La proximidad del primer eclipse solar total visible desde la España peninsular en más de un siglo ha reavivado el interés por uno de los fenómenos astronómicos más excepcionales. Con motivo de esta cita, el físico y divulgador científico José Luis Crespo ha querido desmontar una idea muy extendida: que un eclipse parcial al 99% ofrece una experiencia similar a la de un eclipse total. En una explicación difundida en redes sociales, sostiene que ambas situaciones son completamente diferentes y anima a quienes tengan la oportunidad a desplazarse para contemplar la totalidad. "Un eclipse parcial al 99% no tiene nada que ver con un eclipse total", afirma, antes de recomendar: "Si tenéis una oportunidad para ver un eclipse total, no os la perdáis".
Crespo explica que durante un eclipse parcial únicamente se aprecia que "la luna muerde un poco el sol", lo que provoca una iluminación distinta y la aparición de medias lunas en las sombras de los árboles. Recuerda, además, que el fenómeno no puede observarse a simple vista y que es imprescindible utilizar gafas especiales para evitar daños en la retina. En su opinión, si nadie advirtiera de que está ocurriendo, "a lo mejor ni te enteras de que está pasando algo". Con un tono rotundo, llega incluso a definir el eclipse parcial como "un gatillazo cósmico", una comparación con la que pretende subrayar la enorme diferencia respecto a la totalidad.
El divulgador describe el eclipse total como una experiencia completamente distinta. Según explica, cuando la Luna cubre por completo el Sol "durante unos minutos estás en otro planeta". En ese momento, el cielo "se oscurece abruptamente en pleno día", la temperatura desciende varios grados, comienza a soplar viento y tanto los animales como las personas reaccionan de forma inusual. A ello se suma la aparición de un "astro negro" rodeado por la corona solar, una estructura que permanece siempre alrededor del Sol, pero que normalmente queda oculta por el intenso brillo de la estrella.
Para Crespo, ninguno de esos efectos puede experimentarse durante un eclipse parcial. De hecho, resume la diferencia con una comparación especialmente gráfica al asegurar que "el eclipse total es la película" mientras que "el eclipse parcial es el póster de la película pisoteado por niños y mancillado por palomas". Con esa imagen insiste en que ambos fenómenos no son equiparables y concluye que presenciar un eclipse total constituye "una experiencia inolvidable" que merece cualquier esfuerzo de desplazamiento.
Un evento único en 100 años
La explicación coincide con la cercanía de un acontecimiento astronómico histórico. El próximo 12 de agosto, la España peninsular volverá a contemplar un eclipse solar total por primera vez en más de cien años. El recorrido del fenómeno también alcanzará Islandia y Groenlandia, mientras que el eclipse previsto para el verano siguiente tendrá una duración todavía mayor. El carácter excepcional de esta cita resulta aún más llamativo si se tiene en cuenta que el último eclipse solar total visible en la España peninsular, sin contar Canarias, se produjo en 1912, apenas dos días antes del hundimiento del Titanic. Debido a que aquel eclipse híbrido combinó un "anillo de fuego" con solo unos segundos de totalidad sobre territorio español, algunos especialistas consideran que el último gran eclipse del país fue el de 1905.
El 12 de agosto, el cielo sobre la Península Ibérica se oscurecerá justo cuando el Sol comience a ponerse, mientras que pequeñas franjas de Groenlandia e Islandia vivirán el mismo fenómeno gracias a la alineación perfecta entre el Sol, la Luna y la Tierra. La umbra, la sombra de la Luna que oculta completamente el Sol, recorrerá unos 8.260 kilómetros en aproximadamente una hora y media, la mayor parte de ese trayecto sobre las aguas del Atlántico. El espectáculo comenzará cerca del Polo Norte y avanzará hacia el sur, con una totalidad que podrá prolongarse hasta dos minutos y 18 segundos. El máximo de totalidad se registrará frente a la costa occidental de Islandia y el fenómeno concluirá finalmente sobre el mar Mediterráneo.
La proximidad del primer eclipse solar total visible desde la España peninsular en más de un siglo ha reavivado el interés por uno de los fenómenos astronómicos más excepcionales. Con motivo de esta cita, el físico y divulgador científico José Luis Crespo ha querido desmontar una idea muy extendida: que un eclipse parcial al 99% ofrece una experiencia similar a la de un eclipse total. En una explicación difundida en redes sociales, sostiene que ambas situaciones son completamente diferentes y anima a quienes tengan la oportunidad a desplazarse para contemplar la totalidad. "Un eclipse parcial al 99% no tiene nada que ver con un eclipse total", afirma, antes de recomendar: "Si tenéis una oportunidad para ver un eclipse total, no os la perdáis".
Crespo explica que durante un eclipse parcial únicamente se aprecia que "la luna muerde un poco el sol", lo que provoca una iluminación distinta y la aparición de medias lunas en las sombras de los árboles. Recuerda, además, que el fenómeno no puede observarse a simple vista y que es imprescindible utilizar gafas especiales para evitar daños en la retina. En su opinión, si nadie advirtiera de que está ocurriendo, "a lo mejor ni te enteras de que está pasando algo". Con un tono rotundo, llega incluso a definir el eclipse parcial como "un gatillazo cósmico", una comparación con la que pretende subrayar la enorme diferencia respecto a la totalidad.
El divulgador describe el eclipse total como una experiencia completamente distinta. Según explica, cuando la Luna cubre por completo el Sol "durante unos minutos estás en otro planeta". En ese momento, el cielo "se oscurece abruptamente en pleno día", la temperatura desciende varios grados, comienza a soplar viento y tanto los animales como las personas reaccionan de forma inusual. A ello se suma la aparición de un "astro negro" rodeado por la corona solar, una estructura que permanece siempre alrededor del Sol, pero que normalmente queda oculta por el intenso brillo de la estrella.
Para Crespo, ninguno de esos efectos puede experimentarse durante un eclipse parcial. De hecho, resume la diferencia con una comparación especialmente gráfica al asegurar que "el eclipse total es la película" mientras que "el eclipse parcial es el póster de la película pisoteado por niños y mancillado por palomas". Con esa imagen insiste en que ambos fenómenos no son equiparables y concluye que presenciar un eclipse total constituye "una experiencia inolvidable" que merece cualquier esfuerzo de desplazamiento.
Un evento único en 100 años
La explicación coincide con la cercanía de un acontecimiento astronómico histórico. El próximo 12 de agosto, la España peninsular volverá a contemplar un eclipse solar total por primera vez en más de cien años. El recorrido del fenómeno también alcanzará Islandia y Groenlandia, mientras que el eclipse previsto para el verano siguiente tendrá una duración todavía mayor. El carácter excepcional de esta cita resulta aún más llamativo si se tiene en cuenta que el último eclipse solar total visible en la España peninsular, sin contar Canarias, se produjo en 1912, apenas dos días antes del hundimiento del Titanic. Debido a que aquel eclipse híbrido combinó un "anillo de fuego" con solo unos segundos de totalidad sobre territorio español, algunos especialistas consideran que el último gran eclipse del país fue el de 1905.
El 12 de agosto, el cielo sobre la Península Ibérica se oscurecerá justo cuando el Sol comience a ponerse, mientras que pequeñas franjas de Groenlandia e Islandia vivirán el mismo fenómeno gracias a la alineación perfecta entre el Sol, la Luna y la Tierra. La umbra, la sombra de la Luna que oculta completamente el Sol, recorrerá unos 8.260 kilómetros en aproximadamente una hora y media, la mayor parte de ese trayecto sobre las aguas del Atlántico. El espectáculo comenzará cerca del Polo Norte y avanzará hacia el sur, con una totalidad que podrá prolongarse hasta dos minutos y 18 segundos. El máximo de totalidad se registrará frente a la costa occidental de Islandia y el fenómeno concluirá finalmente sobre el mar Mediterráneo.
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