La 'nueva' normalidad en el centro de Jerez y buen ritmo en el desmontaje de la Feria
Los lunes de 'post Feria' dejaron de ser esos días 'apocalípticos' en el comercio y la hostelería del centro, mientras que en el Hontoria el personal municipal se afana en desmontaje y limpieza
La vida de las ciudades se transforma poco a poco, casi sin darnos cuenta. El tirón de la Feria del Caballo, recién terminada, no hace tanto que dejaba completamente vacío el centro, tanto es así que muchos establecimientos, sobre todo hosteleros, cerraban sus puertas durante toda la semana o, al menos, la segunda mitad del evento. Ahora no, ahora cualquier día de Feria en el centro de Jerez es un día como otro cualquiera, incluso un buen día porque la gente queda, se para un momento, pica algo, se acompaña...
Buena entrada en uno de los bares de Lancería con Larga.
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MANU GARCÍA
Además son muchos los visitantes que llegan a la Feria del Caballo y desarrollan sus propias rituales. Hay gente, sobre todo nacional –cuantos madrileños, vascos, cántabros o de otros lugares de Andalucía podía haber esta edición de la Feria– que viene al real a darlo todo, como si fueran autóctonos. Sin embargo, hay gente de otros países o incluso nacionales con cierta edad que prefieren fijar sus propios códigos. Por ejemplo, son muchos los que van al real pero a pasar un rato, no a 'morir', los que van tres o cuatro horas: se toman algo tranquilamente, ven el paseo de caballos, el colorido de los trajes gitana... lo fotografían todo y tiran para el hotel. Un duchita, cambio de ropa, y a picar algo por las inmediaciones, en una terraza (aunque este año el tiempo ha estado fresquito). Y ya.
Demontaje de Feria en el parque González Hontoria.
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MANU GARCÍA
Ha sido un lunes todavía de trolleys y de gente, mucha foránea, tranquilamente sentada desayunando o tapeando algo en sitios que, hace eso, cosa de quince años, probablemente estarían cerrados.
Tras una semana a medio gas, la ciudad vuelve a la normalidad... que nuevamente se verá 'rota' el miércoles por la mañana con la salida del Rocío, lo que será un nuevo momento de interés gráfico para los feriantes foráneos más rezagados que, créanme, todavía siguen.
Mientras tanto, los trabajos de desmontaje de la Feria del Caballo avanzan a buen ritmo. Por supuesto, la inmensa mayoría de los caseteros ya ha desmontado y se han llevado todos sus bienes, y son los operarios municipales los que llevan a cabo ya el desmontaje de las estructuras comunes. Hay que recordar que el año pasado hubo cierta polémica porque estos trabajos se prolongaron varias semanas y parte de la estructura estaba todavía en el parque González Hontoria en verano.
La vida de las ciudades se transforma poco a poco, casi sin darnos cuenta. El tirón de la Feria del Caballo, recién terminada, no hace tanto que dejaba completamente vacío el centro, tanto es así que muchos establecimientos, sobre todo hosteleros, cerraban sus puertas durante toda la semana o, al menos, la segunda mitad del evento. Ahora no, ahora cualquier día de Feria en el centro de Jerez es un día como otro cualquiera, incluso un buen día porque la gente queda, se para un momento, pica algo, se acompaña...
Buena entrada en uno de los bares de Lancería con Larga.
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MANU GARCÍA
Además son muchos los visitantes que llegan a la Feria del Caballo y desarrollan sus propias rituales. Hay gente, sobre todo nacional –cuantos madrileños, vascos, cántabros o de otros lugares de Andalucía podía haber esta edición de la Feria– que viene al real a darlo todo, como si fueran autóctonos. Sin embargo, hay gente de otros países o incluso nacionales con cierta edad que prefieren fijar sus propios códigos. Por ejemplo, son muchos los que van al real pero a pasar un rato, no a 'morir', los que van tres o cuatro horas: se toman algo tranquilamente, ven el paseo de caballos, el colorido de los trajes gitana... lo fotografían todo y tiran para el hotel. Un duchita, cambio de ropa, y a picar algo por las inmediaciones, en una terraza (aunque este año el tiempo ha estado fresquito). Y ya.
Demontaje de Feria en el parque González Hontoria.
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MANU GARCÍA
Ha sido un lunes todavía de trolleys y de gente, mucha foránea, tranquilamente sentada desayunando o tapeando algo en sitios que, hace eso, cosa de quince años, probablemente estarían cerrados.
Tras una semana a medio gas, la ciudad vuelve a la normalidad... que nuevamente se verá 'rota' el miércoles por la mañana con la salida del Rocío, lo que será un nuevo momento de interés gráfico para los feriantes foráneos más rezagados que, créanme, todavía siguen.
Mientras tanto, los trabajos de desmontaje de la Feria del Caballo avanzan a buen ritmo. Por supuesto, la inmensa mayoría de los caseteros ya ha desmontado y se han llevado todos sus bienes, y son los operarios municipales los que llevan a cabo ya el desmontaje de las estructuras comunes. Hay que recordar que el año pasado hubo cierta polémica porque estos trabajos se prolongaron varias semanas y parte de la estructura estaba todavía en el parque González Hontoria en verano.
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