Entre escalones, sillas a la puerta y algún cubata a deshora: Arcos se entrega a una Magna que llena de jerezanos sus cuestas
El Nazareno, la Verónica portada por mujeres y el entusiasmo de los vecinos dieron sentido a una cita que permitió descubrir otra manera de vivir la Semana Santa
Arcos ha tenido este sábado 10 de octubre la maravillosa oportunidad de atraer a ese público cofrade que tanto le gusta descubrir similitudes y diferencias con sus imágenes. Un público crítico, pero de buen gusto que sabe valorar la calidad artística, musical de las diferentes bandas procedentes de diferente puntos de la provincia de Cádiz y Sevilla y, sobre todo, la emocional, cuando la fe y el amor a Dios está presente. A pesar de que para un porcentaje corto de los presentes parecía que el fin de la Feria arqueña no había llegado.
Con las cinco en punto, como marca la tradición cada Viernes Santo, en esta ocasión trasladada hasta el calor pegajoso de octubre y a las calles y empinadas cuestas, Arcos ya estaba más que preparada para disfrutar de una jornada intensa e histórica para la localidad. Desde los niños jugando con sus trompetas, móviles o incluso peluches, correteando impacientes de un lugar a otro, hasta las abuelas, esas que con gran tradición andaluza, dejaban a un lado la película de la tarde, para sacar una silla de su casa y ponerse "al fresco" reunidas en coro a la espera de que, un año más, el Señor y la Virgen pasaran por su puerta para repartirles Salud.
Estampas de una Magna inolvidable. Arcos vive una jornada histórica con la salida de la primera Procesión Magna de la Sierra.
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JOSÉ MARÍA REYNA
Estampas de una Magna inolvidable. Arcos vive una jornada histórica con la salida de la primera Procesión Magna de la Sierra.
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JOSÉ MARÍA REYNA
La primera de las hermandades en hacerlo sería la Hermandad de la Borriquita. Capaz de absorber, como cada Domingo de Ramos, esa ilusión de niños trasladándolas a mayores y desconocidos que desde Jerez, Sanlúcar o diferentes puntos de la provincia de Sevilla, quedaban anonados al descubrir la particular formar de portar bajo las trabajaderas la devoción arqueña. Podría parecer atípico para muchos cofrades agolpados ante las televisiones de los bares que la salida desde la Basílica Menor de Santa María de la Asunción involucrase el primero de los esfuerzos de la tarde apenas comenzar. "Muy atentos a lo que se manda", señalarían cada uno de los capataces de los 11 pasos que han conformado esta procesión para la bajada -sin rampa- de los amplios escalones que conforman el lateral de dicha Iglesia.
Comentarios entre las colas de un bar, entre aquellos que a pleno sol esperaban con ansias en la calle Corredera la llegada del cortejo, o entre esos cofrades que comentaban la jugada con el cubata en la mano, como si las procesiones fueran una 'feria' más. Una estampa que afeaba la jornada y dejaba una contradicción difícil de pasar por alto: algunos de los que allí contemplaban los pasos entre copas son los primeros en censurar esa misma imagen cuando se produce en su propia Semana Santa. En Arcos, por lo visto, el vaso molestaba menos.
"No es posible, mi novio saca una cofradía en Sanlúcar, lo hacen a rodillas, pero no con estos pedazos de escalones", comentaba una chica sanluqueña. A su experiencia, se unía la de un arcense que explicaba, dejado caer en una barra de bar orgulloso de su localidad, que esta forma de trabajo era mucho más sencilla que lo que nos esperábamos. Que con la rampaes mucho más sencillo un error del costalero, provocando un tropiezo general de la cuadrilla.
Estampas de una Magna inolvidable. Arcos vive una jornada histórica con la salida de la primera Procesión Magna de la Sierra.
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JOSÉ MARÍA REYNA
Estampas de una Magna inolvidable. Arcos vive una jornada histórica con la salida de la primera Procesión Magna de la Sierra.
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JOSÉ MARÍA REYNA
Anécdota a parte y ante el asombro de los miles de cofrades que han llenado las calles de Arcos de risas, comentarios de asombro y palmas, discurrían por la carrera oficial las diferentes bandas, incorporadas a los cortejos una vez alcanzada la Corredera, a la altura del Monumento de la Semana Santa. Entre las bandas presentes se encontraban Lágrimas de Dolores, de San Fernando; La Sentencia, de Jerez; Redención, de Córdoba; Nazareno y Santa María Magdalena, de Arahal; Maestro Dueñas, de El Puerto; Vicente Gómez Zarzuela; Tres Caídas, de Arcos; Ecce Mater, de Cádiz; El Despojado, de San Fernando; y Presentación al Pueblo, de Dos Hermanas. Todas y cada una de ellas demostrando un alto nivel musical ante los ensayos realizados durante meses para esta ocasión tan especial.
Con todo ello, las Hermandades han mostrado a los presentes la seriedad y la rigurosidad de que Arcos tiene una Semana Santa que aún no ha dicho la última palabra, con mujeres vestidas de mantilla cumpliendo exquisitamente el protocolo y unos cofrades bajo las trabajaderas dispuestos a dar lo máximo de sí mismos hasta que el último acorde de la Marcha Real les indique el final. Pero sobre todo, con la presencia de vecinos orgullosos de su ciudad, transmitiéndolos en conversaciones breves pero intensas todos sus conocimientos sobre las imágenes, las cofradías, las iglesias y sus calles ante la curiosidad de los visitantes.
Estampas de una Magna inolvidable. Arcos vive una jornada histórica con la salida de la primera Procesión Magna de la Sierra.
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JOSÉ MARÍA REYNA
La devoción por el Nazareno quedó latente con su llegada hasta nuestro punto. "Este Cristo, cada vez que sale, bendice con su mano a todos los arqueños, es una de las imágenes, junto al Señor de las Tres Caídas, con mayor devoción en Arcos", comentaba una vecina expectante a ver cómo uno de sus hijos iba presente en el cortejo como músico. El silencio fue el protagonista, roto solamente por los sones de la AM de La Sentencia de Jerez, formando una dupla inesperada pero que a muchos presentes gustó.
Lo mismo ocurrió con la llegada de la Santa Verónica, portada por mujeres. Algo que despertó entre las presentes admiración. A su paso, le seguirían otras más para cerrar el cortejo Nuestra Señora de los Dolores. Comenzando así, el regreso de las diferentes cofradías a sus templos y el momento de valorar la calidad artística, cofrade y esencial de Arcos. A pesar de la amplia multitud allí agolpada junto a la Carrera Oficial, los agentes de la Policía Local y Guardia Civil pudieron también disfrutar - a su modo - de la Magna, actuando en contadas ocasiones para ayudar a alguna que otra joven que por el calor y el sofoco de las esperas sufría bajadas de azúcar. O para dar algún que otro estirón de orejas a algún que otro costalero o visitante que no supo respetar ni el lugar ni el sitio en el que se encontraba.
Estampas de una Magna inolvidable. Arcos vive una jornada histórica con la salida de la primera Procesión Magna de la Sierra.
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JOSÉ MARÍA REYNA
Estampas de una Magna inolvidable. Arcos vive una jornada histórica con la salida de la primera Procesión Magna de la Sierra.
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JOSÉ MARÍA REYNA
A pesar de ello, Arcos ha conseguido en este 10 de octubre —10/10— demostrar con sencillez, humildad y mucho trabajo una primera Magna que ha contentado a sus vecinos y ha permitido descubrir una Semana Santa diferente a los miles de jerezanos, tanto de la zona centro como de la zona rural, que se agolpaban en sus calles. Por momentos, aquello parecía Jerez 2.0, con tanto cofrade jerezano por metro cuadrado, aunque las cuestas, las imágenes y la forma de llevarlas recordaban dónde estábamos. A ellos se sumaban sanluqueños y gaditanos y, en menor proporción, malagueños y sevillanos.
"Dicen que al Nazareno, o algunas de estas imágenes, si lo ves una vez, al menos tienes que volver una vez más en tu vida a verlo", cerraría una de las vecinas. Una frase que resume lo que Arcos ha dejado en esta cita a locales y visitantes, y que estoy segura de que animará a muchos a repetir.
Arcos ha tenido este sábado 10 de octubre la maravillosa oportunidad de atraer a ese público cofrade que tanto le gusta descubrir similitudes y diferencias con sus imágenes. Un público crítico, pero de buen gusto que sabe valorar la calidad artística, musical de las diferentes bandas procedentes de diferente puntos de la provincia de Cádiz y Sevilla y, sobre todo, la emocional, cuando la fe y el amor a Dios está presente. A pesar de que para un porcentaje corto de los presentes parecía que el fin de la Feria arqueña no había llegado.
Con las cinco en punto, como marca la tradición cada Viernes Santo, en esta ocasión trasladada hasta el calor pegajoso de octubre y a las calles y empinadas cuestas, Arcos ya estaba más que preparada para disfrutar de una jornada intensa e histórica para la localidad. Desde los niños jugando con sus trompetas, móviles o incluso peluches, correteando impacientes de un lugar a otro, hasta las abuelas, esas que con gran tradición andaluza, dejaban a un lado la película de la tarde, para sacar una silla de su casa y ponerse "al fresco" reunidas en coro a la espera de que, un año más, el Señor y la Virgen pasaran por su puerta para repartirles Salud.
Estampas de una Magna inolvidable. Arcos vive una jornada histórica con la salida de la primera Procesión Magna de la Sierra.
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JOSÉ MARÍA REYNA
Estampas de una Magna inolvidable. Arcos vive una jornada histórica con la salida de la primera Procesión Magna de la Sierra.
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JOSÉ MARÍA REYNA
La primera de las hermandades en hacerlo sería la Hermandad de la Borriquita. Capaz de absorber, como cada Domingo de Ramos, esa ilusión de niños trasladándolas a mayores y desconocidos que desde Jerez, Sanlúcar o diferentes puntos de la provincia de Sevilla, quedaban anonados al descubrir la particular formar de portar bajo las trabajaderas la devoción arqueña. Podría parecer atípico para muchos cofrades agolpados ante las televisiones de los bares que la salida desde la Basílica Menor de Santa María de la Asunción involucrase el primero de los esfuerzos de la tarde apenas comenzar. "Muy atentos a lo que se manda", señalarían cada uno de los capataces de los 11 pasos que han conformado esta procesión para la bajada -sin rampa- de los amplios escalones que conforman el lateral de dicha Iglesia.
Comentarios entre las colas de un bar, entre aquellos que a pleno sol esperaban con ansias en la calle Corredera la llegada del cortejo, o entre esos cofrades que comentaban la jugada con el cubata en la mano, como si las procesiones fueran una 'feria' más. Una estampa que afeaba la jornada y dejaba una contradicción difícil de pasar por alto: algunos de los que allí contemplaban los pasos entre copas son los primeros en censurar esa misma imagen cuando se produce en su propia Semana Santa. En Arcos, por lo visto, el vaso molestaba menos.
"No es posible, mi novio saca una cofradía en Sanlúcar, lo hacen a rodillas, pero no con estos pedazos de escalones", comentaba una chica sanluqueña. A su experiencia, se unía la de un arcense que explicaba, dejado caer en una barra de bar orgulloso de su localidad, que esta forma de trabajo era mucho más sencilla que lo que nos esperábamos. Que con la rampaes mucho más sencillo un error del costalero, provocando un tropiezo general de la cuadrilla.
Estampas de una Magna inolvidable. Arcos vive una jornada histórica con la salida de la primera Procesión Magna de la Sierra.
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JOSÉ MARÍA REYNA
Estampas de una Magna inolvidable. Arcos vive una jornada histórica con la salida de la primera Procesión Magna de la Sierra.
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JOSÉ MARÍA REYNA
Anécdota a parte y ante el asombro de los miles de cofrades que han llenado las calles de Arcos de risas, comentarios de asombro y palmas, discurrían por la carrera oficial las diferentes bandas, incorporadas a los cortejos una vez alcanzada la Corredera, a la altura del Monumento de la Semana Santa. Entre las bandas presentes se encontraban Lágrimas de Dolores, de San Fernando; La Sentencia, de Jerez; Redención, de Córdoba; Nazareno y Santa María Magdalena, de Arahal; Maestro Dueñas, de El Puerto; Vicente Gómez Zarzuela; Tres Caídas, de Arcos; Ecce Mater, de Cádiz; El Despojado, de San Fernando; y Presentación al Pueblo, de Dos Hermanas. Todas y cada una de ellas demostrando un alto nivel musical ante los ensayos realizados durante meses para esta ocasión tan especial.
Con todo ello, las Hermandades han mostrado a los presentes la seriedad y la rigurosidad de que Arcos tiene una Semana Santa que aún no ha dicho la última palabra, con mujeres vestidas de mantilla cumpliendo exquisitamente el protocolo y unos cofrades bajo las trabajaderas dispuestos a dar lo máximo de sí mismos hasta que el último acorde de la Marcha Real les indique el final. Pero sobre todo, con la presencia de vecinos orgullosos de su ciudad, transmitiéndolos en conversaciones breves pero intensas todos sus conocimientos sobre las imágenes, las cofradías, las iglesias y sus calles ante la curiosidad de los visitantes.
Estampas de una Magna inolvidable. Arcos vive una jornada histórica con la salida de la primera Procesión Magna de la Sierra.
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JOSÉ MARÍA REYNA
La devoción por el Nazareno quedó latente con su llegada hasta nuestro punto. "Este Cristo, cada vez que sale, bendice con su mano a todos los arqueños, es una de las imágenes, junto al Señor de las Tres Caídas, con mayor devoción en Arcos", comentaba una vecina expectante a ver cómo uno de sus hijos iba presente en el cortejo como músico. El silencio fue el protagonista, roto solamente por los sones de la AM de La Sentencia de Jerez, formando una dupla inesperada pero que a muchos presentes gustó.
Lo mismo ocurrió con la llegada de la Santa Verónica, portada por mujeres. Algo que despertó entre las presentes admiración. A su paso, le seguirían otras más para cerrar el cortejo Nuestra Señora de los Dolores. Comenzando así, el regreso de las diferentes cofradías a sus templos y el momento de valorar la calidad artística, cofrade y esencial de Arcos. A pesar de la amplia multitud allí agolpada junto a la Carrera Oficial, los agentes de la Policía Local y Guardia Civil pudieron también disfrutar - a su modo - de la Magna, actuando en contadas ocasiones para ayudar a alguna que otra joven que por el calor y el sofoco de las esperas sufría bajadas de azúcar. O para dar algún que otro estirón de orejas a algún que otro costalero o visitante que no supo respetar ni el lugar ni el sitio en el que se encontraba.
Estampas de una Magna inolvidable. Arcos vive una jornada histórica con la salida de la primera Procesión Magna de la Sierra.
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JOSÉ MARÍA REYNA
Estampas de una Magna inolvidable. Arcos vive una jornada histórica con la salida de la primera Procesión Magna de la Sierra.
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JOSÉ MARÍA REYNA
A pesar de ello, Arcos ha conseguido en este 10 de octubre —10/10— demostrar con sencillez, humildad y mucho trabajo una primera Magna que ha contentado a sus vecinos y ha permitido descubrir una Semana Santa diferente a los miles de jerezanos, tanto de la zona centro como de la zona rural, que se agolpaban en sus calles. Por momentos, aquello parecía Jerez 2.0, con tanto cofrade jerezano por metro cuadrado, aunque las cuestas, las imágenes y la forma de llevarlas recordaban dónde estábamos. A ellos se sumaban sanluqueños y gaditanos y, en menor proporción, malagueños y sevillanos.
"Dicen que al Nazareno, o algunas de estas imágenes, si lo ves una vez, al menos tienes que volver una vez más en tu vida a verlo", cerraría una de las vecinas. Una frase que resume lo que Arcos ha dejado en esta cita a locales y visitantes, y que estoy segura de que animará a muchos a repetir.
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