Jerez se echa a la calle por La Vuelta en dos velocidades: los que vienen a disfrutar de las bicicletas y los que sortean cortes y cambios de rutina
La llegada de la contrarreloj convierte la avenida Alcalde Álvaro Domecq en un hervidero horas antes de que pase el pelotón, con familias y aficionados celebrando el espectáculo mientras los vecinos asumen cortes, cambios de rutina y hasta un día de retraso del colegio
Jerez todavía no ha visto pasar a los ciclistas, pero La Vuelta ya está en la ciudad. Horas antes de que la contrarreloj entre en la avenida Alcalde Álvaro Domecq, donde este jueves está situada la meta de la 18.ª etapa, el movimiento ya es constante. Vallas, estructuras, puestos, zonas acotadas y los primeros espacios vinculados a la carrera van cambiando la fisonomía de una de las principales avenidas de la ciudad.
A pie llegan curiosos que quieren comprobar cómo se prepara todo, familias que han decidido acercarse con los niños y aficionados que aparecen perfectamente equipados con sus bicicletas, como si fueran a disputar ellos mismos los 32 kilómetros de la etapa. Hay padres con sus hijos, abuelos que han salido a dar una vuelta y grupos que se detienen para mirar el montaje. También empiezan a aparecer los primeros productos de merchandising y se intuye que la jornada del jueves será bastante más concurrida.
La estampa tiene algo de día especial incluso para quienes no siguen habitualmente el ciclismo. La Vuelta ha obligado a alterar horarios, recorridos y costumbres, hasta el punto de retrasar un día el regreso a las aulas. Los coches estacionados en las calles afectadas han tenido que desaparecer y quienes trabajan o se desplazan por la zona han tenido que buscar alternativas. En medio de todo eso, Jerez afronta una jornada en la que la carrera promete llenar las calles y colocar a la ciudad ante una audiencia internacional.
Una ciudad que mira las bicicletas
Pablo Rodríguez llega con su bicicleta y vestido de ciclista. No hace falta preguntarle demasiado para comprobar que el deporte forma parte de su vida. Cuenta que practica ciclismo desde pequeño, especialmente bicicleta de montaña, y que le gusta disfrutar del entorno sobre dos ruedas. La Vuelta, además, le parece una buena oportunidad para que ese hábito se contagie.
Una vecina de Jerez, viendo la organización de La Vuelta.
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JUAN CARLOS TORO
"Me encanta el deporte, veo que un evento así en Jerez da mucho, porque da público, llenan los bares después la gente también fomenta el ejercicio y el deporte, que es fundamental", explica. Por eso no le preocupa demasiado que durante uno o dos días haya que asumir restricciones: para él, el balance compensa las molestias.
Tampoco considera un problema que los niños hayan tenido que retrasar un día su vuelta al colegio. Su planteamiento es precisamente el contrario: que aprovechen la oportunidad para salir a la calle y ver deporte. "Creo que deberían estar los niños aquí viendo a la gente haciendo deporte. El colegio puede esperar si es por hacer deporte", sostiene.
A pocos metros, la escena es bastante distinta en apariencia. Asunción García ha llegado con su nieto, que disfruta de la visita mientras observa un montaje que ella misma reconoce que no había imaginado. Nunca había visto La Vuelta en directo y ha venido con tiempo suficiente para curiosear antes de regresar a casa.
Ambiente previo de La Vuelta en la Avenida Alcalde Álvaro Domecq.
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JUAN CARLOS TORO
Sobre el retraso del colegio, su opinión es sencilla: "No tiene importancia, porque él está contentísimo, no ha visto nunca esto". El niño, entre tanto, tiene delante una jornada diferente a cualquier otra. La abuela todavía está intentando entender qué es cada estructura y para qué sirve cada espacio. "Acabo de llegar, no sé qué es lo que hay aquí montado. Me imagino que será para vender cosas, pero no lo sé", comenta entre risas.
El precio de parar una ciudad
La llegada de una prueba como La Vuelta requiere algo más que colocar una línea de meta. Los 32 kilómetros de la etapa discurren entre El Puerto de Santa María y Jerez, con 20 kilómetros dentro del término municipal jerezano. El recorrido entra por El Portal, pasa por Lomopardo y Estella del Marqués y se adentra después en la ciudad hasta alcanzar Alcalde Álvaro Domecq.
Eso significa que durante buena parte del día hay calles cortadas y desplazamientos condicionados. La circulación quedará especialmente afectada entre las 11:00 y las 18:00 horas, mientras que la propia avenida donde estará la meta arrastra restricciones desde la tarde del miércoles debido al montaje y permanecerá condicionada hasta la noche del jueves.
La consecuencia se nota incluso antes de que llegue el primer corredor. Hay vecinos que han tenido que retirar sus vehículos, trabajadores que han cambiado sus planes y familias que han tenido que reorganizar el día. El dispositivo moviliza a cientos de personas y obliga a buscar recorridos alternativos para atravesar la ciudad. Para algunos, es una incomodidad asumible; para otros, una factura demasiado alta por un espectáculo que durará unas horas.
José Manuel Ruiz, antes de que empiece La Vuelta en Jerez.
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JUAN CARLOS TORO
Concha Aguilar lo vive desde esa segunda perspectiva, aunque tampoco cuestiona que la carrera pase por Jerez. Habitualmente acude en coche a su trabajo y cuenta con aparcamiento, pero esta vez ha tenido que cambiar completamente su rutina. "Normalmente siempre me vengo en coche, tengo aparcamiento aquí en el trabajo, pero hoy con esto he tenido que venir andando, a unos 35 o 40 minutos desde casa", relata.
No oculta que el despliegue le está generando cierto desconcierto. "No sé qué pensar, la verdad. Es un poco de jaleo, pero bueno, hay que aguantar". La frase cambia cuando se le pregunta por la presencia de La Vuelta en la ciudad. Entonces no duda: "Bien, está bien, la verdad, yo lo veo estupendo porque es vida para Jerez".
Entre la promoción y las molestias
Esa contradicción aparece una y otra vez entre quienes se acercan a la avenida. Hay quien disfruta del ambiente y quien ha tenido que modificar su jornada laboral; quien ve una oportunidad de promoción y quien lleva días pendiente de cómo sacar el coche de su calle. No son posiciones necesariamente incompatibles.
Abelardo Vázquez lo resume desde la perspectiva de alguien que vive en la zona. "La Vuelta me parece que es muy positivo para Jerez porque se da a conocer", afirma. La crítica llega inmediatamente después: los vecinos, dice, están sufriendo las consecuencias de la organización y consideran que no han recibido suficiente información.
Un padre y su hijo, en la Avenida Alcalde Álvaro Domecq.
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JUAN CARLOS TORO
En su caso, el problema ha afectado también a su familia. Su mujer trabaja en Cádiz y, ante las dificultades para regresar a Jerez, ha tenido que solicitar teletrabajo. "Es inviable salir a las 15:00 horas de Cádiz y llegar aquí a casa, al lado de la plaza del Caballo", explica. Para él, esa es la parte que debería haberse cuidado mejor: "Los vecinos lo estamos sufriendo un poco. Hemos tenido falta de noticias y después es que estamos prácticamente sin poder movernos los vecinos de esta zona".
Sin embargo, basta con mirar hacia el montaje para que aparezca también el reconocimiento al esfuerzo organizativo. Vázquez admite que el despliegue le ha impresionado y que, pese a sus críticas, parece estar todo muy controlado. La ciudad se ha convertido durante unas horas en una infraestructura deportiva de grandes dimensiones, con agentes, vallas, instalaciones y espacios preparados para recibir a miles de personas.
Una tarde diferente para Jerez
José ManuelRuizha llegado con un carrito de niño y con ganas de ver cómo queda la llegada. Es aficionado al ciclismo desde pequeño y disfruta especialmente de comprobar cómo se transforma la avenida. "La verdad que está muy chulo, yo vengo desde la que será la meta y está muy guay montada", cuenta.
También entiende que una prueba así tenga consecuencias sobre la vida cotidiana. Su hijo se ha quedado sin guardería y, al ser autónomo, a él le toca reorganizar su jornada. Aun así, lo asume como una circunstancia puntual. "Al final hay que mover muchos medios, policías y demás para tener esto, y bueno, es un día. Tampoco creo yo que sea para tanto", señala.
Dos jóvenes preparando el merchandising de La Vuelta.
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JUAN CARLOS TORO
Lo que sí tiene claro es que Jerez sale beneficiada en términos de imagen. "Creo que todo tipo de promociones vienen muy bien para Jerez". Es una idea que comparte con quienes, aun estando afectados por los cortes, reconocen que una jornada así puede llevar visitantes, consumo y movimiento a la ciudad.
La propia organización ha previsto espacios para concentrar parte de ese ambiente. La explanada de las atracciones de Feria, distintas zonas de Chapín y el entorno de la plaza del Caballo forman parte del dispositivo, con un autobús lanzadera entre la zona de aparcamiento y el Parque Vuelta. Allí se podrá seguir la carrera en una pantalla gigante y habrá actividades, música y el Museo de la Historia de La Vuelta.
Algunos ciclistas, antes de que comience la etapa de Jerez.
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JUAN CARLOS TORO
La primera bicicleta oficial todavía no ha pasado y ya hay quien siente que la carrera ha cambiado el día. Para unos, es una oportunidad para sacar la bici, enseñar a los niños un acontecimiento deportivo y ver cómo una ciudad se prepara para recibir una competición de alcance internacional. Para otros, son calles bloqueadas, coches desplazados y trayectos que se alargan.
La Vuelta llegará este jueves con el primer ciclista saliendo de El Puerto a las 14:07 horas y el último a las 16:56. La previsión es que el último corredor alcance la meta jerezana entre las 17:30 y las 17:45. Hasta entonces, la ciudad seguirá mirando hacia la carretera, reorganizándose y esperando. Incluso antes de que llegue cada ciclista, Jerez ya lleva horas viviendo su propia etapa.
Jerez todavía no ha visto pasar a los ciclistas, pero La Vuelta ya está en la ciudad. Horas antes de que la contrarreloj entre en la avenida Alcalde Álvaro Domecq, donde este jueves está situada la meta de la 18.ª etapa, el movimiento ya es constante. Vallas, estructuras, puestos, zonas acotadas y los primeros espacios vinculados a la carrera van cambiando la fisonomía de una de las principales avenidas de la ciudad.
A pie llegan curiosos que quieren comprobar cómo se prepara todo, familias que han decidido acercarse con los niños y aficionados que aparecen perfectamente equipados con sus bicicletas, como si fueran a disputar ellos mismos los 32 kilómetros de la etapa. Hay padres con sus hijos, abuelos que han salido a dar una vuelta y grupos que se detienen para mirar el montaje. También empiezan a aparecer los primeros productos de merchandising y se intuye que la jornada del jueves será bastante más concurrida.
La estampa tiene algo de día especial incluso para quienes no siguen habitualmente el ciclismo. La Vuelta ha obligado a alterar horarios, recorridos y costumbres, hasta el punto de retrasar un día el regreso a las aulas. Los coches estacionados en las calles afectadas han tenido que desaparecer y quienes trabajan o se desplazan por la zona han tenido que buscar alternativas. En medio de todo eso, Jerez afronta una jornada en la que la carrera promete llenar las calles y colocar a la ciudad ante una audiencia internacional.
Una ciudad que mira las bicicletas
Pablo Rodríguez llega con su bicicleta y vestido de ciclista. No hace falta preguntarle demasiado para comprobar que el deporte forma parte de su vida. Cuenta que practica ciclismo desde pequeño, especialmente bicicleta de montaña, y que le gusta disfrutar del entorno sobre dos ruedas. La Vuelta, además, le parece una buena oportunidad para que ese hábito se contagie.
Una vecina de Jerez, viendo la organización de La Vuelta.
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JUAN CARLOS TORO
"Me encanta el deporte, veo que un evento así en Jerez da mucho, porque da público, llenan los bares después la gente también fomenta el ejercicio y el deporte, que es fundamental", explica. Por eso no le preocupa demasiado que durante uno o dos días haya que asumir restricciones: para él, el balance compensa las molestias.
Tampoco considera un problema que los niños hayan tenido que retrasar un día su vuelta al colegio. Su planteamiento es precisamente el contrario: que aprovechen la oportunidad para salir a la calle y ver deporte. "Creo que deberían estar los niños aquí viendo a la gente haciendo deporte. El colegio puede esperar si es por hacer deporte", sostiene.
A pocos metros, la escena es bastante distinta en apariencia. Asunción García ha llegado con su nieto, que disfruta de la visita mientras observa un montaje que ella misma reconoce que no había imaginado. Nunca había visto La Vuelta en directo y ha venido con tiempo suficiente para curiosear antes de regresar a casa.
Ambiente previo de La Vuelta en la Avenida Alcalde Álvaro Domecq.
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JUAN CARLOS TORO
Sobre el retraso del colegio, su opinión es sencilla: "No tiene importancia, porque él está contentísimo, no ha visto nunca esto". El niño, entre tanto, tiene delante una jornada diferente a cualquier otra. La abuela todavía está intentando entender qué es cada estructura y para qué sirve cada espacio. "Acabo de llegar, no sé qué es lo que hay aquí montado. Me imagino que será para vender cosas, pero no lo sé", comenta entre risas.
El precio de parar una ciudad
La llegada de una prueba como La Vuelta requiere algo más que colocar una línea de meta. Los 32 kilómetros de la etapa discurren entre El Puerto de Santa María y Jerez, con 20 kilómetros dentro del término municipal jerezano. El recorrido entra por El Portal, pasa por Lomopardo y Estella del Marqués y se adentra después en la ciudad hasta alcanzar Alcalde Álvaro Domecq.
Eso significa que durante buena parte del día hay calles cortadas y desplazamientos condicionados. La circulación quedará especialmente afectada entre las 11:00 y las 18:00 horas, mientras que la propia avenida donde estará la meta arrastra restricciones desde la tarde del miércoles debido al montaje y permanecerá condicionada hasta la noche del jueves.
La consecuencia se nota incluso antes de que llegue el primer corredor. Hay vecinos que han tenido que retirar sus vehículos, trabajadores que han cambiado sus planes y familias que han tenido que reorganizar el día. El dispositivo moviliza a cientos de personas y obliga a buscar recorridos alternativos para atravesar la ciudad. Para algunos, es una incomodidad asumible; para otros, una factura demasiado alta por un espectáculo que durará unas horas.
José Manuel Ruiz, antes de que empiece La Vuelta en Jerez.
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JUAN CARLOS TORO
Concha Aguilar lo vive desde esa segunda perspectiva, aunque tampoco cuestiona que la carrera pase por Jerez. Habitualmente acude en coche a su trabajo y cuenta con aparcamiento, pero esta vez ha tenido que cambiar completamente su rutina. "Normalmente siempre me vengo en coche, tengo aparcamiento aquí en el trabajo, pero hoy con esto he tenido que venir andando, a unos 35 o 40 minutos desde casa", relata.
No oculta que el despliegue le está generando cierto desconcierto. "No sé qué pensar, la verdad. Es un poco de jaleo, pero bueno, hay que aguantar". La frase cambia cuando se le pregunta por la presencia de La Vuelta en la ciudad. Entonces no duda: "Bien, está bien, la verdad, yo lo veo estupendo porque es vida para Jerez".
Entre la promoción y las molestias
Esa contradicción aparece una y otra vez entre quienes se acercan a la avenida. Hay quien disfruta del ambiente y quien ha tenido que modificar su jornada laboral; quien ve una oportunidad de promoción y quien lleva días pendiente de cómo sacar el coche de su calle. No son posiciones necesariamente incompatibles.
Abelardo Vázquez lo resume desde la perspectiva de alguien que vive en la zona. "La Vuelta me parece que es muy positivo para Jerez porque se da a conocer", afirma. La crítica llega inmediatamente después: los vecinos, dice, están sufriendo las consecuencias de la organización y consideran que no han recibido suficiente información.
Un padre y su hijo, en la Avenida Alcalde Álvaro Domecq.
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JUAN CARLOS TORO
En su caso, el problema ha afectado también a su familia. Su mujer trabaja en Cádiz y, ante las dificultades para regresar a Jerez, ha tenido que solicitar teletrabajo. "Es inviable salir a las 15:00 horas de Cádiz y llegar aquí a casa, al lado de la plaza del Caballo", explica. Para él, esa es la parte que debería haberse cuidado mejor: "Los vecinos lo estamos sufriendo un poco. Hemos tenido falta de noticias y después es que estamos prácticamente sin poder movernos los vecinos de esta zona".
Sin embargo, basta con mirar hacia el montaje para que aparezca también el reconocimiento al esfuerzo organizativo. Vázquez admite que el despliegue le ha impresionado y que, pese a sus críticas, parece estar todo muy controlado. La ciudad se ha convertido durante unas horas en una infraestructura deportiva de grandes dimensiones, con agentes, vallas, instalaciones y espacios preparados para recibir a miles de personas.
Una tarde diferente para Jerez
José ManuelRuizha llegado con un carrito de niño y con ganas de ver cómo queda la llegada. Es aficionado al ciclismo desde pequeño y disfruta especialmente de comprobar cómo se transforma la avenida. "La verdad que está muy chulo, yo vengo desde la que será la meta y está muy guay montada", cuenta.
También entiende que una prueba así tenga consecuencias sobre la vida cotidiana. Su hijo se ha quedado sin guardería y, al ser autónomo, a él le toca reorganizar su jornada. Aun así, lo asume como una circunstancia puntual. "Al final hay que mover muchos medios, policías y demás para tener esto, y bueno, es un día. Tampoco creo yo que sea para tanto", señala.
Dos jóvenes preparando el merchandising de La Vuelta.
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JUAN CARLOS TORO
Lo que sí tiene claro es que Jerez sale beneficiada en términos de imagen. "Creo que todo tipo de promociones vienen muy bien para Jerez". Es una idea que comparte con quienes, aun estando afectados por los cortes, reconocen que una jornada así puede llevar visitantes, consumo y movimiento a la ciudad.
La propia organización ha previsto espacios para concentrar parte de ese ambiente. La explanada de las atracciones de Feria, distintas zonas de Chapín y el entorno de la plaza del Caballo forman parte del dispositivo, con un autobús lanzadera entre la zona de aparcamiento y el Parque Vuelta. Allí se podrá seguir la carrera en una pantalla gigante y habrá actividades, música y el Museo de la Historia de La Vuelta.
Algunos ciclistas, antes de que comience la etapa de Jerez.
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JUAN CARLOS TORO
La primera bicicleta oficial todavía no ha pasado y ya hay quien siente que la carrera ha cambiado el día. Para unos, es una oportunidad para sacar la bici, enseñar a los niños un acontecimiento deportivo y ver cómo una ciudad se prepara para recibir una competición de alcance internacional. Para otros, son calles bloqueadas, coches desplazados y trayectos que se alargan.
La Vuelta llegará este jueves con el primer ciclista saliendo de El Puerto a las 14:07 horas y el último a las 16:56. La previsión es que el último corredor alcance la meta jerezana entre las 17:30 y las 17:45. Hasta entonces, la ciudad seguirá mirando hacia la carretera, reorganizándose y esperando. Incluso antes de que llegue cada ciclista, Jerez ya lleva horas viviendo su propia etapa.
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