El fenómeno de los therian, jóvenes que aseguran identificarse espiritualmente con animales, ha ganado visibilidad en España tras expandirse con fuerza en redes sociales como TikTok, Instagram y YouTube. Aunque el movimiento surgió en la década de los 90, es ahora cuando atraviesa su momento de mayor popularidad gracias a la viralización digital y a la exposición constante de vídeos que acumulan miles de visualizaciones.
En las últimas semanas, la tendencia ha comenzado a hacerse visible en diferentes zonas del país, llegando ya este fenómeno a Andalucía. En Almería, a la entrada de un establecimiento en Húercal de Almería, una joven avanza a cuatro patas mientras que otra persona la lleva atada con una correa, como cuando se pasea a un perro. En Málaga, se convocaba para esta tarde una quedada en la Plaza de la Constitución en la que se animaba a acudir “vestido de therian”. Encuentros similares se han organizado en ciudades como Pamplona (cientos de personas se han congregado esta tarde), Barcelona y Santiago de Compostela, mientras que en Bilbao la convocatoria ha quedado finalmente suspendida ante el temor a posibles ataques contra los participantes.
La mayoría de quienes se identifican como therian son adolescentes que sostienen que parte de su identidad es la de un animal, habitualmente mamíferos como lobos, perros o gatos. En los vídeos difundidos en redes, aparecen enmascarados o enfundados en trajes que reproducen rasgos de perros, gatos, zorros o serpientes, imitando movimientos y sonidos, e incluso interactuando con animales reales en espacios públicos.
El comportamiento va más allá del disfraz. Algunos caminan a cuatro patas, ladran o arañan para emular al animal con el que dicen sentirse conectados. La práctica se presenta como una forma de exploración identitaria y expresión personal que, en ocasiones, se traslada a parques y plazas.
Identidad, viralidad y polémica
En España, el fenómeno ha ido ganando presencia entre adolescentes que comparten su experiencia en plataformas digitales. Uno de ellos, Fin, ha explicado a Efe que siente una conexión profunda con el animal con el que se identifica. “Me siento conectado a este animal, siento que fácilmente podría ser uno en mi vida pasada”, afirmó durante una entrevista a la que acudió con una máscara elaborada por él mismo, orejas peludas y una larga cola blanca.
El joven aseguró que utiliza estos accesorios de forma habitual cuando sale a la calle, aunque matizó que no suele desplazarse a cuatro patas en público. “Solo lo hago a veces en mi casa, pero como deporte, porque me ayuda a conseguir agilidad, equilibrio y masa muscular”, señaló. También reconoció que su vestimenta provoca extrañeza y que le divierte observar la reacción de quienes se cruzan con él, aunque lamentó “los ataques irracionales de ira” que, según indicó, en ocasiones sufren los therian.
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El fenómeno no se limita a España. En Japón, el caso de Toco se hizo viral después de que invirtiera 12.000 euros para cumplir su “sueño”: convertirse en un perro border collie mediante un traje hiperrealista con el que pasea por Tokio ante la sorpresa de peatones y otros animales.
Entre la reivindicación identitaria y la controversia social, el movimiento therian continúa expandiéndose impulsado por el altavoz de las redes. Las quedadas en espacios públicos evidencian que lo que comenzó como una comunidad minoritaria en los años 90 ha encontrado en la era digital el escenario perfecto para multiplicar su alcance y abrir un debate que va más allá de internet.




