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Mundial de Fútbol: si te gusta el VAR te encantará el 'Trump' (el de la FIFA)

Trump e Infantino reconocen la llamada, pero dicen que ellos no acordaron nada sobre la sanción al jugador Bolagun: el presidente de EE.UU dice que a él no le pareció "ni falta" y el presidente de la FIFA afirma que "sus órganos de justicia independientes" son los que han decidido suspender la sanción

  • Un meme con la tarjeta roja... y la 'tarjeta Trump', que tiene más valor.

El VAR era la gran revolución del fútbol en el siglo XXI. Cuenta con sus incondicionales, con sus detractores... pero nada que ver con lo que va a significar en el fútbol a partir de ahora la irrupción del 'Trump', así, con sus comillas. Todo porque Estados Unidos ha decidido hacer y deshacer en su Mundial. Decimos su mundial porque salvo un partido de octavos que se juega mañana en Canadá –Suiza vs. Colombia, en Vancouver–, todos los partidos que restan se celebran en su suelo. Y, por supuesto, decimos "hacer y deshacer" tras la decisión insólita que ha tomado la FIFA –y ha derivado en un escándalo mundial– después de que Donald Trump reconociera que el pasado domingo descolgó el teléfono para hablar con el máximo dignatario del fútbol mundial, Gianni Infantino, y hacer a este señor italo-suizo-libanés una oferta que no podía rechazar: que a ver cómo lo arreglaba para que Forlarin Bolagun, el delantero que vio la tarjeta roja durante el encuentro de Estados Unidos contra Bosnia Herzegovina, pudiera jugar el duelo de octavos de final contra Bélgica.

Eso sí, Trump dice, que propiamente, solo ha pedido que se revisara la jugada "porque no me pareció que fuera falta", que se ve Donny creció en las calles de Queens dando patadas a un balón antes de que llegaran los Ramones. Viendo la jugada, es cierto que puede que no fuera intencionado, pero hay un claro planchazo de Bolagun sobre un tobillo del jugador bosnio: es roja directa y ese es color de la tarjeta que sacó el colegiado tras volver a ver la jugada en el VAR.

La FIFA ha hilado fino –está claro que el señor Infantino, además del de la ubicuidad (increíble su capacidad para estar en casi todos los partidos) tiene otros dones– y ha decidido abrir algo así como un programa piloto, una especie de 'segunda oportunidad' para que Bolagun pueda jugar y, de paso, solo de paso, satisfacer los anhelos y deseos del presidente Trump poco antes de que vaya a la cumbre de la OTAN en Turquía.

En realidad, la FIFA no ha tomado ninguna decisión sobre la tarjeta roja sino sobre la sanción automática de al menos un partido que acarrea. Ese es el quid de la cuestión. El Comité de Disciplina de la FIFA ha recurrido (podría leerse perfectamente retorcido) al artículo 27 de su código disciplinario para decidir que "por un periodo de prueba de un año" queda en suspenso la aplicación de dicha sanción. Como lo oyen. Eso sí, la decisión tiene condiciones: "si Folarin Balogun comete otra infracción de naturaleza y gravedad similares durante el periodo de prueba, la suspensión será revocada y la sanción se aplicará, sin perjuicio de cualquier sanción adicional impuesta por la nueva infracción". Por supuesto, el seleccionador de Bélgica, el francés Rudi José García, se mostró irónico con todo lo sucedido y dijo que "no sabía que el 5 de julio se había convertido en el día de los santos inocentes".

Estas no son las únicas declaraciones que se han producido. La UEFA, por ejemplo, ha señalado que con esta decisión "se ha cruzado una línea roja", a la vez que califica esta decisión "sin precedentes" como "incomprensible" e "injustificable". La federación belga, por su parte, ha señalado que "el fútbol, como cualquier otro deporte, se rige por reglas que constituyen la base de una justa, honesta y transparente. A veces, las reglas son susceptibles de interpretación, en este caso, no. La suspensión automática mínima de un partido tras una tarjeta roja no es una opción discrecional y no requiere la decisión de un organismo competente para su aplicación. Es un principio consagrado en el reglamento que no admite excepciones, y mucho menos en medio de un torneo donde otros jugadores se han encontrado en la misma situación", afirman.

La 'finezza' de Infantino

Ante la magnitud del escándalo, a media tarde, hora española, se han producido unas declaraciones en redes sociales en las que Infantino ha vuelta a hacer gala de su finezza. El presidente de la FIFA reconoce la llamada de Trump –como las que recibe de otros jefes de estado, presidentes y grandes empresarios sobre temas de todo tipo, según afirma–, pero le remitió a "los órganos judiciales de la FIFA, que son independientes y operan de manera autónoma", en este caso, el mencionado Comité de Disciplina. Para Infantino, "su independencia es esencial para la credibilidad e integridad del fútbol y eso debe respetarse siempre". En este sentido, Infantino afirmó que "a veces me sorprenden las decisiones del Comité Disciplinario de la FIFA. A veces estoy de acuerdo con ellas y a veces no. Sin embargo, lo que hago siempre es respetar esas decisiones y la autonomía de los órganos que las toman. Si nos gusta personalmente una decisión o no es irrelevante. El respeto por las instituciones independientes y el estado de derecho es lo que protege la integridad de nuestras competiciones y la credibilidad de la FIFA en todo momento". Ni Tom Hagen (el gran Robert Duvall, el consigliere de El Padrino) le habría puesto o quitado una coma.

Pues esto es lo que hay por parte de la FIFA. Esta madrugada los defensas de Bélgica tendrán que medirse con Bolagun, que, eso sí, tendrá que portarse bien durante el partido... y durante todo el año, monitorizado por el Comité de Disciplina de la FIFA hasta el 5 de julio de 2027. Estas líneas se escriben antes de que se celebre el Portugal vs. España, así que, si Estados Unidos pasa, Bolagun tendrá el compromiso de portarse también bien en cuartos frente a España o Portugal, que no se nos olvide...

A modo de coda: son las doce de la noche, una hora después de que terminara el partido, y Begoña Gómez, la esposa de Pedro Sánchez, no puede disponer de su pasaporte para asistir a la cumbre de la OTAN en Turquía, en la que estaba taan interesada. Ya que parece que le ha cogido el gustillo... ¿Llamará en las próximas horas Trump al juez Peinado o a su suplente para que se lo devuelvan?

El VAR era la gran revolución del fútbol en el siglo XXI. Cuenta con sus incondicionales, con sus detractores... pero nada que ver con lo que va a significar en el fútbol a partir de ahora la irrupción del 'Trump', así, con sus comillas. Todo porque Estados Unidos ha decidido hacer y deshacer en su Mundial. Decimos su mundial porque salvo un partido de octavos que se juega mañana en Canadá –Suiza vs. Colombia, en Vancouver–, todos los partidos que restan se celebran en su suelo. Y, por supuesto, decimos "hacer y deshacer" tras la decisión insólita que ha tomado la FIFA –y ha derivado en un escándalo mundial– después de que Donald Trump reconociera que el pasado domingo descolgó el teléfono para hablar con el máximo dignatario del fútbol mundial, Gianni Infantino, y hacer a este señor italo-suizo-libanés una oferta que no podía rechazar: que a ver cómo lo arreglaba para que Forlarin Bolagun, el delantero que vio la tarjeta roja durante el encuentro de Estados Unidos contra Bosnia Herzegovina, pudiera jugar el duelo de octavos de final contra Bélgica.

Eso sí, Trump dice, que propiamente, solo ha pedido que se revisara la jugada "porque no me pareció que fuera falta", que se ve Donny creció en las calles de Queens dando patadas a un balón antes de que llegaran los Ramones. Viendo la jugada, es cierto que puede que no fuera intencionado, pero hay un claro planchazo de Bolagun sobre un tobillo del jugador bosnio: es roja directa y ese es color de la tarjeta que sacó el colegiado tras volver a ver la jugada en el VAR.

La FIFA ha hilado fino –está claro que el señor Infantino, además del de la ubicuidad (increíble su capacidad para estar en casi todos los partidos) tiene otros dones– y ha decidido abrir algo así como un programa piloto, una especie de 'segunda oportunidad' para que Bolagun pueda jugar y, de paso, solo de paso, satisfacer los anhelos y deseos del presidente Trump poco antes de que vaya a la cumbre de la OTAN en Turquía.

En realidad, la FIFA no ha tomado ninguna decisión sobre la tarjeta roja sino sobre la sanción automática de al menos un partido que acarrea. Ese es el quid de la cuestión. El Comité de Disciplina de la FIFA ha recurrido (podría leerse perfectamente retorcido) al artículo 27 de su código disciplinario para decidir que "por un periodo de prueba de un año" queda en suspenso la aplicación de dicha sanción. Como lo oyen. Eso sí, la decisión tiene condiciones: "si Folarin Balogun comete otra infracción de naturaleza y gravedad similares durante el periodo de prueba, la suspensión será revocada y la sanción se aplicará, sin perjuicio de cualquier sanción adicional impuesta por la nueva infracción". Por supuesto, el seleccionador de Bélgica, el francés Rudi José García, se mostró irónico con todo lo sucedido y dijo que "no sabía que el 5 de julio se había convertido en el día de los santos inocentes".

Estas no son las únicas declaraciones que se han producido. La UEFA, por ejemplo, ha señalado que con esta decisión "se ha cruzado una línea roja", a la vez que califica esta decisión "sin precedentes" como "incomprensible" e "injustificable". La federación belga, por su parte, ha señalado que "el fútbol, como cualquier otro deporte, se rige por reglas que constituyen la base de una justa, honesta y transparente. A veces, las reglas son susceptibles de interpretación, en este caso, no. La suspensión automática mínima de un partido tras una tarjeta roja no es una opción discrecional y no requiere la decisión de un organismo competente para su aplicación. Es un principio consagrado en el reglamento que no admite excepciones, y mucho menos en medio de un torneo donde otros jugadores se han encontrado en la misma situación", afirman.

La 'finezza' de Infantino

Ante la magnitud del escándalo, a media tarde, hora española, se han producido unas declaraciones en redes sociales en las que Infantino ha vuelta a hacer gala de su finezza. El presidente de la FIFA reconoce la llamada de Trump –como las que recibe de otros jefes de estado, presidentes y grandes empresarios sobre temas de todo tipo, según afirma–, pero le remitió a "los órganos judiciales de la FIFA, que son independientes y operan de manera autónoma", en este caso, el mencionado Comité de Disciplina. Para Infantino, "su independencia es esencial para la credibilidad e integridad del fútbol y eso debe respetarse siempre". En este sentido, Infantino afirmó que "a veces me sorprenden las decisiones del Comité Disciplinario de la FIFA. A veces estoy de acuerdo con ellas y a veces no. Sin embargo, lo que hago siempre es respetar esas decisiones y la autonomía de los órganos que las toman. Si nos gusta personalmente una decisión o no es irrelevante. El respeto por las instituciones independientes y el estado de derecho es lo que protege la integridad de nuestras competiciones y la credibilidad de la FIFA en todo momento". Ni Tom Hagen (el gran Robert Duvall, el consigliere de El Padrino) le habría puesto o quitado una coma.

Pues esto es lo que hay por parte de la FIFA. Esta madrugada los defensas de Bélgica tendrán que medirse con Bolagun, que, eso sí, tendrá que portarse bien durante el partido... y durante todo el año, monitorizado por el Comité de Disciplina de la FIFA hasta el 5 de julio de 2027. Estas líneas se escriben antes de que se celebre el Portugal vs. España, así que, si Estados Unidos pasa, Bolagun tendrá el compromiso de portarse también bien en cuartos frente a España o Portugal, que no se nos olvide...

A modo de coda: son las doce de la noche, una hora después de que terminara el partido, y Begoña Gómez, la esposa de Pedro Sánchez, no puede disponer de su pasaporte para asistir a la cumbre de la OTAN en Turquía, en la que estaba taan interesada. Ya que parece que le ha cogido el gustillo... ¿Llamará en las próximas horas Trump al juez Peinado o a su suplente para que se lo devuelvan?

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