La situación en Ceuta sigue siendo muy compleja. Miles de marroquíes han pasado la noche tirados por las calles de la ciudad. Muchos se niegan a volver a su país tras haber cruzado la frontera. En total, las autoridades calculan que más de 40.000 personas han pasado de un lado a otro en los últimos días. Una 'avalancha' humana que ya ha tenido consecuencias. La Guardia Civil ha rescatado del mar 18 cuerpos sin vida.
Tras el momento más crítico del jueves, el Gobierno de España comenzó a implicarse en la situación que estaba viviendo Ceuta y con ello las autoridades marroquíes han endurecido los control de las fronteras. Este hecho, según narra la agencia EFE, ha provocado algunos episodios de violencia. El más grave, el incendio de un autobús cerca de la frontera por el lado marroquí. Esta implicación terrestre de la policía marroquí no ha ocurrido en la frontera del mar, donde apenas han puesto resistencia para evitar este éxodo masivo.
La presión migratoria también se ha trasladado a Melilla, donde permanece cerrado el paso fronterizo de Beni Enzar, el único operativo entre España y Marruecos en la ciudad, debido a los intentos de entrada irregular.
España y Marruecos han reiterado que las personas que accedan de forma irregular a territorio español serán devueltas a Marruecos. No obstante, ese anuncio no ha reducido la tensión sobre el terreno. Aunque las autoridades marroquíes han desplegado controles en estaciones de transporte público y carreteras para contener el flujo hacia Tánger, Castillejos y otras localidades del norte del país, numerosos jóvenes continúan intentando llegar incluso a pie, recorriendo largas distancias por zonas boscosas.
Miles de jóvenes tirados por las calles
La situación en Fnideq, conocida en España como Castillejos, refleja la magnitud de la crisis. El centro de la ciudad permanece ocupado por jóvenes que ya han intentado cruzar a Ceuta o que esperan hacerlo en las próximas horas. Durante la noche, muchos adquirían flotadores con la intención de lanzarse al mar aprovechando la niebla y las altas temperaturas. Al mismo tiempo, la ciudad registra importantes problemas de movilidad, con cierres anticipados de restaurantes y cafeterías por temor a altercados y grandes atascos provocados por el tráfico y los cortes en la circulación. Fuentes policiales indicaron que el objetivo es continuar despejando progresivamente toda la zona próxima a la frontera.
La difusión de rumores sobre una supuesta apertura de la frontera ha contribuido a aumentar la movilización de personas. Algunas aseguraban haber acudido a Castillejos tras recibir en sus teléfonos mensajes que afirmaban que era posible entrar en España sin documentación, mientras otros jóvenes trataban de confirmar esa información durante su desplazamiento hacia Ceuta. La propagación de esos mensajes ha alimentado la llegada de nuevos grupos a la zona fronteriza.
Marruecos no ha facilitado cifras oficiales sobre llegadas, rescates o fallecimientos relacionados con esta crisis, mientras que las 18 víctimas mortales conocidas proceden de datos de la administración española. Medios marroquíes apuntan a que la situación podría superar la registrada en 2021, cuando unas 10.000 personas accedieron a Ceuta en un contexto de tensión diplomática entre ambos países. La actual crisis comenzó a principios de esta semana, pocos días después de que España avanzara hacia el reconocimiento de la nacionalidad para los saharauis nacidos bajo administración española y una semana después de la visita del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a Argelia, en un momento en el que las relaciones entre Rabat y Argel continúan marcadas por sus diferencias sobre el Sáhara.
La situación en Ceuta sigue siendo muy compleja. Miles de marroquíes han pasado la noche tirados por las calles de la ciudad. Muchos se niegan a volver a su país tras haber cruzado la frontera. En total, las autoridades calculan que más de 40.000 personas han pasado de un lado a otro en los últimos días. Una 'avalancha' humana que ya ha tenido consecuencias. La Guardia Civil ha rescatado del mar 18 cuerpos sin vida.
Tras el momento más crítico del jueves, el Gobierno de España comenzó a implicarse en la situación que estaba viviendo Ceuta y con ello las autoridades marroquíes han endurecido los control de las fronteras. Este hecho, según narra la agencia EFE, ha provocado algunos episodios de violencia. El más grave, el incendio de un autobús cerca de la frontera por el lado marroquí. Esta implicación terrestre de la policía marroquí no ha ocurrido en la frontera del mar, donde apenas han puesto resistencia para evitar este éxodo masivo.
La presión migratoria también se ha trasladado a Melilla, donde permanece cerrado el paso fronterizo de Beni Enzar, el único operativo entre España y Marruecos en la ciudad, debido a los intentos de entrada irregular.
España y Marruecos han reiterado que las personas que accedan de forma irregular a territorio español serán devueltas a Marruecos. No obstante, ese anuncio no ha reducido la tensión sobre el terreno. Aunque las autoridades marroquíes han desplegado controles en estaciones de transporte público y carreteras para contener el flujo hacia Tánger, Castillejos y otras localidades del norte del país, numerosos jóvenes continúan intentando llegar incluso a pie, recorriendo largas distancias por zonas boscosas.
Miles de jóvenes tirados por las calles
La situación en Fnideq, conocida en España como Castillejos, refleja la magnitud de la crisis. El centro de la ciudad permanece ocupado por jóvenes que ya han intentado cruzar a Ceuta o que esperan hacerlo en las próximas horas. Durante la noche, muchos adquirían flotadores con la intención de lanzarse al mar aprovechando la niebla y las altas temperaturas. Al mismo tiempo, la ciudad registra importantes problemas de movilidad, con cierres anticipados de restaurantes y cafeterías por temor a altercados y grandes atascos provocados por el tráfico y los cortes en la circulación. Fuentes policiales indicaron que el objetivo es continuar despejando progresivamente toda la zona próxima a la frontera.
La difusión de rumores sobre una supuesta apertura de la frontera ha contribuido a aumentar la movilización de personas. Algunas aseguraban haber acudido a Castillejos tras recibir en sus teléfonos mensajes que afirmaban que era posible entrar en España sin documentación, mientras otros jóvenes trataban de confirmar esa información durante su desplazamiento hacia Ceuta. La propagación de esos mensajes ha alimentado la llegada de nuevos grupos a la zona fronteriza.
Marruecos no ha facilitado cifras oficiales sobre llegadas, rescates o fallecimientos relacionados con esta crisis, mientras que las 18 víctimas mortales conocidas proceden de datos de la administración española. Medios marroquíes apuntan a que la situación podría superar la registrada en 2021, cuando unas 10.000 personas accedieron a Ceuta en un contexto de tensión diplomática entre ambos países. La actual crisis comenzó a principios de esta semana, pocos días después de que España avanzara hacia el reconocimiento de la nacionalidad para los saharauis nacidos bajo administración española y una semana después de la visita del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a Argelia, en un momento en el que las relaciones entre Rabat y Argel continúan marcadas por sus diferencias sobre el Sáhara.
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