La joven Noelia Castillo ha fallecido en la tarde de este jueves tras aplicarle los sanitarios la eutanasia a la que había accedido legalmente. Tras casi dos años de batalla legal, y tras unas últimas horas con varios intentos de diversos colectivos por paralizarlo, finalmente la joven ha muerto.
Noelia Castillo, que sufría paraplejia y problemas graves de salud mental, vivía con gran sufrimiento. Intentó quitarse la vida lanzándose por una ventana, razón por la que había perdido drásticamente movilidad. En este tiempo, tampoco logró mejorar su situación, con fuertes trastornos psiquiátricos.
No es, simplemente, que se le haya aplicado por "padecer una depresión", ni por el hecho de encontrarse en silla de ruedas. Ha sido un cúmulo de situaciones que desembocaron en enormes dificultades para su vida diaria.
Es, desde la aprobación de la ley de eutanasia, el primer gran caso mediático que ha suscitado un fuerte debate al tratarse de una mujer joven, y cuyo desencadenante de su situación mental está relacionada con episodio, una violación grupal sufrida.
Tres negativas judiciales a Abogados Cristianos
El caso de Noelia ha provocado el primer juicio para decidir la muerte asistida en España, después de que Abogados Cristianos judicializara la eutanasia de la joven. Pero hasta en tres ocasiones el Juzgado desestimó las peticiones de la asociación ultracatólica.
La eutanasia de Noelia, en los 20 duros meses de batalla legal, ha recibido el aval de los 19 miembros de la Comisión de Garantía y Evaluación de Cataluña y la autorización de seis instancias judiciales —dos juzgados de Barcelona, el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, el Tribunal Supremo, el Tribunal Constitucional y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos—.
Después de que una jueza de Barcelona autorizara la eutanasia en marzo de 2025, Abogados Cristianos, en representación del padre de la joven, presentó un recurso ante el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC) y alegó que carecía de la "capacidad necesaria para tomar la decisión" por sus antecedentes psíquicos.
El TSJC ratificó la sentencia en septiembre de 2025 al considerar que el análisis practicado en sede judicial no avalaba las afirmaciones del apelante, el padre, si bien reconoció su legitimidad para participar en el procedimiento y recurrir al Tribunal Supremo.
La sentencia del TSJC recoge que el Comité de Ética Asistencial (CEA) corroboró que la joven no presentaba un déficit cognitivo que repercutiese en su toma de decisiones, ni tampoco atravesaba una descompensación, y que manifestó tener un sufrimiento continuo y una "clara falta de sentido vital".
También fue evaluada por profesionales del ámbito de la psicología clínica, la neuropsicología y la psiquiatría que corroboraron que entendía la "gravedad" de la medida solicitada y que se mantenía en su voluntad de recibir la eutanasia.
Una petición "libre, sin injerencia de su enfermedad mental"
La petición para recibir la eutanasia la hizo de forma "libre, sin injerencia ni influencia de su propia enfermedad mental", expresaron los forenses en sede judicial, en una declaración pericial en la que otros 6 médicos declararon que la joven tenía unas capacidades conservadas para saber, discernir y decidir sobre su vida.
Se mantuvo en su decisión desde abril de 2024, cuando solicitó recibir la eutanasia, que fue avalada en julio por los profesionales de la Comisión de Garantía y Evaluación de Catalunya, sin que se pueda desvirtuar por un escrito aportado por Abogados Cristianos "de contornos no aclarados del todo en cuanto a su origen" y que no fue ratificado por la joven, por lo que no puede ser considerado como un cambio de opinión en su voluntad.





