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La 'fe' de Álvaro, del vídeo viral de la piscina de Teruel al seminario: "Quiero ser sacerdote"

El joven, que hoy tiene 27 años, recuerda el acoso y el 'bullying' que sufrió tras hacerse viral por una frase pronunciada cuando tenía 12 años

  • Álvaro Muñoz se hizo viral en la piscina de Teruel por su comentario indebido.

Álvaro Muñoz tenía solo 12 años cuando una entrevista aparentemente inofensiva en una piscina de Teruel terminó cambiando su vida. Aquel niño que respondió ante las cámaras de Aragón TV en una jornada de calor se convirtió, tiempo después, en protagonista involuntario de uno de esos vídeos virales que Internet no deja marchar.

La escena ocurrió en la piscina de Fuente Cerrada, en Teruel. Un equipo de televisión se acercó a un grupo de niños para preguntarles cómo estaban disfrutando del baño. Cuando la periodista quiso saber cómo estaba el agua, Álvaro respondió con una frase sencilla: “Está templadísima, está muy buena”.

Después llegó la pregunta que acabaría marcando su historia pública: “¿Por qué te gusta tanto esta piscina de Fuente Cerrada? Cuéntaselo a mi compañera y a los espectadores”. La contestación de aquel niño quedó registrada para siempre: “Pues la tranquilidad, la tranquilidad es lo que más se busca. Llegas a otras piscinas de aquí de Teruel y hay un montón de panchitos, cubanos y todo eso...”.

La frase pasó desapercibida en un primer momento, pero dos años después fue recuperada en Internet y se convirtió en un fenómeno viral. El vídeo empezó a circular como meme y el nombre de Álvaro quedó asociado a aquella intervención televisiva de su infancia.

Una infancia marcada por el acoso tras el vídeo viral

Ahora, con 27 años, Álvaro Muñoz ha recordado cómo vivió aquella etapa y las consecuencias que tuvo para él la difusión masiva del vídeo. El joven reconoce que sufrió acoso y ‘bullying’ tanto en el colegio como en la calle a raíz de aquella frase. Ese sufrimiento no fue algo completamente nuevo en su vida. Su físico y su forma de ser ya le habían convertido en blanco de ataques por parte de otros compañeros. “Siempre me tenían apartado por mi forma de ser y por mi tamaño”, relata.

Álvaro también atribuye parte de su personalidad a haber pasado mucho tiempo con sus abuelos, algo que, según cuenta, le hacía comportarse de una manera más propia de una persona mayor. Esa diferencia, unida a su aspecto físico, le hizo sentirse más vulnerable durante años.

En medio de ese proceso, encontró un refugio en la religión. Una vía de salida que llegó gracias a su “estrecha amistad” con el párroco de La Merced y que, según afirma, terminó siendo decisiva para él.

“Quiero ser sacerdote”: su nueva etapa como seminarista

La fe me salvó”, asegura Álvaro Muñoz, que en los próximos meses iniciará una nueva etapa como interno en la diócesis de Teruel. Su intención es clara: “Quiero ser sacerdote”. El joven comparte cada noche una oración en sus redes sociales, donde realiza directos mientras reza el rosario. En Instagram acumula más de 4.000 seguidores, una plataforma en la que el vídeo de la piscina continúa viralizándose, pero que ahora intenta utilizar para transmitir el mensaje de Dios.

Tras estudiar Producción Agropecuaria, Álvaro comenzará a partir de septiembre un nuevo camino. Realizará las pruebas de acceso a la universidad para estudiar Teología, al mismo tiempo que empieza como interino en el seminario de la diócesis de Teruel. Su decisión, según relata, no surge de manera repentina, sino después de años de reflexión marcados por todo lo que vivió tras aquel vídeo viral. La fe aparece ahora como el lugar en el que busca la paz y la tranquilidad que, durante mucho tiempo, sintió lejos de su vida.

Álvaro Muñoz tenía solo 12 años cuando una entrevista aparentemente inofensiva en una piscina de Teruel terminó cambiando su vida. Aquel niño que respondió ante las cámaras de Aragón TV en una jornada de calor se convirtió, tiempo después, en protagonista involuntario de uno de esos vídeos virales que Internet no deja marchar.

La escena ocurrió en la piscina de Fuente Cerrada, en Teruel. Un equipo de televisión se acercó a un grupo de niños para preguntarles cómo estaban disfrutando del baño. Cuando la periodista quiso saber cómo estaba el agua, Álvaro respondió con una frase sencilla: “Está templadísima, está muy buena”.

Después llegó la pregunta que acabaría marcando su historia pública: “¿Por qué te gusta tanto esta piscina de Fuente Cerrada? Cuéntaselo a mi compañera y a los espectadores”. La contestación de aquel niño quedó registrada para siempre: “Pues la tranquilidad, la tranquilidad es lo que más se busca. Llegas a otras piscinas de aquí de Teruel y hay un montón de panchitos, cubanos y todo eso...”.

La frase pasó desapercibida en un primer momento, pero dos años después fue recuperada en Internet y se convirtió en un fenómeno viral. El vídeo empezó a circular como meme y el nombre de Álvaro quedó asociado a aquella intervención televisiva de su infancia.

Una infancia marcada por el acoso tras el vídeo viral

Ahora, con 27 años, Álvaro Muñoz ha recordado cómo vivió aquella etapa y las consecuencias que tuvo para él la difusión masiva del vídeo. El joven reconoce que sufrió acoso y ‘bullying’ tanto en el colegio como en la calle a raíz de aquella frase. Ese sufrimiento no fue algo completamente nuevo en su vida. Su físico y su forma de ser ya le habían convertido en blanco de ataques por parte de otros compañeros. “Siempre me tenían apartado por mi forma de ser y por mi tamaño”, relata.

Álvaro también atribuye parte de su personalidad a haber pasado mucho tiempo con sus abuelos, algo que, según cuenta, le hacía comportarse de una manera más propia de una persona mayor. Esa diferencia, unida a su aspecto físico, le hizo sentirse más vulnerable durante años.

En medio de ese proceso, encontró un refugio en la religión. Una vía de salida que llegó gracias a su “estrecha amistad” con el párroco de La Merced y que, según afirma, terminó siendo decisiva para él.

“Quiero ser sacerdote”: su nueva etapa como seminarista

La fe me salvó”, asegura Álvaro Muñoz, que en los próximos meses iniciará una nueva etapa como interno en la diócesis de Teruel. Su intención es clara: “Quiero ser sacerdote”. El joven comparte cada noche una oración en sus redes sociales, donde realiza directos mientras reza el rosario. En Instagram acumula más de 4.000 seguidores, una plataforma en la que el vídeo de la piscina continúa viralizándose, pero que ahora intenta utilizar para transmitir el mensaje de Dios.

Tras estudiar Producción Agropecuaria, Álvaro comenzará a partir de septiembre un nuevo camino. Realizará las pruebas de acceso a la universidad para estudiar Teología, al mismo tiempo que empieza como interino en el seminario de la diócesis de Teruel. Su decisión, según relata, no surge de manera repentina, sino después de años de reflexión marcados por todo lo que vivió tras aquel vídeo viral. La fe aparece ahora como el lugar en el que busca la paz y la tranquilidad que, durante mucho tiempo, sintió lejos de su vida.

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