Y tras el hantavirus, el norovirus, un virus que ha cobrado protagonismo en los últimos días tras registrarse un brote a bordo del crucero Caribbean Princess, de la compañía Princess Cruises, que ha dejado al menos 115 personas con síntomas gastrointestinales durante una travesía por el Caribe. El barco zarpó el pasado 28 de abril desde Port Everglades y realizó escalas en Bahamas y otros destinos caribeños antes de regresar a Estados Unidos. Las autoridades sanitarias estadounidenses confirmaron que entre los afectados se encuentran 102 pasajeros y 13 miembros de la tripulación.
El episodio se produce además en un clima de creciente atención internacional sobre enfermedades infecciosas detectadas en embarcaciones turísticas, después de la reciente alerta por hantavirus registrada en el MV Hontius, donde se notificaron tres fallecimientos. El nuevo brote de norovirus ha centrado la atención en uno de los virus gastrointestinales más contagiosos y frecuentes en espacios cerrados, especialmente en lugares con alta circulación de personas como cruceros, hospitales, residencias o centros educativos.
Un virus extremadamente contagioso y difícil de contener
El norovirus pertenece a un grupo de virus altamente transmisibles que provocan gastroenteritis aguda, una inflamación del estómago y los intestinos que puede derivar en cuadros intensos de malestar digestivo. Según explicó el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, el contagio suele producirse a través de alimentos contaminados, agua infectada, superficies que contienen partículas virales o contacto directo con personas enfermas. Los especialistas advierten de que bastan muy pocas partículas del virus para provocar una infección.
Uno de los aspectos que más preocupa a las autoridades sanitarias es su capacidad para propagarse rápidamente en ambientes cerrados. El microorganismo puede permanecer activo durante días o incluso semanas sobre distintas superficies, lo que dificulta su control. Tras detectarse el brote, Princess Cruises informó de que los pasajeros afectados fueron aislados y que se activaron protocolos reforzados de limpieza y desinfección en todas las instalaciones del barco para intentar frenar la expansión del virus.
Los síntomas y los grupos con mayor riesgo
Los síntomas del norovirus suelen aparecer entre 12 y 48 horas después de la exposición. Entre los cuadros más habituales figuran las náuseas intensas, los vómitos frecuentes, el dolor abdominal, la diarrea líquida, el malestar general, el dolor muscular y la fiebre leve. Aunque la mayoría de los afectados consigue recuperarse en un plazo de uno a tres días sin necesidad de tratamiento médico específico, el principal riesgo continúa siendo la rápida deshidratación derivada de la pérdida de líquidos.
Las autoridades sanitarias recuerdan que existen grupos especialmente vulnerables ante este tipo de infecciones, entre ellos los adultos mayores, los niños pequeños, las mujeres embarazadas y las personas con enfermedades crónicas o sistemas inmunitarios debilitados. En esos casos, la infección puede agravarse y requerir hospitalización. Los expertos también subrayan que las personas infectadas pueden seguir siendo contagiosas incluso después de la desaparición de los síntomas, un factor que favorece la rápida expansión del virus en espacios concurridos y de convivencia prolongada.
Y tras el hantavirus, el norovirus, un virus que ha cobrado protagonismo en los últimos días tras registrarse un brote a bordo del crucero Caribbean Princess, de la compañía Princess Cruises, que ha dejado al menos 115 personas con síntomas gastrointestinales durante una travesía por el Caribe. El barco zarpó el pasado 28 de abril desde Port Everglades y realizó escalas en Bahamas y otros destinos caribeños antes de regresar a Estados Unidos. Las autoridades sanitarias estadounidenses confirmaron que entre los afectados se encuentran 102 pasajeros y 13 miembros de la tripulación.
El episodio se produce además en un clima de creciente atención internacional sobre enfermedades infecciosas detectadas en embarcaciones turísticas, después de la reciente alerta por hantavirus registrada en el MV Hontius, donde se notificaron tres fallecimientos. El nuevo brote de norovirus ha centrado la atención en uno de los virus gastrointestinales más contagiosos y frecuentes en espacios cerrados, especialmente en lugares con alta circulación de personas como cruceros, hospitales, residencias o centros educativos.
Un virus extremadamente contagioso y difícil de contener
El norovirus pertenece a un grupo de virus altamente transmisibles que provocan gastroenteritis aguda, una inflamación del estómago y los intestinos que puede derivar en cuadros intensos de malestar digestivo. Según explicó el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, el contagio suele producirse a través de alimentos contaminados, agua infectada, superficies que contienen partículas virales o contacto directo con personas enfermas. Los especialistas advierten de que bastan muy pocas partículas del virus para provocar una infección.
Uno de los aspectos que más preocupa a las autoridades sanitarias es su capacidad para propagarse rápidamente en ambientes cerrados. El microorganismo puede permanecer activo durante días o incluso semanas sobre distintas superficies, lo que dificulta su control. Tras detectarse el brote, Princess Cruises informó de que los pasajeros afectados fueron aislados y que se activaron protocolos reforzados de limpieza y desinfección en todas las instalaciones del barco para intentar frenar la expansión del virus.
Los síntomas y los grupos con mayor riesgo
Los síntomas del norovirus suelen aparecer entre 12 y 48 horas después de la exposición. Entre los cuadros más habituales figuran las náuseas intensas, los vómitos frecuentes, el dolor abdominal, la diarrea líquida, el malestar general, el dolor muscular y la fiebre leve. Aunque la mayoría de los afectados consigue recuperarse en un plazo de uno a tres días sin necesidad de tratamiento médico específico, el principal riesgo continúa siendo la rápida deshidratación derivada de la pérdida de líquidos.
Las autoridades sanitarias recuerdan que existen grupos especialmente vulnerables ante este tipo de infecciones, entre ellos los adultos mayores, los niños pequeños, las mujeres embarazadas y las personas con enfermedades crónicas o sistemas inmunitarios debilitados. En esos casos, la infección puede agravarse y requerir hospitalización. Los expertos también subrayan que las personas infectadas pueden seguir siendo contagiosas incluso después de la desaparición de los síntomas, un factor que favorece la rápida expansión del virus en espacios concurridos y de convivencia prolongada.
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