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Me ha picado una medusa: ¿qué hago? Esta es la guía del Gobierno de España, que desaconseja algunos mitos

Hay mucha información errónea que se cree que es verdadera, así que presta atención

  • Una medusa en una playa de Cádiz.

La presencia de medusas en las playas es una situación habitual durante el verano y conocer cómo actuar puede evitar que una picadura empeore. Estos organismos poseen unas células urticantes llamadas cnidocistos, capaces de inocular veneno mediante el contacto con la piel. De ahí procede esa sensación de dolor intenso y punzante que provoca que se diga que las medusas "pican". El contacto puede producirse incluso con tentáculos desprendidos o ejemplares muertos, ya que las células urticantes mantienen su capacidad de actuar. Por eso, ante una concentración de medusas, la recomendación es no entrar al agua, tampoco quedarse en la orilla, donde pueden acumularse fragmentos prácticamente invisibles.

Si se produce una picadura, lo primero es salir del agua y no rascar ni frotar la zona, tampoco con una toalla o arena. Los restos de tentáculos visibles deben retirarse con pinzas o con la mano debidamente protegida. Uno de los errores que conviene evitar es utilizar agua dulce. La zona debe lavarse siempre con agua marina. Para reducir el dolor puede aplicarse frío durante unos 15 minutos, pero sin frotar y evitando que el hielo entre directamente en contacto con la piel. También se desaconseja aplicar amoniaco, vinagre u orines. Posteriormente, la lesión puede desinfectarse con alcohol yodado dos o tres veces al día durante entre 48 y 72 horas y protegerse hasta que cicatrice.

Especial cuidado con niños, mayores y personas alérgicas

La reacción depende de factores como la especie, la cantidad de picaduras, la superficie afectada y las condiciones de cada persona. Niños, personas mayores y quienes tengan antecedentes alérgicos, asmáticos, cardiovasculares o neurológicos necesitan especial atención. Las manifestaciones habituales incluyen dolor inmediato, picor intenso, enrojecimiento, inflamación y pequeñas lesiones cutáneas. En algunos casos pueden aparecer náuseas, vómitos o calambres.

Si se presentan mareos, cefaleas, vómitos, calambres musculares o malestar generalizado, la recomendación es acudir al hospital más próximo. En los cuadros más graves puede producirse incluso una pérdida de conciencia, con el consiguiente riesgo de ahogamiento.

Este texto es un resumen de la guía ante picaduras de medusa del Gobierno de España, editada en la pasada década de los 2010.

La presencia de medusas en las playas es una situación habitual durante el verano y conocer cómo actuar puede evitar que una picadura empeore. Estos organismos poseen unas células urticantes llamadas cnidocistos, capaces de inocular veneno mediante el contacto con la piel. De ahí procede esa sensación de dolor intenso y punzante que provoca que se diga que las medusas "pican". El contacto puede producirse incluso con tentáculos desprendidos o ejemplares muertos, ya que las células urticantes mantienen su capacidad de actuar. Por eso, ante una concentración de medusas, la recomendación es no entrar al agua, tampoco quedarse en la orilla, donde pueden acumularse fragmentos prácticamente invisibles.

Si se produce una picadura, lo primero es salir del agua y no rascar ni frotar la zona, tampoco con una toalla o arena. Los restos de tentáculos visibles deben retirarse con pinzas o con la mano debidamente protegida. Uno de los errores que conviene evitar es utilizar agua dulce. La zona debe lavarse siempre con agua marina. Para reducir el dolor puede aplicarse frío durante unos 15 minutos, pero sin frotar y evitando que el hielo entre directamente en contacto con la piel. También se desaconseja aplicar amoniaco, vinagre u orines. Posteriormente, la lesión puede desinfectarse con alcohol yodado dos o tres veces al día durante entre 48 y 72 horas y protegerse hasta que cicatrice.

Especial cuidado con niños, mayores y personas alérgicas

La reacción depende de factores como la especie, la cantidad de picaduras, la superficie afectada y las condiciones de cada persona. Niños, personas mayores y quienes tengan antecedentes alérgicos, asmáticos, cardiovasculares o neurológicos necesitan especial atención. Las manifestaciones habituales incluyen dolor inmediato, picor intenso, enrojecimiento, inflamación y pequeñas lesiones cutáneas. En algunos casos pueden aparecer náuseas, vómitos o calambres.

Si se presentan mareos, cefaleas, vómitos, calambres musculares o malestar generalizado, la recomendación es acudir al hospital más próximo. En los cuadros más graves puede producirse incluso una pérdida de conciencia, con el consiguiente riesgo de ahogamiento.

Este texto es un resumen de la guía ante picaduras de medusa del Gobierno de España, editada en la pasada década de los 2010.

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