disco, la persecución oficial de los gitanos durante siglos, y el presidente de nuestro país premiando a una gitana rubia como usted.
-Pues creo que algo hemos progresado. Sea para bien.
P: Hay quienes critican las medidas a favor de la mujer porque presuponen que ya existe la igualdad. Supongo que son los mismos que critican las medidas a favor de las minorías por la misma supuesta razón…
R: Creo que algo se ha avanzado, pero para llegar a esas igualdades que me dices queda mucho todavía por hacer.
P: ¿Cree que su hermano, al margen de un magnífico cantaor, fue también un intelectual del cante?
R: Totalmente. En cada una de sus obras temáticas, lleva implícita y explícita la denuncia en favor de los más débiles y en especial, los niños. Desde La palabra de Dios a un gitano a Lágrimas de cera. También con el hermanamiento de diferentes culturas. Juan nunca olvidó su compromiso social. Se mojó y bien.
P: Por cierto, algunos que se dicen preocupados por el patrimonio han criticado la ubicación del monumento en su pueblo…
R: Juan “El Lebrijano” es patrimonio cultural de Lebrija y creo que está donde le corresponde.
"Mi hermano Juan nunca olvidó su compromiso social; se mojó y bien"
P: De Juan se suele decir que fue un heterodoxo porque experimentó más allá del cante y la guitarra.
R: Juan fue un músico artista y como tal no hubo ninguna frontera que lo limitara.
P: Quiero imaginarla a usted cantándose algo…
R: Mis intervenciones musicales se han limitado siempre a la intimidad de la familia y los amigos. Es verdad que me gusta cantar acompañándome con la guitarra.
P: No me diga.
R: Sí, mis padres y mis hermanos disfrutaban escuchándome, aunque siempre fui tímida para otros ámbitos más abiertos.
P: ¿Y no hay nada grabado?
R: Bueno, he hecho contadas incursiones en algunas grabaciones, sí. Algunos coros en discos o directos con mi hermano Juan, un villancico de mi hermano Pedro grabado con la guitarra de Raimundo Amador en el disco Cantos vividos…
P: Ya es algo.
R: Y un single versionando el tema maravilloso que cantaba mi madre: Caravana.
P: ¿Y su palo favorito?
R: El que me conmueva cuando lo escucho por su calidad interpretativa y por su transmisión emocional.
P: Así de claro.
R: Bueno, si quieres que te destaque alguno especial, te diría la soleá por bulerías.
P: No es mala elección.
R: Pero cuando está mecida, despacito, dicha con gusto y sin lastimar la voz. Mi hermano Juan hacía una auténtica sinfonía de ella.
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