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Joaquín Varela, el actor gaditano que da el salto a la televisión nacional sin perder el humor ni sus raíces

Tras participar en la serie 'Ella, maldita alma', el intérprete de Cádiz confía en que esta oportunidad abra nuevas puertas después de más de dos décadas haciendo teatro mientras lo compagina con su trabajo atendiendo a personas sin hogar

  • Joaquín Varela, posando en la gruta del Parque Genovés. -

El gran público empieza ahora a poner rostro a Joaquín Varela gracias a su participación en la serie Ella, maldita alma, una serie estrenada recientemente en Telecinco con un elenco formado por Maxi Iglesias, Martiño Rivas, María de Nati, Antonio Gil, Susana Córdoba o Nacho Fresneda, entre otros. 

Sin embargo, en Cádiz lleva muchos años siendo Joaquín un nombre conocido sobre los escenarios gracias a los espectáculos de la compañía De Ida y Vuelta, su presencia en el Carnaval como comparsista y romancero y una personalidad marcada por el sentido del humor que también traslada a la conversación. Su llegada a una producción de ámbito nacional no es fruto de la casualidad, sino el resultado de una trayectoria construida durante más de dos décadas sobre las tablas. "Estoy en mi hype ahora mismo, como se dice con el léxico moderno", bromea.

  • El actor, sonriendo en el Parque Genovés de Cádiz.
  •  

El actor reconoce que este proyecto supone un antes y un después en su carrera audiovisual. "A este nivel ha sido la primera serie. He estado haciendo otras cosas de teatro, que llevo más de 20 años con mi gente de De Ida y Vuelta, pero en audiovisual es la primera que hago a nivel nacional". Aun así, asegura que la repercusión no ha alterado su rutina. "La verdad que es igual que siempre, normalidad. Es verdad que hay alguien que se te acerca porque te ha reconocido, pero tampoco ha supuesto un cambio drástico ni mucho menos".

Aunque mantiene los pies en el suelo, Varela confía en que esta experiencia tenga continuidad. "Se ha hecho lo más complicado, que es meter la cabeza en una serie", afirma. Haber compartido proyecto con un reparto de primer nivel y trabajar bajo la dirección de una de las responsables de casting más reconocidas del país le hace mirar al futuro con optimismo. "Ahora, en teoría, si todo va bien, se tiene que producir ese feedback para poder participar en nuevas producciones".

Su incorporación a Ella, maldita alma llegó de una forma inesperada. "Ha sido un poco serendípico", resume. El equipo buscaba un actor para interpretar a Moha, un personaje marroquí plenamente integrado en la sociedad española, pero no encontraba el perfil adecuado. Fue entonces cuando la directora de casting contactó con Ana del Corral, responsable de la compañía con la que trabaja en Cádiz. "Mi jefa dijo: 'Si necesitas este perfil, tengo al que buscas'. En veinte minutos me llamó Sofía Siveroni, me mandó la separata y me dijo que preparara el personaje con el acentito. A las dos semanas me llamó el productor para decirme que contaban conmigo".

  • El actor se ha convertido en popular por la serie 'Ella, maldita alma'.
  •  

El rodaje se desarrolló principalmente en Conil, además de otras localizaciones como Barbate, Zahara de los Atunes, El Puerto de Santa María y Jerez. Para Varela fue una experiencia difícil de olvidar. "Mi primer gran rodaje, con todo lo que eso supone". Más allá del trabajo interpretativo, recuerda con especial cariño la convivencia con el resto del reparto. "Compartir elenco con estos bichos y bestias de la interpretación también te retroalimenta. Los ves trabajar, cómo se emplean, y eso también ayuda en tu formación". Incluso guarda con cariño pequeños detalles del día a día. "Que venga la furgoneta a recogerte, vivir en Conil durante el rodaje... Son regalitos que te da esta profesión".

Tras ver el resultado en pantalla, reconoce que quedó satisfecho pese a los cambios de montaje que redujeron parte de las escenas iniciales. "Me he visto bastante favorecido. Más o menos he salido en las escenas que grabé, así que tan mal no lo he hecho", dice entre risas.

Su sentido del humor aparece constantemente durante la conversación. Cuando le preguntan por los personajes que suele interpretar, responde entre risas: "No sé por qué, porque mi físico envidiable de anglosajón podría haber hecho de Haaland, pero me han cogido de magrebí y muy orgulloso de hacerlo". También ironiza sobre la belleza del reparto. "Yo fui para contrarrestar porque eran tan guapos que decían: 'Esto no es normal, hay que poner uno más guapo todavía'". Ese tono desenfadado es una de las señas de identidad de un actor muy ligado al Carnaval gaditano y al mundo de los romanceros, donde ha cultivado durante años una forma muy particular de conectar con el público.

Comprometido con la atención a las personas sin hogar

Más allá de los escenarios, Joaquín Varela ha construido una trayectoria profesional muy vinculada al ámbito social. Licenciado en Historia y con el máster de profesorado, explica que durante años orientó su carrera hacia la enseñanza mientras seguía desarrollándose como actor. Después trabajó con adolescentes en riesgo de exclusión y, durante la pandemia, dio el salto a la atención de personas sin hogar. "He encontrado ahí la comodidad y la estabilidad trabajando en el dispositivo de atención a personas sin hogar del Ayuntamiento de Cádiz". En la actualidad participa en "un programa vanguardista" que, asegura, "no hay otro igual en España", una labor que compagina con la interpretación.

  • Varela es uno de los integrantes de la empresa De Ida y Vuelta.
  •  

Durante el rodaje también estrechó lazos con varios compañeros de reparto, especialmente con Silvana Guerrero, Jean Zambrano y Paco Marín. "Son auténticas figuras y la verdad que hay que arrimarse a la gente buena, a ver si se te pega algo", comenta entre bromas. Esa mezcla de admiración, humildad y sentido del humor define la forma en la que afronta una oportunidad que considera un regalo. "Yo lo veo como un viaje. Son cositas que te va regalando la vida y las meto en mi repertorio y en mis vivencias". En su cuenta de instagram muestra las novedades en su carrera.

Pese a la ilusión que le ha supuesto esta primera gran experiencia en televisión, Varela tiene claro que la profesión exige mantener los pies en el suelo. "Hay que pagar la casa, la luz y los gastos diarios", recuerda. Por eso seguirá compaginando la interpretación con su trabajo estable mientras espera que lleguen nuevos proyectos. "Cuando llegue otra oportunidad como esta, ya veremos cómo se compagina. Si no llega, yo agradecido a la vida por haberme dado esta oportunidad". Una filosofía que resume el momento que atraviesa: disfrutar del reconocimiento sin olvidar el largo camino recorrido para llegar hasta él.

 

El gran público empieza ahora a poner rostro a Joaquín Varela gracias a su participación en la serie Ella, maldita alma, una serie estrenada recientemente en Telecinco con un elenco formado por Maxi Iglesias, Martiño Rivas, María de Nati, Antonio Gil, Susana Córdoba o Nacho Fresneda, entre otros. 

Sin embargo, en Cádiz lleva muchos años siendo Joaquín un nombre conocido sobre los escenarios gracias a los espectáculos de la compañía De Ida y Vuelta, su presencia en el Carnaval como comparsista y romancero y una personalidad marcada por el sentido del humor que también traslada a la conversación. Su llegada a una producción de ámbito nacional no es fruto de la casualidad, sino el resultado de una trayectoria construida durante más de dos décadas sobre las tablas. "Estoy en mi hype ahora mismo, como se dice con el léxico moderno", bromea.

  • El actor, sonriendo en el Parque Genovés de Cádiz.
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El actor reconoce que este proyecto supone un antes y un después en su carrera audiovisual. "A este nivel ha sido la primera serie. He estado haciendo otras cosas de teatro, que llevo más de 20 años con mi gente de De Ida y Vuelta, pero en audiovisual es la primera que hago a nivel nacional". Aun así, asegura que la repercusión no ha alterado su rutina. "La verdad que es igual que siempre, normalidad. Es verdad que hay alguien que se te acerca porque te ha reconocido, pero tampoco ha supuesto un cambio drástico ni mucho menos".

Aunque mantiene los pies en el suelo, Varela confía en que esta experiencia tenga continuidad. "Se ha hecho lo más complicado, que es meter la cabeza en una serie", afirma. Haber compartido proyecto con un reparto de primer nivel y trabajar bajo la dirección de una de las responsables de casting más reconocidas del país le hace mirar al futuro con optimismo. "Ahora, en teoría, si todo va bien, se tiene que producir ese feedback para poder participar en nuevas producciones".

Su incorporación a Ella, maldita alma llegó de una forma inesperada. "Ha sido un poco serendípico", resume. El equipo buscaba un actor para interpretar a Moha, un personaje marroquí plenamente integrado en la sociedad española, pero no encontraba el perfil adecuado. Fue entonces cuando la directora de casting contactó con Ana del Corral, responsable de la compañía con la que trabaja en Cádiz. "Mi jefa dijo: 'Si necesitas este perfil, tengo al que buscas'. En veinte minutos me llamó Sofía Siveroni, me mandó la separata y me dijo que preparara el personaje con el acentito. A las dos semanas me llamó el productor para decirme que contaban conmigo".

  • El actor se ha convertido en popular por la serie 'Ella, maldita alma'.
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El rodaje se desarrolló principalmente en Conil, además de otras localizaciones como Barbate, Zahara de los Atunes, El Puerto de Santa María y Jerez. Para Varela fue una experiencia difícil de olvidar. "Mi primer gran rodaje, con todo lo que eso supone". Más allá del trabajo interpretativo, recuerda con especial cariño la convivencia con el resto del reparto. "Compartir elenco con estos bichos y bestias de la interpretación también te retroalimenta. Los ves trabajar, cómo se emplean, y eso también ayuda en tu formación". Incluso guarda con cariño pequeños detalles del día a día. "Que venga la furgoneta a recogerte, vivir en Conil durante el rodaje... Son regalitos que te da esta profesión".

Tras ver el resultado en pantalla, reconoce que quedó satisfecho pese a los cambios de montaje que redujeron parte de las escenas iniciales. "Me he visto bastante favorecido. Más o menos he salido en las escenas que grabé, así que tan mal no lo he hecho", dice entre risas.

Su sentido del humor aparece constantemente durante la conversación. Cuando le preguntan por los personajes que suele interpretar, responde entre risas: "No sé por qué, porque mi físico envidiable de anglosajón podría haber hecho de Haaland, pero me han cogido de magrebí y muy orgulloso de hacerlo". También ironiza sobre la belleza del reparto. "Yo fui para contrarrestar porque eran tan guapos que decían: 'Esto no es normal, hay que poner uno más guapo todavía'". Ese tono desenfadado es una de las señas de identidad de un actor muy ligado al Carnaval gaditano y al mundo de los romanceros, donde ha cultivado durante años una forma muy particular de conectar con el público.

Comprometido con la atención a las personas sin hogar

Más allá de los escenarios, Joaquín Varela ha construido una trayectoria profesional muy vinculada al ámbito social. Licenciado en Historia y con el máster de profesorado, explica que durante años orientó su carrera hacia la enseñanza mientras seguía desarrollándose como actor. Después trabajó con adolescentes en riesgo de exclusión y, durante la pandemia, dio el salto a la atención de personas sin hogar. "He encontrado ahí la comodidad y la estabilidad trabajando en el dispositivo de atención a personas sin hogar del Ayuntamiento de Cádiz". En la actualidad participa en "un programa vanguardista" que, asegura, "no hay otro igual en España", una labor que compagina con la interpretación.

  • Varela es uno de los integrantes de la empresa De Ida y Vuelta.
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Durante el rodaje también estrechó lazos con varios compañeros de reparto, especialmente con Silvana Guerrero, Jean Zambrano y Paco Marín. "Son auténticas figuras y la verdad que hay que arrimarse a la gente buena, a ver si se te pega algo", comenta entre bromas. Esa mezcla de admiración, humildad y sentido del humor define la forma en la que afronta una oportunidad que considera un regalo. "Yo lo veo como un viaje. Son cositas que te va regalando la vida y las meto en mi repertorio y en mis vivencias". En su cuenta de instagram muestra las novedades en su carrera.

Pese a la ilusión que le ha supuesto esta primera gran experiencia en televisión, Varela tiene claro que la profesión exige mantener los pies en el suelo. "Hay que pagar la casa, la luz y los gastos diarios", recuerda. Por eso seguirá compaginando la interpretación con su trabajo estable mientras espera que lleguen nuevos proyectos. "Cuando llegue otra oportunidad como esta, ya veremos cómo se compagina. Si no llega, yo agradecido a la vida por haberme dado esta oportunidad". Una filosofía que resume el momento que atraviesa: disfrutar del reconocimiento sin olvidar el largo camino recorrido para llegar hasta él.

 
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