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19 millones para reducir el riesgo de inundaciones en el Guadalete: "Estamos restaurando unos daños de una magnitud catastrófica"

La Junta de Andalucía ejecuta 15 actuaciones de emergencia a lo largo de 20 kilómetros del río y sus afluentes, de las cuales cinco son en Jerez. Los trabajos se centran en retirar árboles y restos vegetales, recuperar cauces y facilitar la evacuación del agua tras las riadas del pasado invierno

  • María José García-Pelayo, con parte de su equipo de Gobierno, junto a técnicos encargados de los trabajos en el Guadalete. -

El cauce del Guadalete vuelve a ganarle terreno al agua. Si hace unos meses la estampa era la de una zona inundada, con troncos y restos vegetales que dificultaban el paso del río, ahora la imagen es completamente distinta en el término municipal de Jerez. Desde hace meses las máquinas trabajan retirando toneladas de tierra para despejar su recorrido, mientras que de su ribera ya se han talado centenares de árboles de gran porte, la gran mayoría eucaliptos.

El tren de borrascas del invierno pasado mostró hasta qué punto las crecidas del río siguen poniendo en apuros a la zona rural de Jerez. Por ello, desde el pasado mayo la Junta de Andalucía acomete unos trabajos de limpieza a lo largo de 20 kilómetros del Guadalete y sus afluentes, con una inversión cercana a los 19 millones de euros, con el objetivo de recuperar la capacidad de desagüe de los cauces y reducir el riesgo de que nuevas lluvias vuelvan a traducirse en inundaciones.

"Si vuelve a caer agua con tanta magnitud como cayó, al menos hemos preparado el terreno para que los daños sean los menores posibles", señala la alcaldesa de Jerez, María José García-Pelayo, durante una visita a los trabajos junto al delegado territorial de Agricultura, Pesca y Medio Ambiente en Cádiz, Francisco José Moreno. La regidora, no obstante, advierte de que resulta "imposible decir daños cero" ante la posibilidad de que vuelvan a registrarse precipitaciones extraordinarias como las del invierno pasado.

  • Maquinaria retirando tierra en el entorno del arroyo Salado.
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De esta manera, los trabajos, que en Jerez se llevan a cabo hasta Majarromaque, buscan devolver a los cauces su funcionalidad para que el agua encuentre menos obstáculos en su recorrido, de ahí la retirada de árboles y vegetación y la recuperación de las márgenes. Y si bien, como suele decirse, el agua siempre busca su sitio y, en caso de grandes lluvias, el riesgo de inundaciones seguirá existiendo, no es menos cierto que con estos trabajos se pretende reducir la probabilidad de desbordamientos y sus consecuencias sobre las viviendas, las carreteras y las explotaciones agrícolas del entorno del río.

Un invierno de lluvias excepcionales

El tren de borrascas que afectó a la provincia entre finales de 2025 y los primeros meses de 2026 fue, en palabras de Antonio Gómez Ferrer, jefe del servicio de Dominio Público Hidráulico (DPH) y Calidad Hídrica –que ha acompañado a García-Pelayo y a Moreno durante su visita–, un fenómeno "inusitado a nivel hidrológico", al señalar que no existen registros que igualen lo sucedido. Y aunque no hubo que lamentar daños personales, sí se produjeron a nivel material, así como alteraciones en el funcionamiento de los cauces, hasta el punto de que "perdieron casi su capacidad de desagüe".

  • Antonio Gómez, jefe del servicio de Dominio Público Hidráulico y Calidad Hídrica, explicando los trabajos.
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De esta manera, señala que esta situación suponía un riesgo añadido de cara a los periodos de lluvias que puedan venir, incluso aunque no alcanzasen la excepcionalidad del pasado invierno. "Ante el riesgo de otra lluvia normal, se podían producir daños multiplicados sobre carreteras, puentes, poblaciones y tierras agrícolas", advierte.

En el caso del arroyo Salado, donde se están desarrollando parte de los trabajos, las lluvias provocaron que parte de los laterales cedieran hacia el centro, reduciendo el espacio disponible para la circulación del agua. "Nuestro trabajo está siendo recuperar esa sección", indica Gómez Ferrer, que añade que la intervención permite devolver al arroyo "el espacio necesario para evacuar los caudales" que recibe aguas arriba de Jerez.

Cinco obras en Jerez para recuperar el cauce

La actuación sobre el río se ha organizado en 15 obras en la provincia de Cádiz, de las cuales cinco se ejecutan simultáneamente en el término municipal de Jerez. Tres se concentran en el cauce principal del Guadalete, mientras que las otras dos se desarrollan en afluentes y tributarios situados al sur del río.

Uno de los puntos prioritarios se encuentra en el entorno del antiguo azud de El Portal. Allí, la acumulación de fango en esta infraestructura había colmatado su vaso y reducido su capacidad. La intervención busca recuperar su funcionalidad mediante trabajos que presentan una especial complejidad técnica y que requieren maquinaria y equipos especializados traídos del extranjero para operar desde el agua.

  • Decenas de árboles talados junto al río, en el entorno de La Guareña.
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En otros tramos las tareas se centran en retirar grandes troncos, restos vegetales y otros elementos que dificultan el paso del río. También se está actuando sobre las motas de protección y los daños en los márgenes, especialmente en las zonas próximas a la población y cultivos.

La magnitud de la inversión da una idea de la dimensión de estos trabajos. Gómez Ferrer recuerda que el gasto ordinario que se destinaba anualmente al mantenimiento de los cauces de toda la provincia "rondaba los 500.000 euros", mientras que solo el tramo en el que se encuentran trabajando en el arroyo Salado supera los dos millones. No es para menos: "Estamos restaurando unos daños de una magnitud catastrófica, no hay otra palabra", afirma.

Por su parte, el delegado territorial de Agricultura, Pesca y Medio Ambiente en Cádiz, Francisco José Moreno, destaca que la Junta está trabajando también en otros cauces de la provincia, además de intervenir en caminos rurales afectados por las borrascas. Además, ha puesto el acento en las consecuencias que estos episodios de inundaciones tienen para los vecinos, agricultores y ganaderos.

La Ina: un problema de incomunicación más que de agua

En La Ina, una de las barriadas rurales del entorno del Guadalete, las inundaciones del invierno pasado se vivieron de una manera distinta a la de otros núcleos más expuestos al río. Su delegado de alcaldía, Carlos Vidal, considera que la situación de la barriada, asentada junto a un cerro, reduce el riesgo general para las viviendas, aunque reconoce que algunas casas de primera línea junto a la carretera han sufrido históricamente problemas con el agua cuando se desborda el río.

  • Carlos Vidal, delegado de Alcaldía de La Ina, señalando algunos de los trabajos acometidos en el Guadalete.
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En declaraciones a lavozdelsur.es, Vidal señala que algunas viviendas han elevado su altura tras realizar reformas y han conseguido reducir los problemas que padecían, aunque otras, situadas a menor nivel respecto a la calle, siguen siendo más vulnerables.

En su caso, la principal preocupación durante los episodios de lluvias no fue tanto la entrada de agua en las casas como el aislamiento de la barriada. La carretera CA-3110, única vía de acceso a La Ina, quedó cortada por ambos extremos, dejando incomunicados a sus vecinos.

"El problema en La Ina era más la incomunicación que el riesgo por el agua", recuerda Vidal, que considera que la mejora de los cauces puede contribuir a evitar que se repita una situación semejante. El delegado destaca, además, que vecinos antiguos, con más experiencia en estas situaciones de riadas, se sorprendieron por el comportamiento del río durante las últimas crecidas, cuando el agua llegó a zonas en sentidos que no consideraban habituales.

La retirada de arbolado –"hemos perdido la cuenta de cuántos hemos cortado", señala un trabajador a este medio– y la recuperación de la sección del cauce son trabajos que la barriada recibe con esperanza. "Al tener más caja, va a evacuar más agua hacia el mar", apunta Vidal, que espera que la intervención repercuta favorablemente en el conjunto de la zona rural.

  • García-Pelayo, junto al delegado territorial de Agricultura, Pesca y Medio Ambiente, Francisco José Moreno.
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Un calendario condicionado por la lluvia

La previsión es que los trabajos en el río avancen lo más rápido posible, aunque su desarrollo está condicionado por la meteorología. Gómez Ferrer señala que las lluvias pueden obligar a detener las obras, ya que el entorno de los ríos se vuelve inaccesible, sobre todo por el fango.

El periodo de ejecución previsto es de un año, pero la Junta trabaja con la intención de adelantar los plazos para que la intervención finalice antes de la primavera de 2027. En Jerez, la Junta espera incluso que dos de los trabajos prioritarios concluyan antes de finalizar 2026, entre ellos el del entorno del azud de El Portal.

De otro lado, García-Pelayo, que ha recordado que las inundaciones ocasionaron daños valorados en torno a los 18 millones de euros, también ha incidido en la licitación del proyecto de trasvase entre los embalses de Bornos y Guadalcacín, una infraestructura largamente reclamada por los agricultores y que además permitirá reducir riesgos y aprovechar mejor los recursos hídricos en periodos de sequía.

El cauce del Guadalete vuelve a ganarle terreno al agua. Si hace unos meses la estampa era la de una zona inundada, con troncos y restos vegetales que dificultaban el paso del río, ahora la imagen es completamente distinta en el término municipal de Jerez. Desde hace meses las máquinas trabajan retirando toneladas de tierra para despejar su recorrido, mientras que de su ribera ya se han talado centenares de árboles de gran porte, la gran mayoría eucaliptos.

El tren de borrascas del invierno pasado mostró hasta qué punto las crecidas del río siguen poniendo en apuros a la zona rural de Jerez. Por ello, desde el pasado mayo la Junta de Andalucía acomete unos trabajos de limpieza a lo largo de 20 kilómetros del Guadalete y sus afluentes, con una inversión cercana a los 19 millones de euros, con el objetivo de recuperar la capacidad de desagüe de los cauces y reducir el riesgo de que nuevas lluvias vuelvan a traducirse en inundaciones.

"Si vuelve a caer agua con tanta magnitud como cayó, al menos hemos preparado el terreno para que los daños sean los menores posibles", señala la alcaldesa de Jerez, María José García-Pelayo, durante una visita a los trabajos junto al delegado territorial de Agricultura, Pesca y Medio Ambiente en Cádiz, Francisco José Moreno. La regidora, no obstante, advierte de que resulta "imposible decir daños cero" ante la posibilidad de que vuelvan a registrarse precipitaciones extraordinarias como las del invierno pasado.

  • Maquinaria retirando tierra en el entorno del arroyo Salado.
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De esta manera, los trabajos, que en Jerez se llevan a cabo hasta Majarromaque, buscan devolver a los cauces su funcionalidad para que el agua encuentre menos obstáculos en su recorrido, de ahí la retirada de árboles y vegetación y la recuperación de las márgenes. Y si bien, como suele decirse, el agua siempre busca su sitio y, en caso de grandes lluvias, el riesgo de inundaciones seguirá existiendo, no es menos cierto que con estos trabajos se pretende reducir la probabilidad de desbordamientos y sus consecuencias sobre las viviendas, las carreteras y las explotaciones agrícolas del entorno del río.

Un invierno de lluvias excepcionales

El tren de borrascas que afectó a la provincia entre finales de 2025 y los primeros meses de 2026 fue, en palabras de Antonio Gómez Ferrer, jefe del servicio de Dominio Público Hidráulico (DPH) y Calidad Hídrica –que ha acompañado a García-Pelayo y a Moreno durante su visita–, un fenómeno "inusitado a nivel hidrológico", al señalar que no existen registros que igualen lo sucedido. Y aunque no hubo que lamentar daños personales, sí se produjeron a nivel material, así como alteraciones en el funcionamiento de los cauces, hasta el punto de que "perdieron casi su capacidad de desagüe".

  • Antonio Gómez, jefe del servicio de Dominio Público Hidráulico y Calidad Hídrica, explicando los trabajos.
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De esta manera, señala que esta situación suponía un riesgo añadido de cara a los periodos de lluvias que puedan venir, incluso aunque no alcanzasen la excepcionalidad del pasado invierno. "Ante el riesgo de otra lluvia normal, se podían producir daños multiplicados sobre carreteras, puentes, poblaciones y tierras agrícolas", advierte.

En el caso del arroyo Salado, donde se están desarrollando parte de los trabajos, las lluvias provocaron que parte de los laterales cedieran hacia el centro, reduciendo el espacio disponible para la circulación del agua. "Nuestro trabajo está siendo recuperar esa sección", indica Gómez Ferrer, que añade que la intervención permite devolver al arroyo "el espacio necesario para evacuar los caudales" que recibe aguas arriba de Jerez.

Cinco obras en Jerez para recuperar el cauce

La actuación sobre el río se ha organizado en 15 obras en la provincia de Cádiz, de las cuales cinco se ejecutan simultáneamente en el término municipal de Jerez. Tres se concentran en el cauce principal del Guadalete, mientras que las otras dos se desarrollan en afluentes y tributarios situados al sur del río.

Uno de los puntos prioritarios se encuentra en el entorno del antiguo azud de El Portal. Allí, la acumulación de fango en esta infraestructura había colmatado su vaso y reducido su capacidad. La intervención busca recuperar su funcionalidad mediante trabajos que presentan una especial complejidad técnica y que requieren maquinaria y equipos especializados traídos del extranjero para operar desde el agua.

  • Decenas de árboles talados junto al río, en el entorno de La Guareña.
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En otros tramos las tareas se centran en retirar grandes troncos, restos vegetales y otros elementos que dificultan el paso del río. También se está actuando sobre las motas de protección y los daños en los márgenes, especialmente en las zonas próximas a la población y cultivos.

La magnitud de la inversión da una idea de la dimensión de estos trabajos. Gómez Ferrer recuerda que el gasto ordinario que se destinaba anualmente al mantenimiento de los cauces de toda la provincia "rondaba los 500.000 euros", mientras que solo el tramo en el que se encuentran trabajando en el arroyo Salado supera los dos millones. No es para menos: "Estamos restaurando unos daños de una magnitud catastrófica, no hay otra palabra", afirma.

Por su parte, el delegado territorial de Agricultura, Pesca y Medio Ambiente en Cádiz, Francisco José Moreno, destaca que la Junta está trabajando también en otros cauces de la provincia, además de intervenir en caminos rurales afectados por las borrascas. Además, ha puesto el acento en las consecuencias que estos episodios de inundaciones tienen para los vecinos, agricultores y ganaderos.

La Ina: un problema de incomunicación más que de agua

En La Ina, una de las barriadas rurales del entorno del Guadalete, las inundaciones del invierno pasado se vivieron de una manera distinta a la de otros núcleos más expuestos al río. Su delegado de alcaldía, Carlos Vidal, considera que la situación de la barriada, asentada junto a un cerro, reduce el riesgo general para las viviendas, aunque reconoce que algunas casas de primera línea junto a la carretera han sufrido históricamente problemas con el agua cuando se desborda el río.

  • Carlos Vidal, delegado de Alcaldía de La Ina, señalando algunos de los trabajos acometidos en el Guadalete.
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En declaraciones a lavozdelsur.es, Vidal señala que algunas viviendas han elevado su altura tras realizar reformas y han conseguido reducir los problemas que padecían, aunque otras, situadas a menor nivel respecto a la calle, siguen siendo más vulnerables.

En su caso, la principal preocupación durante los episodios de lluvias no fue tanto la entrada de agua en las casas como el aislamiento de la barriada. La carretera CA-3110, única vía de acceso a La Ina, quedó cortada por ambos extremos, dejando incomunicados a sus vecinos.

"El problema en La Ina era más la incomunicación que el riesgo por el agua", recuerda Vidal, que considera que la mejora de los cauces puede contribuir a evitar que se repita una situación semejante. El delegado destaca, además, que vecinos antiguos, con más experiencia en estas situaciones de riadas, se sorprendieron por el comportamiento del río durante las últimas crecidas, cuando el agua llegó a zonas en sentidos que no consideraban habituales.

La retirada de arbolado –"hemos perdido la cuenta de cuántos hemos cortado", señala un trabajador a este medio– y la recuperación de la sección del cauce son trabajos que la barriada recibe con esperanza. "Al tener más caja, va a evacuar más agua hacia el mar", apunta Vidal, que espera que la intervención repercuta favorablemente en el conjunto de la zona rural.

  • García-Pelayo, junto al delegado territorial de Agricultura, Pesca y Medio Ambiente, Francisco José Moreno.
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Un calendario condicionado por la lluvia

La previsión es que los trabajos en el río avancen lo más rápido posible, aunque su desarrollo está condicionado por la meteorología. Gómez Ferrer señala que las lluvias pueden obligar a detener las obras, ya que el entorno de los ríos se vuelve inaccesible, sobre todo por el fango.

El periodo de ejecución previsto es de un año, pero la Junta trabaja con la intención de adelantar los plazos para que la intervención finalice antes de la primavera de 2027. En Jerez, la Junta espera incluso que dos de los trabajos prioritarios concluyan antes de finalizar 2026, entre ellos el del entorno del azud de El Portal.

De otro lado, García-Pelayo, que ha recordado que las inundaciones ocasionaron daños valorados en torno a los 18 millones de euros, también ha incidido en la licitación del proyecto de trasvase entre los embalses de Bornos y Guadalcacín, una infraestructura largamente reclamada por los agricultores y que además permitirá reducir riesgos y aprovechar mejor los recursos hídricos en periodos de sequía.

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