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Nepal suma casi 300 muertos por la gran riada y 1.400 desaparecidos, cuatro de ellos españoles

El Servicio Geológico de Estados Unidos ha determinado que el origen fue un deslizamiento de magnitud 5,2, localizado unos 55 kilómetros al noroeste de Kodari

  • El inicio de la riada en Nepal captado por una cámara china.

Las autoridades de Nepal han elevado este jueves a 289 la cifra de fallecidos tras la masiva riada que el miércoles arrasó varias localidades de una zona fronteriza con el Tíbet, después del desbordamiento del río Bhote Koshi. El último balance sitúa además en 826 el número de personas desaparecidas en el lado nepalí, mientras China cifra en 558 los desaparecidos en el condado tibetano de Gyirong. En conjunto, el desastre deja provisionalmente 289 muertos y cerca de 1.400 desaparecidos a ambos lados de la frontera, a la espera de que Katmandú y Pekín cotejen formalmente sus datos.

El portavoz de la Policía de Nepal, Abhi Narayan Kafle, confirmó el nuevo balance y señaló que los equipos de emergencia han logrado rescatar con vida a 445 personas durante las últimas horas, entre ellas 27 extranjeros. La riada de lodo afectó con especial intensidad al distrito nepalí de Rasuwa, en la provincia de Bagmati, y al vecino condado de Gyirong, en la región autónoma del Tíbet. Las imágenes captadas por cámaras de seguridad muestran la fuerza del agua, que arrasó pequeños núcleos de población, embalses y puentes, incluido el puesto fronterizo entre ambos países.

En el lado chino, los equipos de emergencia han evacuado a más de 360 residentes hacia zonas seguras. Nepal informó, por su parte, de 123 personas rescatadas, entre ellas 29 extranjeros, aunque no precisó sus nacionalidades. La magnitud de la tragedia ha dificultado también establecer un recuento definitivo de víctimas y desaparecidos, especialmente en las zonas más próximas a la frontera, donde las condiciones del terreno y los daños causados por la riada complican las labores de búsqueda.

La presencia de ciudadanos extranjeros entre los afectados es especialmente significativa. China ha informado de que 260 de las 558 personas desaparecidas en su territorio son extranjeros, aunque el medio estatal CCTV no ha detallado sus nacionalidades. Nepal eleva a 644 los extranjeros desaparecidos, frente a los 403 comunicados el día anterior. Entre ellos figuran 178 indios, 65 estadounidenses, 35 australianos, 33 británicos, 25 canadienses, 51 malasios, 53 ucranianos, nueve singapurenses, seis sudafricanos, cinco japoneses, cinco neozelandeses, ocho alemanes, cuatro franceses, dos irlandeses, dos neerlandeses y ocho rusos.

Entre los desaparecidos hay también cuatro españoles, según las cifras oficiales facilitadas en Madrid. La zona afectada recibe habitualmente turistas por sus paisajes montañosos de la cordillera del Tíbet y sus valles, atravesados por ríos y afluentes. La red de carreteras, estrecha y en muchos puntos de un solo carril, serpentea por un terreno accidentado, lo que dificulta el acceso de los equipos de emergencia a las zonas situadas a mayor altitud.

El dispositivo de rescate

El dispositivo de rescate cuenta en Nepal con unos 7.400 efectivos de la Policía y el Ejército desplegados en las áreas afectadas. En el lado chino, las autoridades han advertido de que la lluvia, la inestabilidad de las laderas, los daños en los accesos y los cortes de comunicaciones están dificultando las operaciones en Gyirong. El riesgo de nuevos desprendimientos se mantiene debido a las condiciones meteorológicas. China ha desplegado además medios aéreos, entre ellos un dron procedente de la vecina provincia de Sichuan equipado con una estación base móvil y comunicaciones por satélite, mientras un avión ha trasladado desde esa provincia a 111 rescatistas, material especializado y cuatro perros de búsqueda. Estados Unidos ha aportado 500.000 dólares para emergencias y un asesor especializado en respuesta ante desastres.

Las causas exactas de la riada continúan bajo evaluación. Inicialmente se contempló la posibilidad de que el fenómeno estuviera relacionado con el desbordamiento o la ruptura de un lago glaciar en el Tíbet, mientras que el Gobierno nepalí también apuntó a un posible terremoto. Posteriormente, el Servicio Geológico de Estados Unidos determinó que el origen fue un deslizamiento de magnitud 5,2, localizado unos 55 kilómetros al noroeste de Kodari. Científicos del Centro Internacional para el Desarrollo Integrado de las Montañas han advertido además de que los escombros acumulados por la riada podrían formar represas naturales y provocar un segundo episodio catastrófico en caso de que esas barreras llegaran a romperse.

Las autoridades de Nepal han elevado este jueves a 289 la cifra de fallecidos tras la masiva riada que el miércoles arrasó varias localidades de una zona fronteriza con el Tíbet, después del desbordamiento del río Bhote Koshi. El último balance sitúa además en 826 el número de personas desaparecidas en el lado nepalí, mientras China cifra en 558 los desaparecidos en el condado tibetano de Gyirong. En conjunto, el desastre deja provisionalmente 289 muertos y cerca de 1.400 desaparecidos a ambos lados de la frontera, a la espera de que Katmandú y Pekín cotejen formalmente sus datos.

El portavoz de la Policía de Nepal, Abhi Narayan Kafle, confirmó el nuevo balance y señaló que los equipos de emergencia han logrado rescatar con vida a 445 personas durante las últimas horas, entre ellas 27 extranjeros. La riada de lodo afectó con especial intensidad al distrito nepalí de Rasuwa, en la provincia de Bagmati, y al vecino condado de Gyirong, en la región autónoma del Tíbet. Las imágenes captadas por cámaras de seguridad muestran la fuerza del agua, que arrasó pequeños núcleos de población, embalses y puentes, incluido el puesto fronterizo entre ambos países.

En el lado chino, los equipos de emergencia han evacuado a más de 360 residentes hacia zonas seguras. Nepal informó, por su parte, de 123 personas rescatadas, entre ellas 29 extranjeros, aunque no precisó sus nacionalidades. La magnitud de la tragedia ha dificultado también establecer un recuento definitivo de víctimas y desaparecidos, especialmente en las zonas más próximas a la frontera, donde las condiciones del terreno y los daños causados por la riada complican las labores de búsqueda.

La presencia de ciudadanos extranjeros entre los afectados es especialmente significativa. China ha informado de que 260 de las 558 personas desaparecidas en su territorio son extranjeros, aunque el medio estatal CCTV no ha detallado sus nacionalidades. Nepal eleva a 644 los extranjeros desaparecidos, frente a los 403 comunicados el día anterior. Entre ellos figuran 178 indios, 65 estadounidenses, 35 australianos, 33 británicos, 25 canadienses, 51 malasios, 53 ucranianos, nueve singapurenses, seis sudafricanos, cinco japoneses, cinco neozelandeses, ocho alemanes, cuatro franceses, dos irlandeses, dos neerlandeses y ocho rusos.

Entre los desaparecidos hay también cuatro españoles, según las cifras oficiales facilitadas en Madrid. La zona afectada recibe habitualmente turistas por sus paisajes montañosos de la cordillera del Tíbet y sus valles, atravesados por ríos y afluentes. La red de carreteras, estrecha y en muchos puntos de un solo carril, serpentea por un terreno accidentado, lo que dificulta el acceso de los equipos de emergencia a las zonas situadas a mayor altitud.

El dispositivo de rescate

El dispositivo de rescate cuenta en Nepal con unos 7.400 efectivos de la Policía y el Ejército desplegados en las áreas afectadas. En el lado chino, las autoridades han advertido de que la lluvia, la inestabilidad de las laderas, los daños en los accesos y los cortes de comunicaciones están dificultando las operaciones en Gyirong. El riesgo de nuevos desprendimientos se mantiene debido a las condiciones meteorológicas. China ha desplegado además medios aéreos, entre ellos un dron procedente de la vecina provincia de Sichuan equipado con una estación base móvil y comunicaciones por satélite, mientras un avión ha trasladado desde esa provincia a 111 rescatistas, material especializado y cuatro perros de búsqueda. Estados Unidos ha aportado 500.000 dólares para emergencias y un asesor especializado en respuesta ante desastres.

Las causas exactas de la riada continúan bajo evaluación. Inicialmente se contempló la posibilidad de que el fenómeno estuviera relacionado con el desbordamiento o la ruptura de un lago glaciar en el Tíbet, mientras que el Gobierno nepalí también apuntó a un posible terremoto. Posteriormente, el Servicio Geológico de Estados Unidos determinó que el origen fue un deslizamiento de magnitud 5,2, localizado unos 55 kilómetros al noroeste de Kodari. Científicos del Centro Internacional para el Desarrollo Integrado de las Montañas han advertido además de que los escombros acumulados por la riada podrían formar represas naturales y provocar un segundo episodio catastrófico en caso de que esas barreras llegaran a romperse.

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