Cáritas Diocesana de Asidonia-Jerez ha presentado en Sanlúcar de Barrameda la memoria correspondiente a 2025 de las acciones desarrolladas en la zona de costa, donde acompañó a 3.052 personas y realizó 6.453 ayudas dirigidas a familias y personas en situación de vulnerabilidad.
El acto contó con la presencia de Diego Vidal Ros, delegado episcopal de Cáritas Diocesana, y de Eugenio Sánchez Salas, director de la entidad, quienes realizaron un balance de la labor desarrollada en El Puerto de Santa María, Rota, Chipiona, Sanlúcar de Barrameda y Trebujena.
Según destaca Cáritas, la entidad continúa dando respuesta a personas y familias que sufren una pobreza estructural y que apenas perciben los efectos de los periodos de bonanza económica. Una realidad que obliga a desarrollar intervenciones integrales, prolongadas en el tiempo y con un elevado coste social y económico.
Un perfil mayoritariamente femenino y de edad avanzada
Las ayudas prestadas durante el pasado año abarcaron necesidades básicas como alimentación, ropa y calzado, además de actuaciones relacionadas con empleo y formación, salud o vivienda.
En cuanto al perfil de las personas acompañadas, el 70% son mujeres, una realidad que contrasta con la tendencia observada en el conjunto de la diócesis, donde se ha detectado un incremento de hombres que recurren a los servicios de Cáritas.
Respecto a la nacionalidad, el 79% de las personas atendidas son españolas, mientras que el 19% procede de países extracomunitarios y únicamente el 2% pertenece a países de la Unión Europea.
La franja de edad predominante se sitúa entre los 45 y los 64 años, representando el 46% de los casos. Le siguen las personas de entre 30 y 44 años, con un 26%, mientras que el 18% supera los 65 años y el 10% tiene menos de 29 años. Estos datos reflejan un perfil de usuarios más envejecido que el registrado en el conjunto de la diócesis.
La vivienda, una de las principales preocupaciones
Por tipología familiar, el grupo más numeroso corresponde a parejas con hijos, que representan el 29% de los hogares acompañados. Les siguen los hogares monoparentales, con un 24%, y los unipersonales, que alcanzan el 19%.
Durante la presentación, Diego Vidal fue el encargado de abrir el acto antes de dar paso a Eugenio Sánchez, quien contextualizó la labor desarrollada por la entidad apoyándose en los datos del IX Informe FOESSA sobre Exclusión y Desarrollo Social en Andalucía.
Según explicó, la provincia afronta una situación de exclusión social que ya no afecta únicamente a personas en situaciones extremas, sino también a familias que, pese a contar con empleo o redes básicas de apoyo, tienen dificultades para mantener unas condiciones de vida dignas.
En este sentido, señaló la vivienda como una de las principales problemáticas. “Más de 140.000 personas en Cádiz caen por debajo del umbral de la pobreza una vez pagados los gastos de la vivienda”, recordó, destacando que detrás de esta cifra se encuentran situaciones de hacinamiento, humedades, inseguridad residencial o alquileres inasumibles.
“Hablar de vivienda no es hablar solo de edificios o de techos, sino de descanso, seguridad, salud y dignidad”, subrayó Sánchez, quien advirtió de que esta realidad sigue condicionando la vida de miles de familias en la provincia.
Cáritas Diocesana de Asidonia-Jerez ha presentado en Sanlúcar de Barrameda la memoria correspondiente a 2025 de las acciones desarrolladas en la zona de costa, donde acompañó a 3.052 personas y realizó 6.453 ayudas dirigidas a familias y personas en situación de vulnerabilidad.
El acto contó con la presencia de Diego Vidal Ros, delegado episcopal de Cáritas Diocesana, y de Eugenio Sánchez Salas, director de la entidad, quienes realizaron un balance de la labor desarrollada en El Puerto de Santa María, Rota, Chipiona, Sanlúcar de Barrameda y Trebujena.
Según destaca Cáritas, la entidad continúa dando respuesta a personas y familias que sufren una pobreza estructural y que apenas perciben los efectos de los periodos de bonanza económica. Una realidad que obliga a desarrollar intervenciones integrales, prolongadas en el tiempo y con un elevado coste social y económico.
Un perfil mayoritariamente femenino y de edad avanzada
Las ayudas prestadas durante el pasado año abarcaron necesidades básicas como alimentación, ropa y calzado, además de actuaciones relacionadas con empleo y formación, salud o vivienda.
En cuanto al perfil de las personas acompañadas, el 70% son mujeres, una realidad que contrasta con la tendencia observada en el conjunto de la diócesis, donde se ha detectado un incremento de hombres que recurren a los servicios de Cáritas.
Respecto a la nacionalidad, el 79% de las personas atendidas son españolas, mientras que el 19% procede de países extracomunitarios y únicamente el 2% pertenece a países de la Unión Europea.
La franja de edad predominante se sitúa entre los 45 y los 64 años, representando el 46% de los casos. Le siguen las personas de entre 30 y 44 años, con un 26%, mientras que el 18% supera los 65 años y el 10% tiene menos de 29 años. Estos datos reflejan un perfil de usuarios más envejecido que el registrado en el conjunto de la diócesis.
La vivienda, una de las principales preocupaciones
Por tipología familiar, el grupo más numeroso corresponde a parejas con hijos, que representan el 29% de los hogares acompañados. Les siguen los hogares monoparentales, con un 24%, y los unipersonales, que alcanzan el 19%.
Durante la presentación, Diego Vidal fue el encargado de abrir el acto antes de dar paso a Eugenio Sánchez, quien contextualizó la labor desarrollada por la entidad apoyándose en los datos del IX Informe FOESSA sobre Exclusión y Desarrollo Social en Andalucía.
Según explicó, la provincia afronta una situación de exclusión social que ya no afecta únicamente a personas en situaciones extremas, sino también a familias que, pese a contar con empleo o redes básicas de apoyo, tienen dificultades para mantener unas condiciones de vida dignas.
En este sentido, señaló la vivienda como una de las principales problemáticas. “Más de 140.000 personas en Cádiz caen por debajo del umbral de la pobreza una vez pagados los gastos de la vivienda”, recordó, destacando que detrás de esta cifra se encuentran situaciones de hacinamiento, humedades, inseguridad residencial o alquileres inasumibles.
“Hablar de vivienda no es hablar solo de edificios o de techos, sino de descanso, seguridad, salud y dignidad”, subrayó Sánchez, quien advirtió de que esta realidad sigue condicionando la vida de miles de familias en la provincia.
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