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Profesionales forestales apuntan al "grave deterioro" del Infoca a la hora de extinguir los incendios andaluces: "Muestra una creciente incapacidad"

La Asociación Forestal Andaluza cuestiona la respuesta del servicio que ofrece el dispositivo de la Junta de Andalucía y señala que los grandes fuegos en Niebla, Los Gallardos y Villanueva de los Castillejos comparten las mismas carencias

  • Vista del incendio forestal de Niebla, este verano. -

La Asociación Forestal Andaluza (AFA) considera que los grandes incendios registrados en Andalucía durante los últimos años evidencian un "grave deterioro" de la capacidad operativa del dispositivo Infoca. La organización pone especialmente el foco en el incendio de Niebla, que califica como "el mayor registrado en la historia de Andalucía", y sostiene que su dimensión, al igual que la alcanzada por otros siniestros recientes, no puede explicarse únicamente por las condiciones meteorológicas o la evolución del fuego.

La AFA recuerda que técnicamente se considera gran incendio forestal aquel que supera las 500 hectáreas. Sin embargo, sostiene que la magnitud de algunos de los últimos siniestros obliga a hablar de incendios "grandísimos" y "catastróficos", algunos de ellos con superficies que multiplican ampliamente ese umbral. En el caso de Niebla, apunta, se llegó a superar en más de 70 veces la cifra de referencia.

Para los forestales, el problema fundamental está en la capacidad de respuesta durante las primeras horas. "La clave del éxito en la extinción de incendios forestales se encuentra en ser capaces de frenarlos en sus primeras etapas", sostiene la asociación. En su opinión, el Infoca, considerado durante décadas uno de los dispositivos de lucha contra los incendios forestales de referencia a nivel mundial, muestra actualmente "una creciente incapacidad para resolver los incendios en sus inicios".

Falta de personal y pérdida de experiencia

Entre las deficiencias más visibles, la AFA sitúa la falta de personal, que estaría provocando brigadas incompletas y turnos de trabajo extenuantes, además de problemas relacionados con el equipamiento y puestos de vigilancia que quedan sin cubrir. Son carencias que, según la asociación, han sido denunciadas reiteradamente por los sindicatos.

El impacto no sería únicamente laboral. "Todas estas circunstancias son importantes, tanto porque generan más riesgos para los trabajadores como por provocar un sobreesfuerzo que conduce al agotamiento y la desmotivación", apunta la asociación.

Pero la organización considera que hay problemas de fondo que van más allá de la falta de medios materiales o humanos. El primero sería la pérdida de capacitación y experiencia del personal.

Según la AFA, los actuales criterios de selección están favoreciendo la incorporación de profesionales procedentes de fuera del medio rural. Se trata, en muchos casos, de trabajadores con formación adecuada para afrontar situaciones de Protección Civil y emergencias, pero que, a juicio de la asociación, carecen del conocimiento directo del monte y de una vinculación suficiente con el territorio.

La asociación relaciona esta situación con otro fenómeno: el progresivo abandono de los trabajos de prevención forestal. Según sus datos, las actuaciones sobre áreas y fajas cortafuegos representan actualmente alrededor del 30% de la superficie sobre la que se trabajaba habitualmente hace algunos años.

Para AFA, esas labores no solo reducen la continuidad del combustible vegetal, sino que también sirven como entrenamiento para los propios trabajadores del dispositivo y permiten que conozcan mejor el territorio en el que posteriormente tendrán que intervenir.

La consecuencia, según la organización, es una mayor inseguridad a la hora de enfrentarse al fuego. "En ausencia de esas capacidades, los trabajadores se sienten menos seguros a la hora de enfrentarse al fuego", sostiene. Y esa inseguridad puede acabar traducida en una mayor cautela durante las primeras fases de un incendio y, por tanto, en una menor efectividad.

La desconexión con los técnicos y agentes de Medio Ambiente

La segunda gran cuestión que plantea la AFA es la pérdida de conexión entre el dispositivo de extinción y los profesionales encargados de la gestión del territorio forestal: técnicos y Agentes de Medio Ambiente.

  • Bomberos vigilan los posibles rescoldos por el incendio de Niebla, el pasado mes de agosto
  • -

La asociación vincula esta situación a la incorporación del Infoca a la Agencia de Emergencias de Andalucía (EMA), que, a su juicio, habría ido acompañada de una progresiva "desconexión respecto a los profesionales que trabajan habitualmente sobre el terreno".

Para AFA, estos profesionales poseen un conocimiento especialmente valioso sobre el estado de los montes, sus accesos, la vegetación o las características concretas de cada zona. La asociación considera que su progresivo alejamiento de la toma de decisiones durante los incendios supone prescindir de una información que puede resultar determinante tanto para la eficacia de la extinción como para la seguridad de quienes participan en ella. "Perder esa información está teniendo efectos demoledores para la eficacia y la seguridad del dispositivo", asegura.

Cuando el incendio supera la capacidad de respuesta

La tercera pieza del diagnóstico de la asociación aparece cuando el incendio deja de poder ser controlado durante sus primeras horas. A medida que aumenta su superficie, sostiene AFA, las carencias del dispositivo adquieren una mayor importancia y el escenario se vuelve progresivamente más complejo.

Al crecimiento del fuego se suman entonces, según la asociación, una mayor sensación de inseguridad entre los profesionales, la incorporación de medios procedentes de otros territorios y problemas de coordinación y conocimiento del terreno.

El resultado, en su opinión, puede ser una situación de "descoordinación y desorientación" que termina complicando todavía más la extinción.

La AFA sitúa el punto culminante cuando las autoridades declaran que el incendio se encuentra "fuera de capacidad de extinción". Para la asociación, esa expresión supone reconocer que las fases anteriores no han conseguido contener el siniestro y que el dispositivo ha quedado sin capacidad suficiente para hacer frente a su evolución.

En ese contexto, AFA alerta también sobre el creciente recurso al denominado fuego técnico: quemas controladas realizadas en zonas a las que todavía no ha llegado el incendio para eliminar el combustible y tratar de detener su avance.

  • Un paraje totalmente calcinado en Berrocal, por el incendio de Niebla
  • -

La organización reconoce que se trata de una herramienta que puede resultar útil en determinadas circunstancias, pero advierte de que su utilización bajo presión puede entrañar riesgos y aumentar incluso la superficie finalmente afectada.

Niebla, como ejemplo

La Asociación Forestal Andaluza sostiene que varias de las circunstancias que denuncia se produjeron durante el incendio de Niebla: una respuesta inicial que, a su juicio, no logró contener el fuego, dificultades derivadas del conocimiento del terreno, problemas de coordinación y una participación insuficiente de profesionales vinculados a la zona. "Varias de estas circunstancias se han dado en el incendio de Niebla, lo que por sí mismo ayuda a explicar el tamaño de esta catástrofe", afirma el colectivo.

La asociación extiende el diagnóstico a otros grandes incendios registrados durante esta campaña, entre ellos los de Los Gallardos y Villanueva de los Castillejos. Para AFA, las deficiencias del actual dispositivo son conocidas por los profesionales y han tenido "un peso decisivo" en lo que califica como los grandes fracasos de la campaña.

La organización rechaza, además, que estos episodios deban asumirse como catástrofes naturales inevitables.

"Los grandes incendios no son equiparables a catástrofes naturales inevitables, como los terremotos o las erupciones volcánicas", sostiene. A su juicio, existe margen para actuar tanto mediante una adecuada gestión del territorio como mediante un dispositivo de extinción eficaz.

La AFA reclama, así, políticas que permitan recuperar esas capacidades antes de que los grandes incendios se conviertan en un fenómeno asumido como inevitable. De lo contrario, advierte, Andalucía se encamina hacia una progresiva pérdida de superficie forestal a causa del fuego, con consecuencias "sociales, económicas y ambientales" de gran alcance.

La Asociación Forestal Andaluza (AFA) considera que los grandes incendios registrados en Andalucía durante los últimos años evidencian un "grave deterioro" de la capacidad operativa del dispositivo Infoca. La organización pone especialmente el foco en el incendio de Niebla, que califica como "el mayor registrado en la historia de Andalucía", y sostiene que su dimensión, al igual que la alcanzada por otros siniestros recientes, no puede explicarse únicamente por las condiciones meteorológicas o la evolución del fuego.

La AFA recuerda que técnicamente se considera gran incendio forestal aquel que supera las 500 hectáreas. Sin embargo, sostiene que la magnitud de algunos de los últimos siniestros obliga a hablar de incendios "grandísimos" y "catastróficos", algunos de ellos con superficies que multiplican ampliamente ese umbral. En el caso de Niebla, apunta, se llegó a superar en más de 70 veces la cifra de referencia.

Para los forestales, el problema fundamental está en la capacidad de respuesta durante las primeras horas. "La clave del éxito en la extinción de incendios forestales se encuentra en ser capaces de frenarlos en sus primeras etapas", sostiene la asociación. En su opinión, el Infoca, considerado durante décadas uno de los dispositivos de lucha contra los incendios forestales de referencia a nivel mundial, muestra actualmente "una creciente incapacidad para resolver los incendios en sus inicios".

Falta de personal y pérdida de experiencia

Entre las deficiencias más visibles, la AFA sitúa la falta de personal, que estaría provocando brigadas incompletas y turnos de trabajo extenuantes, además de problemas relacionados con el equipamiento y puestos de vigilancia que quedan sin cubrir. Son carencias que, según la asociación, han sido denunciadas reiteradamente por los sindicatos.

El impacto no sería únicamente laboral. "Todas estas circunstancias son importantes, tanto porque generan más riesgos para los trabajadores como por provocar un sobreesfuerzo que conduce al agotamiento y la desmotivación", apunta la asociación.

Pero la organización considera que hay problemas de fondo que van más allá de la falta de medios materiales o humanos. El primero sería la pérdida de capacitación y experiencia del personal.

Según la AFA, los actuales criterios de selección están favoreciendo la incorporación de profesionales procedentes de fuera del medio rural. Se trata, en muchos casos, de trabajadores con formación adecuada para afrontar situaciones de Protección Civil y emergencias, pero que, a juicio de la asociación, carecen del conocimiento directo del monte y de una vinculación suficiente con el territorio.

La asociación relaciona esta situación con otro fenómeno: el progresivo abandono de los trabajos de prevención forestal. Según sus datos, las actuaciones sobre áreas y fajas cortafuegos representan actualmente alrededor del 30% de la superficie sobre la que se trabajaba habitualmente hace algunos años.

Para AFA, esas labores no solo reducen la continuidad del combustible vegetal, sino que también sirven como entrenamiento para los propios trabajadores del dispositivo y permiten que conozcan mejor el territorio en el que posteriormente tendrán que intervenir.

La consecuencia, según la organización, es una mayor inseguridad a la hora de enfrentarse al fuego. "En ausencia de esas capacidades, los trabajadores se sienten menos seguros a la hora de enfrentarse al fuego", sostiene. Y esa inseguridad puede acabar traducida en una mayor cautela durante las primeras fases de un incendio y, por tanto, en una menor efectividad.

La desconexión con los técnicos y agentes de Medio Ambiente

La segunda gran cuestión que plantea la AFA es la pérdida de conexión entre el dispositivo de extinción y los profesionales encargados de la gestión del territorio forestal: técnicos y Agentes de Medio Ambiente.

  • Bomberos vigilan los posibles rescoldos por el incendio de Niebla, el pasado mes de agosto
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La asociación vincula esta situación a la incorporación del Infoca a la Agencia de Emergencias de Andalucía (EMA), que, a su juicio, habría ido acompañada de una progresiva "desconexión respecto a los profesionales que trabajan habitualmente sobre el terreno".

Para AFA, estos profesionales poseen un conocimiento especialmente valioso sobre el estado de los montes, sus accesos, la vegetación o las características concretas de cada zona. La asociación considera que su progresivo alejamiento de la toma de decisiones durante los incendios supone prescindir de una información que puede resultar determinante tanto para la eficacia de la extinción como para la seguridad de quienes participan en ella. "Perder esa información está teniendo efectos demoledores para la eficacia y la seguridad del dispositivo", asegura.

Cuando el incendio supera la capacidad de respuesta

La tercera pieza del diagnóstico de la asociación aparece cuando el incendio deja de poder ser controlado durante sus primeras horas. A medida que aumenta su superficie, sostiene AFA, las carencias del dispositivo adquieren una mayor importancia y el escenario se vuelve progresivamente más complejo.

Al crecimiento del fuego se suman entonces, según la asociación, una mayor sensación de inseguridad entre los profesionales, la incorporación de medios procedentes de otros territorios y problemas de coordinación y conocimiento del terreno.

El resultado, en su opinión, puede ser una situación de "descoordinación y desorientación" que termina complicando todavía más la extinción.

La AFA sitúa el punto culminante cuando las autoridades declaran que el incendio se encuentra "fuera de capacidad de extinción". Para la asociación, esa expresión supone reconocer que las fases anteriores no han conseguido contener el siniestro y que el dispositivo ha quedado sin capacidad suficiente para hacer frente a su evolución.

En ese contexto, AFA alerta también sobre el creciente recurso al denominado fuego técnico: quemas controladas realizadas en zonas a las que todavía no ha llegado el incendio para eliminar el combustible y tratar de detener su avance.

  • Un paraje totalmente calcinado en Berrocal, por el incendio de Niebla
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La organización reconoce que se trata de una herramienta que puede resultar útil en determinadas circunstancias, pero advierte de que su utilización bajo presión puede entrañar riesgos y aumentar incluso la superficie finalmente afectada.

Niebla, como ejemplo

La Asociación Forestal Andaluza sostiene que varias de las circunstancias que denuncia se produjeron durante el incendio de Niebla: una respuesta inicial que, a su juicio, no logró contener el fuego, dificultades derivadas del conocimiento del terreno, problemas de coordinación y una participación insuficiente de profesionales vinculados a la zona. "Varias de estas circunstancias se han dado en el incendio de Niebla, lo que por sí mismo ayuda a explicar el tamaño de esta catástrofe", afirma el colectivo.

La asociación extiende el diagnóstico a otros grandes incendios registrados durante esta campaña, entre ellos los de Los Gallardos y Villanueva de los Castillejos. Para AFA, las deficiencias del actual dispositivo son conocidas por los profesionales y han tenido "un peso decisivo" en lo que califica como los grandes fracasos de la campaña.

La organización rechaza, además, que estos episodios deban asumirse como catástrofes naturales inevitables.

"Los grandes incendios no son equiparables a catástrofes naturales inevitables, como los terremotos o las erupciones volcánicas", sostiene. A su juicio, existe margen para actuar tanto mediante una adecuada gestión del territorio como mediante un dispositivo de extinción eficaz.

La AFA reclama, así, políticas que permitan recuperar esas capacidades antes de que los grandes incendios se conviertan en un fenómeno asumido como inevitable. De lo contrario, advierte, Andalucía se encamina hacia una progresiva pérdida de superficie forestal a causa del fuego, con consecuencias "sociales, económicas y ambientales" de gran alcance.

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