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Una victoria histórica y una polémica viral: Rafa Jódar da su versión sobre el incidente con una recogepelotas en Roland Garros

El tenista español reconoce que ha visto las imágenes y admite que "seguramente no se ven bien", pero es contundente al desmentir que empujara a la joven

  • El tenista Rafa Jóder y la recogepelotas, en las imágenes que se han hecho virales.

Rafa Jódar está en octavos de final de Roland Garros. El tenista madrileño de 19 años firmó este viernes la mejor actuación de su carrera en un Grand Slam al remontar al estadounidense Alex Michelsen, número 42 del mundo, por 7-6(2), 6-7(5), 4-6, 6-3 y 6-3 en 4 horas y 16 minutos de batalla en tierra batida.

Una victoria que le convierte además en el jugador con más victorias del año en tierra batida junto a Jannik Sinner, con 18, y que llega en un cuadro ya sin Sinner, sin Djokovic y sin Alcaraz —baja por lesión—, abriendo el horizonte para los tenistas que han aguantado en pie.

La polémica del vídeo viral con la recogepelotas

Sin embargo, la victoria quedó ensombrecida durante horas por una imagen que nada tiene que ver con el tenis. Durante uno de los descansos para ir al baño, una cámara captó un momento en el que Jódar, en apariencia, empujaba a una niña recogepelotas mientras intercambiaba algo con su padre. El vídeo se hizo viral de inmediato y la polémica obligó al tenista a dar explicaciones en la rueda de prensa posterior.

 

Su versión es otra: "Ella estaba caminando hacia atrás y no la empujé ni nada. Le decía a mi padre que me diera cosas para la pausa del baño y ella estaba en medio, creo que trataba de apartarse y tropezó con la lona que cubre la pista". Jódar reconoció no haber visto las imágenes y admitió que "seguramente no se ven bien", pero fue contundente: "Cada uno tiene su opinión, van a decir lo que quieran. Yo cuento mi versión, que es lo que he vivido. Nunca haría nada a una recogepelotas. Sé lo que sufren ahí porque hace mucho calor y aprecio lo que hacen por nosotros".

El joven madrileño quiso además aprovechar el momento para reivindicar el trabajo de los recogepelotas, destacando el esfuerzo que realizan en condiciones de calor extremo durante los partidos. Un gesto que, más allá de la polémica, habla de la madurez con la que el tenista está manejando su irrupción en el circuito.

Rafa Jódar está en octavos de final de Roland Garros. El tenista madrileño de 19 años firmó este viernes la mejor actuación de su carrera en un Grand Slam al remontar al estadounidense Alex Michelsen, número 42 del mundo, por 7-6(2), 6-7(5), 4-6, 6-3 y 6-3 en 4 horas y 16 minutos de batalla en tierra batida.

Una victoria que le convierte además en el jugador con más victorias del año en tierra batida junto a Jannik Sinner, con 18, y que llega en un cuadro ya sin Sinner, sin Djokovic y sin Alcaraz —baja por lesión—, abriendo el horizonte para los tenistas que han aguantado en pie.

La polémica del vídeo viral con la recogepelotas

Sin embargo, la victoria quedó ensombrecida durante horas por una imagen que nada tiene que ver con el tenis. Durante uno de los descansos para ir al baño, una cámara captó un momento en el que Jódar, en apariencia, empujaba a una niña recogepelotas mientras intercambiaba algo con su padre. El vídeo se hizo viral de inmediato y la polémica obligó al tenista a dar explicaciones en la rueda de prensa posterior.

 

Su versión es otra: "Ella estaba caminando hacia atrás y no la empujé ni nada. Le decía a mi padre que me diera cosas para la pausa del baño y ella estaba en medio, creo que trataba de apartarse y tropezó con la lona que cubre la pista". Jódar reconoció no haber visto las imágenes y admitió que "seguramente no se ven bien", pero fue contundente: "Cada uno tiene su opinión, van a decir lo que quieran. Yo cuento mi versión, que es lo que he vivido. Nunca haría nada a una recogepelotas. Sé lo que sufren ahí porque hace mucho calor y aprecio lo que hacen por nosotros".

El joven madrileño quiso además aprovechar el momento para reivindicar el trabajo de los recogepelotas, destacando el esfuerzo que realizan en condiciones de calor extremo durante los partidos. Un gesto que, más allá de la polémica, habla de la madurez con la que el tenista está manejando su irrupción en el circuito.

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