Hay un viejo aforismo que dice que "nunca el problema puede ser parte de la solución". Por supuesto tiene algo de sofisma, de prestidigitación verbal, pero, en cualquier caso, viene al pelo para reflexionar sobre los twits lanzados por Gabriel Rufián, ungido por casi toda la izquierda de, digamos, el Estado español, para liderar un proyecto en el que confluyeran las distintas izquierdas soberanistas y también la fuerzas de lo que él mismo llama "izquierda española" (a la izquierda del PSOE). Esto es lo que ha dicho Rufián: "la izquierda española debe saber aceptar y fomentar: son el problema", entre las distintas ideas lanzadas en la red social X para felicitar a Adelante Andalucía (AA) y, de paso, hablar de cómo interpreta la situación política actual después del período de elecciones autonómicas, cuatro, vividas en los últimos cinco meses.
Cabe suponer que líderes como Antonio Maíllo (IU) y, sobre todo, Ernest Urtasun, Mónica García y Pablo Bustinduy (Sumar) se habrán quedado fuera de juego al leer su tuit. Incluso, hasta cierto punto, Irene Montero e Ione Belarra (Podemos) también puede que lleguen a pensar que Rufián ha tenido excesivo sesgo en su detección y focalización "del problema", porque en lo que a ellos respecta sus declaraciones en redes sociales abren más incógnitas que certidumbres, pese a que se puede decir que fueron ellos a buscarle a su casa, los que le señalaron como el mejor cabeza de cartel posible y él, a partir de ahí, siempre rápido y hábil en el clic, se dejó querer mientras seguía opinando.
El político catalán ha venido comentando en todo momento los resultados de las elecciones en Extremadura (un pacto entre IU y Podemos salvó los muebles); en Aragón: malos resultados para la "izquierda española", bastante buenos para la Chunta; en Castilla y León, malos resultados para la "izquierda española" a su vez dividida y, por último, Andalucía, con excelentes resultados para AA y discretos para Por Andalucía... un auténtico rally sobre el que el análisis de Rufián no puede ser más concluyente. Tiene el problema detectado y diagnosticado: y solo en once palabras, incluidos artículos y copulativas. Y por primera vez manifiesta sus dudas sobre la aportación de IU, Podemos y Sumar, sin citar a ninguna de estas fuerzas.
3 cosas:
— Gabriel Rufián (@gabrielrufian) May 17, 2026
1) Es el momento de las izquierdas soberanistas.
Un momento que deben saber interpretar y liderar: la conclusión no puede ser 'como a mí me va bien que le den a lo demás'.
Y un momento que las izquierdas españolas deben saber aceptar y fomentar: son el problema.
A…
La "izquierda española" jugando a las permutaciones matemáticas y cogiendo un mismo espacio político con alianzas y vetos entrecruzados, que cambian continuamente de un territorio a otro, recibe un importante tirón de orejas de un Gabriel Rufián que, por cierto, tampoco se decide a pormenorizar su proyecto –ahora solo ha pedido un amplio hay que "reorganizar la izquierda alternativa"– y ni siquiera ha plantado abiertamente cara a su formación política, ERC, que ya le ha dejado claro que no ve con buenos ojos esta aventura y que su ámbito va a seguir siendo Cataluña.
Delimitación del espacio
Es comprensible el alineamiento ideológico de Rufián con fuerzas con las que puede sentir más afinidad, caso de los partidos soberanistas que se reclaman de izquierda, pero tiene una explicación pendiente con todos los nombres que se han indicado más arriba, ya saben, "la izquierda española", que difícilmente aceptará ceder (todo) el paso en Galicia (Bloque), Euskadi y Navarra (Bildu), Cataluña (ERC) y desde el domingo a ver qué pasa con AA y esta operación, que no levantó especial alborozo en sus filas cuando comenzó a pergeñarse, por cierto... y eso a la espera de ver otras configuraciones en Baleares, Valencia y Canarias.
Está todo por hablar, pero Rufián ha ido delimitando, elección tras elección, cuales son las reglas del juego y ahora también ha reiterado el objetivo: "a PP y Vox se les puede minar y ganar", también en X.
Pero volvamos un momento a Andalucía, volvamos a AA. Se puede estar de acuerdo en que "ahora comienza todo", como dijo el candidato, José Ignacio García, la noche electoral, pero hay que tener los pies en el suelo. Pensar, por ejemplo, que Andalucía se levantó el pasado domingo con 400.000 soberanistas que fueron a darle sus votos puede que entre en el juego político, pero difícilmente en la realidad. Los análisis son libres, pero es más fácil pensar que AA ha llegado al electorado porque se han hecho las cosas bien, con un mensaje nítido sobre los problemas de los ciudadanos, con un reconocido trabajo parlamentario previo y con el hecho de que cuenta con un líder que hace precisamente de su sencillez y claridad su principal valor, huyendo de la 'profesionalidad' evidente de buena parte del resto de los políticos. Y sí, ahora comienza todo.
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