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Marismas, flamencos y el escenario secreto de Spielberg: la ruta de senderismo que esconde este pueblo de Cádiz

La finca donde el director rodó 'El Imperio del Sol' en 1987 está en el recorrido de 13 kilómetros que une Trebujena con el Parque Natural de Doñana a través de salinas, el Guadalquivir y uno de los enclaves ornitológicos más ricos de la provincia

  • El sendero de Salinas y Marismas de Trebujena.

Pocos lo saben, pero hay un rincón de la provincia de Cádiz donde Steven Spielberg montó en 1987 un campo de prisioneros japonés, una estación de tren y hasta un aeropuerto. No en un plató. En mitad de las marismas del Guadalquivir, a las afueras de Trebujena, un municipio de algo más de 7.000 habitantes que guarda uno de los paisajes más singulares de toda la provincia.

El director buscaba la luz perfecta para El Imperio del Sol, su película bélica protagonizada por un jovencísimo Christian Bale. La encontró en la finca Alventus, donde las marismas del Guadalquivir se abren hasta el horizonte con una amplitud que ningún otro escenario le había ofrecido. Durante tres meses, más de mil vecinos trabajaron como extras de una superproducción estadounidense.

Ese mismo paisaje que detuvo a Spielberg es hoy el corazón de una ruta de senderismo que todavía no aparece en los circuitos más trillados. Una razón más para hacerla.

De la campiña al límite de Doñana

El sendero de Salinas y Marismas de Trebujena parte del propio núcleo urbano y avanza hacia el Parque Natural de Doñana. Son 13 kilómetros de dificultad baja que se completan en unas cuatro horas y media, siguiendo la carretera que desciende hasta el Guadalquivir.

El recorrido muta a medida que avanza. La campiña del inicio deja paso a las salinas, el río, un embarcadero, las Salinas de Nuestra Señora del Rocío y el Pinar de Monte Algaida. También hay una piscifactoría y la ermita de Nuestra Señora del Carmen, entre otros puntos de interés repartidos a lo largo del camino.

  • El sendero de Salinas y Marismas de Trebujena, escenario de 'El imperio del sol'.

Para los aficionados a la ornitología, este tramo tiene un valor especial. En el entorno se concentran unas 3.000 aves de 40 especies distintas, una densidad poco común en la provincia que convierte el paso por las marismas en una experiencia difícil de encontrar en otro punto de Cádiz.

Historia bajo los pies

En el camino aparece también el Cortijo de Alventus, el mismo escenario que Spielberg transformó en decorado cinematográfico. Sus terrenos guardan restos arqueológicos que hoy se conservan en el Museo de Cádiz, lo que añade una dimensión histórica a un entorno que ya acumula suficientes razones para visitarlo.

La ruta cierra el círculo de vuelta en Trebujena, donde merece la pena quedarse un rato más. El pueblo es conocido en la comarca por sus mostos, una excusa perfecta para rematar la jornada después de trece kilómetros entre marismas, salinas y la memoria cinematográfica de un atardecer que conquistó a uno de los directores más importantes del siglo XX.

Pocos lo saben, pero hay un rincón de la provincia de Cádiz donde Steven Spielberg montó en 1987 un campo de prisioneros japonés, una estación de tren y hasta un aeropuerto. No en un plató. En mitad de las marismas del Guadalquivir, a las afueras de Trebujena, un municipio de algo más de 7.000 habitantes que guarda uno de los paisajes más singulares de toda la provincia.

El director buscaba la luz perfecta para El Imperio del Sol, su película bélica protagonizada por un jovencísimo Christian Bale. La encontró en la finca Alventus, donde las marismas del Guadalquivir se abren hasta el horizonte con una amplitud que ningún otro escenario le había ofrecido. Durante tres meses, más de mil vecinos trabajaron como extras de una superproducción estadounidense.

Ese mismo paisaje que detuvo a Spielberg es hoy el corazón de una ruta de senderismo que todavía no aparece en los circuitos más trillados. Una razón más para hacerla.

De la campiña al límite de Doñana

El sendero de Salinas y Marismas de Trebujena parte del propio núcleo urbano y avanza hacia el Parque Natural de Doñana. Son 13 kilómetros de dificultad baja que se completan en unas cuatro horas y media, siguiendo la carretera que desciende hasta el Guadalquivir.

El recorrido muta a medida que avanza. La campiña del inicio deja paso a las salinas, el río, un embarcadero, las Salinas de Nuestra Señora del Rocío y el Pinar de Monte Algaida. También hay una piscifactoría y la ermita de Nuestra Señora del Carmen, entre otros puntos de interés repartidos a lo largo del camino.

  • El sendero de Salinas y Marismas de Trebujena, escenario de 'El imperio del sol'.

Para los aficionados a la ornitología, este tramo tiene un valor especial. En el entorno se concentran unas 3.000 aves de 40 especies distintas, una densidad poco común en la provincia que convierte el paso por las marismas en una experiencia difícil de encontrar en otro punto de Cádiz.

Historia bajo los pies

En el camino aparece también el Cortijo de Alventus, el mismo escenario que Spielberg transformó en decorado cinematográfico. Sus terrenos guardan restos arqueológicos que hoy se conservan en el Museo de Cádiz, lo que añade una dimensión histórica a un entorno que ya acumula suficientes razones para visitarlo.

La ruta cierra el círculo de vuelta en Trebujena, donde merece la pena quedarse un rato más. El pueblo es conocido en la comarca por sus mostos, una excusa perfecta para rematar la jornada después de trece kilómetros entre marismas, salinas y la memoria cinematográfica de un atardecer que conquistó a uno de los directores más importantes del siglo XX.

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