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El manto que obsesionó a Carrasquilla: la historia de una joya para la Esperanza de San Francisco de Jerez

El bordador llegó a soñar con la pieza que estaba creando para la Virgen de la Esperanza: “Me obsesioné con el diseño en su conjunto”

  • El grupo del taller de Carrasquilla presentando el manto.

“El bordador soñaba literalmente con él; se despertaba y se desvelaba y se bajaba al taller a observarlo. Y así estuvo hasta que la pieza salió rumbo a Jerez”.

La frase pertenece al cofrade Salvador de los Reyes, que ha recuperado en sus redes sociales una fotografía histórica en la que aparecen los empleados del taller junto a José Guillermo Carrasquilla Perea, con el manto de la Esperanza de San Francisco terminado y desplegado sobre el grupo.

La imagen sirve para regresar a la historia de una de las grandes joyas del bordado que conservan las cofradías jerezanas. Una pieza que, además de por su resultado artístico, quedó ligada a una particular relación entre su autor y una obra que llegó a convertirse en una auténtica obsesión durante su ejecución.

La propia Hermandad de las Cinco Llagas recoge en su página web que el manto bordado de María Santísima de la Esperanza “constituye una de las obras artísticas más ricas y originales -y a su vez quizá más desconocidas- de la Semana Santa de Jerez”.

Una obra que marcó a Carrasquilla

La corporación señala que el manto “marcó un antes y un después en el dominio estilístico del arte del bordado” de José Guillermo Carrasquilla Perea. El propio artista llegó a confesar que se trataba de la primera gran obra que realizó “suelto de manos”, sin la intervención tutelar de su padre, Guillermo Carrasquilla Rodríguez.

El recuerdo del bordador permite comprender hasta qué punto aquella creación terminó ocupando un espacio especial en su proceso artístico. Carrasquilla explicó:

“La obra fue creciendo y creciendo y perfeccionándose, magnificándose, por sí misma. Como si hubiese cobrado vida de manera autónoma. Enseguida supe que algo muy grande estaba creciendo entre mis manos. Me obsesioné con el diseño en su conjunto. Por las noches, cuando me acostaba para descansar, veía imaginariamente el boceto en el techo de mi dormitorio. No me lo quitaba de la mente”.

Una obsesión que, según el relato recuperado por Salvador de los Reyes, llegaba incluso a las noches. El bordador se despertaba, se desvelaba y terminaba bajando al taller para volver a contemplar la pieza en la que estaba trabajando. Así permaneció hasta que el manto salió finalmente rumbo a Jerez.

  • Fotografía completa con el posado bajo el manto desplegado.

De un proyecto de 1959 a su bendición en 1962

La historia del manto se inicia el 15 de marzo de 1959, con la petición del proyecto impulsado por el cofrade y fundador de la corporación Manuel Martínez Arce.

En 1960, la Hermandad aprobó el dibujo del manto y en abril de ese mismo año se firmó el contrato para su ejecución. El presupuesto total de la obra ascendió a 650.000 pesetas.

La pieza quedó finalmente vinculada a la Esperanza de San Francisco y llegó el momento de su bendición. Fue a las dos de la tarde del Domingo de Ramos, 15 de abril de 1962, cuando el manto fue bendecido por el obispo vicario José María Cirarda Lachiondo.

La ceremonia tuvo lugar con el manto ya colocado sobre la imagen de María Santísima de la Esperanza, que se encontraba sobre su paso de palio en el interior de la Capilla del Voto.

Desde entonces, aquella obra que había obsesionado a su creador quedó incorporada al patrimonio de la Hermandad de las Cinco Llagas y a la historia artística de la Semana Santa de Jerez. Una pieza cuyo proceso de creación comenzó mucho antes de que pudiera contemplarse sobre la Virgen y que hoy permite recordar, también a través de aquella fotografía histórica, la dimensión del trabajo que hubo detrás de uno de los grandes mantos de la Semana Santa jerezana.

“El bordador soñaba literalmente con él; se despertaba y se desvelaba y se bajaba al taller a observarlo. Y así estuvo hasta que la pieza salió rumbo a Jerez”.

La frase pertenece al cofrade Salvador de los Reyes, que ha recuperado en sus redes sociales una fotografía histórica en la que aparecen los empleados del taller junto a José Guillermo Carrasquilla Perea, con el manto de la Esperanza de San Francisco terminado y desplegado sobre el grupo.

La imagen sirve para regresar a la historia de una de las grandes joyas del bordado que conservan las cofradías jerezanas. Una pieza que, además de por su resultado artístico, quedó ligada a una particular relación entre su autor y una obra que llegó a convertirse en una auténtica obsesión durante su ejecución.

La propia Hermandad de las Cinco Llagas recoge en su página web que el manto bordado de María Santísima de la Esperanza “constituye una de las obras artísticas más ricas y originales -y a su vez quizá más desconocidas- de la Semana Santa de Jerez”.

Una obra que marcó a Carrasquilla

La corporación señala que el manto “marcó un antes y un después en el dominio estilístico del arte del bordado” de José Guillermo Carrasquilla Perea. El propio artista llegó a confesar que se trataba de la primera gran obra que realizó “suelto de manos”, sin la intervención tutelar de su padre, Guillermo Carrasquilla Rodríguez.

El recuerdo del bordador permite comprender hasta qué punto aquella creación terminó ocupando un espacio especial en su proceso artístico. Carrasquilla explicó:

“La obra fue creciendo y creciendo y perfeccionándose, magnificándose, por sí misma. Como si hubiese cobrado vida de manera autónoma. Enseguida supe que algo muy grande estaba creciendo entre mis manos. Me obsesioné con el diseño en su conjunto. Por las noches, cuando me acostaba para descansar, veía imaginariamente el boceto en el techo de mi dormitorio. No me lo quitaba de la mente”.

Una obsesión que, según el relato recuperado por Salvador de los Reyes, llegaba incluso a las noches. El bordador se despertaba, se desvelaba y terminaba bajando al taller para volver a contemplar la pieza en la que estaba trabajando. Así permaneció hasta que el manto salió finalmente rumbo a Jerez.

  • Fotografía completa con el posado bajo el manto desplegado.

De un proyecto de 1959 a su bendición en 1962

La historia del manto se inicia el 15 de marzo de 1959, con la petición del proyecto impulsado por el cofrade y fundador de la corporación Manuel Martínez Arce.

En 1960, la Hermandad aprobó el dibujo del manto y en abril de ese mismo año se firmó el contrato para su ejecución. El presupuesto total de la obra ascendió a 650.000 pesetas.

La pieza quedó finalmente vinculada a la Esperanza de San Francisco y llegó el momento de su bendición. Fue a las dos de la tarde del Domingo de Ramos, 15 de abril de 1962, cuando el manto fue bendecido por el obispo vicario José María Cirarda Lachiondo.

La ceremonia tuvo lugar con el manto ya colocado sobre la imagen de María Santísima de la Esperanza, que se encontraba sobre su paso de palio en el interior de la Capilla del Voto.

Desde entonces, aquella obra que había obsesionado a su creador quedó incorporada al patrimonio de la Hermandad de las Cinco Llagas y a la historia artística de la Semana Santa de Jerez. Una pieza cuyo proceso de creación comenzó mucho antes de que pudiera contemplarse sobre la Virgen y que hoy permite recordar, también a través de aquella fotografía histórica, la dimensión del trabajo que hubo detrás de uno de los grandes mantos de la Semana Santa jerezana.

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