Moreno Bonilla en Jerez: oloroso y vinagre

El presidente de la Junta llega a Jerez sin humo y con proyectos que se harán realidad, como el Museo del Flamenco de Andalucía o la rehabilitación integral de La Asunción. 'Solo' ha tardado año y medio más, pandemia mediante, en verse con Mamen Sánchez de lo que tardó Susana Díaz

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Paco Sánchez Múgica

Periodista, licenciado en Comunicación por la Universidad de Sevilla, máster de Urbanismo en el IPE. Antes en Grupo Joly (2004-2012), Desde 2014 soy socio fundador y director de lavozdelsur.es. Miembro de número de la Cátedra de Flamencología; colaboro en Guía Repsol; y coordino la comunicación de la Asociación de Festivales Flamencos. Socio de la Federación Española de Periodistas (FAPE).

Juan Manuel Moreno, presidente de la Junta, recibe oloroso y vinagre de manos de la alcaldesa, Mamen Sánchez, este lunes en el Ayuntamiento de Jerez.
Juan Manuel Moreno, presidente de la Junta, recibe oloroso y vinagre de manos de la alcaldesa, Mamen Sánchez, este lunes en el Ayuntamiento de Jerez. MANU GARCÍA

Cuando ganó las elecciones en marzo de 2015, Susana Díaz tardó un año y un mes en rendir visita institucional a Jerez y su Ayuntamiento, pese a que la alcaldesa, Mamen Sánchez, compañera de filas, logró desalojar al PP de María José García-Pelayo de la Alcaldía de la quinta ciudad más poblada de Andalucía. Tras aquella visita, con mucho humo, Díaz no volvió a pisar la ciudad del sherry, ni tan siquiera en la campaña de diciembre de 2018, algo que le reprocharon muchos entre las filas socialistas. No era para menos: en las autonómicas de 2015, Jerez fue la cuarta gran población andaluza, por delante de Granada, donde el PSOE-A logró más votos.

Eso rápidamente se obvió y, entre otras muchas cosas, quizás por ese despiste hoy Susana Díaz es tertuliana de Ana Rosa y ha sido Juan Manuel Moreno Bonilla, líder del PP andaluz, el que ha visitado como presidente de la Junta, dos años y ocho meses después de ser investido, el Consistorio jerezano. Parece, además, que el presidente ha abierto la mano a visitar otros ayuntamientos que no estén dirigidos por alcaldes del PP, lo cual es un avance en cuanto a apostar por una política menos sectaria y partidista, y más institucional de, al menos, intentar gobernar para todos.

Ha habido mucha discusión sobre la tardanza en rendir esta visita ante las reiteradas peticiones de la regidora socialista. Quién sabe si ha sido por puro partidismo (eso sí, de los primeros alcaldes a los que giró visita Moreno fue a Kichi en Cádiz), o quién sabe si hubiese acortado los tiempos de espera de no haber vivido este año y medio largo de pandemia, pero lo que desde luego tiene Moreno es vista y al final ha entendido que, antes o después, lo que cuenta es que ha llegado a una plaza clave en su futuro político como es Jerez.

Moreno ha firmado en el libro de honor de la ciudad: "Jerez, cuna de flamenco, de vino y alegría, ha sido un honor poder visitarla; admiración hacia un pueblo de gente hospitalaria"

Moreno ha firmado en el libro de honor de la ciudad: "Jerez, cuna de flamenco, de vino y alegría, ha sido un honor poder visitarla; admiración hacia un pueblo de gente hospitalaria". Y se ha llevado un obsequio de manos de Mamen Sánchez: un estuche con una botella de oloroso y otra de vinagre. "No hay amontillado", ha bromeado con retranca la regidora, en alusión al episodio que vivió el portavoz del PP en el Ayuntamiento jerezano, Antonio Saldaña.

El jefe del Ejecutivo andaluz ha recibido oloroso a su paso por Jerez, de la calle Consistorio, casi desde donde se ha bajado del coche oficial, hasta La Asunción, donde especialmente las vecinas no han querido dejar pasar la oportunidad de saludar al barón popular. Pero también se lleva vinagre, en forma de protestas de, especialmente, vecinos, padres y madres del colegio público de El Torno. Una ELA jerezana que tiene su centro público sin comenzar las clases ante los riesgos que entraña unas instalaciones educativas de la Junta que se caen a pedazos.

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El presidente autonómico, en su visita a Jerez.   MANU GARCÍA

Moreno ha sacado la muleta baja y ha toreado bien la situación, aunque los compromisos adquiridos se lo recordarán más pronto que tarde. Como también se recordarán los plazos, las fechas y las inversiones que ha anunciado, especialmente la del Museo del Flamenco de Andalucía, un proyecto estratégico para la ciudad que lleva más de una década coleando —en principio iba a ir inserto en lo que sería la fallida Ciudad del Flamenco— y que, esta vez parece que sí, se hará realidad. O la rehabilitación integral del señero barrio de La Asunción, otra actuación largamente anhelada.

Al igual que la recuperación del antiguo edificio de Díez Mérito como centro de salud y cirugía mayor extrahospitalaria, un compromiso de anteriores gobiernos que se remonta a los mapas sanitarios para el municipio de hace veinte años y cuyas obras se ha anunciado que arrancarán el año próximo. El presidente de esta nueva Junta, que ya es más vieja de lo que algunos quisieran, no ha anunciado tranvías ni segundos hospitales, pero sabiendo el fuego artificial que representan y desprenden esos grandes titulares, mejor prometer lo que quedó pendiente sine die e ir quemando etapas. 

¿Quién inaugurará ese futuro equipamiento, "referencia internacional", en torno al flamenco? A tenor de las encuestas, del lado de la Junta, parece que él mismo como presidente. A nivel local, con las municipales de mayo de 2023 cada vez más cerca, quién sabe si la actual alcaldesa socialista, muy cordial y atenta al presidente autonómico, o un nuevo regidor del PP. ¿Será Saldaña —ungido por Génova—, será Ana Mestre —la favorita morenista—? Hay tiempo para esa cita electoral. Por ahora, Moreno vio, vino y venció. Comparado con otras etapas en la Junta, ya es un cambio.

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