José Manuel Soto ha llegado a las puertas de la gran final de Supervivientes con un dato que le distingue del resto: es el único concursante que no es líder y que esta semana ha quedado fuera de las nominaciones. Alvar Seguí, como primer finalista, ha nominado directamente a Alba Paul desde su posición de líder.
Maica Benedicto y Aratz Lakuntza han sido los elegidos por el grupo en la ronda colectiva. Soto, en cambio, encarará la recta final sin que la audiencia tenga que decidir si continúa o no, después de haber sido salvado en anteriores nominaciones. Casi siempre, en la ceremonia de salvación y no en la gala de expulsión.
El cantante sevillano ha dejado a lo largo del concurso algunos de los momentos más recordados de la edición, combinando escenas de humor con otras de una carga emocional considerable. Su perfil en la isla ha sido el de un concursante tranquilo, ajeno a los conflictos más sonados y con una capacidad notable para mantenerse al margen de las turbulencias del grupo.
El momento de la sevillana
Uno de los episodios más simpáticos llegó cuando se tiñó el pelo de rosa a cambio de recibir cartas de sus hijos Marcos y Rocío, sin gafas para poder leerlas. Fue su compañero Aratz quien se las leyó en voz alta: "Tenías que haber negociado unas gafas, pero te lo leo cada vez que quieras".
La visita de su hijo Jaime supuso el punto más emotivo de su aventura en Honduras. El joven llegó en una pequeña embarcación al atardecer, guitarra en mano, interpretando una sevillana. Soto lo reconoció antes incluso de verle con claridad: "Es mi hijo". Padre e hijo tocaron juntos frente a una playa que acabó bailando.
La grieta con Maica
Sin embargo, la recta final ha traído la primera grieta seria en su relación con Maica Benedicto, que había sido su vínculo más estrecho en el concurso. La modelo fue señalada por sus compañeros tras compartir un sándwich con Claudia Chacón, y la tensión acabó salpicando a Soto.
Cuando Jorge Javier le preguntó quién le había dolido más de todos los que la criticaron, Maica respondió sin dudar: "De Soto". El cantante negó haberla llamado mala persona, pero reconoció que él no habría actuado igual en esa situación. Maica, visiblemente afectada, le dijo: "Eres la persona que más me importa y más quiero, Soto".
La tensión se trasladó a las nominaciones, donde Soto terminó dando su voto a su propia amiga. "Qué difícil", reconoció el cantante antes de pronunciar su nombre. La gran final de Supervivientes se celebra el jueves 11 de junio, a las 21:45 horas, en Telecinco.
José Manuel Soto ha llegado a las puertas de la gran final de Supervivientes con un dato que le distingue del resto: es el único concursante que no es líder y que esta semana ha quedado fuera de las nominaciones. Alvar Seguí, como primer finalista, ha nominado directamente a Alba Paul desde su posición de líder.
Maica Benedicto y Aratz Lakuntza han sido los elegidos por el grupo en la ronda colectiva. Soto, en cambio, encarará la recta final sin que la audiencia tenga que decidir si continúa o no, después de haber sido salvado en anteriores nominaciones. Casi siempre, en la ceremonia de salvación y no en la gala de expulsión.
El cantante sevillano ha dejado a lo largo del concurso algunos de los momentos más recordados de la edición, combinando escenas de humor con otras de una carga emocional considerable. Su perfil en la isla ha sido el de un concursante tranquilo, ajeno a los conflictos más sonados y con una capacidad notable para mantenerse al margen de las turbulencias del grupo.
El momento de la sevillana
Uno de los episodios más simpáticos llegó cuando se tiñó el pelo de rosa a cambio de recibir cartas de sus hijos Marcos y Rocío, sin gafas para poder leerlas. Fue su compañero Aratz quien se las leyó en voz alta: "Tenías que haber negociado unas gafas, pero te lo leo cada vez que quieras".
La visita de su hijo Jaime supuso el punto más emotivo de su aventura en Honduras. El joven llegó en una pequeña embarcación al atardecer, guitarra en mano, interpretando una sevillana. Soto lo reconoció antes incluso de verle con claridad: "Es mi hijo". Padre e hijo tocaron juntos frente a una playa que acabó bailando.
La grieta con Maica
Sin embargo, la recta final ha traído la primera grieta seria en su relación con Maica Benedicto, que había sido su vínculo más estrecho en el concurso. La modelo fue señalada por sus compañeros tras compartir un sándwich con Claudia Chacón, y la tensión acabó salpicando a Soto.
Cuando Jorge Javier le preguntó quién le había dolido más de todos los que la criticaron, Maica respondió sin dudar: "De Soto". El cantante negó haberla llamado mala persona, pero reconoció que él no habría actuado igual en esa situación. Maica, visiblemente afectada, le dijo: "Eres la persona que más me importa y más quiero, Soto".
La tensión se trasladó a las nominaciones, donde Soto terminó dando su voto a su propia amiga. "Qué difícil", reconoció el cantante antes de pronunciar su nombre. La gran final de Supervivientes se celebra el jueves 11 de junio, a las 21:45 horas, en Telecinco.
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