Kaylub Giamanco, el padre que abatió al autor del tiroteo escolar del pasado 15 de octubre en Oregón, ha pedido perdón a las familias de las víctimas por no haber podido salvarlas a tiempo. Lo ha hecho en una entrevista concedida este jueves a Oregon Public Broadcasting.
El ataque dejó tres niños y una maestra muertos. Los menores tenían 5, 8 y 11 años; la docente, 54. El agresor, Griffin J. John II, tenía 16 años.
Vio al atacante cuando regresaba a casa
Giamanco, carpintero de 36 años, había dejado aquella mañana a sus hijas en el colegio. Horas después, cuando regresaba a casa para almorzar, pasó frente al centro y vio a una persona vestida de negro con un arma larga.
"El pánico se apoderó de mí", explica. Cogió su pistola calibre 40 de la consola central de su camioneta y siguió al agresor mientras llamaba a la policía. Avanzó por el suelo, apoyándose en los codos. Entonces escuchó a los niños. "Fue entonces cuando empecé a oír a niños suplicando por sus vidas", relata.
Bend, Oregon man who shot and killed a shooter at his daughters' school speaks out, praises female teacher for fighting the shooter, allowing him to have a clear shot. Kaylub Giamanco says he is haunted by the sound of children pleading for their lives. He also praised the teacher for grabbing the gunman's weapon, allowing him to take a shot at the shooter. "I want to recognize . She gave me the opportunity to make my shot without losing my life..." "I swung the door open, and I stepped in, and I fired, and they dropped to the ground... I looked down at the gunman, and he was scrambling for his weapon. And I looked at him, and I shot him 2 more times..."
— Collin Rugg (@CollinRugg) October 23, 2026
Entró por una ventana destrozada a tiros y, al asomarse a un aula, vio a una profesora forcejeando con el atacante. La posición de ambos le permitió disparar.
La policía le atribuye haber salvado vidas
"Sentía que yo era la última línea de defensa entre él y el resto de los niños", afirma. Giamanco abrió la puerta y disparó. Según la policía, una maestra había lanzado su teléfono al agresor y forcejeado con él antes de su intervención.
El carpintero asegura que volvió a disparar cuando el adolescente buscaba su escopeta, por miedo a que hiriera a alguien más.
La policía confirmó que portaba el arma legalmente en su camioneta y atribuyó a su intervención y a la del docente desarmado haber salvado varias vidas. Donald Trump lo calificó al día siguiente de "gran héroe" que "cumplió con su deber". Giamanco concluye: "Si no hubiera estado allí, simplemente no sé qué habría pasado".
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