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Te ha picado una avispa: estos son los síntomas que no debes ignorar para hacerte buscar ayuda médica

Dolor, picor e inflamación leve suelen formar parte de una reacción normal, pero la aparición de síntomas lejos de la picadura puede alertar de una reacción sistémica que requiere atención médica

  • Una avispa, en una imagen de archivo.

Una picadura de avispa puede quedarse en una molestia pasajera o convertirse en una emergencia médica. La diferencia está, sobre todo, en cómo responde el organismo y en si los síntomas se limitan a la zona afectada o aparecen en otras partes del cuerpo.

La Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica explica que el dolor inmediato, el picor durante varios días y una pequeña inflamación alrededor de la picadura entran dentro de lo habitual.

También puede producirse una reacción local aumentada, cuando la hinchazón supera los 10 centímetros de diámetro y permanece durante más de 24 horas.

Las señales que deben encender las alarmas

La situación cambia cuando aparecen síntomas alejados del punto de la picadura. Una reacción sistémica o generalizada puede afectar a distintos órganos y requiere especial atención.

Entre los signos que aconsejan acudir a un centro sanitario o contactar con el 112 o el 061 están la dificultad para respirar, la opresión en la garganta, las sibilancias, la tos o la hinchazón de la cara, los labios, la lengua o la úvula.

También deben vigilarse los habones generalizados, el enrojecimiento y picor por todo el cuerpo, además de mareos, confusión, palidez, piel fría, pulso rápido o pérdida de conocimiento. El dolor abdominal intenso, los vómitos persistentes, una valoración del dolor superior a siete o la aparición de necrosis también requieren asistencia.

Haber sufrido anteriormente una reacción generalizada constituye el principal factor de riesgo para volver a experimentar un episodio grave.

Qué hacer justo después de una picadura

El protocolo del Servicio Andaluz de Salud aconseja retirar el aguijón cuanto antes raspando suavemente con un objeto romo, como una tarjeta. Se recomienda evitar las pinzas porque podrían presionar el saco de veneno.

Después debe lavarse la zona con agua y jabón y aplicar frío local para reducir la inflamación.

Los pacientes andaluces que hayan padecido episodios graves pueden acceder, si cumplen los criterios establecidos, al Programa Aire del 061, destinado a personas con asma y riesgo de anafilaxia.

En personas alérgicas, la inmunoterapia con veneno de himenópteros se administra habitualmente durante cinco años. Con una dosis de mantenimiento adecuada, su protección frente a nuevas picaduras alcanza el 98%.

Una picadura de avispa puede quedarse en una molestia pasajera o convertirse en una emergencia médica. La diferencia está, sobre todo, en cómo responde el organismo y en si los síntomas se limitan a la zona afectada o aparecen en otras partes del cuerpo.

La Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica explica que el dolor inmediato, el picor durante varios días y una pequeña inflamación alrededor de la picadura entran dentro de lo habitual.

También puede producirse una reacción local aumentada, cuando la hinchazón supera los 10 centímetros de diámetro y permanece durante más de 24 horas.

Las señales que deben encender las alarmas

La situación cambia cuando aparecen síntomas alejados del punto de la picadura. Una reacción sistémica o generalizada puede afectar a distintos órganos y requiere especial atención.

Entre los signos que aconsejan acudir a un centro sanitario o contactar con el 112 o el 061 están la dificultad para respirar, la opresión en la garganta, las sibilancias, la tos o la hinchazón de la cara, los labios, la lengua o la úvula.

También deben vigilarse los habones generalizados, el enrojecimiento y picor por todo el cuerpo, además de mareos, confusión, palidez, piel fría, pulso rápido o pérdida de conocimiento. El dolor abdominal intenso, los vómitos persistentes, una valoración del dolor superior a siete o la aparición de necrosis también requieren asistencia.

Haber sufrido anteriormente una reacción generalizada constituye el principal factor de riesgo para volver a experimentar un episodio grave.

Qué hacer justo después de una picadura

El protocolo del Servicio Andaluz de Salud aconseja retirar el aguijón cuanto antes raspando suavemente con un objeto romo, como una tarjeta. Se recomienda evitar las pinzas porque podrían presionar el saco de veneno.

Después debe lavarse la zona con agua y jabón y aplicar frío local para reducir la inflamación.

Los pacientes andaluces que hayan padecido episodios graves pueden acceder, si cumplen los criterios establecidos, al Programa Aire del 061, destinado a personas con asma y riesgo de anafilaxia.

En personas alérgicas, la inmunoterapia con veneno de himenópteros se administra habitualmente durante cinco años. Con una dosis de mantenimiento adecuada, su protección frente a nuevas picaduras alcanza el 98%.

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