El 28 de enero, Israel y Estados Unidos lanzaron una primera oleada de ataques coordinados contra objetivos en Irán en el inicio de la guerra. La operación acabó con la vida del líder del país, el ayatolá Jamenei, una cincuentena de altos cargos y provocó un fuerte deterioro de la capacidad naval y aérea iraní. Como consecuencia de la escalada, el cierre del Estrecho de Ormuz interrumpió el suministro global de petróleo y elevó el precio del barril por encima de los 140 dólares.
Hace unas horas, después de meses de conflicto bélico, Donald Trump aseguraba en la red Truth Social que "el acuerdo con la República Islámica de Irán ya está completo. ¡Enhorabuena a todos! Por la presente, autorizo plenamente la apertura sin peaje del Estrecho de Ormuz y, simultáneamente, autorizo el levantamiento inmediato del bloqueo naval de Estados Unidos. ¡Buques del mundo, arranquen sus motores! ¡Que fluya el petróleo!". Posteriormente, el mandatario matizó que la apertura del paso marítimo se realizaría una vez se firmase oficialmente el pacto previsto para el próximo viernes 19 de junio en Suiza.
El alto el fuego y la reapertura de Ormuz como eje del acuerdo
El acuerdo provisional entre Estados Unidos e Irán contempla un alto el fuego "inmediato y permanente" en todos los frentes, incluido Líbano, así como la reapertura del estratégico estrecho una vez comiencen las operaciones para retirar las minas desplegadas en la zona. En otro mensaje, Trump afirmó que "con la apertura del estrecho tras la firma del acuerdo el viernes, con el fin de retirar las minas, el petróleo volverá a fluir por ambos extremos para la región y para el mundo", y defendió que el pacto traerá "paz y seguridad" a Oriente Próximo.
El viceministro de Exteriores iraní, Kazem Gharibabadi, confirmó igualmente el memorándum y señaló que este establece un "alto el fuego inmediato y permanente", pese a la "falta de confianza" existente entre las partes. Según explicó, Teherán será el encargado de supervisar el cumplimiento de los compromisos adquiridos por Washington durante esta nueva fase diplomática.
Las negociaciones que evitaron una nueva escalada militar
Las conversaciones estuvieron cerca del fracaso después del bombardeo israelí sobre Beirut ocurrido el domingo, un episodio que llevó a Irán a preparar una respuesta militar contra Israel. Según informaciones procedentes de medios iraníes, los proyectiles estaban listos para ser lanzados cuando Estados Unidos aceptó modificaciones de última hora en el texto del acuerdo, entre ellas la reapertura acelerada de Ormuz, garantías sobre la integridad territorial de Líbano y la retirada de tropas israelíes del país.
Fuentes citadas por The New York Times apuntaron a que dentro del Gobierno iraní se produjo un intenso debate sobre la posibilidad de ejecutar represalias militares para mantener su capacidad de disuasión. Finalmente, se impuso la posición de que una nueva escalada favorecería a Israel y pondría en peligro las conversaciones con Washington.
El primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, fue el primero en comunicar públicamente la existencia del pacto y lo definió como un Acuerdo de Paz. Además, confirmó que la ceremonia oficial de firma tendrá lugar en Suiza el 19 de junio y agradeció la mediación diplomática desempeñada por Qatar, Arabia Saudí y Turquía. El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, calificó el entendimiento como "una victoria muy, muy grande" y aseguró que el documento incorpora garantías destinadas a impedir que Irán desarrolle, adquiera o intente comprar armas nucleares. En sus declaraciones a Fox News, añadió: "Si los iraníes cumplen con este acuerdo, va a transformar fundamentalmente Oriente Medio durante los próximos 50 años y va a poner fin a la guerra".
El pacto abre ahora un periodo de 60 días de negociaciones técnicas en el que ambas partes abordarán cuestiones clave como el levantamiento de sanciones internacionales, el futuro del programa nuclear iraní, la reconstrucción del país y la creación de mecanismos de verificación que garanticen el cumplimiento de los compromisos asumidos.
Israel no prevé modificar su estrategia militar pese al alto el fuego
Pese al anuncio del alto el fuego y del acuerdo entre Irán y Estados Unidos, el Gobierno israelí ha dejado claro que no prevé modificar su estrategia militar en la región. El ministro de Defensa de Israel, Israel Katz, ha asegurado que, "pese a todas las presiones y a las que vendrán", las tropas israelíes no se retirarán de las zonas que ocupan en el sur de Líbano. Según explicó, los soldados continuarán manteniendo vacías las localidades de esos territorios, donde hay más de un millón de desplazados, y seguirán con la demolición, al considerar que "las casas servían como puestos de avanzada terroristas".
Katz también advirtió de que cualquier respuesta iraní ante esta política militar tendrá una reacción por parte de Israel "con plena fuerza". Del mismo modo, subrayó que el primer ministro Benjamín Netanyahu y él están impulsando "una política clara que determina que las Fuerzas de Defensa de Israel permanecerán en las zonas de seguridad de Líbano, Siria y Gaza, sin límite de tiempo, para proteger desde allí la frontera y las comunidades israelíes contra elementos yihadistas".
El 28 de enero, Israel y Estados Unidos lanzaron una primera oleada de ataques coordinados contra objetivos en Irán en el inicio de la guerra. La operación acabó con la vida del líder del país, el ayatolá Jamenei, una cincuentena de altos cargos y provocó un fuerte deterioro de la capacidad naval y aérea iraní. Como consecuencia de la escalada, el cierre del Estrecho de Ormuz interrumpió el suministro global de petróleo y elevó el precio del barril por encima de los 140 dólares.
Hace unas horas, después de meses de conflicto bélico, Donald Trump aseguraba en la red Truth Social que "el acuerdo con la República Islámica de Irán ya está completo. ¡Enhorabuena a todos! Por la presente, autorizo plenamente la apertura sin peaje del Estrecho de Ormuz y, simultáneamente, autorizo el levantamiento inmediato del bloqueo naval de Estados Unidos. ¡Buques del mundo, arranquen sus motores! ¡Que fluya el petróleo!". Posteriormente, el mandatario matizó que la apertura del paso marítimo se realizaría una vez se firmase oficialmente el pacto previsto para el próximo viernes 19 de junio en Suiza.
El alto el fuego y la reapertura de Ormuz como eje del acuerdo
El acuerdo provisional entre Estados Unidos e Irán contempla un alto el fuego "inmediato y permanente" en todos los frentes, incluido Líbano, así como la reapertura del estratégico estrecho una vez comiencen las operaciones para retirar las minas desplegadas en la zona. En otro mensaje, Trump afirmó que "con la apertura del estrecho tras la firma del acuerdo el viernes, con el fin de retirar las minas, el petróleo volverá a fluir por ambos extremos para la región y para el mundo", y defendió que el pacto traerá "paz y seguridad" a Oriente Próximo.
El viceministro de Exteriores iraní, Kazem Gharibabadi, confirmó igualmente el memorándum y señaló que este establece un "alto el fuego inmediato y permanente", pese a la "falta de confianza" existente entre las partes. Según explicó, Teherán será el encargado de supervisar el cumplimiento de los compromisos adquiridos por Washington durante esta nueva fase diplomática.
Las negociaciones que evitaron una nueva escalada militar
Las conversaciones estuvieron cerca del fracaso después del bombardeo israelí sobre Beirut ocurrido el domingo, un episodio que llevó a Irán a preparar una respuesta militar contra Israel. Según informaciones procedentes de medios iraníes, los proyectiles estaban listos para ser lanzados cuando Estados Unidos aceptó modificaciones de última hora en el texto del acuerdo, entre ellas la reapertura acelerada de Ormuz, garantías sobre la integridad territorial de Líbano y la retirada de tropas israelíes del país.
Fuentes citadas por The New York Times apuntaron a que dentro del Gobierno iraní se produjo un intenso debate sobre la posibilidad de ejecutar represalias militares para mantener su capacidad de disuasión. Finalmente, se impuso la posición de que una nueva escalada favorecería a Israel y pondría en peligro las conversaciones con Washington.
El primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, fue el primero en comunicar públicamente la existencia del pacto y lo definió como un Acuerdo de Paz. Además, confirmó que la ceremonia oficial de firma tendrá lugar en Suiza el 19 de junio y agradeció la mediación diplomática desempeñada por Qatar, Arabia Saudí y Turquía. El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, calificó el entendimiento como "una victoria muy, muy grande" y aseguró que el documento incorpora garantías destinadas a impedir que Irán desarrolle, adquiera o intente comprar armas nucleares. En sus declaraciones a Fox News, añadió: "Si los iraníes cumplen con este acuerdo, va a transformar fundamentalmente Oriente Medio durante los próximos 50 años y va a poner fin a la guerra".
El pacto abre ahora un periodo de 60 días de negociaciones técnicas en el que ambas partes abordarán cuestiones clave como el levantamiento de sanciones internacionales, el futuro del programa nuclear iraní, la reconstrucción del país y la creación de mecanismos de verificación que garanticen el cumplimiento de los compromisos asumidos.
Israel no prevé modificar su estrategia militar pese al alto el fuego
Pese al anuncio del alto el fuego y del acuerdo entre Irán y Estados Unidos, el Gobierno israelí ha dejado claro que no prevé modificar su estrategia militar en la región. El ministro de Defensa de Israel, Israel Katz, ha asegurado que, "pese a todas las presiones y a las que vendrán", las tropas israelíes no se retirarán de las zonas que ocupan en el sur de Líbano. Según explicó, los soldados continuarán manteniendo vacías las localidades de esos territorios, donde hay más de un millón de desplazados, y seguirán con la demolición, al considerar que "las casas servían como puestos de avanzada terroristas".
Katz también advirtió de que cualquier respuesta iraní ante esta política militar tendrá una reacción por parte de Israel "con plena fuerza". Del mismo modo, subrayó que el primer ministro Benjamín Netanyahu y él están impulsando "una política clara que determina que las Fuerzas de Defensa de Israel permanecerán en las zonas de seguridad de Líbano, Siria y Gaza, sin límite de tiempo, para proteger desde allí la frontera y las comunidades israelíes contra elementos yihadistas".
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