La organización agraria Asaja Cádiz ha vuelto a chocar frontalmente con la Junta de Andalucía. El motivo es la decisión de la Dirección General de Política Forestal, dependiente de la Consejería de Medio Ambiente, de mantener por sexto año consecutivo la prohibición de recolectar aceituna por la noche en los olivares superintensivos. Según denuncia la organización, la medida vuelve a golpear con especial dureza a la provincia gaditana justo en una campaña marcada por la caída del precio del aceite de oliva, lo que compromete la viabilidad económica de numerosas explotaciones.
Desde Asaja Cádiz lamentan que la resolución, publicada este mismo miércoles 5 de agosto de 2026, aplique un criterio homogéneo a toda Andalucía sin tener en cuenta las diferencias agroclimáticas entre las distintas zonas productoras. La provincia de Cádiz, subrayan, tiene una singularidad clave: es donde la campaña de recolección arranca antes que en cualquier otro punto de la comunidad autónoma.
El argumento que más indigna a la organización agraria es la base técnica de la prohibición. La normativa se sustenta en un informe elaborado en la campaña 2019/2020, que analizó apenas 137 hectáreas de olivar en toda Andalucía a través de 44 controles de campo. Esa superficie representa solo el 0,1% del total del olivar superintensivo andaluz, que ronda las 130.000 hectáreas. Para ASAJA, un estudio con ese alcance "no es representativo ni puede justificar esta medida".
Una misma prohibición para realidades completamente distintas
La organización recuerda que zonas como la Campiña de Jerez, La Janda y la Costa Noroeste comienzan la recolección entre finales de septiembre y los primeros días de octubre, cuando las temperaturas diurnas todavía son muy elevadas. Esto provoca que la aceituna recogida durante el día llegue a la almazara más caliente, lo que acelera su respiración y los procesos enzimáticos, microbiológicos y de oxidación que perjudican la calidad físico-química y organoléptica del aceite final.
Recolectar en las horas de menor temperatura es, dicen desde la organización, una práctica agronómica ampliamente reconocida para preservar el fruto y obtener aceites de oliva virgen extra de mayor calidad. El problema, insisten, es que la Junta aplica exactamente la misma restricción a territorios con calendarios de maduración, climas y fechas de recolección completamente distintos, sin valorar el impacto específico que tiene sobre provincias como Cádiz.
La organización agraria matiza, eso sí, que comparte la necesidad de proteger la biodiversidad y la avifauna presente en los olivares. Pero defiende que las decisiones administrativas deben apoyarse en estudios científicos específicos para cada zona productora, y no en prohibiciones generalizadas que ignoran la realidad de cada territorio. Por eso ha solicitado la elaboración de un informe técnico propio para las principales zonas olivareras de Cádiz —Campiña de Jerez, La Janda y Costa Noroeste— que analice, durante el periodo real de recolección, el calendario de maduración, las condiciones térmicas de la campaña, la evolución de la calidad del fruto según el horario de recogida y, sobre todo, la presencia efectiva de aves nidificantes y migratorias en esas fechas.
Asaja Cádiz seguirá reclamando una regulación basada en criterios técnicos
Mientras no existan esos resultados, y ya desde esta misma campaña, Asaja Cádiz ha planteado a la administración andaluza una excepcionalidad a la norma que permita la recolección nocturna en la provincia. La organización considera que solo con una base científica sólida podrán adaptarse los periodos de recolección y, en su caso, las limitaciones necesarias para compatibilizar la protección de la biodiversidad con la actividad agraria, sin aplicar una misma prohibición a toda Andalucía.
El trasfondo económico de la disputa es relevante: el olivar superintensivo es una de las principales apuestas de futuro de la agricultura gaditana, con 13.000 hectáreas solo en el término de Jerez. La prohibición, según la organización, elimina una de sus mayores ventajas competitivas: la posibilidad de recoger la aceituna en las horas más frescas para preservar su calidad. Esa circunstancia cobra especial gravedad en una campaña marcada por el descenso del precio del aceite, ya que en un mercado con cotizaciones más bajas la calidad del producto se convierte en el principal factor para sostener la rentabilidad de las explotaciones.
Asaja Cádiz asegura que continuará trabajando con las Consejerías de Agricultura y de Medio Ambiente para que esta prohibición sea sustituida por un modelo basado en criterios científicos, objetivos y adaptados a cada territorio. La organización insiste en que proteger la biodiversidad y garantizar la rentabilidad de las explotaciones agrarias son objetivos "plenamente compatibles", siempre que las decisiones administrativas se apoyen en estudios actualizados y específicos, y no en "estudios" obsoletos y nada representativos.
La organización agraria Asaja Cádiz ha vuelto a chocar frontalmente con la Junta de Andalucía. El motivo es la decisión de la Dirección General de Política Forestal, dependiente de la Consejería de Medio Ambiente, de mantener por sexto año consecutivo la prohibición de recolectar aceituna por la noche en los olivares superintensivos. Según denuncia la organización, la medida vuelve a golpear con especial dureza a la provincia gaditana justo en una campaña marcada por la caída del precio del aceite de oliva, lo que compromete la viabilidad económica de numerosas explotaciones.
Desde Asaja Cádiz lamentan que la resolución, publicada este mismo miércoles 5 de agosto de 2026, aplique un criterio homogéneo a toda Andalucía sin tener en cuenta las diferencias agroclimáticas entre las distintas zonas productoras. La provincia de Cádiz, subrayan, tiene una singularidad clave: es donde la campaña de recolección arranca antes que en cualquier otro punto de la comunidad autónoma.
El argumento que más indigna a la organización agraria es la base técnica de la prohibición. La normativa se sustenta en un informe elaborado en la campaña 2019/2020, que analizó apenas 137 hectáreas de olivar en toda Andalucía a través de 44 controles de campo. Esa superficie representa solo el 0,1% del total del olivar superintensivo andaluz, que ronda las 130.000 hectáreas. Para ASAJA, un estudio con ese alcance "no es representativo ni puede justificar esta medida".
Una misma prohibición para realidades completamente distintas
La organización recuerda que zonas como la Campiña de Jerez, La Janda y la Costa Noroeste comienzan la recolección entre finales de septiembre y los primeros días de octubre, cuando las temperaturas diurnas todavía son muy elevadas. Esto provoca que la aceituna recogida durante el día llegue a la almazara más caliente, lo que acelera su respiración y los procesos enzimáticos, microbiológicos y de oxidación que perjudican la calidad físico-química y organoléptica del aceite final.
Recolectar en las horas de menor temperatura es, dicen desde la organización, una práctica agronómica ampliamente reconocida para preservar el fruto y obtener aceites de oliva virgen extra de mayor calidad. El problema, insisten, es que la Junta aplica exactamente la misma restricción a territorios con calendarios de maduración, climas y fechas de recolección completamente distintos, sin valorar el impacto específico que tiene sobre provincias como Cádiz.
La organización agraria matiza, eso sí, que comparte la necesidad de proteger la biodiversidad y la avifauna presente en los olivares. Pero defiende que las decisiones administrativas deben apoyarse en estudios científicos específicos para cada zona productora, y no en prohibiciones generalizadas que ignoran la realidad de cada territorio. Por eso ha solicitado la elaboración de un informe técnico propio para las principales zonas olivareras de Cádiz —Campiña de Jerez, La Janda y Costa Noroeste— que analice, durante el periodo real de recolección, el calendario de maduración, las condiciones térmicas de la campaña, la evolución de la calidad del fruto según el horario de recogida y, sobre todo, la presencia efectiva de aves nidificantes y migratorias en esas fechas.
Asaja Cádiz seguirá reclamando una regulación basada en criterios técnicos
Mientras no existan esos resultados, y ya desde esta misma campaña, Asaja Cádiz ha planteado a la administración andaluza una excepcionalidad a la norma que permita la recolección nocturna en la provincia. La organización considera que solo con una base científica sólida podrán adaptarse los periodos de recolección y, en su caso, las limitaciones necesarias para compatibilizar la protección de la biodiversidad con la actividad agraria, sin aplicar una misma prohibición a toda Andalucía.
El trasfondo económico de la disputa es relevante: el olivar superintensivo es una de las principales apuestas de futuro de la agricultura gaditana, con 13.000 hectáreas solo en el término de Jerez. La prohibición, según la organización, elimina una de sus mayores ventajas competitivas: la posibilidad de recoger la aceituna en las horas más frescas para preservar su calidad. Esa circunstancia cobra especial gravedad en una campaña marcada por el descenso del precio del aceite, ya que en un mercado con cotizaciones más bajas la calidad del producto se convierte en el principal factor para sostener la rentabilidad de las explotaciones.
Asaja Cádiz asegura que continuará trabajando con las Consejerías de Agricultura y de Medio Ambiente para que esta prohibición sea sustituida por un modelo basado en criterios científicos, objetivos y adaptados a cada territorio. La organización insiste en que proteger la biodiversidad y garantizar la rentabilidad de las explotaciones agrarias son objetivos "plenamente compatibles", siempre que las decisiones administrativas se apoyen en estudios actualizados y específicos, y no en "estudios" obsoletos y nada representativos.
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