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Garrapiñadas Puerta Real reabre su tienda de Jerez tras 17 meses cerrada por la burocracia: "Hemos tenido pérdidas muy grandes"

El establecimiento de la calle José Luis Díez vuelve a abrir el 1 de septiembre con una imagen renovada, nuevos formatos y una oferta que incorpora vinos de Jerez, productos para regalo y un espacio orientado al sector hostelero

  • José Manuel Carrascpsa, en la puerta de su tienda de la calle José Luis Díez -

Hay negocios que forman parte del paisaje de una ciudad. En Jerez, el aroma de las garrapiñadas está ligado desde hace décadas a la Puerta Real y al pequeño quiosco que la familia Benito mantiene junto a la capilla de los Remedios.

Ahora, la que fue una de las últimas apuestas de su propietario, José Manuel Carrascosa Benito, vuelve a levantar la persiana. Garrapiñadas Puerta Real reabre este martes, 1 de septiembre, su establecimiento de la calle José Luis Díez, después de permanecer prácticamente 17 meses cerrado.

La reapertura supone recuperar un espacio que nació como una extensión del histórico negocio familiar y que José Manuel Carrascosa, cuarta generación al frente del negocio, concibió como una tienda más amplia y especializada. El establecimiento abrió originalmente a finales de 2024 con la intención de llevar el concepto de Garrapiñadas Puerta Real a un formato más cercano al de una tienda gourmet y con una mayor variedad de productos y formatos de venta.

Sin embargo, tras apenas unos meses abierto, a finales de abril de 2025 el local se vio obligado a cerrar sus puertas por orden municipal, debido a mejoras que tenía que llevar a cabo en las instalaciones.

Sin embargo, lo que José Manuel creyó que sería algo de unos pocos meses se ha prolongado prácticamente año y medio "por problemas burocráticos municipales", señala Carrascosa. El propietario explica que las dificultades estuvieron relacionadas con los trámites entre las áreas de Patrimonio y Urbanismo y lamenta la falta de coordinación entre ambas. "Parece que no se hablan entre ellas", lamenta.

  • José Manuel muestra el perol en el que cocina sus productos.
  • -

El empresario sostiene que esta situación ha tenido graves consecuencias económicas para su negocio. "A mí todo esto me ha hecho tener pérdidas muy grandes, hemos tenido que tirar de abogados y de técnicos específicos para resolver esto", explica. Según sus cálculos, las pérdidas derivadas del cierre han superado los 12.000 euros, a lo que hay que sumar la inversión realizada en el obrador.

Carrascosa reclama una administración más ágil para este tipo de situaciones porque se ha encontrado con una burocracia "larga, lenta y que repercute en los ingresos de cualquier autónomo. Debería haber una oficina única".

Una tienda renovada

Superado el laberinto administrativo, la reapertura llega con novedades. Garrapiñadas Puerta Real ha aprovechado estos meses para renovar su imagen corporativa y reforzar sus controles de calidad, aunque con la premisa de siempre: mantener la esencia de sus productos, cocinados según el sistema tradicional y empleando ingredientes naturales, sin conservantes ni colorantes.

La tienda ofrecerá paquetes de 90 y 220 gramos, además de latas y tarros de cristal. También incorporará nuevas bolsas de autocierre y formatos especialmente pensados para el sector de la hostelería.

Como no podía ser de otra forma, la oferta seguirá teniendo en las garrapiñadas y los frutos secos su principal seña de identidad. Las tradicionales garrapiñadas de cacahuetes y almendras se complementan con las de nueces, anacardos, pistachos, macadamias, pipas y avellanas.

La actividad del obrador seguirá siendo otro de los elementos diferenciadores del proyecto. El negocio nació en Jerez en 1950 de la mano de Esteban Benito, familiar de Carrascosa por parte materna, y ha mantenido durante cuatro generaciones una elaboración artesanal que forma parte de su identidad.

Espacio también para vinos y recuerdos de Jerez

La nueva etapa también amplía el concepto de la tienda. En José Luis Díez habrá espacio para vinos de Jerez, vinagres y brandies de diferentes bodegas, además de una sección de recuerdos vinculados a la ciudad y a su cultura vitivinícola.

  • El propietario, mostrando un tarro de garrapiñadas, en el interior del comercio.
  • -

La oferta incluye postales, camisetas y bolsos, algunos con diseños propios, con la intención de convertir el establecimiento también en un punto de compra para visitantes que buscan llevarse un recuerdo de Jerez.

Otro de los objetivos son los encargos. La tienda prepara lotes para regalos de empresa, bodas y Navidad, ampliando así una línea de negocio que complementa la venta directa.

La apuesta encaja con la evolución que ha experimentado una empresa que, sin abandonar su origen, ha ido incorporando nuevas formas de comercialización, como la venta online.

Un verano más flojo

La reapertura coincide con el balance de un verano que Carrascosa califica como "más flojo que el del año pasado" en el kiosco de la Puerta Real, que relaciona con una menor capacidad de gasto de sus clientes.

También ha percibido un cambio en el perfil del visitante que acude al centro. "No es tan familiar, son más parejitas o matrimonios sin niños", explica, y añade que "si no se fomenta en el centro actividades infantiles, el ticket baja para negocios que no sean bares o discotecas. Ahí el negocio ha aumentado".

La tienda de José Luis Díez afrontará esta etapa con un horario de mañana, salvo días especiales y campañas como la de Navidad, cuando el centro está a rebosar. Así, abrirá de 9:30 a 14:30 horas, mientras que por las tardes permanecerá cerrada -este 1 de septiembre, sin embargo, abrirá también de tarde-.

Después de 17 meses de trámites, inversiones y pérdidas, José Manuel Carrascosa mira hacia delante y con optimismo: "A pesar de las adversidades, seguimos avanzando".

Hay negocios que forman parte del paisaje de una ciudad. En Jerez, el aroma de las garrapiñadas está ligado desde hace décadas a la Puerta Real y al pequeño quiosco que la familia Benito mantiene junto a la capilla de los Remedios.

Ahora, la que fue una de las últimas apuestas de su propietario, José Manuel Carrascosa Benito, vuelve a levantar la persiana. Garrapiñadas Puerta Real reabre este martes, 1 de septiembre, su establecimiento de la calle José Luis Díez, después de permanecer prácticamente 17 meses cerrado.

La reapertura supone recuperar un espacio que nació como una extensión del histórico negocio familiar y que José Manuel Carrascosa, cuarta generación al frente del negocio, concibió como una tienda más amplia y especializada. El establecimiento abrió originalmente a finales de 2024 con la intención de llevar el concepto de Garrapiñadas Puerta Real a un formato más cercano al de una tienda gourmet y con una mayor variedad de productos y formatos de venta.

Sin embargo, tras apenas unos meses abierto, a finales de abril de 2025 el local se vio obligado a cerrar sus puertas por orden municipal, debido a mejoras que tenía que llevar a cabo en las instalaciones.

Sin embargo, lo que José Manuel creyó que sería algo de unos pocos meses se ha prolongado prácticamente año y medio "por problemas burocráticos municipales", señala Carrascosa. El propietario explica que las dificultades estuvieron relacionadas con los trámites entre las áreas de Patrimonio y Urbanismo y lamenta la falta de coordinación entre ambas. "Parece que no se hablan entre ellas", lamenta.

  • José Manuel muestra el perol en el que cocina sus productos.
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El empresario sostiene que esta situación ha tenido graves consecuencias económicas para su negocio. "A mí todo esto me ha hecho tener pérdidas muy grandes, hemos tenido que tirar de abogados y de técnicos específicos para resolver esto", explica. Según sus cálculos, las pérdidas derivadas del cierre han superado los 12.000 euros, a lo que hay que sumar la inversión realizada en el obrador.

Carrascosa reclama una administración más ágil para este tipo de situaciones porque se ha encontrado con una burocracia "larga, lenta y que repercute en los ingresos de cualquier autónomo. Debería haber una oficina única".

Una tienda renovada

Superado el laberinto administrativo, la reapertura llega con novedades. Garrapiñadas Puerta Real ha aprovechado estos meses para renovar su imagen corporativa y reforzar sus controles de calidad, aunque con la premisa de siempre: mantener la esencia de sus productos, cocinados según el sistema tradicional y empleando ingredientes naturales, sin conservantes ni colorantes.

La tienda ofrecerá paquetes de 90 y 220 gramos, además de latas y tarros de cristal. También incorporará nuevas bolsas de autocierre y formatos especialmente pensados para el sector de la hostelería.

Como no podía ser de otra forma, la oferta seguirá teniendo en las garrapiñadas y los frutos secos su principal seña de identidad. Las tradicionales garrapiñadas de cacahuetes y almendras se complementan con las de nueces, anacardos, pistachos, macadamias, pipas y avellanas.

La actividad del obrador seguirá siendo otro de los elementos diferenciadores del proyecto. El negocio nació en Jerez en 1950 de la mano de Esteban Benito, familiar de Carrascosa por parte materna, y ha mantenido durante cuatro generaciones una elaboración artesanal que forma parte de su identidad.

Espacio también para vinos y recuerdos de Jerez

La nueva etapa también amplía el concepto de la tienda. En José Luis Díez habrá espacio para vinos de Jerez, vinagres y brandies de diferentes bodegas, además de una sección de recuerdos vinculados a la ciudad y a su cultura vitivinícola.

  • El propietario, mostrando un tarro de garrapiñadas, en el interior del comercio.
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La oferta incluye postales, camisetas y bolsos, algunos con diseños propios, con la intención de convertir el establecimiento también en un punto de compra para visitantes que buscan llevarse un recuerdo de Jerez.

Otro de los objetivos son los encargos. La tienda prepara lotes para regalos de empresa, bodas y Navidad, ampliando así una línea de negocio que complementa la venta directa.

La apuesta encaja con la evolución que ha experimentado una empresa que, sin abandonar su origen, ha ido incorporando nuevas formas de comercialización, como la venta online.

Un verano más flojo

La reapertura coincide con el balance de un verano que Carrascosa califica como "más flojo que el del año pasado" en el kiosco de la Puerta Real, que relaciona con una menor capacidad de gasto de sus clientes.

También ha percibido un cambio en el perfil del visitante que acude al centro. "No es tan familiar, son más parejitas o matrimonios sin niños", explica, y añade que "si no se fomenta en el centro actividades infantiles, el ticket baja para negocios que no sean bares o discotecas. Ahí el negocio ha aumentado".

La tienda de José Luis Díez afrontará esta etapa con un horario de mañana, salvo días especiales y campañas como la de Navidad, cuando el centro está a rebosar. Así, abrirá de 9:30 a 14:30 horas, mientras que por las tardes permanecerá cerrada -este 1 de septiembre, sin embargo, abrirá también de tarde-.

Después de 17 meses de trámites, inversiones y pérdidas, José Manuel Carrascosa mira hacia delante y con optimismo: "A pesar de las adversidades, seguimos avanzando".

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