Ediciones:

Seguir en Discover

política

Fran Hervías, ex secretario de Organización de Ciudadanos: "Juanma Moreno no tiene otra alternativa que entenderse con Vox"

El que fuera mano derecha de Albert Rivera y secretario de Organización de Ciudadanos, recientemente desvinculado de la plataforma Atenea, sostiene que "Vox es el socio natural del PP" y asegura que "Pedro Sánchez está dispuesto a hacer cualquier cosa para mantenerse en el poder"

  • Fran Hervías, ex secretario de organización de Ciudadanos.

Pregunta. Abandonó Atenea apenas unos meses después de incorporarte. ¿Qué ocurrió para que decidiera marcharse tan pronto?

Respuesta. Creo que cuando uno no se siente cómodo en un proyecto, lo más honesto es apartarse. Le agradecí a Iván su confianza y el trato personal, pero entendí que aquello ya no encajaba con mi manera de entender el papel que deben jugar determinadas plataformas civiles. Y cuando eso ocurre, lo mejor es irse con discreción y sin hacer ruido. Agua pasada no mueve molino.

P. Después de haber pasado por Ciudadanos, irse después de asesor a la dirección nacional del PP y estar en distintas plataformas civiles, ¿cuál es hoy el principal problema de la derecha española?

R. Estuve quince años en Ciudadanos, diez de ellos en su dirección nacional, y me fui cuando la dirección de Arrimadas decidió impulsar mociones de censura para dar gobiernos a Pedro Sánchez. Por coherencia con mis principios, dejé mi acta de senador y dejé la política activa. No construimos Cs para ser muleta del sanchismo y yo no iba a ser partícipe de esa traición a España. Posteriormente ayudé a la dirección nacional del PP -sin cargo político alguno- durante una etapa con el objetivo de intentar construir una alternativa sólida al sanchismo.

Dicho esto, creo que el principal problema de la derecha española es la falta de una estrategia conjunta y de una visión a largo plazo. La izquierda entiende la política como una batalla cultural permanente: comparten marcos mentales, mensajes y objetivos comunes, aunque luego tengan diferencias internas. En cambio, en el espacio de la derecha muchas veces cada uno va por libre, incluso compitiendo entre sí por el mismo espacio político y mediático. Hay incluso periodistas y medios que, en teoría, deberían estar más preocupados por combatir el sanchismo que por atacar constantemente a Vox.

P. ¿Qué tendría que hacer Alberto Núñez Feijóo para convertir una posible victoria electoral en una mayoría suficiente para gobernar?

R. Parte de mi trabajo consiste precisamente en analizar y preparar estrategias electorales, así que prefiero no entrar en recetas concretas porque estaría faltando a mis clientes. Pero hay una evidencia objetiva: la estrategia del equipo de Feijóo de 2023 no consiguió el objetivo y, según la mayoría de los sondeos actuales que dan un peor resultado al PP, repetir exactamente la misma fórmula ahora tampoco parece suficiente. Si hoy existe una posibilidad real de alternancia en España es porque Vox ha conseguido consolidar un espacio político fuerte a la derecha del PP.

P. ¿Santiago Abascal es un socio necesario para el PP o un obstáculo para ampliar el espacio electoral de la derecha?

R. Vox es el socio natural del PP y cuanto antes lo asuma una parte de la dirección nacional del Partido Popular, mejor para todos. Los datos son claros: Vox tiene uno de los electorados más fidelizados de España y sigue creciendo en muchos territorios.

Creo que ambos partidos deberían sentarse y entender que existe espacio político para los dos. Si Feijóo considera que debe ocupar un perfil más centrado y socialdemócrata, está en su derecho de hacerlo. Y Vox, mientras tanto, puede seguir consolidando un espacio más firme y contundente a la derecha. No son incompatibles.

De hecho, los últimos resultados electorales y muchos sondeos reflejan que Vox está haciendo bien su trabajo de crecimiento y consolidación. Quizá al PP todavía le falta encontrar la tecla definitiva para ampliar su base electoral a su izquierda ideológica como desean desde Génova. Ojalá la encuentre pronto, porque España necesita una alternativa sólida y fuerte al sanchismo. Y solo se puede dar con un gobierno de PP y Vox.

"Existe un enorme espacio de ciudadanos indignados y desencantados que sienten que el sistema político ha dejado de responder a sus problemas"

P. ¿Qué lectura hace del fenómeno SALF y de Alvise Pérez? ¿Es una amenaza para la derecha o una consecuencia de sus errores?

R. Creo que existe un enorme espacio de ciudadanos indignados y desencantados que sienten que el sistema político ha dejado de responder a sus problemas reales. Gente que ve corrupción sin consecuencias, inseguridad creciente, deterioro de los servicios públicos, infraestructuras deficientes o una política cada vez más alejada de la vida cotidiana de los españoles.

Cuando las instituciones dejan de generar confianza, surgen fenómenos políticos alternativos. Ocurrió con Ciudadanos hace años ante el desafío separatista y la corrupción, ahora con Vox asentado en el tablero político actual, y surgiendo otros pequeños movimientos como SALF por ese mismo malestar social. Más que una amenaza, estos fenómenos son una consecuencia directa de los errores acumulados durante años por los grandes partidos tradicionales.

P. Pedro Sánchez parece sobrevivir políticamente a crisis que habrían acabado con cualquier otro líder. ¿Qué ha entendido él de la política española que sus adversarios siguen sin comprender?

R. Pedro Sánchez ha entendido algo fundamental: que la política actual ya no gira tanto alrededor de la coherencia ideológica como de la resistencia, el control del relato y la ocupación constante del espacio mediático e institucional. Y cuando encima no tienes valores ni principios, es más fácil. Es una persona dispuesta a hacer prácticamente cualquier cosa para mantenerse en el poder; cuando digo cualquier cosa, es cualquier cosa.

Algunos ya advertimos en 2019 hacia dónde podía dirigirse esa estrategia. Albert Rivera lo explicó con bastante claridad en aquel famoso discurso que hoy muchos recuerdan. Por desgracia, el tiempo ha terminado confirmando muchas de aquellas advertencias. Por eso, cuando la nueva dirección de Ciudadanos decidió acercarse al PSOE y negociar con personas como Ábalos o Santos Cerdán, algunos entendimos que ese ya no era nuestro espacio político y nos fuimos.

P. Durante años José Luis Rodríguez Zapatero fue presentado como un expresidente de referencia para la izquierda española. A la luz de las informaciones que se están conociendo en los últimos meses, ¿cree que España está descubriendo una cara de Zapatero que hasta ahora había permanecido oculta?

R. Zapatero fue convertido en un referente por una parte de la izquierda y de determinados medios afines, porque yo no guardo un bonito recuerdo sobre él y su gestión. Conviene recordar que durante sus años de gobierno España vivió una de sus peores crisis económicas y perdió gran parte del peso internacional que había ganado anteriormente. Tengamos memoria, con Zapatero muchos pensamos que no podía llegar alguien peor y después llegó Pedro Sánchez. Creo que los españoles empiezan ahora a entender mejor algunas dinámicas de poder, alianzas e intereses que durante años han permanecido más ocultas o maquilladas mediáticamente. Y eso explica también parte del clima de desconfianza actual.

P. ¿Va a tener que dejar de ser tan moderado Juanma Moreno o será capaz de llegar a acuerdos con Vox u otras fuerzas?

R. Juanma Moreno no tiene realmente otra alternativa que entenderse con Vox si quiere seguir gobernando. Ya ha ocurrido en otras comunidades autónomas donde el PP incluso obtuvo mejores resultados porcentuales que en Andalucía. Ha pasado en Extremadura, en Castilla y León o en Aragón. Por tanto, no existe ya un relato político creíble que permita presentar a Vox como un socio imposible cuando esa colaboración ya funciona —y bien— en distintos territorios de España.

Cuanto antes se asuma con naturalidad que PP y Vox están llamados a entenderse en muchos gobiernos autonómicos y municipales, antes habrá estabilidad política y una alternativa sólida y consolidada al bloque de izquierdas. Los gobiernos de coalición son buenos, porque negociar, ceder y llegar a acuerdos beneficia siempre a la sociedad.

P. Le pido un titular para cerrar: ¿qué es lo que nadie se atreve a decir sobre la situación actual de la política española?

R. Que la política española ya no se divide únicamente entre izquierda y derecha, sino entre quienes viven cómodamente dentro del sistema y quienes sienten que el sistema se ha olvidado completamente de ellos. Y cuando millones de ciudadanos perciben que trabajan, pagan impuestos, cumplen las normas y aun así viven peor, en barrios inseguros, sin soluciones a sus problemas, pierden confianza en las instituciones y buscan alternativas políticas distintas. Ese malestar existe, es profundo y quien no quiera verlo está cometiendo un enorme error.

Pregunta. Abandonó Atenea apenas unos meses después de incorporarte. ¿Qué ocurrió para que decidiera marcharse tan pronto?

Respuesta. Creo que cuando uno no se siente cómodo en un proyecto, lo más honesto es apartarse. Le agradecí a Iván su confianza y el trato personal, pero entendí que aquello ya no encajaba con mi manera de entender el papel que deben jugar determinadas plataformas civiles. Y cuando eso ocurre, lo mejor es irse con discreción y sin hacer ruido. Agua pasada no mueve molino.

P. Después de haber pasado por Ciudadanos, irse después de asesor a la dirección nacional del PP y estar en distintas plataformas civiles, ¿cuál es hoy el principal problema de la derecha española?

R. Estuve quince años en Ciudadanos, diez de ellos en su dirección nacional, y me fui cuando la dirección de Arrimadas decidió impulsar mociones de censura para dar gobiernos a Pedro Sánchez. Por coherencia con mis principios, dejé mi acta de senador y dejé la política activa. No construimos Cs para ser muleta del sanchismo y yo no iba a ser partícipe de esa traición a España. Posteriormente ayudé a la dirección nacional del PP -sin cargo político alguno- durante una etapa con el objetivo de intentar construir una alternativa sólida al sanchismo.

Dicho esto, creo que el principal problema de la derecha española es la falta de una estrategia conjunta y de una visión a largo plazo. La izquierda entiende la política como una batalla cultural permanente: comparten marcos mentales, mensajes y objetivos comunes, aunque luego tengan diferencias internas. En cambio, en el espacio de la derecha muchas veces cada uno va por libre, incluso compitiendo entre sí por el mismo espacio político y mediático. Hay incluso periodistas y medios que, en teoría, deberían estar más preocupados por combatir el sanchismo que por atacar constantemente a Vox.

P. ¿Qué tendría que hacer Alberto Núñez Feijóo para convertir una posible victoria electoral en una mayoría suficiente para gobernar?

R. Parte de mi trabajo consiste precisamente en analizar y preparar estrategias electorales, así que prefiero no entrar en recetas concretas porque estaría faltando a mis clientes. Pero hay una evidencia objetiva: la estrategia del equipo de Feijóo de 2023 no consiguió el objetivo y, según la mayoría de los sondeos actuales que dan un peor resultado al PP, repetir exactamente la misma fórmula ahora tampoco parece suficiente. Si hoy existe una posibilidad real de alternancia en España es porque Vox ha conseguido consolidar un espacio político fuerte a la derecha del PP.

P. ¿Santiago Abascal es un socio necesario para el PP o un obstáculo para ampliar el espacio electoral de la derecha?

R. Vox es el socio natural del PP y cuanto antes lo asuma una parte de la dirección nacional del Partido Popular, mejor para todos. Los datos son claros: Vox tiene uno de los electorados más fidelizados de España y sigue creciendo en muchos territorios.

Creo que ambos partidos deberían sentarse y entender que existe espacio político para los dos. Si Feijóo considera que debe ocupar un perfil más centrado y socialdemócrata, está en su derecho de hacerlo. Y Vox, mientras tanto, puede seguir consolidando un espacio más firme y contundente a la derecha. No son incompatibles.

De hecho, los últimos resultados electorales y muchos sondeos reflejan que Vox está haciendo bien su trabajo de crecimiento y consolidación. Quizá al PP todavía le falta encontrar la tecla definitiva para ampliar su base electoral a su izquierda ideológica como desean desde Génova. Ojalá la encuentre pronto, porque España necesita una alternativa sólida y fuerte al sanchismo. Y solo se puede dar con un gobierno de PP y Vox.

"Existe un enorme espacio de ciudadanos indignados y desencantados que sienten que el sistema político ha dejado de responder a sus problemas"

P. ¿Qué lectura hace del fenómeno SALF y de Alvise Pérez? ¿Es una amenaza para la derecha o una consecuencia de sus errores?

R. Creo que existe un enorme espacio de ciudadanos indignados y desencantados que sienten que el sistema político ha dejado de responder a sus problemas reales. Gente que ve corrupción sin consecuencias, inseguridad creciente, deterioro de los servicios públicos, infraestructuras deficientes o una política cada vez más alejada de la vida cotidiana de los españoles.

Cuando las instituciones dejan de generar confianza, surgen fenómenos políticos alternativos. Ocurrió con Ciudadanos hace años ante el desafío separatista y la corrupción, ahora con Vox asentado en el tablero político actual, y surgiendo otros pequeños movimientos como SALF por ese mismo malestar social. Más que una amenaza, estos fenómenos son una consecuencia directa de los errores acumulados durante años por los grandes partidos tradicionales.

P. Pedro Sánchez parece sobrevivir políticamente a crisis que habrían acabado con cualquier otro líder. ¿Qué ha entendido él de la política española que sus adversarios siguen sin comprender?

R. Pedro Sánchez ha entendido algo fundamental: que la política actual ya no gira tanto alrededor de la coherencia ideológica como de la resistencia, el control del relato y la ocupación constante del espacio mediático e institucional. Y cuando encima no tienes valores ni principios, es más fácil. Es una persona dispuesta a hacer prácticamente cualquier cosa para mantenerse en el poder; cuando digo cualquier cosa, es cualquier cosa.

Algunos ya advertimos en 2019 hacia dónde podía dirigirse esa estrategia. Albert Rivera lo explicó con bastante claridad en aquel famoso discurso que hoy muchos recuerdan. Por desgracia, el tiempo ha terminado confirmando muchas de aquellas advertencias. Por eso, cuando la nueva dirección de Ciudadanos decidió acercarse al PSOE y negociar con personas como Ábalos o Santos Cerdán, algunos entendimos que ese ya no era nuestro espacio político y nos fuimos.

P. Durante años José Luis Rodríguez Zapatero fue presentado como un expresidente de referencia para la izquierda española. A la luz de las informaciones que se están conociendo en los últimos meses, ¿cree que España está descubriendo una cara de Zapatero que hasta ahora había permanecido oculta?

R. Zapatero fue convertido en un referente por una parte de la izquierda y de determinados medios afines, porque yo no guardo un bonito recuerdo sobre él y su gestión. Conviene recordar que durante sus años de gobierno España vivió una de sus peores crisis económicas y perdió gran parte del peso internacional que había ganado anteriormente. Tengamos memoria, con Zapatero muchos pensamos que no podía llegar alguien peor y después llegó Pedro Sánchez. Creo que los españoles empiezan ahora a entender mejor algunas dinámicas de poder, alianzas e intereses que durante años han permanecido más ocultas o maquilladas mediáticamente. Y eso explica también parte del clima de desconfianza actual.

P. ¿Va a tener que dejar de ser tan moderado Juanma Moreno o será capaz de llegar a acuerdos con Vox u otras fuerzas?

R. Juanma Moreno no tiene realmente otra alternativa que entenderse con Vox si quiere seguir gobernando. Ya ha ocurrido en otras comunidades autónomas donde el PP incluso obtuvo mejores resultados porcentuales que en Andalucía. Ha pasado en Extremadura, en Castilla y León o en Aragón. Por tanto, no existe ya un relato político creíble que permita presentar a Vox como un socio imposible cuando esa colaboración ya funciona —y bien— en distintos territorios de España.

Cuanto antes se asuma con naturalidad que PP y Vox están llamados a entenderse en muchos gobiernos autonómicos y municipales, antes habrá estabilidad política y una alternativa sólida y consolidada al bloque de izquierdas. Los gobiernos de coalición son buenos, porque negociar, ceder y llegar a acuerdos beneficia siempre a la sociedad.

P. Le pido un titular para cerrar: ¿qué es lo que nadie se atreve a decir sobre la situación actual de la política española?

R. Que la política española ya no se divide únicamente entre izquierda y derecha, sino entre quienes viven cómodamente dentro del sistema y quienes sienten que el sistema se ha olvidado completamente de ellos. Y cuando millones de ciudadanos perciben que trabajan, pagan impuestos, cumplen las normas y aun así viven peor, en barrios inseguros, sin soluciones a sus problemas, pierden confianza en las instituciones y buscan alternativas políticas distintas. Ese malestar existe, es profundo y quien no quiera verlo está cometiendo un enorme error.

COMENTARIOS