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Del clásico piripi a la Estrella Michelin: ¿Cuánto cuesta comer en los sitios elegidos por Rosalía en Sevilla?

La cantante ha visitado dos realidades gastronómicas de la ciudad con un precio muy diferente entre sí, pero también experiencias opuestas

  • Visita de Rosalía a la Bodeguita Antonio Romero.

La reciente visita de la cantante Rosalía a la capital andaluza ha vuelto a poner el foco sobre la vibrante y dual escena gastronómica de la ciudad. Lejos de encasillarse en un solo estilo, la artista optó por explorar los dos extremos del espectro culinario sevillano: la solera incombustible de la Bodeguita Antonio Romero y la precisión marina de Cañabota, reconocido con una Estrella Michelín. Pero, ¿cuánto cuesta comer en cada sitio?

La Bodeguita Antonio Romero: el arte del tapeo 

Entrar en cualquiera de los locales de Antonio Romero es sumergirse en la esencia del Arenal. Es un lugar donde el precio parece haber pactado una tregua con el tiempo, permitiendo que el lujo de "ir de bares" siga siendo una actividad apta para todos los públicos.

El triunfo de los 3 euros: el plato más emblemático de la casa, el Piripi, se mantiene en unos competitivos 3,00€. Es el epicentro de una carta de montaditos que oscila entre los 2,10€ del filete de cerdo y los 4,20€ de una pringá con fundamento.

La tapa como unidad de medida: La Bodeguita permite al comensal navegar por productos de alta gama sin desestabilizar la economía doméstica. Mientras que una ración de Jamón Ibérico 100% Bellota alcanza los 24,00€, el establecimiento ofrece la opción de degustar una tapa de Lomito Ibérico o Caña de Lomo por apenas 2,50€.

Cocina de fogón: Las raciones de cocina tradicional, como las Espinacas a la andaluza (13,00€) o el Rabo de Toro (20,00€), sitúan al local en una franja de precio media-alta dentro del sector de las tabernas, justificada por una materia prima que no admite atajos.

Cañabota: La exclusividad de la brasa y el mar

A escasa distancia, en la calle Orfila, Cañabota propone un lenguaje radicalmente distinto. Si la Bodeguita es el bullicio de la barra, Cañabota es el templo del silencio y la veneración al producto salvaje. Aquí, los precios reflejan la dificultad de obtener la mejor pieza de la lonja y la técnica necesaria para tratarla.

El salto presupuestario: En Cañabota, la cuenta no se mide por tapas, sino por experiencias de alta cocina. El restaurante ofrece actualmente menús degustación que son el núcleo de su propuesta: el Menú Jarife, por un precio de 120,00€, y el Menú Piélago, que asciende a 150,00€. Estos precios sitúan la experiencia en un nivel de exclusividad donde el producto se trata como una pieza de joyería.

La diferencia de precios radica en el concepto. En la Bodeguita, el cliente busca la rapidez y el sabor de siempre (como la Tortillita de camarones a 2,50€ la tapa). En Cañabota, se paga por la exclusividad de piezas seleccionadas, una bodega de vinos generosos de primer nivel y un servicio de sala que busca la perfección.

El precio definitivo

El contraste entre ambos establecimientos es un reflejo fiel de la riqueza sevillana. Mientras que en la Bodeguita Antonio Romero es posible disfrutar de un almuerzo completo a base de montaditos y tapas por un presupuesto que oscila entre los 15,00€ y 25,00€ por persona, una cena en Cañabota requiere una inversión significativamente mayor.

Sumando el maridaje de vinos a sus menús degustación, la factura en el establecimiento de la calle Orfila puede situarse fácilmente entre los 160,00€ y 200,00€ por comensal. Se trata, por tanto, de una diferencia de escala de casi diez a uno.

La reciente visita de la cantante Rosalía a la capital andaluza ha vuelto a poner el foco sobre la vibrante y dual escena gastronómica de la ciudad. Lejos de encasillarse en un solo estilo, la artista optó por explorar los dos extremos del espectro culinario sevillano: la solera incombustible de la Bodeguita Antonio Romero y la precisión marina de Cañabota, reconocido con una Estrella Michelín. Pero, ¿cuánto cuesta comer en cada sitio?

La Bodeguita Antonio Romero: el arte del tapeo 

Entrar en cualquiera de los locales de Antonio Romero es sumergirse en la esencia del Arenal. Es un lugar donde el precio parece haber pactado una tregua con el tiempo, permitiendo que el lujo de "ir de bares" siga siendo una actividad apta para todos los públicos.

El triunfo de los 3 euros: el plato más emblemático de la casa, el Piripi, se mantiene en unos competitivos 3,00€. Es el epicentro de una carta de montaditos que oscila entre los 2,10€ del filete de cerdo y los 4,20€ de una pringá con fundamento.

La tapa como unidad de medida: La Bodeguita permite al comensal navegar por productos de alta gama sin desestabilizar la economía doméstica. Mientras que una ración de Jamón Ibérico 100% Bellota alcanza los 24,00€, el establecimiento ofrece la opción de degustar una tapa de Lomito Ibérico o Caña de Lomo por apenas 2,50€.

Cocina de fogón: Las raciones de cocina tradicional, como las Espinacas a la andaluza (13,00€) o el Rabo de Toro (20,00€), sitúan al local en una franja de precio media-alta dentro del sector de las tabernas, justificada por una materia prima que no admite atajos.

Cañabota: La exclusividad de la brasa y el mar

A escasa distancia, en la calle Orfila, Cañabota propone un lenguaje radicalmente distinto. Si la Bodeguita es el bullicio de la barra, Cañabota es el templo del silencio y la veneración al producto salvaje. Aquí, los precios reflejan la dificultad de obtener la mejor pieza de la lonja y la técnica necesaria para tratarla.

El salto presupuestario: En Cañabota, la cuenta no se mide por tapas, sino por experiencias de alta cocina. El restaurante ofrece actualmente menús degustación que son el núcleo de su propuesta: el Menú Jarife, por un precio de 120,00€, y el Menú Piélago, que asciende a 150,00€. Estos precios sitúan la experiencia en un nivel de exclusividad donde el producto se trata como una pieza de joyería.

La diferencia de precios radica en el concepto. En la Bodeguita, el cliente busca la rapidez y el sabor de siempre (como la Tortillita de camarones a 2,50€ la tapa). En Cañabota, se paga por la exclusividad de piezas seleccionadas, una bodega de vinos generosos de primer nivel y un servicio de sala que busca la perfección.

El precio definitivo

El contraste entre ambos establecimientos es un reflejo fiel de la riqueza sevillana. Mientras que en la Bodeguita Antonio Romero es posible disfrutar de un almuerzo completo a base de montaditos y tapas por un presupuesto que oscila entre los 15,00€ y 25,00€ por persona, una cena en Cañabota requiere una inversión significativamente mayor.

Sumando el maridaje de vinos a sus menús degustación, la factura en el establecimiento de la calle Orfila puede situarse fácilmente entre los 160,00€ y 200,00€ por comensal. Se trata, por tanto, de una diferencia de escala de casi diez a uno.

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