Dos arquitectos llevan sus ciudades imaginadas a una joya artística de El Puerto: una exposición imprescindible
La Casa del Reloj acoge hasta el 25 de agosto una muestra que reúne dibujos, acuarelas y acrílicos y pone en diálogo dos maneras de entender la arquitectura y el urbanismo
En una de las paredes de la Casa del Reloj hay ciudades que no existen. No están en ningún mapa ni tienen calles por las que se pueda caminar. Son trazos, manchas, plantas y composiciones que Benito García Morán ha ido construyendo a partir de la imaginación. Al otro lado aparecen edificios que sí existen, aunque antes de serlo fueron también un dibujo. Son los trabajos de José Seguí, arquitecto acostumbrado a utilizar el papel como parte del camino que lleva un proyecto hasta la realidad. Entre ambos extremos transcurre Arquitecturas Dibujadas, una exposición que hasta el 25 de agosto convierte este singular inmueble de El Puerto en un lugar para mirar la ciudad de otra manera.
La Casa del Reloj no es un escenario cualquiera para hacerlo. El edificio, conocido por los dos relojes de sol que conserva en sus fachadas, fue recuperado en una de las intervenciones patrimoniales más destacadas del centro histórico portuense. Su historia se remonta a principios del siglo XVII, cuando fue una casa de cargadores a Indias, y en sus espacios todavía se reconocen columnas de mármol, el patio y distintos materiales y elementos originales. Hoy, su propietario, el arquitecto Honorio Aguilar, utiliza también la planta baja para organizar exposiciones. La arquitectura que guarda el edificio sirve así de telón de fondo a otras arquitecturas que nacen, precisamente, sobre el papel.
Benito García Morán, delante de algunas de sus obras.
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MANU GARCÍA
Dibujos de José Seguí en la exposición Arquitecturas Dibujadas.
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MANU GARCÍA
Aguilar tuvo que enfrentarse a la restauración de una casa que escondía más historia de la que indicaba su datación inicial en el siglo XIX. El estado en el que se encontraba complicó la intervención, que terminó recuperando buena parte de la identidad del inmueble. Ahora, entre esos espacios restaurados, los dibujos permiten establecer una curiosa conversación entre la arquitectura que sobrevivió al paso del tiempo y la que todavía solo existe en la imaginación.
Benito García Morán se mueve precisamente en ese territorio. "Lo bueno que tiene mi dibujo es que a todo el mundo le recuerdan a algo, pero a nadie le recuerda lo mismo. Elige la ciudad que quieres. Y ahí está dibujada", cuenta mientras señala algunas de sus obras. Hay acrílicos sobre tabla y papel, tintas, bolígrafos de gel, rotuladores y acuarelas. Algunas composiciones parten de plantas de ciudades antiguas que le llamaron la atención por su forma. Otras no representan ningún lugar concreto. Cada una tiene, además, una historia que intenta condensar en el título.
Un ejemplo de los trabajos de Benito García Morán.
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MANU GARCÍA
Uno de los espacios de la exposición en la Casa del Reloj.
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MANU GARCÍA
Una de ellas se llama El sueño del rey Carlos. La referencia está en la conocida inclinación del entonces príncipe de Gales por la arquitectura clásica y en su intención de recuperar ese lenguaje en nuevos proyectos. Otras piezas nacen de la fascinación por ciudades antiguas de Oriente Medio o por lugares como Cnosos, en Creta, a través de sus plantas. Son referencias reales que terminan convertidas en algo distinto cuando pasan por su mirada. "Los dibujos míos de los no proyectos", resume.
Los de José Seguí parten del extremo contrario. En sus obras aparecen proyectos que sí han recorrido el camino hasta convertirse en edificios. Hay dibujos preparatorios del edificio de servicios municipales de Puerto Real, del balneario de la Palma de Cádiz, del hotel Miramar de Málaga o de la Ciudad de la Justicia de Málaga. También aparecen trabajos relacionados con el urbanismo. "En mi caso son dibujos de trabajo, de los procesos de los proyectos", explica Seguí. Para él, dibujar no es simplemente ilustrar una idea que ya está decidida, sino una parte del propio proceso de proyectarla.
Un espacio mágico para vivir
Esa manera de entender el dibujo explica también la relación entre ambos. Se conocen desde hace años, cuando coincidieron en trabajos vinculados a la reflexión sobre los planes generales, y mantienen una amistad que terminó llevando esta exposición a compartir espacio. Pero la diferencia entre ambos no les impide reconocerse en una misma preocupación. "Ambos dibujos relatan un tema que es apasionante, que es la ciudad como ese espacio mágico en el cual todos vivimos", añade.
Detalle de uno de los rincones de la casa portuense.
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MANU GARCÍA
Obras de Benito García en la exposición.
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MANU GARCÍA
García Morán también reivindica el dibujo como herramienta para pensar la ciudad, especialmente en el ámbito del urbanismo. "Al final el planeamiento no puede ser números. Tienes que dibujar también para darte cuenta cómo funcionan las cosas", sostiene. La exposición permite ver esa doble función del dibujo: en unos casos sirve para tantear, corregir y dar forma a un proyecto que acabará construido; en otros, para inventar lugares sin necesidad de que lleguen a existir. En ambos, la ciudad deja de ser únicamente una suma de edificios, calles y planos para convertirse en algo que también puede imaginarse.
La propuesta llegó a la Casa del Reloj a través de la arquitecta Pilar Gallego, que puso en contacto a García Morán con Honorio Aguilar y su mujer, Sol. No es la primera vez que los dos artistas comparten exposición, ya que anteriormente habían mostrado juntos sus trabajos en Málaga. Esta vez han llevado a El Puerto únicamente sus dibujos. Quien quiera acercarse a verlos hasta el 25 de agosto puede ponerse en contacto con García Morán para realizar la visita. Quizá sea esa la mejor manera de recorrer la muestra: entrar en una casa que recupera la historia de una ciudad y salir de ella habiendo visto unas cuantas ciudades que, por ahora, solo pueden existir en el papel.
En una de las paredes de la Casa del Reloj hay ciudades que no existen. No están en ningún mapa ni tienen calles por las que se pueda caminar. Son trazos, manchas, plantas y composiciones que Benito García Morán ha ido construyendo a partir de la imaginación. Al otro lado aparecen edificios que sí existen, aunque antes de serlo fueron también un dibujo. Son los trabajos de José Seguí, arquitecto acostumbrado a utilizar el papel como parte del camino que lleva un proyecto hasta la realidad. Entre ambos extremos transcurre Arquitecturas Dibujadas, una exposición que hasta el 25 de agosto convierte este singular inmueble de El Puerto en un lugar para mirar la ciudad de otra manera.
La Casa del Reloj no es un escenario cualquiera para hacerlo. El edificio, conocido por los dos relojes de sol que conserva en sus fachadas, fue recuperado en una de las intervenciones patrimoniales más destacadas del centro histórico portuense. Su historia se remonta a principios del siglo XVII, cuando fue una casa de cargadores a Indias, y en sus espacios todavía se reconocen columnas de mármol, el patio y distintos materiales y elementos originales. Hoy, su propietario, el arquitecto Honorio Aguilar, utiliza también la planta baja para organizar exposiciones. La arquitectura que guarda el edificio sirve así de telón de fondo a otras arquitecturas que nacen, precisamente, sobre el papel.
Benito García Morán, delante de algunas de sus obras.
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MANU GARCÍA
Dibujos de José Seguí en la exposición Arquitecturas Dibujadas.
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MANU GARCÍA
Aguilar tuvo que enfrentarse a la restauración de una casa que escondía más historia de la que indicaba su datación inicial en el siglo XIX. El estado en el que se encontraba complicó la intervención, que terminó recuperando buena parte de la identidad del inmueble. Ahora, entre esos espacios restaurados, los dibujos permiten establecer una curiosa conversación entre la arquitectura que sobrevivió al paso del tiempo y la que todavía solo existe en la imaginación.
Benito García Morán se mueve precisamente en ese territorio. "Lo bueno que tiene mi dibujo es que a todo el mundo le recuerdan a algo, pero a nadie le recuerda lo mismo. Elige la ciudad que quieres. Y ahí está dibujada", cuenta mientras señala algunas de sus obras. Hay acrílicos sobre tabla y papel, tintas, bolígrafos de gel, rotuladores y acuarelas. Algunas composiciones parten de plantas de ciudades antiguas que le llamaron la atención por su forma. Otras no representan ningún lugar concreto. Cada una tiene, además, una historia que intenta condensar en el título.
Un ejemplo de los trabajos de Benito García Morán.
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MANU GARCÍA
Uno de los espacios de la exposición en la Casa del Reloj.
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MANU GARCÍA
Una de ellas se llama El sueño del rey Carlos. La referencia está en la conocida inclinación del entonces príncipe de Gales por la arquitectura clásica y en su intención de recuperar ese lenguaje en nuevos proyectos. Otras piezas nacen de la fascinación por ciudades antiguas de Oriente Medio o por lugares como Cnosos, en Creta, a través de sus plantas. Son referencias reales que terminan convertidas en algo distinto cuando pasan por su mirada. "Los dibujos míos de los no proyectos", resume.
Los de José Seguí parten del extremo contrario. En sus obras aparecen proyectos que sí han recorrido el camino hasta convertirse en edificios. Hay dibujos preparatorios del edificio de servicios municipales de Puerto Real, del balneario de la Palma de Cádiz, del hotel Miramar de Málaga o de la Ciudad de la Justicia de Málaga. También aparecen trabajos relacionados con el urbanismo. "En mi caso son dibujos de trabajo, de los procesos de los proyectos", explica Seguí. Para él, dibujar no es simplemente ilustrar una idea que ya está decidida, sino una parte del propio proceso de proyectarla.
Un espacio mágico para vivir
Esa manera de entender el dibujo explica también la relación entre ambos. Se conocen desde hace años, cuando coincidieron en trabajos vinculados a la reflexión sobre los planes generales, y mantienen una amistad que terminó llevando esta exposición a compartir espacio. Pero la diferencia entre ambos no les impide reconocerse en una misma preocupación. "Ambos dibujos relatan un tema que es apasionante, que es la ciudad como ese espacio mágico en el cual todos vivimos", añade.
Detalle de uno de los rincones de la casa portuense.
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MANU GARCÍA
Obras de Benito García en la exposición.
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MANU GARCÍA
García Morán también reivindica el dibujo como herramienta para pensar la ciudad, especialmente en el ámbito del urbanismo. "Al final el planeamiento no puede ser números. Tienes que dibujar también para darte cuenta cómo funcionan las cosas", sostiene. La exposición permite ver esa doble función del dibujo: en unos casos sirve para tantear, corregir y dar forma a un proyecto que acabará construido; en otros, para inventar lugares sin necesidad de que lleguen a existir. En ambos, la ciudad deja de ser únicamente una suma de edificios, calles y planos para convertirse en algo que también puede imaginarse.
La propuesta llegó a la Casa del Reloj a través de la arquitecta Pilar Gallego, que puso en contacto a García Morán con Honorio Aguilar y su mujer, Sol. No es la primera vez que los dos artistas comparten exposición, ya que anteriormente habían mostrado juntos sus trabajos en Málaga. Esta vez han llevado a El Puerto únicamente sus dibujos. Quien quiera acercarse a verlos hasta el 25 de agosto puede ponerse en contacto con García Morán para realizar la visita. Quizá sea esa la mejor manera de recorrer la muestra: entrar en una casa que recupera la historia de una ciudad y salir de ella habiendo visto unas cuantas ciudades que, por ahora, solo pueden existir en el papel.
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