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política

La imputación del expresidente Zapatero genera una nueva tormenta en la política nacional

El PP pide dimisiones en el Gobierno, consciente de que Zapatero forma parte del núcleo duro de Pedro Sánchez, mientras toda la izquierda defiende su legado y vuelve el fantasma del 'lawfare'

  • El expresidente Zapatero, durante un acto del PSOE en Cádiz el pasado jueves. -

La imputación por presunto tráfico de influencias (y cuatro delitos más) del presidente del Gobierno de España entre los años 2004 y 2011, José Luis Rodríguez Zapatero, ha generado una auténtica tormenta política que, de alguna manera, viene a sumarse a los resultados electorales de pasado domingo en las autonómicas de Andalucía

Si el PP, al no revalidad la mayoría absoluta (es decir, no sacar tampoco "matrícula de honor", por usar los términos del propio presidente de la Junta, Juanma Moreno Bonilla) tuvo necesariamente que morderse la lengua ante el nuevo suelo electoral del PSOE, que pasa de 30 a 28 diputados en Andalucía, el peor resultado de su historia, este martes ha encontrado material de primera con esta decisión judicial que, en términos estrictamente políticos, también supone un ataque frontal al núcleo duro de Pedro Sánchez. Apadrinado, escudero... cada uno puede poner la palabra que le plazca, pero es un hecho que Zapatero siempre ha visto al actual presidente como un alumno aventajado que ha seguido profundizando en las políticas que puso en marcha durante sus dos legislaturas y, al revés, Sánchez siempre ha confiado en el político leonés, al que recuperó como un activo de primer orden para el PSOE.

Ese comedimiento en cuanto a la lectura a nivel nacional de las elecciones andaluzas es historia para el PP tras la imputación de Zapatero. Lo que ayer lunes era simplemente hablar de que podría haber una 'súper jornada' electoral en mayo, alertar a los cuadros del partido de que podría perfectamente darse el caso de que el año próximo coincidieran en fechas las elecciones municipales y las del Congreso y Senado este martes ha dado paso a un ataque frontal del PP, con Alberto Núñez Feijóo pidiendo abiertamente la dimisión del presidente Sánchez y con comunicados de partido que contienen afirmaciones del tipo "los capos empiezan a caer". Por ahora, eso sí, el PP rechaza presentar una moción de censura, tal y como se ha propuesto desde la filas de Vox, amparándose en la realidad de "los cuatro votos" que faltan, porque, en definitiva, no se ha movido nadie de los aliados parlamentarios del Gobierno.

La izquierda hace piña con Zapatero

Si aliados como el PNV han sido más tibios, toda la izquierda ha salido en bloque –no solo el PSOE– en defensa del expresidente. "El que pueda hacer, que haga", se transmitía en las filas socialistas, justo antes de que el partido endureciera su argumentario y denunciara de manera expresa la "persecución judicial" que sufre Zapatero. El propio Sanchez habría dado orden tanto a partido como a Gobierno para que se trabaje en la defensa del legado del expresidente y en incidir en su inocencia, algo en lo que se ha empleado... en definitiva, el PSOE sale de nuevo en tromba cuando un supuesto caso de corrupción sacude a alguno de sus dirigentes y vuelve a poner sobre el tablero político la idea del lawfare, el término inglés para hablar de persecución judicial.

A la izquierda del PSOE, tanto Podemos como Sumar han expresado que "la derecha le tiene ganas a Zapatero, no perdona los avances sociales que se consiguieron bajo su presidencia". Esos avances, claro está, son, básicamente, el matrimonio entre personas del mismo sexo, la reforma de la ley del aborto o la ley de memoria histórica.

A la espera de que Zapatero declare el próximo 2 de junio ante el juez de la Audiencia Nacional que le ha imputado, José Luis Calama, el expresidente ya ha enviado este martes un vídeo en el que niega, desde el jardín de su casa, cualquier intermediación relacionada con el rescate –el dinero de las ayudas, en definitiva– recibido por la aerolínea Plus Ultra.

Consciente del hito que supone la imputación por primera vez de un presidente del Gobierno, algo insólito en la reciente democracia española, el juez Calama ha redactado un auto de unos 85 folios, mucho más de lo habitual, que los que han tenido acceso al mismo califican de prolijo. Hay una frase muy explícita y significativa, que recogen tanto El País como El Mundo, del presidente de Plus Ultra acerca del pago de una comisión al expresidente por su influencia: "Como dice un amigo, vamos a follar aunque tengamos que pagar un poquitín", lo que da una idea del detalle –y de elementos de muy distinta procedencia– con que está hecho el auto judicial.

La imputación por presunto tráfico de influencias (y cuatro delitos más) del presidente del Gobierno de España entre los años 2004 y 2011, José Luis Rodríguez Zapatero, ha generado una auténtica tormenta política que, de alguna manera, viene a sumarse a los resultados electorales de pasado domingo en las autonómicas de Andalucía

Si el PP, al no revalidad la mayoría absoluta (es decir, no sacar tampoco "matrícula de honor", por usar los términos del propio presidente de la Junta, Juanma Moreno Bonilla) tuvo necesariamente que morderse la lengua ante el nuevo suelo electoral del PSOE, que pasa de 30 a 28 diputados en Andalucía, el peor resultado de su historia, este martes ha encontrado material de primera con esta decisión judicial que, en términos estrictamente políticos, también supone un ataque frontal al núcleo duro de Pedro Sánchez. Apadrinado, escudero... cada uno puede poner la palabra que le plazca, pero es un hecho que Zapatero siempre ha visto al actual presidente como un alumno aventajado que ha seguido profundizando en las políticas que puso en marcha durante sus dos legislaturas y, al revés, Sánchez siempre ha confiado en el político leonés, al que recuperó como un activo de primer orden para el PSOE.

Ese comedimiento en cuanto a la lectura a nivel nacional de las elecciones andaluzas es historia para el PP tras la imputación de Zapatero. Lo que ayer lunes era simplemente hablar de que podría haber una 'súper jornada' electoral en mayo, alertar a los cuadros del partido de que podría perfectamente darse el caso de que el año próximo coincidieran en fechas las elecciones municipales y las del Congreso y Senado este martes ha dado paso a un ataque frontal del PP, con Alberto Núñez Feijóo pidiendo abiertamente la dimisión del presidente Sánchez y con comunicados de partido que contienen afirmaciones del tipo "los capos empiezan a caer". Por ahora, eso sí, el PP rechaza presentar una moción de censura, tal y como se ha propuesto desde la filas de Vox, amparándose en la realidad de "los cuatro votos" que faltan, porque, en definitiva, no se ha movido nadie de los aliados parlamentarios del Gobierno.

La izquierda hace piña con Zapatero

Si aliados como el PNV han sido más tibios, toda la izquierda ha salido en bloque –no solo el PSOE– en defensa del expresidente. "El que pueda hacer, que haga", se transmitía en las filas socialistas, justo antes de que el partido endureciera su argumentario y denunciara de manera expresa la "persecución judicial" que sufre Zapatero. El propio Sanchez habría dado orden tanto a partido como a Gobierno para que se trabaje en la defensa del legado del expresidente y en incidir en su inocencia, algo en lo que se ha empleado... en definitiva, el PSOE sale de nuevo en tromba cuando un supuesto caso de corrupción sacude a alguno de sus dirigentes y vuelve a poner sobre el tablero político la idea del lawfare, el término inglés para hablar de persecución judicial.

A la izquierda del PSOE, tanto Podemos como Sumar han expresado que "la derecha le tiene ganas a Zapatero, no perdona los avances sociales que se consiguieron bajo su presidencia". Esos avances, claro está, son, básicamente, el matrimonio entre personas del mismo sexo, la reforma de la ley del aborto o la ley de memoria histórica.

A la espera de que Zapatero declare el próximo 2 de junio ante el juez de la Audiencia Nacional que le ha imputado, José Luis Calama, el expresidente ya ha enviado este martes un vídeo en el que niega, desde el jardín de su casa, cualquier intermediación relacionada con el rescate –el dinero de las ayudas, en definitiva– recibido por la aerolínea Plus Ultra.

Consciente del hito que supone la imputación por primera vez de un presidente del Gobierno, algo insólito en la reciente democracia española, el juez Calama ha redactado un auto de unos 85 folios, mucho más de lo habitual, que los que han tenido acceso al mismo califican de prolijo. Hay una frase muy explícita y significativa, que recogen tanto El País como El Mundo, del presidente de Plus Ultra acerca del pago de una comisión al expresidente por su influencia: "Como dice un amigo, vamos a follar aunque tengamos que pagar un poquitín", lo que da una idea del detalle –y de elementos de muy distinta procedencia– con que está hecho el auto judicial.

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