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Juan Jacinto del Castillo: "Si no puedes parar el paso para escuchar una saeta, te estás cargando las saetas"

El párroco de Santiago y canónigo de la Catedral confía en la "flexibilidad" en la aplicación de la nueva normativa y pone el foco en las recogidas de la Buena Muerte y La Piedad, además del binomio entre el Prendimiento y la saeta

  • El sacerdote Juan Jacinto del Castillo durante la celebración solemne por el décimo aniversario de la reapertura de Santiago. -

Juan Jacinto del Castillo, párroco de Santiago y canónigo de la Catedral, ha puesto sobre la mesa algunos de los aspectos de la nueva normativa que afectan directamente a las hermandades que tienen su sede en su parroquia. Entre ellos, los horarios de recogida y las consecuencias de los retrasos ocupan un lugar especialmente relevante por la forma en la que determinadas cofradías viven su llegada al templo.

El sacerdote, en una entrevista en el programa El Cuarto de la Cera que dirige Andrés Cañadas, ha centrado parte de su reflexión en las saetas y en cómo una aplicación estricta de los horarios podría afectar a momentos que forman parte de la identidad de determinadas hermandades y del propio barrio de Santiago.

Ha puesto como ejemplos la Buena Muerte, cuya recogida vive momentos especialmente singulares con la sucesión de saetas que surgen desde las aceras y que pueden demorar la entrada de la cofradía, y La Piedad, recordando el gran momento sucedido en la calle de la Sangre durante el pasado Sábado Santo.

También ha aludido al Prendimiento y a su particular relación con la saeta, un binomio inseparable de la esencia de la cofradía.

"Si no puedes parar el paso por una saeta, te las estás cargando"

Del Castillo considera que esta cuestión debe ser objeto de diálogo porque una aplicación rígida de los horarios puede terminar afectando a una forma de vivir la Semana Santa profundamente arraigada en Santiago.

“Eso habrá que hablarlo porque es cargarse las saetas. Porque si tú no puedes parar el paso para escuchar una saeta, te la estás cargando, porque aquí el barrio no reza por Gregoriano”.

Y profundiza en lo que significa la saeta dentro de la forma de entender la religiosidad popular en este entorno: “Aquí la gente reza cantando saeta y flamenco. Por tanto, si eso se limita y la hermandad tiene que someterse a una realidad de cumplir los horarios se pierde la idiosincrasia”.

En ese sentido, cita expresamente determinados momentos de la Semana Santa: “Por ejemplo, del Viernes Santo por la mañana. O de la recogida de la Piedad que fue tremendo de bueno. Eso sería cargarse parte de lo que Jerez es”.

Para el párroco, además, no se trata de entender la saeta como un elemento añadido o meramente ornamental dentro de una procesión: “Que esto no es un adorno que contratamos y pagamos a un saetero. Esto es que el barrio, que cuando las imágenes, y así se lo digo a las hermandades, cruzan el umbral de Santiago ya no son nuestras, son del barrio y de Jerez”.

Y añade: “Volverán a ser nuestras cuando nos recojamos. Y si la gente quiere cantar, que canten. Y cuando uno canta nos paramos todos y esperamos que termine de cantar”.

"Hay una voluntad de flexibilidad"

Junto a la reflexión sobre las saetas, Juan Jacinto del Castillo interpreta que la aplicación de la nueva normativa se hace desde el diálogo y la flexibilidad, especialmente en este primer periodo.

“Creo que en el pensamiento del legislador está la flexibilidad a la hora de la aplicación. Y claro, a lo mejor hay mucha gente que se ha echado las manos a la cabeza, se ha preocupado. Pero yo creo que hay un deseo de que haya flexibilidad”.

El párroco considera que esa actitud debe extenderse a diferentes aspectos contemplados en la normativa, citando “las nuevas agrupaciones para convertirse en cofradías, que ya llevan una serie de años y un camino”, así como “el tema de los hermanos mayores capataces”.

“O sea, que yo creo que también tenemos que tener un poco de paciencia y saber dialogar”, señala.

Su lectura pasa por esperar antes de extraer conclusiones definitivas sobre una normativa que acaba de entrar en vigor: “Hay una voluntad de flexibilidad. Vamos a tener paciencia a ver cómo se desarrolla. La normativa lleva tres días y ya estamos sacando los trabucos”.

En este sentido, recuerda que el obispo ha señalado que existe un periodo de aplicación experimental: “El obispo ha dicho repetidamente que hay un año, que están ad experimentum, que estamos en un año donde hay que dialogar y ver cómo se aplica”.

Y concluye apelando a esa posibilidad de revisión: “Y además, si está ad experimentum, es que es reformable en toda entera. En aquello que no funcione. Vamos a ser positivos, que las hermandades hablen con la delegación y con el obispo”.

Juan Jacinto del Castillo, párroco de Santiago y canónigo de la Catedral, ha puesto sobre la mesa algunos de los aspectos de la nueva normativa que afectan directamente a las hermandades que tienen su sede en su parroquia. Entre ellos, los horarios de recogida y las consecuencias de los retrasos ocupan un lugar especialmente relevante por la forma en la que determinadas cofradías viven su llegada al templo.

El sacerdote, en una entrevista en el programa El Cuarto de la Cera que dirige Andrés Cañadas, ha centrado parte de su reflexión en las saetas y en cómo una aplicación estricta de los horarios podría afectar a momentos que forman parte de la identidad de determinadas hermandades y del propio barrio de Santiago.

Ha puesto como ejemplos la Buena Muerte, cuya recogida vive momentos especialmente singulares con la sucesión de saetas que surgen desde las aceras y que pueden demorar la entrada de la cofradía, y La Piedad, recordando el gran momento sucedido en la calle de la Sangre durante el pasado Sábado Santo.

También ha aludido al Prendimiento y a su particular relación con la saeta, un binomio inseparable de la esencia de la cofradía.

"Si no puedes parar el paso por una saeta, te las estás cargando"

Del Castillo considera que esta cuestión debe ser objeto de diálogo porque una aplicación rígida de los horarios puede terminar afectando a una forma de vivir la Semana Santa profundamente arraigada en Santiago.

“Eso habrá que hablarlo porque es cargarse las saetas. Porque si tú no puedes parar el paso para escuchar una saeta, te la estás cargando, porque aquí el barrio no reza por Gregoriano”.

Y profundiza en lo que significa la saeta dentro de la forma de entender la religiosidad popular en este entorno: “Aquí la gente reza cantando saeta y flamenco. Por tanto, si eso se limita y la hermandad tiene que someterse a una realidad de cumplir los horarios se pierde la idiosincrasia”.

En ese sentido, cita expresamente determinados momentos de la Semana Santa: “Por ejemplo, del Viernes Santo por la mañana. O de la recogida de la Piedad que fue tremendo de bueno. Eso sería cargarse parte de lo que Jerez es”.

Para el párroco, además, no se trata de entender la saeta como un elemento añadido o meramente ornamental dentro de una procesión: “Que esto no es un adorno que contratamos y pagamos a un saetero. Esto es que el barrio, que cuando las imágenes, y así se lo digo a las hermandades, cruzan el umbral de Santiago ya no son nuestras, son del barrio y de Jerez”.

Y añade: “Volverán a ser nuestras cuando nos recojamos. Y si la gente quiere cantar, que canten. Y cuando uno canta nos paramos todos y esperamos que termine de cantar”.

"Hay una voluntad de flexibilidad"

Junto a la reflexión sobre las saetas, Juan Jacinto del Castillo interpreta que la aplicación de la nueva normativa se hace desde el diálogo y la flexibilidad, especialmente en este primer periodo.

“Creo que en el pensamiento del legislador está la flexibilidad a la hora de la aplicación. Y claro, a lo mejor hay mucha gente que se ha echado las manos a la cabeza, se ha preocupado. Pero yo creo que hay un deseo de que haya flexibilidad”.

El párroco considera que esa actitud debe extenderse a diferentes aspectos contemplados en la normativa, citando “las nuevas agrupaciones para convertirse en cofradías, que ya llevan una serie de años y un camino”, así como “el tema de los hermanos mayores capataces”.

“O sea, que yo creo que también tenemos que tener un poco de paciencia y saber dialogar”, señala.

Su lectura pasa por esperar antes de extraer conclusiones definitivas sobre una normativa que acaba de entrar en vigor: “Hay una voluntad de flexibilidad. Vamos a tener paciencia a ver cómo se desarrolla. La normativa lleva tres días y ya estamos sacando los trabucos”.

En este sentido, recuerda que el obispo ha señalado que existe un periodo de aplicación experimental: “El obispo ha dicho repetidamente que hay un año, que están ad experimentum, que estamos en un año donde hay que dialogar y ver cómo se aplica”.

Y concluye apelando a esa posibilidad de revisión: “Y además, si está ad experimentum, es que es reformable en toda entera. En aquello que no funcione. Vamos a ser positivos, que las hermandades hablen con la delegación y con el obispo”.

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