Ignorar el sangrado de las encías hoy puede traducirse en dientes móviles o perdidos mañana. La buena noticia es que, detectado a tiempo, tiene solución. A continuación te contamos las causas, los tratamientos y las señales que indican que ya toca pasar por el periodoncista.
¿Es normal que sangren las encías?
No. El sangrado de encías nunca es "normal", aunque sí puede ser puntual. Por ejemplo, si has cambiado de cepillo, si has empezado a usar hilo dental después de mucho tiempo o si has tenido una limpieza dental reciente, es posible que sangren un par de días. En estos casos, el sangrado suele ser leve y desaparece en poco tiempo.
El problema aparece cuando ese sangrado se repite cada vez que te cepillas, cuando ocurre incluso sin haber hecho nada distinto, o cuando se mantiene durante más de una semana. Ahí ya hablamos de un síntoma de inflamación activa en la encía. Precisamente por eso existe la Periodoncia, la especialidad que diagnostica y trata este tipo de afecciones.
Principales causas del sangrado de encías
La causa más frecuente, con diferencia, es la acumulación de placa bacteriana. Cuando los restos de comida y bacterias se quedan pegados en el borde de la encía y no se eliminan bien con el cepillado, esa placa se endurece y se convierte en sarro. El cuerpo reacciona a esa acumulación con inflamación.
A partir de aquí, todo puede evolucionar. Primero aparece la gingivitis, una inflamación reversible si se trata a tiempo, y si no se corrige, puede avanzar hacia la periodontitis, una enfermedad más grave que afecta al hueso que sostiene los dientes.
Pero no todo se reduce a la higiene. Un cepillado demasiado agresivo, con cerdas duras o movimientos bruscos, puede irritar la encía y provocar sangrado sin que haya enfermedad de por medio. Los cambios hormonales también influyen mucho, sobre todo durante el embarazo, la pubertad o la menopausia.
A esto se suman ciertos medicamentos, como los anticoagulantes, que aumentan la tendencia al sangrado, y el déficit de vitaminas, especialmente la C, que debilita el tejido de las encías. El tabaco, la diabetes mal controlada y el estrés completan la lista de factores de riesgo.
Síntomas que pueden acompañar al sangrado de encías
El sangrado casi nunca viene solo. Es habitual que se acompañe de:
Inflamación y enrojecimiento de la encía.
Retracción de las encías.
Mal aliento persistente.
Movilidad dental.
Sensibilidad al cepillado.
¿Cómo prevenir el sangrado de encías?
Prevenir el sangrado de encías pasa, sobre todo, por mantener una higiene bucodental constante y adecuada. Cepillarse los dientes al menos dos veces al día, utilizar hilo dental o cepillos interdentales y realizar limpiezas profesionales cuando sean necesarias ayuda a evitar la acumulación de placa y sarro. También es importante no fumar, cuidar la alimentación y acudir a revisiones periódicas. Si, a pesar de mantener estos hábitos, las encías siguen sangrando con frecuencia, lo recomendable es consultar con un especialista para identificar la causa y actuar antes de que el problema avance.
Tratamientos para las encías sangrantes
El primer paso, en la mayoría de los casos, es una buena higiene bucodental profesional. Esto incluye una limpieza para eliminar la placa y el sarro acumulados, tanto por encima como por debajo del borde de la encía. En los casos de gingivitis, este paso suele ser suficiente para que la encía se recupere.
Cuando la enfermedad ya ha avanzado a periodontitis, el abordaje cambia. Aquí se necesita un tratamiento periodontal concreto, como el raspado y alisado radicular, que limpia en profundidad las raíces de los dientes para eliminar las bacterias que provocan la infección.
Después de este tratamiento, entra en juego el mantenimiento periodontal, con revisiones periódicas para controlar que la enfermedad no reaparezca. En paralelo, hay que adoptar hábitos para prevenir recaídas como un cepillado correcto, el uso de hilo dental y dejar el tabaco si eres fumador.
¿Cuándo acudir a un periodoncista?
Si te reconoces en alguno de los síntomas que hemos repasado anteriormente, no lo dejes pasar. Una revisión periodontal a tiempo en clínicas como Dobleese, puede proteger tu sonrisa y también ahorrarte tratamientos mucho más complejos en el futuro.
Ignorar el sangrado de las encías hoy puede traducirse en dientes móviles o perdidos mañana. La buena noticia es que, detectado a tiempo, tiene solución. A continuación te contamos las causas, los tratamientos y las señales que indican que ya toca pasar por el periodoncista.
¿Es normal que sangren las encías?
No. El sangrado de encías nunca es "normal", aunque sí puede ser puntual. Por ejemplo, si has cambiado de cepillo, si has empezado a usar hilo dental después de mucho tiempo o si has tenido una limpieza dental reciente, es posible que sangren un par de días. En estos casos, el sangrado suele ser leve y desaparece en poco tiempo.
El problema aparece cuando ese sangrado se repite cada vez que te cepillas, cuando ocurre incluso sin haber hecho nada distinto, o cuando se mantiene durante más de una semana. Ahí ya hablamos de un síntoma de inflamación activa en la encía. Precisamente por eso existe la Periodoncia, la especialidad que diagnostica y trata este tipo de afecciones.
Principales causas del sangrado de encías
La causa más frecuente, con diferencia, es la acumulación de placa bacteriana. Cuando los restos de comida y bacterias se quedan pegados en el borde de la encía y no se eliminan bien con el cepillado, esa placa se endurece y se convierte en sarro. El cuerpo reacciona a esa acumulación con inflamación.
A partir de aquí, todo puede evolucionar. Primero aparece la gingivitis, una inflamación reversible si se trata a tiempo, y si no se corrige, puede avanzar hacia la periodontitis, una enfermedad más grave que afecta al hueso que sostiene los dientes.
Pero no todo se reduce a la higiene. Un cepillado demasiado agresivo, con cerdas duras o movimientos bruscos, puede irritar la encía y provocar sangrado sin que haya enfermedad de por medio. Los cambios hormonales también influyen mucho, sobre todo durante el embarazo, la pubertad o la menopausia.
A esto se suman ciertos medicamentos, como los anticoagulantes, que aumentan la tendencia al sangrado, y el déficit de vitaminas, especialmente la C, que debilita el tejido de las encías. El tabaco, la diabetes mal controlada y el estrés completan la lista de factores de riesgo.
Síntomas que pueden acompañar al sangrado de encías
El sangrado casi nunca viene solo. Es habitual que se acompañe de:
Inflamación y enrojecimiento de la encía.
Retracción de las encías.
Mal aliento persistente.
Movilidad dental.
Sensibilidad al cepillado.
¿Cómo prevenir el sangrado de encías?
Prevenir el sangrado de encías pasa, sobre todo, por mantener una higiene bucodental constante y adecuada. Cepillarse los dientes al menos dos veces al día, utilizar hilo dental o cepillos interdentales y realizar limpiezas profesionales cuando sean necesarias ayuda a evitar la acumulación de placa y sarro. También es importante no fumar, cuidar la alimentación y acudir a revisiones periódicas. Si, a pesar de mantener estos hábitos, las encías siguen sangrando con frecuencia, lo recomendable es consultar con un especialista para identificar la causa y actuar antes de que el problema avance.
Tratamientos para las encías sangrantes
El primer paso, en la mayoría de los casos, es una buena higiene bucodental profesional. Esto incluye una limpieza para eliminar la placa y el sarro acumulados, tanto por encima como por debajo del borde de la encía. En los casos de gingivitis, este paso suele ser suficiente para que la encía se recupere.
Cuando la enfermedad ya ha avanzado a periodontitis, el abordaje cambia. Aquí se necesita un tratamiento periodontal concreto, como el raspado y alisado radicular, que limpia en profundidad las raíces de los dientes para eliminar las bacterias que provocan la infección.
Después de este tratamiento, entra en juego el mantenimiento periodontal, con revisiones periódicas para controlar que la enfermedad no reaparezca. En paralelo, hay que adoptar hábitos para prevenir recaídas como un cepillado correcto, el uso de hilo dental y dejar el tabaco si eres fumador.
¿Cuándo acudir a un periodoncista?
Si te reconoces en alguno de los síntomas que hemos repasado anteriormente, no lo dejes pasar. Una revisión periodontal a tiempo en clínicas como Dobleese, puede proteger tu sonrisa y también ahorrarte tratamientos mucho más complejos en el futuro.
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