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Héctor de Miguel, sobre su noche en el calabozo: "Ahí dentro no sabes nada, es como la casa de 'Gran Hermano"

El humorista, de año sabático tras su salida de la SER, relata que la detención se produjo por la eliminación de un tuit y que le espera un juicio tras el verano por una denuncia de Abogados Cristianos

  • Quequé, Héctor de Miguel, ve las noticias sobre él tras pasar una noche en el calabozo.

El cómico Héctor de Miguel pasó la noche del pasado miércoles detenido tras una orden de busca y captura por desobediencia, después de que una notificación judicial no pudiera serle entregada. El origen, la eliminación de un tuit con una sentencia en su contra de 2024. De año sabático tras su salida de la SER, ofrece ahora su primera entrevista desde entonces.

En conversación con Público, De Miguel ha asegurado que vivió el arresto con calma. "Estuve bastante tranquilo e intuyendo que no iba a ser muy largo el proceso, porque ahí dentro no sabes nada... Ahí dentro es como la casa de Gran Hermano, se magnifican los sentimientos y los pensamientos. Pero bueno, estoy bien, yo es que cojo el sueño en cualquier lado", ha relatado.

El cómico ha explicado que la condena original respondía a llamar reiteradamente "subnormal" a Alfonso Rojo, y que el borrado del tuit fue un despiste de una herramienta que elimina publicaciones antiguas. Según ha denunciado, decidieron detenerle en público en lugar de en su domicilio. "Me podían haber detenido en la puerta de mi casa, saben perfectamente dónde vivo, pero decidieron hacerlo con su poquito de show, con su poquito de espectáculo desproporcionado", ha lamentado.

Meter el miedo en el cuerpo

De Miguel ha vinculado su caso a una estrategia de intimidación. "La intención es meter el miedo en el cuerpo, que todos nos mordamos la lengua antes de decir algo", ha explicado, recordando que le siguieron hasta un bar habitual en Salamanca para detenerle a plena luz del día.

El humorista sí ha destacado el trato de los agentes. "Tuvieron el detalle de no ponerme unas esposas, que eso lo agradecí, la verdad", ha reconocido, pese a calificar de innecesario el espectáculo montado en torno a su arresto.

Un juicio pendiente tras el verano

De Miguel afronta además un juicio tras el verano: Abogados Cristianos le denunció por acoso e incitación al odio y pide cuatro años de prisión, mientras la Fiscalía solicita dos años y 6.000 euros de multa. "La Fiscalía ha comprado todos los argumentos de la parte denunciante", ha lamentado.

Pese a la presión judicial, De Miguel no piensa dar un paso atrás. "Si queréis jugar, vamos a jugar. Creo que yo me muevo mejor en el terreno del espectáculo que ellos", ha afirmado, antes de cerrar con una reflexión: "Lo contrario del miedo es la risa".

El cómico Héctor de Miguel pasó la noche del pasado miércoles detenido tras una orden de busca y captura por desobediencia, después de que una notificación judicial no pudiera serle entregada. El origen, la eliminación de un tuit con una sentencia en su contra de 2024. De año sabático tras su salida de la SER, ofrece ahora su primera entrevista desde entonces.

En conversación con Público, De Miguel ha asegurado que vivió el arresto con calma. "Estuve bastante tranquilo e intuyendo que no iba a ser muy largo el proceso, porque ahí dentro no sabes nada... Ahí dentro es como la casa de Gran Hermano, se magnifican los sentimientos y los pensamientos. Pero bueno, estoy bien, yo es que cojo el sueño en cualquier lado", ha relatado.

El cómico ha explicado que la condena original respondía a llamar reiteradamente "subnormal" a Alfonso Rojo, y que el borrado del tuit fue un despiste de una herramienta que elimina publicaciones antiguas. Según ha denunciado, decidieron detenerle en público en lugar de en su domicilio. "Me podían haber detenido en la puerta de mi casa, saben perfectamente dónde vivo, pero decidieron hacerlo con su poquito de show, con su poquito de espectáculo desproporcionado", ha lamentado.

Meter el miedo en el cuerpo

De Miguel ha vinculado su caso a una estrategia de intimidación. "La intención es meter el miedo en el cuerpo, que todos nos mordamos la lengua antes de decir algo", ha explicado, recordando que le siguieron hasta un bar habitual en Salamanca para detenerle a plena luz del día.

El humorista sí ha destacado el trato de los agentes. "Tuvieron el detalle de no ponerme unas esposas, que eso lo agradecí, la verdad", ha reconocido, pese a calificar de innecesario el espectáculo montado en torno a su arresto.

Un juicio pendiente tras el verano

De Miguel afronta además un juicio tras el verano: Abogados Cristianos le denunció por acoso e incitación al odio y pide cuatro años de prisión, mientras la Fiscalía solicita dos años y 6.000 euros de multa. "La Fiscalía ha comprado todos los argumentos de la parte denunciante", ha lamentado.

Pese a la presión judicial, De Miguel no piensa dar un paso atrás. "Si queréis jugar, vamos a jugar. Creo que yo me muevo mejor en el terreno del espectáculo que ellos", ha afirmado, antes de cerrar con una reflexión: "Lo contrario del miedo es la risa".

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