Los vecinos del centro histórico de Málaga han vuelto a tirar de ironía para lanzar un mensaje muy serio. La calle Molinillo del Aceite, situada junto a Carretería, ha amanecido rebautizada simbólicamente como “Aquí no hay quien viva”, en una protesta contra el avance de los pisos turísticos y la pérdida de residentes en el casco antiguo.
La acción busca poner el foco sobre una realidad que los vecinos aseguran que se ha agravado en los últimos años: cada vez hay menos viviendas destinadas a residencia habitual y más alojamientos pensados para estancias temporales. Para quienes todavía viven en la zona, el cambio ha alterado por completo la vida cotidiana. El nombre elegido no es casual.

- El reencuentro de dos personajes míticos de `Aquí no hay quien viva`.
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Aunque remite a la popular serie de televisión, los residentes lo utilizan como una denuncia directa: aseguran que el barrio se está volviendo cada vez más difícil para vivir. Menos familias. Menos vecinos de siempre. Más maletas entrando y saliendo de los edificios.
Maletas en los portales y menos vecinos de toda la vida
Según denuncian los residentes, la imagen habitual en algunas calles del centro ya no es la de la vida de barrio tradicional, con familias, comerciantes y vecinos reconocibles, sino la de turistas llegando y marchándose con equipaje. Esa presencia constante de huéspedes temporales se ha convertido, según explican, en una escena cotidiana. Los impulsores de la protesta sostienen que buena parte de las viviendas de la zona han dejado de estar destinadas al alquiler residencial o a la residencia estable.
En su lugar, afirman, se han transformado en pisos turísticos, lo que dificulta el acceso a una vivienda asequible y empuja a muchas familias hacia otras zonas de la capital. La queja no se limita al precio de la vivienda. Los vecinos también hablan de una pérdida de convivencia. Consideran que el auge de alojamientos turísticos rompe las relaciones comunitarias que tradicionalmente daban identidad al barrio, al sustituir población estable por personas que permanecen apenas unos días.
Una forma irónica de denunciar un problema creciente
No es la primera vez que ocurre algo parecido en Málaga. Hace unas semanas, vecinos de El Perchel rebautizaron la calle Plaza de Toros Vieja como “Calle de las Ratas Poni” para denunciar la suciedad y el deterioro urbano en el barrio. Ahora, el centro histórico repite la fórmula, pero con el foco puesto en la presión turística sobre la vivienda.
Con el cartel de “Aquí no hay quien viva”, los residentes quieren reflejar que el centro tiene cada vez menos habitantes y más huéspedes temporales. Una manera visual, directa e irónica de denunciar que el barrio está perdiendo parte de la identidad que lo caracterizaba.

- Málaga renombra una de sus calles como `Aquí no hay quien viva`
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La protesta reabre el debate sobre el futuro de los barrios históricos en ciudades con fuerte presión turística. Los vecinos reclaman que se pueda compatibilizar la actividad económica vinculada al turismo con el derecho a residir en el centro de Málaga. Para quienes participan en esta reivindicación, el problema no es solo urbanístico o inmobiliario. También es social. Sostienen que cuando desaparecen los vecinos, desaparecen también los vínculos cotidianos, la vida comunitaria y la sensación de pertenencia que convierte una calle en un barrio.
La nueva denominación colocada por los residentes no tiene validez oficial, pero sí una fuerte carga simbólica. En pleno corazón de Málaga, una calle rebautizada como “Aquí no hay quien viva” resume el malestar de quienes sienten que el centro histórico se está transformando en un lugar pensado más para pasar unos días que para vivir todo el año.
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