Se cumplen cuatro años desde que el sacerdote Rafael Vez fue citado a declarar ante el Tribunal Ad Casum del Obispado de Cádiz y Ceuta, un proceso que desembocó en su suspensión cautelar del ejercicio público del ministerio sacerdotal desde el 26 de noviembre de 2020. "No guardo rencor a nadie. Solo deseo que la verdad y la justicia resplandezcan", asegura Vez al recordar aquel momento que cambió su vida.
El sacerdote espera ahora la resolución del Tribunal de la Rota Romana sobre la documentación que supera los 8.500 folios. "Han sido muchos, y aún siguen, los que me han acompañado, ayudado, animado, alentado con su oración, cercanía, ayuda económica, escucha, aliento, cariño y ánimo", afirma, al tiempo que lamenta la pérdida de amistades y compañeros a lo largo de este proceso.
"Estoy tranquilo. Esto cada vez se ha ido viendo con mayor claridad que ha sido un abuso de poder. Es decir, el estilo Zornoza se nota en todo", declara Vez, refiriéndose al anterior obispo de Cádiz y Ceuta, Rafael Zornoza. En su opinión, la suspensión fue consecuencia directa de haber denunciado públicamente la gestión de su predecesor y sus decisiones en la diócesis.

El sacerdote detalla que la causa se encuentra actualmente en la Rota Romana, última instancia de la justicia eclesiástica. "Después de un calvario de cuatro años, hemos terminado en el Tribunal de la Rota Romana, que es el último eslabón. Estamos a la espera de que el Tribunal dé contestación al recurso que se ha presentado sobre la nulidad de todo el proceso", explica.
Vez asegura que la llegada de un nuevo administrador apostólico, Ramón Valdivia, no ha acelerado el proceso. "Hasta ahora el nuevo obispo aún no se ha puesto en contacto conmigo. Sé que ha dado información y ha ofrecido su teléfono a los sacerdotes, pero a mí no me ha llegado la comunicación. Es posible que por parte del Obispado la información no me esté llegando", señala, lo que, según él, refleja cierta opacidad dentro de la diócesis.
El sacerdote subraya además la continuidad de los cargos y vicarios del anterior obispo, algo que considera un riesgo para la transparencia de los procesos. "El sistema está por encima de la persona. Para poder hablar con el obispo hay que hacerlo a través del que era secretario particular del anterior obispo. Hay un cierto peligro de que haya cosas que se tapen", advierte.
La suspensión cautelar de Vez se alarga en el tiempo, pese a que, según el derecho canónico, este tipo de medidas no deberían prolongarse más de seis meses. "La justicia es lenta, la justicia eclesiástica es más lenta todavía y encima lo hacen más lenta los que participan de ella. Aquí se nota la mano de Zornoza de frenar todo lo posible y alargar los procesos. La intención quizás era que nos cansásemos y solicitásemos la secularización, cosa que no ha ocurrido", asegura.
Sobre la vida diaria de un sacerdote suspendido, Vez afirma que "te conformas con la lectura, con la oración y con el compartir con amigos y conocidos, pero llega un momento en que esto se hace eterno, las horas se hacen eternas, y la inactividad mata. Es otra forma de matar, por inanición". Pese a ello, insiste en que la fe y la formación recibida le han ayudado a mantener paciencia y esperanza.
La denuncia y el presunto caso de abusos sexuales de Zornoza
Finalmente, Vez defiende su decisión de denunciar los abusos de poder dentro de la diócesis. "No me arrepiento de haber dado aquel paso. Cada día me convenzo más y pido incluso hasta perdón por no haber sido valiente antes. Yo ya llevaba meses que lo había denunciado a los vicarios, pero me contestaron que ellos no iban a mover un dedo y por dignidad ya no tendrían que estar en el cargo que ocupan".
El sacerdote se pronuncia sobre las investigaciones abiertas contra Rafael Zornoza, quien fuera obispo de Cádiz hasta hace algunos meses y que ha sido acusado de presuntos abusos sexuales. Vez ha solicitado a su abogado recuperar una denuncia presentada hace cinco años por abuso de poder, señalando que "el abuso se manifiesta de muchas maneras, no tiene por qué haber un abuso físico, puede haber un abuso a otros niveles".
Vez también ha expresado su cercanía con la víctima, afirmando que "lo único que siento es pena por la persona que ha sufrido esos abusos o presuntos abusos, porque me parece que ha tenido que pasar un calvario durante todos estos años. Doy gracias a Dios que el Papa Francisco tuviera la claridad de mente suficiente para decir que los delitos sexuales en la Iglesia no prescribieran. Animo a los políticos a que los delitos sexuales no prescriban".






