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Alarma en parques de Sevilla tras aparecer "bombones alterados": cierra esta zona por salchichas con agujas

Sevilla cierra el Parque de la Rosaleda tras hallar salchichas con agujas que ponían en peligro a perros y usuarios, en el segundo caso este verano

  • Parque cerrado en Sevilla e imagen de archivo de salchichas con agujas.

El Ayuntamiento de Sevilla ha procedido este domingo, 26 de julio, al cierre del Parque de la Rosaleda, situado en el Distrito San Pablo-Santa Justa, tras detectar en su interior salchichas con agujas ocultas en su interior, un hallazgo que pone en grave riesgo tanto a los perros que frecuentan la zona como a los propios usuarios del parque.

Así lo ha comunicado el propio Consistorio a través de sus redes sociales, en un mensaje en el que añade que los hechos ya están siendo investigados y que la situación ha sido formalmente denunciada ante las autoridades correspondientes. En el mismo comunicado, el Ayuntamiento ha pedido la colaboración vecinal para esclarecer lo ocurrido y ha lamentado las molestias que este cierre puede ocasionar a los vecinos que habitualmente utilizan este espacio verde.

No es la primera vez este verano

Este suceso no es, sin embargo, un hecho aislado en la ciudad. Ya en la primera semana de julio se produjo otro cierre de carácter preventivo en un parque infantil y canino de Sevilla, en este caso el situado entre las calles Manuel Olivencia y Faustino Gutiérrez, en la zona de Sevilla Este. Aquella medida respondió a una grave alerta de seguridad, después de que en dicho espacio se detectara la presencia de sustancias peligrosas para los animales y las personas que frecuentaban el lugar.

Según la información facilitada entonces por el propio Consistorio, en el interior de aquel parque se localizó veneno que resultó ser "ajeno al plan de desratización municipal", es decir, una sustancia que no formaba parte de los protocolos habituales de control de plagas que aplica el Ayuntamiento. Junto a este veneno, los responsables municipales encontraron también "bombones alterados", otro de los métodos empleados para poner en peligro a los animales que frecuentaban la zona.

La coincidencia de ambos episodios, separados por apenas unas semanas, ha encendido las alarmas entre los responsables municipales y los vecinos que utilizan este tipo de espacios verdes con sus mascotas. En ambos casos, la respuesta del Ayuntamiento ha sido similar: el cierre inmediato del parque afectado como medida de precaución, mientras se investigan los hechos y se determina quién puede estar detrás de la colocación de estos elementos peligrosos.

La reiteración de este tipo de sucesos en distintos puntos de la ciudad plantea, además, la necesidad de reforzar la vigilancia en los parques y jardines públicos, especialmente en aquellas zonas habilitadas para el esparcimiento canino, donde este tipo de prácticas resultan especialmente peligrosas debido al comportamiento natural de los perros, que tienden a olfatear y comer cualquier objeto que encuentren en el suelo.

Por el momento, no ha trascendido si existe alguna relación entre el episodio registrado este domingo en el Parque de la Rosaleda y el ocurrido semanas atrás en Sevilla Este, aunque ambos casos comparten un mismo patrón: el uso de alimentos o sustancias manipuladas para causar daño a los animales que frecuentan estos espacios públicos. Las autoridades municipales continúan con las investigaciones abiertas en ambos casos, a la espera de poder identificar a los responsables de estos hechos.

Mientras se resuelve la investigación, el Ayuntamiento de Sevilla ha insistido en la importancia de la colaboración ciudadana, animando a cualquier vecino que disponga de información relevante sobre lo ocurrido a ponerse en contacto con las autoridades municipales. Una llamada a la implicación vecinal que busca, en última instancia, evitar que este tipo de sucesos vuelvan a repetirse en otros parques de la ciudad.

El Ayuntamiento de Sevilla ha procedido este domingo, 26 de julio, al cierre del Parque de la Rosaleda, situado en el Distrito San Pablo-Santa Justa, tras detectar en su interior salchichas con agujas ocultas en su interior, un hallazgo que pone en grave riesgo tanto a los perros que frecuentan la zona como a los propios usuarios del parque.

Así lo ha comunicado el propio Consistorio a través de sus redes sociales, en un mensaje en el que añade que los hechos ya están siendo investigados y que la situación ha sido formalmente denunciada ante las autoridades correspondientes. En el mismo comunicado, el Ayuntamiento ha pedido la colaboración vecinal para esclarecer lo ocurrido y ha lamentado las molestias que este cierre puede ocasionar a los vecinos que habitualmente utilizan este espacio verde.

No es la primera vez este verano

Este suceso no es, sin embargo, un hecho aislado en la ciudad. Ya en la primera semana de julio se produjo otro cierre de carácter preventivo en un parque infantil y canino de Sevilla, en este caso el situado entre las calles Manuel Olivencia y Faustino Gutiérrez, en la zona de Sevilla Este. Aquella medida respondió a una grave alerta de seguridad, después de que en dicho espacio se detectara la presencia de sustancias peligrosas para los animales y las personas que frecuentaban el lugar.

Según la información facilitada entonces por el propio Consistorio, en el interior de aquel parque se localizó veneno que resultó ser "ajeno al plan de desratización municipal", es decir, una sustancia que no formaba parte de los protocolos habituales de control de plagas que aplica el Ayuntamiento. Junto a este veneno, los responsables municipales encontraron también "bombones alterados", otro de los métodos empleados para poner en peligro a los animales que frecuentaban la zona.

La coincidencia de ambos episodios, separados por apenas unas semanas, ha encendido las alarmas entre los responsables municipales y los vecinos que utilizan este tipo de espacios verdes con sus mascotas. En ambos casos, la respuesta del Ayuntamiento ha sido similar: el cierre inmediato del parque afectado como medida de precaución, mientras se investigan los hechos y se determina quién puede estar detrás de la colocación de estos elementos peligrosos.

La reiteración de este tipo de sucesos en distintos puntos de la ciudad plantea, además, la necesidad de reforzar la vigilancia en los parques y jardines públicos, especialmente en aquellas zonas habilitadas para el esparcimiento canino, donde este tipo de prácticas resultan especialmente peligrosas debido al comportamiento natural de los perros, que tienden a olfatear y comer cualquier objeto que encuentren en el suelo.

Por el momento, no ha trascendido si existe alguna relación entre el episodio registrado este domingo en el Parque de la Rosaleda y el ocurrido semanas atrás en Sevilla Este, aunque ambos casos comparten un mismo patrón: el uso de alimentos o sustancias manipuladas para causar daño a los animales que frecuentan estos espacios públicos. Las autoridades municipales continúan con las investigaciones abiertas en ambos casos, a la espera de poder identificar a los responsables de estos hechos.

Mientras se resuelve la investigación, el Ayuntamiento de Sevilla ha insistido en la importancia de la colaboración ciudadana, animando a cualquier vecino que disponga de información relevante sobre lo ocurrido a ponerse en contacto con las autoridades municipales. Una llamada a la implicación vecinal que busca, en última instancia, evitar que este tipo de sucesos vuelvan a repetirse en otros parques de la ciudad.

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