Manuel Ángel González Fustegueras, Agustín García Lázaro, Antonio Alba Caro y Joaquín del Valle Romano han dirigido una carta abierta a los miembros del Consejo Social de Jerez para reclamar la protección de las chimeneas históricas de la antigua fábrica de botellas. Los cuatro firmantes piden que estos elementos sean incluidos en el Catálogo de Bienes Protegidos del PGOU y que se adopten medidas que eviten su desaparición durante la transformación urbanística prevista en los terrenos del antiguo recinto industrial.
Una reivindicación para proteger la memoria industrial
Los firmantes consideran que la transformación de este espacio representa una oportunidad para recuperar los terrenos e incorporarlos a la ciudad, pero defienden que ese proceso debe ser compatible con la conservación de los elementos más representativos de su pasado industrial. En su carta señalan: "Nos animamos a dirigirnos públicamente a ustedes –Consejo Social de Jerez– para solicitarles que hagan suya una iniciativa que afecta directamente a la memoria, la identidad y el futuro urbano de nuestra ciudad: la conservación de las chimeneas históricas de la antigua Fábrica de Botellas y su inclusión en el Catálogo de Bienes Protegidos del PGOU de Jerez. La transformación urbanística prevista en los terrenos de la antigua fábrica abre una indudable oportunidad para recuperar este espacio e incorporarlo plenamente a la ciudad. Sin embargo, dicha transformación no debería implicar la desaparición de los elementos más representativos de su pasado industrial. Desarrollo urbano y protección patrimonial no son objetivos incompatibles. Por el contrario, conservar e integrar las chimeneas puede aportar identidad, calidad urbana y valor cultural al futuro barrio".
La carta recuerda que estas estructuras representan aproximadamente ciento treinta años de historia industrial y vincula el origen de la antigua fábrica, inicialmente denominada La Jerezana, con la industria vitivinícola de finales del siglo XIX. Según explican, sus instalaciones proporcionaron los envases necesarios para la comercialización y exportación de los vinos de Jerez y las chimeneas constituyen testimonios de la relación entre la industria del vidrio, las bodegas, el ferrocarril y la modernización económica de la ciudad. Los firmantes añaden: "Pero su valor no es únicamente histórico o arquitectónico. La fábrica dio empleo durante más de un siglo a generaciones de trabajadores y trabajadoras. Su conservación supondría también reconocer la memoria laboral, los oficios, las experiencias colectivas y la aportación de numerosas familias al desarrollo económico y social de Jerez".
Piden evitar la demolición de las chimeneas
Los autores de este escrito advierten de que existe un riesgo real de demolición durante las actuaciones de desmantelamiento del recinto y defienden que, una vez desaparecidas, ningún documento o reconstrucción podría recuperar su autenticidad. Por ello, reclaman al Ayuntamiento que inicie de forma urgente el procedimiento para incluirlas en el catálogo de bienes protegidos, adopte medidas preventivas y garantice que la futura ordenación del sector permita conservarlas e integrarlas en espacios libres, equipamientos públicos o recorridos vinculados a la memoria industrial. En su petición precisan: "No se plantea conservar la totalidad de las instalaciones fabriles ni impedir el desarrollo previsto. Se propone preservar sus elementos más reconocibles y convertirlos en un signo de continuidad entre la ciudad que fuimos y la ciudad que queremos construir".
La carta reclama también la implicación del Consejo Social de Jerez para que la protección de las chimeneas no quede limitada al ámbito patrimonial y sea asumida como una reivindicación colectiva. Los cuatro firmantes piden que se favorezca el diálogo entre las instituciones, los agentes económicos y sociales y la ciudadanía, con la intención de compatibilizar la transformación urbanística con la conservación de estos vestigios industriales. En el cierre de su escrito, resumen su petición con una última llamada a preservar este patrimonio: "Jerez aún está a tiempo de conservar esta parte esencial de su historia más moderna. Las chimeneas pueden seguir formando parte de su paisaje y convertirse en un símbolo de memoria, dignidad del trabajo y renovación urbana".
Manuel Ángel González Fustegueras, Agustín García Lázaro, Antonio Alba Caro y Joaquín del Valle Romano han dirigido una carta abierta a los miembros del Consejo Social de Jerez para reclamar la protección de las chimeneas históricas de la antigua fábrica de botellas. Los cuatro firmantes piden que estos elementos sean incluidos en el Catálogo de Bienes Protegidos del PGOU y que se adopten medidas que eviten su desaparición durante la transformación urbanística prevista en los terrenos del antiguo recinto industrial.
Una reivindicación para proteger la memoria industrial
Los firmantes consideran que la transformación de este espacio representa una oportunidad para recuperar los terrenos e incorporarlos a la ciudad, pero defienden que ese proceso debe ser compatible con la conservación de los elementos más representativos de su pasado industrial. En su carta señalan: "Nos animamos a dirigirnos públicamente a ustedes –Consejo Social de Jerez– para solicitarles que hagan suya una iniciativa que afecta directamente a la memoria, la identidad y el futuro urbano de nuestra ciudad: la conservación de las chimeneas históricas de la antigua Fábrica de Botellas y su inclusión en el Catálogo de Bienes Protegidos del PGOU de Jerez. La transformación urbanística prevista en los terrenos de la antigua fábrica abre una indudable oportunidad para recuperar este espacio e incorporarlo plenamente a la ciudad. Sin embargo, dicha transformación no debería implicar la desaparición de los elementos más representativos de su pasado industrial. Desarrollo urbano y protección patrimonial no son objetivos incompatibles. Por el contrario, conservar e integrar las chimeneas puede aportar identidad, calidad urbana y valor cultural al futuro barrio".
La carta recuerda que estas estructuras representan aproximadamente ciento treinta años de historia industrial y vincula el origen de la antigua fábrica, inicialmente denominada La Jerezana, con la industria vitivinícola de finales del siglo XIX. Según explican, sus instalaciones proporcionaron los envases necesarios para la comercialización y exportación de los vinos de Jerez y las chimeneas constituyen testimonios de la relación entre la industria del vidrio, las bodegas, el ferrocarril y la modernización económica de la ciudad. Los firmantes añaden: "Pero su valor no es únicamente histórico o arquitectónico. La fábrica dio empleo durante más de un siglo a generaciones de trabajadores y trabajadoras. Su conservación supondría también reconocer la memoria laboral, los oficios, las experiencias colectivas y la aportación de numerosas familias al desarrollo económico y social de Jerez".
Piden evitar la demolición de las chimeneas
Los autores de este escrito advierten de que existe un riesgo real de demolición durante las actuaciones de desmantelamiento del recinto y defienden que, una vez desaparecidas, ningún documento o reconstrucción podría recuperar su autenticidad. Por ello, reclaman al Ayuntamiento que inicie de forma urgente el procedimiento para incluirlas en el catálogo de bienes protegidos, adopte medidas preventivas y garantice que la futura ordenación del sector permita conservarlas e integrarlas en espacios libres, equipamientos públicos o recorridos vinculados a la memoria industrial. En su petición precisan: "No se plantea conservar la totalidad de las instalaciones fabriles ni impedir el desarrollo previsto. Se propone preservar sus elementos más reconocibles y convertirlos en un signo de continuidad entre la ciudad que fuimos y la ciudad que queremos construir".
La carta reclama también la implicación del Consejo Social de Jerez para que la protección de las chimeneas no quede limitada al ámbito patrimonial y sea asumida como una reivindicación colectiva. Los cuatro firmantes piden que se favorezca el diálogo entre las instituciones, los agentes económicos y sociales y la ciudadanía, con la intención de compatibilizar la transformación urbanística con la conservación de estos vestigios industriales. En el cierre de su escrito, resumen su petición con una última llamada a preservar este patrimonio: "Jerez aún está a tiempo de conservar esta parte esencial de su historia más moderna. Las chimeneas pueden seguir formando parte de su paisaje y convertirse en un símbolo de memoria, dignidad del trabajo y renovación urbana".
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