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Santi Bellido, el 'hermano mayor' de Cofradle, el jerezano que ha creado y viralizado un vídeojuego cofrade: "Me ha sobrepasado"

El periodista afincado en Sevilla ha desarrollado en apenas dos semanas un vídeojuego sobre la Semana Santa que esperaba compartir entre amigos y que superó los 10.000 jugadores en menos de 24 horas

  • Santiago Bellido, 'padre' de Cofradle, el vídeojuego cofrade más viral.

Hay proyectos que nacen con una estrategia, otros después de meses de trabajo y algunos que empiezan simplemente porque a alguien se le mete una idea en la cabeza y decide probar. Cofrable pertenece a esta última categoría. Santi Bellido, periodista jerezano afincado en Sevilla desde hace una década, se puso a experimentar este verano con una pregunta que mezclaba dos de sus mundos: qué ocurriría si el universo de las cofradías pudiera convertirse en un juego.

La idea no partía de una gran producción ni de un equipo detrás, sino que la hizo él solo, en aproximadamente dos semanas. Fue una forma de seguir aprendiendo, probar herramientas y desarrollar algo relacionado con una afición que también forma parte de su día a día. Lo que Bellido esperaba que fuese "una cosita entre amigos" terminó teniendo una respuesta bastante distinta.

Cofradle se lanzó y, en apenas una noche, rondaba ya los 9.500 jugadores. En menos de 24 horas había superado las 10.000 descargas. La cifra sorprendió al propio creador, que reconoce que no esperaba una acogida semejante. "Me ha sobrepasado por completo. No me esperaba este éxito, la verdad", cuenta sobre las primeras horas de vida de su proyecto.

  • Cofradle, el juego que tiene 'viciados' a los cofrades de Sevilla.
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Una idea entre el fútbol y las cofradías

El origen de Cofradle está en una afición que, en el caso de Bellido, convive con su profesión. El jerezano es periodista y lleva diez años viviendo en Sevilla, pero el mundo cofrade también forma parte de sus intereses personales. Durante el verano comenzó a jugar a un juego basado en crear un futbolista y desarrollar su carrera, una dinámica que le sirvió como punto de partida.

La mecánica le resultaba familiar y, al mismo tiempo, le abrió una posibilidad. Si un jugador podía crear a un futbolista, hacerlo crecer y tomar decisiones sobre su trayectoria, ¿por qué no intentar trasladar esa idea al universo de las hermandades? El salto, sin embargo, estaba lejos de ser automático. "La progresión de un futbolista no es la de una hermandad", explica Bellido.

  • Santi Bellido, el cofrade al frente de Cofradle.

Ahí comenzó la parte complicada. Una hermandad tiene otros procesos, otros tiempos y muchas más variables que había que traducir a una experiencia jugable. Había que pensar en patrimonio, dinero, prestigio, elecciones, creación de la propia corporación y otros elementos relacionados con la vida de una cofradía. La idea podía parecer sencilla desde fuera, pero convertirla en juego requería decidir qué entraba, qué quedaba fuera y cómo funcionaba cada elemento.

Dos semanas para convertir una cofradía en un juego

Bellido decidió hacerlo por su cuenta. No había un equipo de programadores, diseñadores o especialistas repartiendo tareas. "Yo solo", responde cuando se le pregunta por cuántas personas habían participado en la creación. El proyecto nació, además, con una intención que va más allá de esta primera versión: seguir experimentando, aprender herramientas nuevas y ver hasta dónde podía llevar la idea.

Una de las claves fue conseguir que las partidas no fueran siempre iguales. Si el jugador toma las mismas decisiones y obtiene siempre el mismo resultado, la experiencia termina siendo previsible. Por eso introdujo variables aleatorias que pueden cambiar el rumbo de una partida. Una salida procesional puede salir bien o mal, puede aparecer una sanción o puede llegar un ingreso inesperado.

El juego cuenta con dos indicadores principales para medir la evolución de la hermandad: el dinero y el prestigio. El primero permite seguir creciendo y realizando inversiones; el segundo marca la evolución de la corporación. Ambos avanzan de forma paralela y obligan al jugador a tomar decisiones con consecuencias. La idea era que crear una hermandad no consistiera simplemente en acumular recursos, sino en gestionar una trayectoria que puede cambiar sobre la marcha.

  • Un ejemplo de la creación de una Hermandad, en Cofradle.
  • -

Y ahí aparece también el sentido del humor. Bellido ha introducido situaciones inspiradas en algunas dinámicas que cualquier aficionado al mundo de las cofradías reconocerá, llevadas al terreno del juego. Hay decisiones, conflictos y acontecimientos inesperados que aparecen durante la partida en forma de mensajes. El tono no pretende ser una reproducción solemne de la vida de una hermandad, sino una forma de jugar con sus códigos.

De una ocurrencia entre amigos a miles de jugadores

El impacto de Cofrable fue inmediato y también inesperado para quien lo había creado. Bellido reconoce que la primera intención era bastante más modesta. No esperaba que la propuesta saliera de su círculo cercano ni que, apenas unas horas después del lanzamiento, tuviera que empezar a pensar en los comentarios y sugerencias de cientos de jugadores.

Los primeros mensajes han servido para detectar pequeños fallos propios de una versión que todavía está en desarrollo. El propio creador habla de una fase "beta", entre comillas, en la que todavía quedan elementos por pulir. Algunos tienen que ver con detalles gráficos y otros con posibilidades que podrían incorporarse en el futuro para ampliar el universo del juego.

  • 'Adivina la hermandad', en Cofradle.

Tres puertas para entrar en Cofradle

La propuesta se organiza en tres modos de juego. El primero es 'Adivina la hermandad', pensado para entrar cada día y poner a prueba los conocimientos cofrades. Cada jornada hay una nueva corporación que descubrir y cuatro oportunidades para acertar. Con cada fallo aparece una nueva pista. También existe un modo infinito para quienes prefieran seguir jugando y tratar de superar su propio récord.

El segundo modo lleva la competición al terreno musical. En 'Adivina la marcha' el jugador comienza escuchando apenas dos segundos de una composición. Si no acierta, el fragmento aumenta a cuatro y, tras otro fallo, a seis. Se puede elegir entre cornetas y tambores, agrupaciones musicales o bandas de música. La puntuación también depende del intento, de manera que reconocer una marcha rápidamente tiene recompensa.

Pero la parte que más trabajo conceptual exigió a Bellido es la tercera: 'Crea tu hermandad'. Aquí el jugador asume el papel de hermano mayor y tiene por delante diez o dieciséis años para hacer crecer la corporación. La modalidad de dieciséis años incorpora elecciones cada cuatro, una dinámica que permite que la partida cambie de rumbo según las decisiones tomadas.

El jugador puede invertir, adquirir patrimonio y gestionar los recursos de la hermandad mientras intenta aumentar su prestigio. La duración de las partidas, además, está pensada para que el juego pueda retomarse con facilidad. "Son partidas de tres minutos, muy rápidas", explica Bellido. El objetivo es que alguien pueda entrar, completar una partida y volver después, o encadenar varias si se queda con ganas de más.

Elecciones, desfalcos y algún hermano mayor al que complicarle el mandato

Es precisamente en este modo donde Cofrable incorpora buena parte de su componente más gamberro. Cada cuatro años hay elecciones y el jugador puede encontrarse con situaciones que recuerdan, en clave de juego, a las tensiones internas que pueden rodear a una hermandad. Bellido reconoce que ahí se permitió introducir algunas de las posibilidades que le parecían más divertidas.

"Puedes hablar mal de él en televisión, puedes darle de alta como hermano para que te voten a ti", explica al describir algunas de las decisiones que pueden aparecer en la dinámica electoral. Pero las maniobras también tienen consecuencias. Determinadas actuaciones pueden provocar una caída del prestigio y terminar afectando a la continuidad del hermano mayor.

La aleatoriedad añade todavía más ingredientes. Puede descubrirse un desfalco de un hermano mayor anterior que obligue a asumir un coste. También puede aparecer una situación relacionada con una persona que ha sido incorporada en el último tramo y que termina afectando a los beneficios. Y no todo son problemas: una hermandad puede recibir dinero por un premio de la lotería de Navidad o por una herencia inesperada.

Un juego sevillano con una mirada jerezana

Aunque Cofrable está construido alrededor de la Semana Santa de Sevilla, su creador tiene claro que el proyecto no tiene por qué quedarse ahí. Bellido nació en Jerez y lleva diez años viviendo en la capital hispalense, de modo que la posibilidad de trasladar la fórmula a su ciudad de origen ya está entre las ideas que maneja para el futuro.

"Podríamos poner el modo de Jerez", plantea. También contempla la posibilidad de incorporar otras ciudades con una tradición cofrade importante, como Málaga. De momento, son opciones que quedan abiertas mientras la primera versión termina de asentarse y el creador observa qué funciona, qué falla y qué piden quienes ya han empezado a jugar.

El primer objetivo era comprobar que los tres modos tenían sentido juntos: una prueba diaria para mantener el juego activo, un apartado musical para competir y un modo de creación con partidas algo más elaboradas. Todo ello sin convertirlo en una experiencia larga o complicada. La intención, explica, era que el usuario pudiera entrar, jugar unos minutos y volver a hacerlo cuando quisiera.

Ahora el proyecto afronta una etapa distinta a la que Bellido imaginó cuando comenzó a trabajar en él. Ya no se trata únicamente de terminar una idea que tenía en la cabeza. Hay miles de personas probándola, detectando pequeños fallos y pensando qué podría incorporarse después. Apenas unos días después de su debut, Cofradle continúa creciendo desde aquella primera premisa de verano: coger algo que conoce y le gusta, experimentar con ello y comprobar qué ocurre cuando las cofradías también se convierten en una forma de jugar.

Hay proyectos que nacen con una estrategia, otros después de meses de trabajo y algunos que empiezan simplemente porque a alguien se le mete una idea en la cabeza y decide probar. Cofrable pertenece a esta última categoría. Santi Bellido, periodista jerezano afincado en Sevilla desde hace una década, se puso a experimentar este verano con una pregunta que mezclaba dos de sus mundos: qué ocurriría si el universo de las cofradías pudiera convertirse en un juego.

La idea no partía de una gran producción ni de un equipo detrás, sino que la hizo él solo, en aproximadamente dos semanas. Fue una forma de seguir aprendiendo, probar herramientas y desarrollar algo relacionado con una afición que también forma parte de su día a día. Lo que Bellido esperaba que fuese "una cosita entre amigos" terminó teniendo una respuesta bastante distinta.

Cofradle se lanzó y, en apenas una noche, rondaba ya los 9.500 jugadores. En menos de 24 horas había superado las 10.000 descargas. La cifra sorprendió al propio creador, que reconoce que no esperaba una acogida semejante. "Me ha sobrepasado por completo. No me esperaba este éxito, la verdad", cuenta sobre las primeras horas de vida de su proyecto.

  • Cofradle, el juego que tiene 'viciados' a los cofrades de Sevilla.
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Una idea entre el fútbol y las cofradías

El origen de Cofradle está en una afición que, en el caso de Bellido, convive con su profesión. El jerezano es periodista y lleva diez años viviendo en Sevilla, pero el mundo cofrade también forma parte de sus intereses personales. Durante el verano comenzó a jugar a un juego basado en crear un futbolista y desarrollar su carrera, una dinámica que le sirvió como punto de partida.

La mecánica le resultaba familiar y, al mismo tiempo, le abrió una posibilidad. Si un jugador podía crear a un futbolista, hacerlo crecer y tomar decisiones sobre su trayectoria, ¿por qué no intentar trasladar esa idea al universo de las hermandades? El salto, sin embargo, estaba lejos de ser automático. "La progresión de un futbolista no es la de una hermandad", explica Bellido.

  • Santi Bellido, el cofrade al frente de Cofradle.

Ahí comenzó la parte complicada. Una hermandad tiene otros procesos, otros tiempos y muchas más variables que había que traducir a una experiencia jugable. Había que pensar en patrimonio, dinero, prestigio, elecciones, creación de la propia corporación y otros elementos relacionados con la vida de una cofradía. La idea podía parecer sencilla desde fuera, pero convertirla en juego requería decidir qué entraba, qué quedaba fuera y cómo funcionaba cada elemento.

Dos semanas para convertir una cofradía en un juego

Bellido decidió hacerlo por su cuenta. No había un equipo de programadores, diseñadores o especialistas repartiendo tareas. "Yo solo", responde cuando se le pregunta por cuántas personas habían participado en la creación. El proyecto nació, además, con una intención que va más allá de esta primera versión: seguir experimentando, aprender herramientas nuevas y ver hasta dónde podía llevar la idea.

Una de las claves fue conseguir que las partidas no fueran siempre iguales. Si el jugador toma las mismas decisiones y obtiene siempre el mismo resultado, la experiencia termina siendo previsible. Por eso introdujo variables aleatorias que pueden cambiar el rumbo de una partida. Una salida procesional puede salir bien o mal, puede aparecer una sanción o puede llegar un ingreso inesperado.

El juego cuenta con dos indicadores principales para medir la evolución de la hermandad: el dinero y el prestigio. El primero permite seguir creciendo y realizando inversiones; el segundo marca la evolución de la corporación. Ambos avanzan de forma paralela y obligan al jugador a tomar decisiones con consecuencias. La idea era que crear una hermandad no consistiera simplemente en acumular recursos, sino en gestionar una trayectoria que puede cambiar sobre la marcha.

  • Un ejemplo de la creación de una Hermandad, en Cofradle.
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Y ahí aparece también el sentido del humor. Bellido ha introducido situaciones inspiradas en algunas dinámicas que cualquier aficionado al mundo de las cofradías reconocerá, llevadas al terreno del juego. Hay decisiones, conflictos y acontecimientos inesperados que aparecen durante la partida en forma de mensajes. El tono no pretende ser una reproducción solemne de la vida de una hermandad, sino una forma de jugar con sus códigos.

De una ocurrencia entre amigos a miles de jugadores

El impacto de Cofrable fue inmediato y también inesperado para quien lo había creado. Bellido reconoce que la primera intención era bastante más modesta. No esperaba que la propuesta saliera de su círculo cercano ni que, apenas unas horas después del lanzamiento, tuviera que empezar a pensar en los comentarios y sugerencias de cientos de jugadores.

Los primeros mensajes han servido para detectar pequeños fallos propios de una versión que todavía está en desarrollo. El propio creador habla de una fase "beta", entre comillas, en la que todavía quedan elementos por pulir. Algunos tienen que ver con detalles gráficos y otros con posibilidades que podrían incorporarse en el futuro para ampliar el universo del juego.

  • 'Adivina la hermandad', en Cofradle.

Tres puertas para entrar en Cofradle

La propuesta se organiza en tres modos de juego. El primero es 'Adivina la hermandad', pensado para entrar cada día y poner a prueba los conocimientos cofrades. Cada jornada hay una nueva corporación que descubrir y cuatro oportunidades para acertar. Con cada fallo aparece una nueva pista. También existe un modo infinito para quienes prefieran seguir jugando y tratar de superar su propio récord.

El segundo modo lleva la competición al terreno musical. En 'Adivina la marcha' el jugador comienza escuchando apenas dos segundos de una composición. Si no acierta, el fragmento aumenta a cuatro y, tras otro fallo, a seis. Se puede elegir entre cornetas y tambores, agrupaciones musicales o bandas de música. La puntuación también depende del intento, de manera que reconocer una marcha rápidamente tiene recompensa.

Pero la parte que más trabajo conceptual exigió a Bellido es la tercera: 'Crea tu hermandad'. Aquí el jugador asume el papel de hermano mayor y tiene por delante diez o dieciséis años para hacer crecer la corporación. La modalidad de dieciséis años incorpora elecciones cada cuatro, una dinámica que permite que la partida cambie de rumbo según las decisiones tomadas.

El jugador puede invertir, adquirir patrimonio y gestionar los recursos de la hermandad mientras intenta aumentar su prestigio. La duración de las partidas, además, está pensada para que el juego pueda retomarse con facilidad. "Son partidas de tres minutos, muy rápidas", explica Bellido. El objetivo es que alguien pueda entrar, completar una partida y volver después, o encadenar varias si se queda con ganas de más.

Elecciones, desfalcos y algún hermano mayor al que complicarle el mandato

Es precisamente en este modo donde Cofrable incorpora buena parte de su componente más gamberro. Cada cuatro años hay elecciones y el jugador puede encontrarse con situaciones que recuerdan, en clave de juego, a las tensiones internas que pueden rodear a una hermandad. Bellido reconoce que ahí se permitió introducir algunas de las posibilidades que le parecían más divertidas.

"Puedes hablar mal de él en televisión, puedes darle de alta como hermano para que te voten a ti", explica al describir algunas de las decisiones que pueden aparecer en la dinámica electoral. Pero las maniobras también tienen consecuencias. Determinadas actuaciones pueden provocar una caída del prestigio y terminar afectando a la continuidad del hermano mayor.

La aleatoriedad añade todavía más ingredientes. Puede descubrirse un desfalco de un hermano mayor anterior que obligue a asumir un coste. También puede aparecer una situación relacionada con una persona que ha sido incorporada en el último tramo y que termina afectando a los beneficios. Y no todo son problemas: una hermandad puede recibir dinero por un premio de la lotería de Navidad o por una herencia inesperada.

Un juego sevillano con una mirada jerezana

Aunque Cofrable está construido alrededor de la Semana Santa de Sevilla, su creador tiene claro que el proyecto no tiene por qué quedarse ahí. Bellido nació en Jerez y lleva diez años viviendo en la capital hispalense, de modo que la posibilidad de trasladar la fórmula a su ciudad de origen ya está entre las ideas que maneja para el futuro.

"Podríamos poner el modo de Jerez", plantea. También contempla la posibilidad de incorporar otras ciudades con una tradición cofrade importante, como Málaga. De momento, son opciones que quedan abiertas mientras la primera versión termina de asentarse y el creador observa qué funciona, qué falla y qué piden quienes ya han empezado a jugar.

El primer objetivo era comprobar que los tres modos tenían sentido juntos: una prueba diaria para mantener el juego activo, un apartado musical para competir y un modo de creación con partidas algo más elaboradas. Todo ello sin convertirlo en una experiencia larga o complicada. La intención, explica, era que el usuario pudiera entrar, jugar unos minutos y volver a hacerlo cuando quisiera.

Ahora el proyecto afronta una etapa distinta a la que Bellido imaginó cuando comenzó a trabajar en él. Ya no se trata únicamente de terminar una idea que tenía en la cabeza. Hay miles de personas probándola, detectando pequeños fallos y pensando qué podría incorporarse después. Apenas unos días después de su debut, Cofradle continúa creciendo desde aquella primera premisa de verano: coger algo que conoce y le gusta, experimentar con ello y comprobar qué ocurre cuando las cofradías también se convierten en una forma de jugar.

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