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De homenaje benéfico en 1962 a la cita flamenca más esperada de Sevilla: el Festival de Cante Jondo 'Antonio Mairena'

Figuras consagradas y jóvenes aspirantes se encuentran en un festival flamenco que une competición, patrimonio y memoria jonda en Mairena del Alcor

  • El Festival de Cante Jondo Antonio Mairena ya ha echado a andar su LXV edición.

El Festival de Cante Jondo Antonio Mairena reúne cada año en Mairena del Alcor a figuras consagradas, jóvenes aspirantes, instituciones, estudiosos y aficionados en torno al cante, el toque y el baile. Creado en 1962 para recaudar fondos con los que atender las necesidades de la parroquia durante las fiestas patronales de San Bartolomé, seis décadas y media después está posicionado como un absoluto referente dentro de la programación jonda estival andaluza, gracias a un ecosistema formado por Antonio Mairena, la Casa del Arte Flamenco, el Ayuntamiento, los espacios patrimoniales, la afición local y un concurso de cante capaz de convertir la tradición en cantera.

De hecho, la edición que este año se desarrolla entre el 28 de agosto y el cinco de septiembre de 2026 que se desarrolla en la Casa Palacio de los Duques de Arcos, el Teatro Municipal Calixto Sánchez y el Auditorio Municipal Manuel Mairena, con recitales, conferencias, formación, el Concurso Nacional y una gala final va mucho más allá de un simple cartel anual donde las primeras referencias de las distintas disciplinas de lo jondo se suben al escenario.

Por un lado, porque la cita mantiene vivo el legado de Antonio Mairena mediante una organización compartida por el Ayuntamiento y la Casa del Arte Flamenco, que combina exhibición, salvaguardia patrimonial y promoción de nuevas voces. Y, por otro lado, porque tanto el festival como el concurso comparten origen y filosofía, aunque con el tiempo se especializaron: el primero actúa como escaparate artístico e institucional, incorpora homenajes, divulgación y encuentro de públicos; el segundo selecciona, evalúa y promociona tanto a nuevos talentos como artistas veteranos.

  • Un momento de la presentación.
  • -

Patrimonio, turismo y el reto de seguir creciendo

Con el objetivo y la premisa de mantener repertorios, crear contextos de escucha, documentar actuaciones y transmitir criterios interpretativos entre generaciones, tanto el festival como el concurso actúan como mecanismos de salvaguardia del flamenco.

De hecho, el archivo audiovisual de la Casa del Arte aporta conservación e investigación; la celebración articula orgullo local, memoria familiar y sociabilidad flamenca; y los nombres de los espacios Manuel Mairena y Calixto Sánchez convierten el mapa urbano en relato cultural.

Además, la llegada de aficionados, artistas, medios y profesionales genera demanda en hostelería, transporte y comercio, ayudan a proyectar la marca de Mairena del Alcor como centro neurálgico del flamenco y su posición también ve reforzada por el reconocimiento del acontecimiento como de Interés Turístico de Andalucía.

No obstante, más de seis décadas de continuidad entrelazando el vínculo entre festival y concurso, los espacios patrimoniales, el arraigo local y una red institucional estable son las principales fortalezas de un evento, cuyos desafíos más importantes pasan por equilibrar canon mairenista y la innovación evolutiva sin diluir la identidad, asegurar transparencia y renovación de jurados y bases, favorecer el relevo generacional y la accesibilidad, y medir con datos el impacto económico, social y educativo.

Ahora bien, el riesgo sería confundir fidelidad con inmovilidad ya que no podemos olvidar que la tradición flamenca ha vivido de transmisión y recreación y Mairena lleva 65 años trabajando en un evento que ofrece un marco exigente desde el que puede emerger la personalidad artística.

Una semana de cante, baile, guitarra y memoria

La programación oficial anunciada para la 65 edición que se iniciaba el 28 de agosto con una propuesta de flamenco fusión en el Auditorio Manuel Mairena y tenía continuidad el primero de los días de septiembre en la Casa Palacio con la inauguración oficial del evento y la conferencia de Pedro Lóphe titulada Diego Clavel: ética y estética ilustrada por Rubito hijo al cante y Antonio Carrión al toque, conformaba el pistoletazo de salida a los grandes eventos previstos.

El 2 de septiembre, a las 21.30, el Teatro Municipal Calixto Sánchez el espectáculo Flamenco Patrimonio del Ballet Flamenco de Andalucía, el mismo lugar donde el 3 de septiembre, se impartirá una masterclass de baile dirigida Alejandro Rodríguez. En esta misma jornada, la Casa Palacio será testigo de Un siglo de testimonio flamenco en el que Juan Romero Pantoja Romerito será el protagonista, antes del recital de guitarra de Diego del Morao con el que se cierra la jornada.

Tras el Concurso Nacional del viernes día 4 de septiembre, la gala principal del evento se llevará a cabo el sábado día 5 de septiembre en el Auditorio Manuel Mairena, donde participarán en esta ocasión José Mercé, La Macanita, Juan de Mairena y Rocío Luna al cante; Antonio Higuero, Manuel Valencia y Francisco Gómez, a la guitarra; y al baile, Juan Manuel Fernández Montoya Farruquito, arropado al cante por Ismael de la Rosa El Bola, Manuel de la Nina y Mari Vizárraga, la guitarra de Manuel Valencia y la percusión de Paco Vega.

El concurso: exigencia, premios y puerta de entrada

El Concurso Nacional de Cante Jondo Antonio Mairena nació dentro del festival y se convirtió en uno de sus mecanismos más eficaces de transmisión. No busca únicamente la voz más bella, sino que examina conocimiento de repertorios, compás, afinación, personalidad, capacidad expresiva y adecuación estilística.

De hecho, un premio en Mairena puede facilitar contratos en peñas y festivales, atraer a la crítica y convertir una promesa en un nombre reconocido. La hemeroteca ya describe en 1985 el triunfo el Concurso Nacional de Cante Jondo 'Antonio Mairena' como un paso decisivo hacia la consagración.

En esta edición de 2026, la Casa del Arte acogerá la edición número 64 del concurso bajo el lema El concurso hecho festival dedicado a Aurora Vargas y recupera de forma expresa el carácter benéfico del origen: la recaudación se destina a las obras de la Capilla del Santísimo Cristo de la Cárcel.

Una historia que comenzó para ayudar a la parroquia

Todo empezó el 25 de agosto de 1962. El párroco Enrique López Guerrero buscaba recaudar fondos para atender las necesidades de la parroquia durante las fiestas patronales de San Bartolomé y propuso a Antonio Mairena organizar un espectáculo. El cantaor, recién distinguido con la III Llave de Oro del Cante en Córdoba, vio la oportunidad de materializar una idea que venía madurando: promover el buen cante entre los aficionados y acercarlo a un público todavía poco familiarizado con estas manifestaciones. El primer Festival de Canciones y Cante Flamenco se celebró en el paseo, actual avenida de Andalucía, e incluyó un concurso regional de aficionados.

En 1963 no hubo festival por dificultades económicas. Un año después, el Ayuntamiento asumió la organización y el encuentro adoptó el nombre Festival de Cante Jondo. El elenco contribuyó a consolidar la convocatoria y Juan Peña El Lebrijano obtuvo el trofeo Antonio Mairena.

Durante los años setenta, la incorporación al ciclo Festivales de España atrajo público de fuera, incluso del extranjero, y la prensa especializada llegó a presentar la localidad como capital del flamenco.

La Casa del Arte Flamenco, fundada en 1971, gestionó festival y concurso en 1977 y 1978, pero las dificultades económicas y organizativas llevaron después a recuperar la colaboración municipal en 1979, donde el Ayuntamiento retomó su organización. Así las cosas, la muerte de Antonio Mairena en 1983 reforzó el festival como rito anual de memoria y en 1986 se conmemoró el XXV aniversario con colaboración activa entre el Consistorio y la Casa del Arte.

Otro cambio decisivo llegó en 1998, cuando el encuentro pasó a la restaurada Casa Palacio de los Duques de Arcos, donde aún hoy se continúa celebrando parte de la programación expandida — en tiempo mucho más reciente— a varios días, escenarios y formatos.

Obviamente, el marco local resulta inseparable de Antonio Cruz García, Antonio Mairena (1909-1983), cantaor, estudioso empírico y ordenador de repertorios tradicionales. Su influencia y canon artístico y profesional es indisoluble respecto a una cita en la que prima la profundidad expresiva, el conocimiento de los estilos, el respeto por las formas transmitidas oralmente y la consideración del cante como patrimonio. Y es precisamente esa orientación la que aporta prestigio y coherencia, aunque también sostiene debates estéticos sobre clasicismo, canon e innovación.

El Festival de Cante Jondo Antonio Mairena reúne cada año en Mairena del Alcor a figuras consagradas, jóvenes aspirantes, instituciones, estudiosos y aficionados en torno al cante, el toque y el baile. Creado en 1962 para recaudar fondos con los que atender las necesidades de la parroquia durante las fiestas patronales de San Bartolomé, seis décadas y media después está posicionado como un absoluto referente dentro de la programación jonda estival andaluza, gracias a un ecosistema formado por Antonio Mairena, la Casa del Arte Flamenco, el Ayuntamiento, los espacios patrimoniales, la afición local y un concurso de cante capaz de convertir la tradición en cantera.

De hecho, la edición que este año se desarrolla entre el 28 de agosto y el cinco de septiembre de 2026 que se desarrolla en la Casa Palacio de los Duques de Arcos, el Teatro Municipal Calixto Sánchez y el Auditorio Municipal Manuel Mairena, con recitales, conferencias, formación, el Concurso Nacional y una gala final va mucho más allá de un simple cartel anual donde las primeras referencias de las distintas disciplinas de lo jondo se suben al escenario.

Por un lado, porque la cita mantiene vivo el legado de Antonio Mairena mediante una organización compartida por el Ayuntamiento y la Casa del Arte Flamenco, que combina exhibición, salvaguardia patrimonial y promoción de nuevas voces. Y, por otro lado, porque tanto el festival como el concurso comparten origen y filosofía, aunque con el tiempo se especializaron: el primero actúa como escaparate artístico e institucional, incorpora homenajes, divulgación y encuentro de públicos; el segundo selecciona, evalúa y promociona tanto a nuevos talentos como artistas veteranos.

  • Un momento de la presentación.
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Patrimonio, turismo y el reto de seguir creciendo

Con el objetivo y la premisa de mantener repertorios, crear contextos de escucha, documentar actuaciones y transmitir criterios interpretativos entre generaciones, tanto el festival como el concurso actúan como mecanismos de salvaguardia del flamenco.

De hecho, el archivo audiovisual de la Casa del Arte aporta conservación e investigación; la celebración articula orgullo local, memoria familiar y sociabilidad flamenca; y los nombres de los espacios Manuel Mairena y Calixto Sánchez convierten el mapa urbano en relato cultural.

Además, la llegada de aficionados, artistas, medios y profesionales genera demanda en hostelería, transporte y comercio, ayudan a proyectar la marca de Mairena del Alcor como centro neurálgico del flamenco y su posición también ve reforzada por el reconocimiento del acontecimiento como de Interés Turístico de Andalucía.

No obstante, más de seis décadas de continuidad entrelazando el vínculo entre festival y concurso, los espacios patrimoniales, el arraigo local y una red institucional estable son las principales fortalezas de un evento, cuyos desafíos más importantes pasan por equilibrar canon mairenista y la innovación evolutiva sin diluir la identidad, asegurar transparencia y renovación de jurados y bases, favorecer el relevo generacional y la accesibilidad, y medir con datos el impacto económico, social y educativo.

Ahora bien, el riesgo sería confundir fidelidad con inmovilidad ya que no podemos olvidar que la tradición flamenca ha vivido de transmisión y recreación y Mairena lleva 65 años trabajando en un evento que ofrece un marco exigente desde el que puede emerger la personalidad artística.

Una semana de cante, baile, guitarra y memoria

La programación oficial anunciada para la 65 edición que se iniciaba el 28 de agosto con una propuesta de flamenco fusión en el Auditorio Manuel Mairena y tenía continuidad el primero de los días de septiembre en la Casa Palacio con la inauguración oficial del evento y la conferencia de Pedro Lóphe titulada Diego Clavel: ética y estética ilustrada por Rubito hijo al cante y Antonio Carrión al toque, conformaba el pistoletazo de salida a los grandes eventos previstos.

El 2 de septiembre, a las 21.30, el Teatro Municipal Calixto Sánchez el espectáculo Flamenco Patrimonio del Ballet Flamenco de Andalucía, el mismo lugar donde el 3 de septiembre, se impartirá una masterclass de baile dirigida Alejandro Rodríguez. En esta misma jornada, la Casa Palacio será testigo de Un siglo de testimonio flamenco en el que Juan Romero Pantoja Romerito será el protagonista, antes del recital de guitarra de Diego del Morao con el que se cierra la jornada.

Tras el Concurso Nacional del viernes día 4 de septiembre, la gala principal del evento se llevará a cabo el sábado día 5 de septiembre en el Auditorio Manuel Mairena, donde participarán en esta ocasión José Mercé, La Macanita, Juan de Mairena y Rocío Luna al cante; Antonio Higuero, Manuel Valencia y Francisco Gómez, a la guitarra; y al baile, Juan Manuel Fernández Montoya Farruquito, arropado al cante por Ismael de la Rosa El Bola, Manuel de la Nina y Mari Vizárraga, la guitarra de Manuel Valencia y la percusión de Paco Vega.

El concurso: exigencia, premios y puerta de entrada

El Concurso Nacional de Cante Jondo Antonio Mairena nació dentro del festival y se convirtió en uno de sus mecanismos más eficaces de transmisión. No busca únicamente la voz más bella, sino que examina conocimiento de repertorios, compás, afinación, personalidad, capacidad expresiva y adecuación estilística.

De hecho, un premio en Mairena puede facilitar contratos en peñas y festivales, atraer a la crítica y convertir una promesa en un nombre reconocido. La hemeroteca ya describe en 1985 el triunfo el Concurso Nacional de Cante Jondo 'Antonio Mairena' como un paso decisivo hacia la consagración.

En esta edición de 2026, la Casa del Arte acogerá la edición número 64 del concurso bajo el lema El concurso hecho festival dedicado a Aurora Vargas y recupera de forma expresa el carácter benéfico del origen: la recaudación se destina a las obras de la Capilla del Santísimo Cristo de la Cárcel.

Una historia que comenzó para ayudar a la parroquia

Todo empezó el 25 de agosto de 1962. El párroco Enrique López Guerrero buscaba recaudar fondos para atender las necesidades de la parroquia durante las fiestas patronales de San Bartolomé y propuso a Antonio Mairena organizar un espectáculo. El cantaor, recién distinguido con la III Llave de Oro del Cante en Córdoba, vio la oportunidad de materializar una idea que venía madurando: promover el buen cante entre los aficionados y acercarlo a un público todavía poco familiarizado con estas manifestaciones. El primer Festival de Canciones y Cante Flamenco se celebró en el paseo, actual avenida de Andalucía, e incluyó un concurso regional de aficionados.

En 1963 no hubo festival por dificultades económicas. Un año después, el Ayuntamiento asumió la organización y el encuentro adoptó el nombre Festival de Cante Jondo. El elenco contribuyó a consolidar la convocatoria y Juan Peña El Lebrijano obtuvo el trofeo Antonio Mairena.

Durante los años setenta, la incorporación al ciclo Festivales de España atrajo público de fuera, incluso del extranjero, y la prensa especializada llegó a presentar la localidad como capital del flamenco.

La Casa del Arte Flamenco, fundada en 1971, gestionó festival y concurso en 1977 y 1978, pero las dificultades económicas y organizativas llevaron después a recuperar la colaboración municipal en 1979, donde el Ayuntamiento retomó su organización. Así las cosas, la muerte de Antonio Mairena en 1983 reforzó el festival como rito anual de memoria y en 1986 se conmemoró el XXV aniversario con colaboración activa entre el Consistorio y la Casa del Arte.

Otro cambio decisivo llegó en 1998, cuando el encuentro pasó a la restaurada Casa Palacio de los Duques de Arcos, donde aún hoy se continúa celebrando parte de la programación expandida — en tiempo mucho más reciente— a varios días, escenarios y formatos.

Obviamente, el marco local resulta inseparable de Antonio Cruz García, Antonio Mairena (1909-1983), cantaor, estudioso empírico y ordenador de repertorios tradicionales. Su influencia y canon artístico y profesional es indisoluble respecto a una cita en la que prima la profundidad expresiva, el conocimiento de los estilos, el respeto por las formas transmitidas oralmente y la consideración del cante como patrimonio. Y es precisamente esa orientación la que aporta prestigio y coherencia, aunque también sostiene debates estéticos sobre clasicismo, canon e innovación.

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