La tragedia ferroviaria más grave en Andalucía desde el fatídico accidente de El Cuervo en 1972 que dejó 86 muertos

Desde hace 54 años no se producía en las vías de la región un accidente de la magnitud del ocurrido en Adamuz (Córdoba) tras el descarrilamiento de dos trenes

Una imagen del accidente de tren de El Cuervo en 1972.
Una imagen del accidente de tren de El Cuervo en 1972.
19 de enero de 2026 a las 09:51h

Andalucía no vivía una madrugada tan oscura en sus vías desde hace más de medio siglo. El descarrilamiento de dos trenes este pasado domingo en Adamuz (Córdoba), que hasta el momento ha dejado 39 víctimas mortales, ha despertado los fantasmas de la tragedia de El Cuervo (Sevilla) de 1972. Si entonces fue un choque entre un ferrobús y un expreso lo que marcó la tragedia, hoy es la alta velocidad la que se viste de luto, convirtiendo este siniestro en el más grave en la región en las últimas cinco décadas.

Eran las 7.30 de la mañana de un viernes 21 de julio del 72 cuando el ferrobús que realizaba el trayecto entre Cádiz y Sevilla, con 200 pasajeros a bordo, salía de la estación de El Cuervo a pesar de que había una señales de prohibición. A los pocos minutos, acabó chocando frontalmente con un tren expreso Madrid-Cádiz en el que iban 500 pasajeros. 

El suceso tuvo lugar en un paso conocido como la Mohina, ubicado entre El Cuervo y Lebrija. Unos agricultores que recogían remolacha cerca de la zona fueron los primeros en llegar al accidente y en dar la voz de alarma en una época sin teléfonos móviles. Las imágenes con las que se encontraron los equipos de emergencia cuando llegaron al lugar fueron dantescas, con cadáveres colgando de las ventanas de los vagones. 

Según la investigación que llevó a cabo Renfe, el accidente se debió a que el maquinista del ferrobús no respetó el semáforo en rojo que existía en la estación de El Cuervo –tal vez cegado por los rayos del sol- y reemprendió la marcha sin realizar la necesaria espera. Como consecuencia de esto, los dos trenes circularon por la misma vía simultáneamente pero en sentido contrario. Solo se percataron del peligro cuando se visualizaron, pero aunque los maquinistas frenaron, ya era demasiado tarde para evitar el choque frontal.

Otras tragedias ferroviarias en Andalucía

Aunque de una menor magnitud a la de Adamuz y la de El Cuervo, en 1994 también tuvo lugar en Andalucía una tragedia ferroviaria que se cobró la vida de siete personas, entre las que se encontraban dos bebés. Las víctimas eran ocupantes de una ambulancia que fuera arrollada por una locomotora en un paso a nivel en Gador (Almería). 

Para encontrar otras catástrofes ferroviarias de gran envergadura en Andalucía hay que viajar en el tiempo. En plena Guerra Civil (1937), la estación sevillana de Alanís de la Sierra fue escenario de una masacre silenciada. Un tren de mercancías embistió al llamado Tren de los Presos. La censura franquista corrió un tupido velo, pero las investigaciones modernas han destapado la realidad: entre 70 y 80 fallecidos, la mayoría prisioneros hacinados que nunca llegaron a su destino.

Aún más confuso es el caso de Gérgal (Almería). En la fría noche del 15 de noviembre de 1945, el choque e incendio de dos trenes (uno cargado de barriles de uva y otro de pasajeros) dejó oficialmente 41 muertos. Sin embargo, la memoria oral y los historiadores locales siempre han hablado de más de un centenar de víctimas, muchas de ellas soldados y viajeros sin billete que fueron enterrados en fosas comunes bajo el silencio de la dictadura. Podría ser, en realidad, la mayor catástrofe de nuestra historia.

En 1927, en Pulpí (Almería), la orografía y la gravedad jugaron una mala pasada: un tren de mercancías cargado de mineral de hierro perdió los frenos y se convirtió en un proyectil imparable que alcanzó por detrás a un tren de viajeros. El mineral aplastó los vagones de madera, segando la vida de cerca de 30 personas.

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Rubén Guerrero.

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