sociedad

Cumpleaños a 1.001 metros de sus hijos: la cadena humana de una madre para poder felicitarlos

A Noelia le retiraron sus cuatro hijos en 2022 cuando era usuaria de los Servicios Sociales y atravesaba una situación de violencia. Ante la imposibilidad de acercarse a un kilómetro de ellos, ha contado con una marea de padres y madres para felicitar a uno de sus pequeños

  • Una de las pancartas y el hijo mayor de Noelia, el último eslabón de la cadena humana.

Noelia lleva años luchando por recuperar a sus cuatro hijos, de los que fue separada en 2022. Una condena le impide acercarse a ellos a menos de un kilómetro. Para poder felicitarlos por el cumpleaños de uno de los pequeños y hacerles llegar unos regalos, esta madre ha encontrado una forma de estar cerca sin incumplir la restricción: organizar una cadena humana de madres y padres cuyo último eslabón era su hijo mayor.

Cuando le retiraron a sus hijos, que entonces tenían 2, 4, 6 y 16 años, Noelia llevaba siete años como usuaria de los Servicios Sociales al atravesar una situación de violencia. Contaba con una orden de protección y había denunciado al padre de los menores. Los cuatro fueron declarados en desamparo. Un año después, le devolvieron al mayor al considerarla una madre apta, pero la misma técnica de asuntos sociales mantuvo ese mismo día la situación de desamparo de los tres pequeños. La mujer denuncia irregularidades en las tutelas de la Dirección General de Atención a la Infancia y la Adolescencia (DGAIA) en Cataluña. 

Una cadena humana para llegar hasta sus hijos

La iniciativa contó con la colaboración de otras madres y padres que acudieron a los alrededores del centro para entregar los regalos y cantar el cumpleaños feliz. Iker, el hijo mayor de Noelia, fue el último eslabón de la cadena, mostrando su deseo de volver a abrazar a sus hermanos. Su madre tuvo que permanecer a 1.001 metros de distancia, con una pancarta que resumía su situación: "A 1.001 metros castigada por cuidar".

En otro mensaje dirigido a sus hijos, Noelia quiso transmitirles que la distancia física no cambia sus sentimientos. "Vemos la misma luna. No importa la distancia, ni los metros, ni el lugar. Siempre tendréis a mamá aquí esperándoos, queriéndoos y celebrando vuestras vidas. Os amo", rezaba una de las pancartas. La madre también expresó: "Mil metros podrán separar nuestros cuerpos, pero jamás nuestros corazones. Mami siempre estará aquí".

Noelia explicó cómo vivió la jornada y recordó que había respetado las restricciones impuestas. "Ayer estuvimos en el centro. Un grupo de mamás y de papás, con tu hermano Iker por delante, fuimos a daros unos regalos y a cantaros el cumpleaños feliz. La mamá estaba también, pero respetando esa orden absurda y desmesurada que me han puesto. Estaba a 1.001 metros con una pancarta que decía 'a 1.001 metros castigada por cuidar'", escribió en su mensaje.

La madre también quiso que sus hijos sintieran su presencia al llegar la noche, cuando pudieran abrazar los peluches que les había llevado. "Que cada noche que abracéis los peluchitos que os he llevado, os acordéis de que mamá cada noche piensa en vosotros. Espero que os hayan gustado y dado fuerzas. Aguantad, pequeños. No me rindo. No voy a parar a que estemos juntos. No estoy de acuerdo con esta situación. Os amo más que a mi vida. Espero teneros pronto entre mis brazos", expresó.

El apoyo de las madres que denuncian retiradas de custodia

El caso de Noelia ha encontrado respaldo en El Iceberg del Bullying, un grupo de madres activistas contra la violencia escolar que denuncia también situaciones que afectan a mujeres en circunstancias de especial vulnerabilidad. La plataforma considera que su historia representa una realidad más amplia, en la que madres solas, inmigrantes, con discapacidad o que denuncian acoso escolar y falta de adaptaciones se enfrentan a la calificación de negligentes y a la retirada de sus hijos.

Desde este grupo reivindican el papel de estas mujeres como cuidadoras y cuestionan el funcionamiento de los sistemas de protección a la infancia. "Ella –por Noelia– es la punta de un iceberg de mujeres solas, inmigrantes, con alguna discapacidad, que denuncian bullying o falta de adaptaciones, madres jóvenes o extuteladas sufren la calificación de madres negligentes que llevan a los servicios sociales a quitar a sus hijos", han señalado.

"Ellas solo son madres cuidadoras. Madres amorosas que luchan, algunas hasta la muerte, para poder recuperar a sus hijos de un sistema que los quita y tutela, pero que los vuelve aún más vulnerables, sin estudios, sin raíces, los sitúa lejos de su familia porque es un negocio mantenerlos en un sistema 'de protección' donde muchos ganan dinero, dinero por nuestros hijos", han afirmado.

Mientras continúa su lucha, Noelia insiste en que no renuncia a recuperar a sus tres hijos pequeños ni a volver a reunir a los cuatro hermanos. La cadena humana y los regalos de cumpleaños se han convertido en una forma de mantener el contacto dentro de las limitaciones que denuncia. A más de un kilómetro de distancia, su mensaje sigue siendo el mismo: no dejará de luchar para volver a abrazarlos.

Noelia lleva años luchando por recuperar a sus cuatro hijos, de los que fue separada en 2022. Una condena le impide acercarse a ellos a menos de un kilómetro. Para poder felicitarlos por el cumpleaños de uno de los pequeños y hacerles llegar unos regalos, esta madre ha encontrado una forma de estar cerca sin incumplir la restricción: organizar una cadena humana de madres y padres cuyo último eslabón era su hijo mayor.

Cuando le retiraron a sus hijos, que entonces tenían 2, 4, 6 y 16 años, Noelia llevaba siete años como usuaria de los Servicios Sociales al atravesar una situación de violencia. Contaba con una orden de protección y había denunciado al padre de los menores. Los cuatro fueron declarados en desamparo. Un año después, le devolvieron al mayor al considerarla una madre apta, pero la misma técnica de asuntos sociales mantuvo ese mismo día la situación de desamparo de los tres pequeños. La mujer denuncia irregularidades en las tutelas de la Dirección General de Atención a la Infancia y la Adolescencia (DGAIA) en Cataluña. 

Una cadena humana para llegar hasta sus hijos

La iniciativa contó con la colaboración de otras madres y padres que acudieron a los alrededores del centro para entregar los regalos y cantar el cumpleaños feliz. Iker, el hijo mayor de Noelia, fue el último eslabón de la cadena, mostrando su deseo de volver a abrazar a sus hermanos. Su madre tuvo que permanecer a 1.001 metros de distancia, con una pancarta que resumía su situación: "A 1.001 metros castigada por cuidar".

En otro mensaje dirigido a sus hijos, Noelia quiso transmitirles que la distancia física no cambia sus sentimientos. "Vemos la misma luna. No importa la distancia, ni los metros, ni el lugar. Siempre tendréis a mamá aquí esperándoos, queriéndoos y celebrando vuestras vidas. Os amo", rezaba una de las pancartas. La madre también expresó: "Mil metros podrán separar nuestros cuerpos, pero jamás nuestros corazones. Mami siempre estará aquí".

Noelia explicó cómo vivió la jornada y recordó que había respetado las restricciones impuestas. "Ayer estuvimos en el centro. Un grupo de mamás y de papás, con tu hermano Iker por delante, fuimos a daros unos regalos y a cantaros el cumpleaños feliz. La mamá estaba también, pero respetando esa orden absurda y desmesurada que me han puesto. Estaba a 1.001 metros con una pancarta que decía 'a 1.001 metros castigada por cuidar'", escribió en su mensaje.

La madre también quiso que sus hijos sintieran su presencia al llegar la noche, cuando pudieran abrazar los peluches que les había llevado. "Que cada noche que abracéis los peluchitos que os he llevado, os acordéis de que mamá cada noche piensa en vosotros. Espero que os hayan gustado y dado fuerzas. Aguantad, pequeños. No me rindo. No voy a parar a que estemos juntos. No estoy de acuerdo con esta situación. Os amo más que a mi vida. Espero teneros pronto entre mis brazos", expresó.

El apoyo de las madres que denuncian retiradas de custodia

El caso de Noelia ha encontrado respaldo en El Iceberg del Bullying, un grupo de madres activistas contra la violencia escolar que denuncia también situaciones que afectan a mujeres en circunstancias de especial vulnerabilidad. La plataforma considera que su historia representa una realidad más amplia, en la que madres solas, inmigrantes, con discapacidad o que denuncian acoso escolar y falta de adaptaciones se enfrentan a la calificación de negligentes y a la retirada de sus hijos.

Desde este grupo reivindican el papel de estas mujeres como cuidadoras y cuestionan el funcionamiento de los sistemas de protección a la infancia. "Ella –por Noelia– es la punta de un iceberg de mujeres solas, inmigrantes, con alguna discapacidad, que denuncian bullying o falta de adaptaciones, madres jóvenes o extuteladas sufren la calificación de madres negligentes que llevan a los servicios sociales a quitar a sus hijos", han señalado.

"Ellas solo son madres cuidadoras. Madres amorosas que luchan, algunas hasta la muerte, para poder recuperar a sus hijos de un sistema que los quita y tutela, pero que los vuelve aún más vulnerables, sin estudios, sin raíces, los sitúa lejos de su familia porque es un negocio mantenerlos en un sistema 'de protección' donde muchos ganan dinero, dinero por nuestros hijos", han afirmado.

Mientras continúa su lucha, Noelia insiste en que no renuncia a recuperar a sus tres hijos pequeños ni a volver a reunir a los cuatro hermanos. La cadena humana y los regalos de cumpleaños se han convertido en una forma de mantener el contacto dentro de las limitaciones que denuncia. A más de un kilómetro de distancia, su mensaje sigue siendo el mismo: no dejará de luchar para volver a abrazarlos.

COMENTARIOS