José Luis López 'El Turronero', desde su casa en Ubrique: "El éxito te llega escuchando mucho"
El empresario y filántropo de Ubrique repasa en lavozdelsur.es su vida y las claves que le han llevado a sumar unos 500 proyectos comerciales, entre ellos el que ultima junto al Metropolitano con el Atlético de Madrid. También habla de la Fundación López Mariscal —su "otra familia"—, de su día a día y de sus célebres fiestas. "No hago nada para ser famoso; empecé sin nada, cualquier cosa que tengo es mucho"
El niño que creció bajo un puesto de turrones con un gen comercial innato
De niño, José Luis López Fernández (Ubrique, 1963) veía pasar a los Reyes Magos de Sevilla desde detrás de un puesto de turrón. Sus padres, Antonio y Rosario, recorrían las ferias vendiendo dulces y chucherías para sacar adelante a sus cuatro hijos, y él, el menor, había nacido, como él mismo cuenta, "debajo de un puesto de turrón", escuchando cómo vendía su madre, "una vendedora nata", siempre con una sonrisa, siempre con una palabra amable y de agradecimiento al cliente que comprara sus turrones o garrapiñadas. De ahí le viene el sobrenombre por el que se le conoce popularmente: El Turronero. El próximo 5 de enero será él quien vaya subido a uno de esos tronos, porque el Ateneo de Sevilla lo ha nombrado rey Baltasar. "Para mí es un privilegio que no me creo todavía", confiesa.
A poco más de una hora de Jerez y a hora y media de Sevilla, encajonado entre montañas de piedra caliza y rodeado por los parques naturales de Grazalema y Los Alcornocales, Ubrique es un pueblo de casas encaladas y calles empinadas, de unos 16.600 habitantes, que ha hecho del trabajo de la piel su seña de identidad, con una larga tradición marroquinera vinculada a las grandes firmas del lujo. Allí, en la casa de uno de sus vecinos más ilustres y conocidos, a la entrada del pueblo, transcurre la conversación con lavozdelsur.es el pasado jueves por la tarde. Sucede solo unos meses después de que su pueblo pusiera su nombre al recinto ferial, en un gran evento que de nuevo volvió a poner en el mapa a este municipio serrano donde la industria de la piel prácticamente ha logrado el pleno empleo.
José Luis, completamente vestido de negro y en muy buena forma, con gesto algo cansado después de la larga semana de trabajo —"unas 12 o 14 horas al día"—, acaba de llegar de Madrid, donde pasa gran parte de la semana, de lunes a jueves, entre reuniones y cenas de negocios, "y algún evento al que no tengo más remedio que ir". Antes de sentarse ha subido por el rocoso sendero hasta la ermita del Calvario a rezar, como tiene costumbre cada semana. No hace más que agradecer a Dios, a la vida, a quien se cruza en su camino, todo lo que ha conseguido. "Es demasiado, no me creo haber conseguido esto", dice mientras posa para las fotos con el impresionante telón de fondo de su Ubrique natal.
Aún le quedan llamadas por hacer, porque se enorgullece de devolvérselas a todo el que marca su número de teléfono, uno sin WhatsApp, ni redes sociales. De esas cosas no quiere saber nada. Después, una "tortillita" para cenar con Carmen, su esposa, "la que hace posible que mi vida sea esta y no otra", y a dormir a eso de las diez y media o las once de la noche, "con la conciencia tranquila; si hice daño, no ha sido con mala fe". Volver al pueblo, a su casa y rodearse de sus vecinos: "Eso es poner los pies en el suelo" para uno de los hombres más influyentes del país.
Con 11 o 12 años ya encontró un nicho de negocio, dando clases particulares. Su padre quería que estudiara Medicina, pero con 17 dejó los estudios que cursaba en Ronda para ponerse a trabajar en Sevilla, una decisión que le costó "una regañina importante". Su padre, confiesa ahora, murió sin entender aquella decisión. Pasó por la asistencia en carretera y la venta de seguros —la red de Caser que impulsó desde Ubrique fue la que más vendía de España— antes de abrirse camino en el negocio inmobiliario, donde calcula que ha sacado adelante "por lo menos 400 o 500 proyectos", siempre en el terreno comercial, porque la vivienda, admite, es de lo que menos entiende.
Ahora avanza, en sociedad con el Club Atlético de Madrid —Gil Marín, Cerezo y el fondo Apollo—, el que llama "el proyecto de mi vida", junto al Estadio Metropolitano en Madrid, un macrocomplejo comercial, de ocio y entretenimiento que verá la luz en el primer trimestre de 2028.
Casado desde 1983 con Carmen Mariscal y padre de María y José, conocido también por sus amistades con artistas, toreros, políticos y empresarios y por sus multitudinarias celebraciones, en esta conversación habla sobre todo de lo que menos se ve de ese perfil más expuesto pública y mediáticamente de José Luis López El Turronero. Habla de la Fundación López Mariscal, que creó en 2015 con sede en Ubrique para impulsar iniciativas educativas y sociales, y que lavozdelsur.es reconoce ahora por su labor altruista: "Yo tengo otra familia, digamos, que es la Fundación". Y también habla del grifo de agua caliente gracias al que, cada mañana en su residencia en una de las zonas más exclusivas de Madrid, se lava la cara y le recuerda de dónde viene.
Pregunta. Tengo entendido que su padre quiso que fuera usted médico.
Respuesta. Sí. Él me lo pidió cuando yo tenía 16 o 17 años... Mi padre tenía la intención de que yo estudiase Medicina, que fuese médico, entre otras cosas porque los médicos cobraban un sueldo importante, y claro, en mi casa tampoco entraba un sueldo grande.
P. Usted además era un buen estudiante.
R. Sí, sí, yo no era malo en los estudios. Empecé siendo un niño normal en los estudios hasta los 10 años, y después de los 10 en adelante fui un alumno un poco especial por las notas. Es que yo tampoco era de una brillantez de tener todo matrícula de honor. Es decir, mi espíritu era más el de vender en la calle. Creo que los genes de mi madre, que era vendedora nata, y de mi padre, yo los traigo dentro y a mí me han influido. Haber nacido debajo de un puesto de turrón y escuchar a mi madre vendiendo… creo que algo se te va pegando y es algo que he aprendido desde pequeñito. Por eso, con 17 años, cuando empecé a vender y cuando empezó a irme bien en la vida vendiendo, le dije a mi padre: “Papá, de verdad que me encantaría hacerte realidad lo que te prometí, pero es que prefiero dedicarme a vender”. Bueno, él no lo entendió en ese momento y creo que murió sin entenderlo, porque tampoco vio el éxito que venía detrás de esa decisión.
P. No le dio tiempo.
R. No lo vio, no lo vio. Vio algo, pero muy poco, muy poco. Entonces, creo que hoy él, desde donde esté, se sentirá orgulloso, porque la decisión al final me costó y me supuso una regañina importante por su parte, porque no quería que dejara los estudios... pero creo que él se sentiría orgulloso de lo que se ha hecho.
P. Ya usted con 11 o 12 años ve, digamos, una línea de negocio y comienza a dar clases particulares. En paralelo, casi con esa misma edad, conoce a Carmen Mariscal, la mujer que le lleva acompañando toda la vida y con la que ha formado su familia y hasta su fundación con fines filantrópicos. ¿No parece a veces todo predestinado?
R. Pues yo creo que sí. Al final las cosas suceden porque tienen que suceder y el destino está escrito. En este caso, el destino debió haber estado más que escrito porque han pasado tantas cosas, me han pasado tantas cosas, que no es normal. Es verdad que, muy jovencito, con 11 o 12 años, empecé a dar clases particulares. Antes había hecho algún que otro negociete. Creo que también era el momento de la superación, de la necesidad que tenía en mi casa y de la necesidad que veía alrededor de mí, lo que hizo estimularme para poder sacar para adelante alguna que otra idea para ganar dinero. La verdad es que tuve la gran suerte de que me fue bien desde el principio. Siempre en la vida, aparte de que haya habido altos y bajos, la mayoría de las veces me ha ido bien.
"He probado dejando de trabajar a las 6 y media, a las 7: imposible. Me engaño yo mismo"
Y a mí me fue bien en el tema personal, pues conocí a una persona con la que comparto mi vida desde hace 50 años, que es mi esposa; y he tenido la suerte también de tenerla a ella como compañera y amiga, y me ha dado la oportunidad de ser quien yo he querido ser. Sin ella a mi lado posiblemente no hubiera sido esta historia igual. Ella tiene un recorrido en mi vida importantísimo porque, aparte de ser la madre de mis hijos, que eso es superimportante, y que es la que, en cierta manera, los ha criado, tengo también la gran satisfacción de que me apoya en todo y me espera cada semana que llego, porque estoy toda la semana de viaje. Eso creo que es un punto importante en mi vida, porque sin ella posiblemente sería otra vida. No sé si sería mejor o peor, pero no sería tan consolidada como lo es estando con ella.
P. Habrá quien piense que convertirse en un empresario de éxito o en un profesional reconocido en su sector, es una cuestión de suerte o estar en el sitio adecuado en el momento justo, pero en su caso, le dedica a sus negocios una media mínima de 12 horas y hasta parte del fin de semana.
R. La vida de un empresario, sobre todo si quieres estar en primera línea y quieres estar bien con todo el mundo, es tremenda. Es tremenda. Me levanto a las 6 y media de la mañana todos los días y estoy en Madrid, como la mayoría sabéis, de lunes a jueves, y tengo que cenar todas las noches, porque aprovecho la cena para hacer negocio y para estar con gente. Entonces, me levanto a las 6 y media; normalmente, cuando salgo de mi casa es sobre las 8 y media, 9 menos cuarto, después de hacer deporte, asearme y tal, y vuelvo normalmente de 10 y media a once de la noche. Eso es todos los días que estoy en Madrid. En Madrid no voy normalmente ni al fútbol, ni al teatro, ni a fiestas. Intento ir a las menos fiestas posibles, aunque tengo que ir a algunas, pero ya te digo, esto es muy sacrificado. Y después, en el fin de semana, lo que hago es que trabajo menos, pero devuelvo muchísimas llamadas que durante la semana no he devuelto. Sí tengo una cosa importante, con la que me ha ido bien en la vida, es que intento devolverle las llamadas a todo el que me llama. O sea, a todo el que me llama es a todos: me da lo mismo si es alguien para pedir algo o lo que sea, y sigo cogiendo el teléfono. Intento devolver la llamada siempre a todo el mundo e intento ser muy exigente con eso. Entonces, eso te lleva a un estrés permanente y, claro, al final estás contigo…
"La vida me ha dado tanto, tanto y tanto, que me ha dado la oportunidad también de poder repartir"
P. Pero al final uno es como es, y ese también es el secreto de su éxito: lo que vemos aquí es lo que es, no hay otro José Luis López.
R. No hay otro. Hoy son las 7 de la tarde, acabo de llegar de Madrid, he ido al Calvario a rezar, como todas las semanas, y aquí estoy. Mañana tengo un día intenso, de muchísimas reuniones y muchísimas llamadas. Todavía esta noche me quedan llamadas por hacer, y nada, terminaré sobre las 10, dejando ya el teléfono e intentando dormirme a las 10 y media o las 11, porque lo que hago es acostarme temprano para tener energía fuerte por la mañana porque si no es imposible.
P. Su doctor qué opina de todo esto. Ya usted se planteó con un susto de salud bajar el ritmo, ¿no es así?
R. La intensidad la he bajado en otros negocios. He vendido gran parte del holding que tenía.
"El estrés lo combato con deporte y una alimentación sana; soy consciente de que esta es la única solución para no cambiar del todo de vida"
P. Ha desinvertido para vivir más tranquilo.
R. He desinvertido. Me he quedado con cuatro o cinco, pero lo que pasa es que la actividad principal mía, que es la inmobiliaria, me ocupa mucho tiempo. Soy muy exigente conmigo mismo y eso hace que sea como soy; claro, los que están a tu alrededor sufren, porque te ven demasiado estresado, pero es que tampoco busco desvincularme. He probado a dejar de trabajar sobre las 6 y media o las 7 y es imposible, me engaño yo mismo. No vale, o estás, o no estás. El estrés lo suplo con una alimentación sana, cuidándome un poco para estar todo el día en la calle. Lo combato haciendo deporte todas las mañanas, que la verdad que la mayoría de las mañanas no me apetece…
P. ¿Qué deporte practica?
R. Pues mira, hago dos días pesas, dos días pilates y dos o tres días corro.
P. O sea, en forma está.
R. (Ríe) Sí, sí, soy consciente de que esta es la única solución para no cambiar del todo de vida.
"Me sobran muchas de las cosas que tengo porque creo que la verdad es que vivo con muchísimo menos"
P. Después de ese éxito empresarial abrumador, de esas macrofiestas de José Luis López, que sabemos que al final a nivel de impacto mediático es lo que más se ve… ¿con todo lo que le ha generado y genera a su alrededor, cómo mantiene los pies en el suelo?
R. Al final, vuelves a tu pueblo. Vuelves con tu mujer. Vuelves a tu casa, a un piso de ciento y pico metros. Estás bien, estás contento. Y saludas a tu vecino, y estás con tus hermanos, con tus hermanas, y con tu familia y con tus amigos de toda la vida. Eso es poner los pies en el suelo. No hay otra. Al final, Madrid es la revolución, el negocio, ir a restaurantes de lujo o superlujo, tener casa en la mejor calle... Todo lo tienes en Madrid, todo lo que quieras. Pero al final, cuando pones los pies en el suelo, cuando eres de verdad el mismo —aunque allí también seas el mismo, pero allí al final estás trabajando y tienes que estar con todos—, es cuando vuelvo a mi pueblo. Me quedo tranquilo, estoy en paz. Me como esta noche una tortillita, con mi mujer, los dos solos. Lo más simple del mundo, ¿no? Fíjate con lo poco que vivimos y lo mucho que hay que trabajar.
Entonces, es una forma de vivir que, al final, como me gusta trabajar, pues, claro, como trabajas y te van bien las cosas, pues sigues teniendo recursos. Pero, evidentemente, me sobran muchas de las cosas que tengo porque creo que la verdad es que vivo con muchísimo menos. Y si es mi señora, pues todavía con menos, porque ella es muy arraigada al pueblo y ella no ha querido nunca pegar el paso a ningún sitio. Lo de las fiestas es verdad, es lo que más se vende y se refleja por todo el mundo. Además, la gente te para en la calle y se autoinvitan. O quieren que les invite a las fiestas. Es curiosísimo. Pero eso, toda la semana, un montón de veces. Te paran y te saludan: "A ver si me invita usted a alguna de sus fiestas...". Piensan que esto es...
Un momento de la entrevista con este periódico.
-
JUAN CARLOS TORO
P. El otro día escuchaba en la SER que fue usted a una reboda en Madrid, de la dueña de El Qüenco de Pepa, y el presentador del programa, Aimar Bretos, reconocía a sus contertulios que no conocía de su existencia. A pesar de todo, hay incluso gente en España que todavía no conoce a José Luis López El Turronero...
R. (Ríe) Pues posiblemente... habrá gente, claro. Es verdad que, al final, estás en prensa siempre e intentas siempre estar atendiendo a los medios del país, por lo que al final te has vuelto una persona conocida y te conoce gran parte de la sociedad española. Pero sobre todo me conoce la gente de mi profesión, que es lo que a mí me importa. Que me conozca la gente porque sea famoso o me junte con no sé quién... tampoco soy un hombre al que le encanten las fotos...
P. ¿Diría que es más bien tímido?
R. No, no, soy un tío extrovertido, de timidez tengo la justa. Yo soy un tío al que le gusta escuchar, pero no soy tímido, soy muy extrovertido. De alguna manera me encanta conocer a la gente, me encanta escuchar a la gente y me encanta aprender de la gente. Es que el éxito le llega a uno cuando escucha mucho, no cuando uno habla mucho. O sea, el éxito te llega porque escuchas.
P. Usted es una esponja de absorber información.
R. Al final, la información —qué os voy a decir a ustedes que no sepáis—, es lo que te da el éxito, lo que te da el poder, lo que te da la magnitud del negocio o de lo que tú quieras tener. Particularmente, en lo que es mi negocio inmobiliario, es verdad que tengo un reconocimiento por parte de muchos empresarios en España, a los que desde aquí les quiero dar las gracias a todos, por la confianza que ponen en mí. Tengo de ellos una confianza total y absoluta y eso es lo que a mí me vale. O sea, me interesa ser conocido por un empresario y por gente del mundo, del sector, donde yo desarrollo mi actividad normal, es lo que me vale. Lo otro, de la prensa rosa y tal, pues está ahí. Soy una persona semipública porque consideran que tengo relación con los famosos, pero yo no tengo nada para ser famoso. Yo no hago nada más que ser un empresario. Y como te digo, lo que hago es trabajar. Es verdad que las fiestas dan una sensación de multitud y tal, y como las haces con tanto cariño y tanto esfuerzo... pero, vaya, dentro de las fiestas también es verdad que hay un poco de networking. No son unas fiestas típicas, sino que son un poco de todo.
"Soy un tío que voy por derecho, y cuando hay que hacer un proyecto, me da lo mismo hacerlo con gente de izquierda o de derecha"
P. Si hay alguien en España al que habrán llamado políticos de todo signo al que le han pedido que vaya a su municipio o comunidad a llevar inversiones o generar empleo será a usted...
R. Eso me ocurre con todos los partidos políticos y yo me llevo bien con todos.
José Luis López, durante la entrevista con lavozdelsur.es.
-
JUAN CARLOS TORO
P. Conseguir eso hoy en día, en esta España tan polarizada, no es fácil.
R. Yo soy un afortunado en eso, porque yo me llevo bien con todos los grupos políticos del país, a nivel nacional, a nivel regional, a nivel de alcaldes... A mí me da igual, yo lo que miro es a las personas. Soy un tío que voy por derecho, y cuando hay que hacer un proyecto, me da lo mismo hacerlo con gente de izquierda, con gente de derecha... Si es que al final, de lo que se trata es de conseguir los objetivos que te marques en la vida, sin mirar los signos políticos. Particularmente no entro en eso.
"La realidad de la vida muchas veces te enseña a no confiar en los demás y a ser desconfiado, pero entonces no es vida... porque dejas de ser tú"
P. Otra cosa son las malas personas, que esas me imagino que usted con el tiempo también habrá aprendido a medir el nivel de 'ojana', cuando mira a los ojos y ve que el trigo no es limpio...
R. Bueno, eso se aprende, y es verdad también que te llevas sorpresas a lo largo de la vida y que te seguirás llevando sorpresas. Es decir, nunca terminas aprendiendo del todo... de lo contrario, la vida sería muy aburrida porque ya lo sabrías todo. Pero es verdad que vas aprendiendo y que vas más medido en todo, porque te llevas desilusiones en la vida y te llevas desengaños que te dejan un poco perplejo. Pero esa es la vida. La vida, mientras más gente conoces, más desengaños te llevas y más amigos puedes tener. Pero es eso, al final tienes que seguir confiando y tienes que seguir siendo tú mismo, porque la realidad de la vida muchas veces te enseña a no confiar en los demás y a ser desconfiado, pero entonces no es vida... porque dejas de ser tú.
"¿Cuántas personas habrá que han tenido cargos y han estado arriba...? Conozco a muchísimos de ellos. Y de momento, de buenas a primeras, deja el teléfono de sonar y entra el frío en tu casa"
P. Y por ahí no pasa.
R. Prefiero, aun cuando me pasen cosas desagradables y me afecten —porque al final, los desengaños te afectan—, quiero continuar siendo quien soy, quien he sido toda la vida. No quiero cambiar, no quiero que la gente me cambie. Esas decepciones las sufro, las padezco, pero, en definitiva, quiero seguir siendo la persona que soy, porque creo que he tenido más cosas buenas que cosas malas.
Otro momento de la conversación con este periódico.
-
JUAN CARLOS TORO
P. Al final también el éxito es prepararse por si llega la caída, o por si uno se arruina, y que mañana a lo mejor de esos 3.600 invitados de algunas de sus fiestas ya no le llamen o le cojan el teléfono.
R. Eso va a ocurrir siempre porque el ser humano somos así. Es decir, ¿cuántas personas habrá que han tenido cargos, que han tenido tal, y que han estado arriba...? Conozco a muchísimos de ellos. Y de momento, de buenas a primeras, deja el teléfono de sonar y entra el frío en tu casa. Y ese frío debe de ser un desastre. O sea, te puedes morir con el frío ese que entra por la puerta... Pero eso es así. El éxito trae también el posible fracaso. Es como cuando haces cosas: dices que te equivocas, pero claro, es que estoy haciendo cosas. Entonces haces cosas y te equivocas, tienes éxito, y a lo largo de la trayectoria hasta llegar al éxito puedes tener fracasos, puedes fracasar al final. Cuántos empresarios han sido empresarios de éxito y hoy no son nada.
P. Eso en el mundo anglosajón, en Estados Unidos, por ejemplo, se ve muy normal: caer y volver a levantarse.
R. Se ve muy normal.
"Si mañana me quedo sin nada, que me quiten lo 'bailao'. He hecho todo lo que he creído que he tenido que hacer: he compartido, he vivido, he criado a mis hijos, he mantenido una relación duradera..."
P. Aquí parece que le ponen una marca...
R. Hombre, lo bueno que tiene cuando naces sin nada, es que si te arruinas algún día, naciste sin nada. Creo que tus hijos, si heredan, o una familia que venga ya de otra familia pudiente, lo tiene más crudo. Porque al final dice: "Es que me he comido lo que me dejó mi padre". Pero es que en este caso yo no tenía nada. O sea, que yo, si mañana me quedo sin nada, que me quiten lo bailao. He hecho todo lo que he creído que he tenido que hacer: he compartido, he vivido, he criado a mis hijos, he mantenido una relación duradera... O sea, todo lo que es una vida normal, de una persona normal, ni más ni menos. Disfrutar de los momentos importantes de nuestra vida, en las bodas, en los bautizos, en las comuniones, pues todo una cosa lógica y normal de celebración, y de hacerlo como a uno le apetezca o como nos apetezca hacer.
P. En definitiva, que se irá esta noche a la cama con la conciencia tranquila, y que mañana, ante el espejo, José Luis López verá a El Turronero y El Turronero verá a José Luis López, y estarán en paz.
R. Ahí hay una cosa, para que no se te olvide nunca de dónde vienes. Hay una cosa muy importante en mi vida. En Madrid, vivo cerca del Wellington, y yo todas las mañanas, todas las mañanas sin excepción, cuando abro el grifo del lavabo y sale el agua caliente, me acuerdo de cuando yo me bañaba en el baño de zinc; porque me doy con el agua en la cara y me doy cuenta de lo que he conseguido. Digo: estoy en Madrid, estoy aquí, en una vivienda en el mejor barrio de Madrid, y he llegado hasta aquí. O sea, imagínate lo que es eso. Eso es para comerte el mundo, porque has llegado hasta ahí. Y me acuerdo de mi niñez cuando no tenía nada. Cuando empiezas la mañana pensando en que no tenías nada y que tienes muchos problemas, pero puedes tener mucho más éxito, dices: bueno, ¿en qué me estoy equivocando...? Todo lo contrario, los problemas me los tengo que comer, los problemas eran los de antes, que no tenía agua caliente. Eso es no venirte abajo y ser sensato con uno mismo.
"Mi espíritu siempre ha sido el superarme a mí mismo y rehacerme"
P. Y además sin hacerle daño a nadie, que también es lo importante, ¿no?
R. Mira, en la vida haces tantas cosas, Paco, que es posible que alguien se pueda sentir perjudicado por algo. Pero jamás intentaré hacerle daño a alguien directamente por hacerle daño. En la vida haces cosas que a lo mejor le están haciendo daño a alguna persona sin que lo puedas saber. Haces una construcción ahí y le tapas la vista al vecino. Y el vecino cree que le estoy haciendo daño porque le estoy quitando la vista... son cosas de esas que pueden pasar. Pero yo me acuesto todas las noches con mi conciencia tranquila. Tranquila porque, entre otras cosas, lo que hago es demostrarme a mí mismo que ayudar a la gente y atender a la gente son unos de mis principales valores. Escuchar a los demás, a todo el mundo. Entonces, ¿por qué no me voy a acostar con la conciencia tranquila? Yo no voy engañando. Y además cada día me vuelvo más exigente con esas cosas, porque todos hemos empezado, y hemos hecho cosas y hemos cometido errores. Yo el primero, y ustedes lo sabéis: cometí unos errores hace 20 años, los cuales los pagué, como no puede ser de otra manera. La justicia me condenó y lo tuve que pagar. Me equivoqué e intenté por todos los medios remontar y tener presente eso para siempre. Para intentar no cometer más errores de ese tipo.
Posiblemente, me pueda equivocar en otros, pero es que no lo sé, Paco, porque al final, te vuelvo a repetir, si me meto en mi casa hoy y no salgo más, dentro de siete años me vas a hacer una entrevista y seguro que no me he equivocado, porque no he hecho nada. Pero si sigo haciendo cosas, igual algún día me equivoco en algo. Entonces, no tengo la razón ni el conocimiento suficiente para saber si mañana me puedo equivocar en algo o me estoy equivocando hoy. Se te hace tanta dimensión todo esto que no sabes hasta dónde llega...
P. Uno de los proyectos más bonitos que está ultimando es el de Madrid, junto al Estadio Metropolitano.
R. La verdad es que es el proyecto de mi vida.
P. Es el proyecto de su vida... es mucho decir, ¿no?
R. Sí, es el gran proyecto de mi vida, porque yo creo que más proyectos de ese tipo tampoco haré, porque es un proyecto ambicioso.
P. ¿Va a ser el trabajo fin de carrera, como se suele decir?
R. Bueno, el trabajo fin de carrera...
El empresario ubriqueño, con su pueblo al fondo.
-
JUAN CARLOS TORO
P. Con usted nunca se puede decir eso.
R. Yo la verdad es que no quiero meterme más en ese tipo de proyectos. La verdad es que estoy muy contento, porque tener una sociedad con el Atlético de Madrid, y concretamente con Miguel Ángel Gil y con Enrique Cerezo, y con toda su gente, y ahora con el Grupo Apollo, es supermaravilloso... Eso es un auténtico placer y un privilegio para uno, y se tiene que sentir uno muy satisfecho de poder pertenecer a esa sociedad. Pero también es evidente que tienes un sufrimiento importante, que es un proyecto de mucha envergadura, y la verdad es que vamos... no bien, vamos mejor que bien.
El proyecto va avanzado y esperamos tenerlo en el primer trimestre de 2028. Es una inversión muy grande, pero creo que va a quedar un proyecto muy consolidado en Madrid. Estamos hablando de Madrid, la capital. Es un proyecto por el que todo el mundo que viene pregunta: venezolanos, mexicanos... Han querido entrar con nosotros distintas familias importantes del mundo y ya veremos. Primero, vamos a intentar terminar la comercialización... que va fenomenal, mejor que bien. Y estamos muy ilusionados todos con ese proyecto. Yo particularmente, imagínate, porque es para mí un proyecto de esa envergadura... Un tío que nació aquí, en Ubrique, que no tenía ni puñetera idea de lo que era el tema inmobiliario, y como tú bien dices, si al final la vida profesional se va terminando con este tipo de proyectos, y se hacen y te reconocen lo que has hecho, pues mira, quedará ahí una huella y será bueno para mucha gente que se quiera reflejar en ese espíritu de superación. Mi espíritu siempre ha sido el superarme a mí mismo y rehacerme a mí mismo. Entonces, esas obras serán las que queden, pero realmente, a mí particularmente, tampoco creas que eso me hace una ilusión tremenda. Yo no tengo en mi oficina colgados todos los proyectos que he hecho en mi vida, que afortunadamente han sido muchos.
P. ¿Como cuántos habrán sido?
R. No lo sé, pero proyectos, entre pequeños y grandes, pues yo calculo que por lo menos 400 o 500 proyectos ha habido a lo largo... Más, no lo sé.
P. ¿De vivienda nada, con tanta necesidad?
R. La vivienda es una de las cosas que entiendo menos, entonces yo prefiero estar siempre centrado en lo que más conozco.
P. ¿Habrá alguna sorpresa para la provincia de Cádiz, para Jerez, que hace mucho que no trabaja por allí?
R. (Ríe) Nunca se sabe, ¿no? Jerez siempre es una plaza que, como sabes... Parte de mi tiempo estaba en Jerez, estuve unos años allí y tengo muchísimos amigos, muchísimos empresarios que me quieren muchísimo, y les quiero mandar un saludo a todos los jerezanos, un beso enorme a todos ellos, porque la verdad es que me quiere muchísima gente, me quiere Jerez, y yo la verdad es que he tenido muchísima afinidad porque hice buenos proyectos allí. Después, me acuerdo de una Navidad que monté también, por parte de la Fundación, una feria para los niños de allí, y la verdad es que me lo agradecieron bastante.
P. Lo mismo lo llaman para ser Rey Mago otro año, otro compromiso.
R. (Ríe) Vamos a terminar en la cabalgata de Sevilla...
P. Para cuadrar agenda está costando.
R. Está costando porque tienen muchísimos actos y al final tienes que estar en Sevilla, una ciudad enorme, grandísima. Como te digo, he tenido el privilegio de ser considerado, de tener el reconocimiento de ser Rey Mago, y eso es bastante difícil, porque la sociedad de Sevilla está muy recogida, hay muchísimos empresarios buenos y muchísima gente conocida. El Ateneo ha tenido a bien nombrarme Baltasar, un tío de aquí, de Ubrique, de la provincia de Cádiz y tal, pues bueno, eso pasará a la historia porque no se ha dado nunca, y para mí es un privilegio que no me lo creo todavía. Es decir, estoy ahí, madurando y pensando en que llegará el día.
P. Antes de acabar, sí decirle que es un honor conceder desde lavozdelsur.es el premio Voces del Sur a la Solidaridad a la Fundación López Mariscal tras más de 15 años de labor altruista, ayudando a los vecinos de la Sierra de Cádiz y de otros muchos puntos de Andalucía.
R. Muchísimas gracias a ustedes por este reconocimiento. La verdad es que estoy muy ilusionado y muy satisfecho del trabajo que hacemos dentro de la Fundación, porque creo que estamos haciendo algo importante por la labor social, por la gente vulnerable, por la gente que verdaderamente necesita de la ayuda de gente a la que la vida nos ha sonreído de alguna manera y a la que nos ha ido bien. Y esa generosidad con que ayudamos a las personas a mí particularmente me hace feliz. Esto lo llevo haciendo como empresario desde hace más tiempo, desde hace más de 30 años. Entonces, este reconocimiento que nos da La Voz del Sur, para mí es un orgullo, porque es señal de que estamos haciendo las cosas bien. Entonces, todos esos reconocimientos te animan a seguir, aunque no hagan falta los reconocimientos para seguirte animando, pero bueno, muy agradecido y, evidentemente, daros las gracias desde aquí.
"Soy muy feliz repartiendo, soy muy feliz compartiendo con los demás parte de lo que la vida me está dando día a día"
P. ¿La Fundación López Mariscal al final es como el gran logro de su carrera profesional, poder devolver a la sociedad todo lo que ha podido conseguir con tanto esfuerzo durante tantos años? Aparte de su familia, que es lo primero, ¿la Fundación es como su joya de la corona?
R. Pues sí, llevas toda la razón, porque además se juntan dos cosas. La primera es esa, que en definitiva le devuelves a la sociedad parte de lo que la sociedad te está dando, que es mucho. Para mí siempre es demasiado, porque, como ya te he dicho, yo empecé sin nada, entonces cualquier cosa de las que tengo hoy para mí es mucho. Cualquier cosa: el estar vestido, tener los zapatos que tengo..., es mucho. La vida me ha dado tanto, tanto y tanto, que me ha dado la oportunidad también de poder repartir. Soy muy feliz repartiendo, soy muy feliz compartiendo con los demás parte de lo que la vida me está dando día a día. Y aparte de hacerlo porque la vida me vaya bien, es que me hace superfeliz. O sea, es que para mí, como dices, mi familia es lo primero, pero para mí la Fundación está dentro de mi familia. Es decir, yo tengo otra familia, digamos, que es la Fundación, que creo que es una familia protegida por intereses y por recursos que voy poniendo día a día y que los comparto con los demás. Y para mí es una satisfacción personal. No hay día que me levante y que esa labor no me salga de dentro y la quiera seguir continuando.
"He visto a los Reyes Magos de Sevilla vendiendo en un puesto de turrón con mis padres, no me podía imaginar que iba a estar en un trono subido"
P. También vivió un momento muy emotivo el pasado verano con el homenaje en su pueblo natal. Y estos meses concluirán en la tarde del próximo 5 de enero en Sevilla.
R. Son un cúmulo de emociones. Y muchas veces, realmente, los reconocimientos y todo esto que tenéis a bien hacerme me parecen fantásticos, pero la verdad es que yo muchas veces hay cosas que... Yo hago altruistamente las cosas porque me salen de dentro, no por reconocimientos. Pero es cierto que, con lo que me ha hecho mi pueblo, me siento muy feliz, porque es un reconocimiento a nivel de un colectivo, por unanimidad, tanto políticamente como del pueblo, y eso a mí me ha llenado de orgullo porque, como te decía anteriormente, parece que has hecho los deberes bien hasta ahora, ¿no? Y, por otra parte, ser Rey Mago de Sevilla, pues es otro reconocimiento que en mi vida me podía imaginar, porque claro, he visto a los Reyes Magos de Sevilla, los he visto desde un puesto de turrón y vendiendo con mis padres. O sea, yo no me podía imaginar nunca que, desde ese puesto, iba a estar en un trono, subido y haciendo felices a miles de niños. Son sensaciones y son situaciones emocionales que no estaban previstas en mi vida, que me están llegando y que me llenan de ilusión, de felicidad enorme, y de ver que eres querido por la gente.
El niño que creció bajo un puesto de turrones con un gen comercial innato
De niño, José Luis López Fernández (Ubrique, 1963) veía pasar a los Reyes Magos de Sevilla desde detrás de un puesto de turrón. Sus padres, Antonio y Rosario, recorrían las ferias vendiendo dulces y chucherías para sacar adelante a sus cuatro hijos, y él, el menor, había nacido, como él mismo cuenta, "debajo de un puesto de turrón", escuchando cómo vendía su madre, "una vendedora nata", siempre con una sonrisa, siempre con una palabra amable y de agradecimiento al cliente que comprara sus turrones o garrapiñadas. De ahí le viene el sobrenombre por el que se le conoce popularmente: El Turronero. El próximo 5 de enero será él quien vaya subido a uno de esos tronos, porque el Ateneo de Sevilla lo ha nombrado rey Baltasar. "Para mí es un privilegio que no me creo todavía", confiesa.
A poco más de una hora de Jerez y a hora y media de Sevilla, encajonado entre montañas de piedra caliza y rodeado por los parques naturales de Grazalema y Los Alcornocales, Ubrique es un pueblo de casas encaladas y calles empinadas, de unos 16.600 habitantes, que ha hecho del trabajo de la piel su seña de identidad, con una larga tradición marroquinera vinculada a las grandes firmas del lujo. Allí, en la casa de uno de sus vecinos más ilustres y conocidos, a la entrada del pueblo, transcurre la conversación con lavozdelsur.es el pasado jueves por la tarde. Sucede solo unos meses después de que su pueblo pusiera su nombre al recinto ferial, en un gran evento que de nuevo volvió a poner en el mapa a este municipio serrano donde la industria de la piel prácticamente ha logrado el pleno empleo.
José Luis, completamente vestido de negro y en muy buena forma, con gesto algo cansado después de la larga semana de trabajo —"unas 12 o 14 horas al día"—, acaba de llegar de Madrid, donde pasa gran parte de la semana, de lunes a jueves, entre reuniones y cenas de negocios, "y algún evento al que no tengo más remedio que ir". Antes de sentarse ha subido por el rocoso sendero hasta la ermita del Calvario a rezar, como tiene costumbre cada semana. No hace más que agradecer a Dios, a la vida, a quien se cruza en su camino, todo lo que ha conseguido. "Es demasiado, no me creo haber conseguido esto", dice mientras posa para las fotos con el impresionante telón de fondo de su Ubrique natal.
Aún le quedan llamadas por hacer, porque se enorgullece de devolvérselas a todo el que marca su número de teléfono, uno sin WhatsApp, ni redes sociales. De esas cosas no quiere saber nada. Después, una "tortillita" para cenar con Carmen, su esposa, "la que hace posible que mi vida sea esta y no otra", y a dormir a eso de las diez y media o las once de la noche, "con la conciencia tranquila; si hice daño, no ha sido con mala fe". Volver al pueblo, a su casa y rodearse de sus vecinos: "Eso es poner los pies en el suelo" para uno de los hombres más influyentes del país.
Con 11 o 12 años ya encontró un nicho de negocio, dando clases particulares. Su padre quería que estudiara Medicina, pero con 17 dejó los estudios que cursaba en Ronda para ponerse a trabajar en Sevilla, una decisión que le costó "una regañina importante". Su padre, confiesa ahora, murió sin entender aquella decisión. Pasó por la asistencia en carretera y la venta de seguros —la red de Caser que impulsó desde Ubrique fue la que más vendía de España— antes de abrirse camino en el negocio inmobiliario, donde calcula que ha sacado adelante "por lo menos 400 o 500 proyectos", siempre en el terreno comercial, porque la vivienda, admite, es de lo que menos entiende.
Ahora avanza, en sociedad con el Club Atlético de Madrid —Gil Marín, Cerezo y el fondo Apollo—, el que llama "el proyecto de mi vida", junto al Estadio Metropolitano en Madrid, un macrocomplejo comercial, de ocio y entretenimiento que verá la luz en el primer trimestre de 2028.
Casado desde 1983 con Carmen Mariscal y padre de María y José, conocido también por sus amistades con artistas, toreros, políticos y empresarios y por sus multitudinarias celebraciones, en esta conversación habla sobre todo de lo que menos se ve de ese perfil más expuesto pública y mediáticamente de José Luis López El Turronero. Habla de la Fundación López Mariscal, que creó en 2015 con sede en Ubrique para impulsar iniciativas educativas y sociales, y que lavozdelsur.es reconoce ahora por su labor altruista: "Yo tengo otra familia, digamos, que es la Fundación". Y también habla del grifo de agua caliente gracias al que, cada mañana en su residencia en una de las zonas más exclusivas de Madrid, se lava la cara y le recuerda de dónde viene.
Pregunta. Tengo entendido que su padre quiso que fuera usted médico.
Respuesta. Sí. Él me lo pidió cuando yo tenía 16 o 17 años... Mi padre tenía la intención de que yo estudiase Medicina, que fuese médico, entre otras cosas porque los médicos cobraban un sueldo importante, y claro, en mi casa tampoco entraba un sueldo grande.
P. Usted además era un buen estudiante.
R. Sí, sí, yo no era malo en los estudios. Empecé siendo un niño normal en los estudios hasta los 10 años, y después de los 10 en adelante fui un alumno un poco especial por las notas. Es que yo tampoco era de una brillantez de tener todo matrícula de honor. Es decir, mi espíritu era más el de vender en la calle. Creo que los genes de mi madre, que era vendedora nata, y de mi padre, yo los traigo dentro y a mí me han influido. Haber nacido debajo de un puesto de turrón y escuchar a mi madre vendiendo… creo que algo se te va pegando y es algo que he aprendido desde pequeñito. Por eso, con 17 años, cuando empecé a vender y cuando empezó a irme bien en la vida vendiendo, le dije a mi padre: “Papá, de verdad que me encantaría hacerte realidad lo que te prometí, pero es que prefiero dedicarme a vender”. Bueno, él no lo entendió en ese momento y creo que murió sin entenderlo, porque tampoco vio el éxito que venía detrás de esa decisión.
P. No le dio tiempo.
R. No lo vio, no lo vio. Vio algo, pero muy poco, muy poco. Entonces, creo que hoy él, desde donde esté, se sentirá orgulloso, porque la decisión al final me costó y me supuso una regañina importante por su parte, porque no quería que dejara los estudios... pero creo que él se sentiría orgulloso de lo que se ha hecho.
P. Ya usted con 11 o 12 años ve, digamos, una línea de negocio y comienza a dar clases particulares. En paralelo, casi con esa misma edad, conoce a Carmen Mariscal, la mujer que le lleva acompañando toda la vida y con la que ha formado su familia y hasta su fundación con fines filantrópicos. ¿No parece a veces todo predestinado?
R. Pues yo creo que sí. Al final las cosas suceden porque tienen que suceder y el destino está escrito. En este caso, el destino debió haber estado más que escrito porque han pasado tantas cosas, me han pasado tantas cosas, que no es normal. Es verdad que, muy jovencito, con 11 o 12 años, empecé a dar clases particulares. Antes había hecho algún que otro negociete. Creo que también era el momento de la superación, de la necesidad que tenía en mi casa y de la necesidad que veía alrededor de mí, lo que hizo estimularme para poder sacar para adelante alguna que otra idea para ganar dinero. La verdad es que tuve la gran suerte de que me fue bien desde el principio. Siempre en la vida, aparte de que haya habido altos y bajos, la mayoría de las veces me ha ido bien.
"He probado dejando de trabajar a las 6 y media, a las 7: imposible. Me engaño yo mismo"
Y a mí me fue bien en el tema personal, pues conocí a una persona con la que comparto mi vida desde hace 50 años, que es mi esposa; y he tenido la suerte también de tenerla a ella como compañera y amiga, y me ha dado la oportunidad de ser quien yo he querido ser. Sin ella a mi lado posiblemente no hubiera sido esta historia igual. Ella tiene un recorrido en mi vida importantísimo porque, aparte de ser la madre de mis hijos, que eso es superimportante, y que es la que, en cierta manera, los ha criado, tengo también la gran satisfacción de que me apoya en todo y me espera cada semana que llego, porque estoy toda la semana de viaje. Eso creo que es un punto importante en mi vida, porque sin ella posiblemente sería otra vida. No sé si sería mejor o peor, pero no sería tan consolidada como lo es estando con ella.
P. Habrá quien piense que convertirse en un empresario de éxito o en un profesional reconocido en su sector, es una cuestión de suerte o estar en el sitio adecuado en el momento justo, pero en su caso, le dedica a sus negocios una media mínima de 12 horas y hasta parte del fin de semana.
R. La vida de un empresario, sobre todo si quieres estar en primera línea y quieres estar bien con todo el mundo, es tremenda. Es tremenda. Me levanto a las 6 y media de la mañana todos los días y estoy en Madrid, como la mayoría sabéis, de lunes a jueves, y tengo que cenar todas las noches, porque aprovecho la cena para hacer negocio y para estar con gente. Entonces, me levanto a las 6 y media; normalmente, cuando salgo de mi casa es sobre las 8 y media, 9 menos cuarto, después de hacer deporte, asearme y tal, y vuelvo normalmente de 10 y media a once de la noche. Eso es todos los días que estoy en Madrid. En Madrid no voy normalmente ni al fútbol, ni al teatro, ni a fiestas. Intento ir a las menos fiestas posibles, aunque tengo que ir a algunas, pero ya te digo, esto es muy sacrificado. Y después, en el fin de semana, lo que hago es que trabajo menos, pero devuelvo muchísimas llamadas que durante la semana no he devuelto. Sí tengo una cosa importante, con la que me ha ido bien en la vida, es que intento devolverle las llamadas a todo el que me llama. O sea, a todo el que me llama es a todos: me da lo mismo si es alguien para pedir algo o lo que sea, y sigo cogiendo el teléfono. Intento devolver la llamada siempre a todo el mundo e intento ser muy exigente con eso. Entonces, eso te lleva a un estrés permanente y, claro, al final estás contigo…
"La vida me ha dado tanto, tanto y tanto, que me ha dado la oportunidad también de poder repartir"
P. Pero al final uno es como es, y ese también es el secreto de su éxito: lo que vemos aquí es lo que es, no hay otro José Luis López.
R. No hay otro. Hoy son las 7 de la tarde, acabo de llegar de Madrid, he ido al Calvario a rezar, como todas las semanas, y aquí estoy. Mañana tengo un día intenso, de muchísimas reuniones y muchísimas llamadas. Todavía esta noche me quedan llamadas por hacer, y nada, terminaré sobre las 10, dejando ya el teléfono e intentando dormirme a las 10 y media o las 11, porque lo que hago es acostarme temprano para tener energía fuerte por la mañana porque si no es imposible.
P. Su doctor qué opina de todo esto. Ya usted se planteó con un susto de salud bajar el ritmo, ¿no es así?
R. La intensidad la he bajado en otros negocios. He vendido gran parte del holding que tenía.
"El estrés lo combato con deporte y una alimentación sana; soy consciente de que esta es la única solución para no cambiar del todo de vida"
P. Ha desinvertido para vivir más tranquilo.
R. He desinvertido. Me he quedado con cuatro o cinco, pero lo que pasa es que la actividad principal mía, que es la inmobiliaria, me ocupa mucho tiempo. Soy muy exigente conmigo mismo y eso hace que sea como soy; claro, los que están a tu alrededor sufren, porque te ven demasiado estresado, pero es que tampoco busco desvincularme. He probado a dejar de trabajar sobre las 6 y media o las 7 y es imposible, me engaño yo mismo. No vale, o estás, o no estás. El estrés lo suplo con una alimentación sana, cuidándome un poco para estar todo el día en la calle. Lo combato haciendo deporte todas las mañanas, que la verdad que la mayoría de las mañanas no me apetece…
P. ¿Qué deporte practica?
R. Pues mira, hago dos días pesas, dos días pilates y dos o tres días corro.
P. O sea, en forma está.
R. (Ríe) Sí, sí, soy consciente de que esta es la única solución para no cambiar del todo de vida.
"Me sobran muchas de las cosas que tengo porque creo que la verdad es que vivo con muchísimo menos"
P. Después de ese éxito empresarial abrumador, de esas macrofiestas de José Luis López, que sabemos que al final a nivel de impacto mediático es lo que más se ve… ¿con todo lo que le ha generado y genera a su alrededor, cómo mantiene los pies en el suelo?
R. Al final, vuelves a tu pueblo. Vuelves con tu mujer. Vuelves a tu casa, a un piso de ciento y pico metros. Estás bien, estás contento. Y saludas a tu vecino, y estás con tus hermanos, con tus hermanas, y con tu familia y con tus amigos de toda la vida. Eso es poner los pies en el suelo. No hay otra. Al final, Madrid es la revolución, el negocio, ir a restaurantes de lujo o superlujo, tener casa en la mejor calle... Todo lo tienes en Madrid, todo lo que quieras. Pero al final, cuando pones los pies en el suelo, cuando eres de verdad el mismo —aunque allí también seas el mismo, pero allí al final estás trabajando y tienes que estar con todos—, es cuando vuelvo a mi pueblo. Me quedo tranquilo, estoy en paz. Me como esta noche una tortillita, con mi mujer, los dos solos. Lo más simple del mundo, ¿no? Fíjate con lo poco que vivimos y lo mucho que hay que trabajar.
Entonces, es una forma de vivir que, al final, como me gusta trabajar, pues, claro, como trabajas y te van bien las cosas, pues sigues teniendo recursos. Pero, evidentemente, me sobran muchas de las cosas que tengo porque creo que la verdad es que vivo con muchísimo menos. Y si es mi señora, pues todavía con menos, porque ella es muy arraigada al pueblo y ella no ha querido nunca pegar el paso a ningún sitio. Lo de las fiestas es verdad, es lo que más se vende y se refleja por todo el mundo. Además, la gente te para en la calle y se autoinvitan. O quieren que les invite a las fiestas. Es curiosísimo. Pero eso, toda la semana, un montón de veces. Te paran y te saludan: "A ver si me invita usted a alguna de sus fiestas...". Piensan que esto es...
Un momento de la entrevista con este periódico.
-
JUAN CARLOS TORO
P. El otro día escuchaba en la SER que fue usted a una reboda en Madrid, de la dueña de El Qüenco de Pepa, y el presentador del programa, Aimar Bretos, reconocía a sus contertulios que no conocía de su existencia. A pesar de todo, hay incluso gente en España que todavía no conoce a José Luis López El Turronero...
R. (Ríe) Pues posiblemente... habrá gente, claro. Es verdad que, al final, estás en prensa siempre e intentas siempre estar atendiendo a los medios del país, por lo que al final te has vuelto una persona conocida y te conoce gran parte de la sociedad española. Pero sobre todo me conoce la gente de mi profesión, que es lo que a mí me importa. Que me conozca la gente porque sea famoso o me junte con no sé quién... tampoco soy un hombre al que le encanten las fotos...
P. ¿Diría que es más bien tímido?
R. No, no, soy un tío extrovertido, de timidez tengo la justa. Yo soy un tío al que le gusta escuchar, pero no soy tímido, soy muy extrovertido. De alguna manera me encanta conocer a la gente, me encanta escuchar a la gente y me encanta aprender de la gente. Es que el éxito le llega a uno cuando escucha mucho, no cuando uno habla mucho. O sea, el éxito te llega porque escuchas.
P. Usted es una esponja de absorber información.
R. Al final, la información —qué os voy a decir a ustedes que no sepáis—, es lo que te da el éxito, lo que te da el poder, lo que te da la magnitud del negocio o de lo que tú quieras tener. Particularmente, en lo que es mi negocio inmobiliario, es verdad que tengo un reconocimiento por parte de muchos empresarios en España, a los que desde aquí les quiero dar las gracias a todos, por la confianza que ponen en mí. Tengo de ellos una confianza total y absoluta y eso es lo que a mí me vale. O sea, me interesa ser conocido por un empresario y por gente del mundo, del sector, donde yo desarrollo mi actividad normal, es lo que me vale. Lo otro, de la prensa rosa y tal, pues está ahí. Soy una persona semipública porque consideran que tengo relación con los famosos, pero yo no tengo nada para ser famoso. Yo no hago nada más que ser un empresario. Y como te digo, lo que hago es trabajar. Es verdad que las fiestas dan una sensación de multitud y tal, y como las haces con tanto cariño y tanto esfuerzo... pero, vaya, dentro de las fiestas también es verdad que hay un poco de networking. No son unas fiestas típicas, sino que son un poco de todo.
"Soy un tío que voy por derecho, y cuando hay que hacer un proyecto, me da lo mismo hacerlo con gente de izquierda o de derecha"
P. Si hay alguien en España al que habrán llamado políticos de todo signo al que le han pedido que vaya a su municipio o comunidad a llevar inversiones o generar empleo será a usted...
R. Eso me ocurre con todos los partidos políticos y yo me llevo bien con todos.
José Luis López, durante la entrevista con lavozdelsur.es.
-
JUAN CARLOS TORO
P. Conseguir eso hoy en día, en esta España tan polarizada, no es fácil.
R. Yo soy un afortunado en eso, porque yo me llevo bien con todos los grupos políticos del país, a nivel nacional, a nivel regional, a nivel de alcaldes... A mí me da igual, yo lo que miro es a las personas. Soy un tío que voy por derecho, y cuando hay que hacer un proyecto, me da lo mismo hacerlo con gente de izquierda, con gente de derecha... Si es que al final, de lo que se trata es de conseguir los objetivos que te marques en la vida, sin mirar los signos políticos. Particularmente no entro en eso.
"La realidad de la vida muchas veces te enseña a no confiar en los demás y a ser desconfiado, pero entonces no es vida... porque dejas de ser tú"
P. Otra cosa son las malas personas, que esas me imagino que usted con el tiempo también habrá aprendido a medir el nivel de 'ojana', cuando mira a los ojos y ve que el trigo no es limpio...
R. Bueno, eso se aprende, y es verdad también que te llevas sorpresas a lo largo de la vida y que te seguirás llevando sorpresas. Es decir, nunca terminas aprendiendo del todo... de lo contrario, la vida sería muy aburrida porque ya lo sabrías todo. Pero es verdad que vas aprendiendo y que vas más medido en todo, porque te llevas desilusiones en la vida y te llevas desengaños que te dejan un poco perplejo. Pero esa es la vida. La vida, mientras más gente conoces, más desengaños te llevas y más amigos puedes tener. Pero es eso, al final tienes que seguir confiando y tienes que seguir siendo tú mismo, porque la realidad de la vida muchas veces te enseña a no confiar en los demás y a ser desconfiado, pero entonces no es vida... porque dejas de ser tú.
"¿Cuántas personas habrá que han tenido cargos y han estado arriba...? Conozco a muchísimos de ellos. Y de momento, de buenas a primeras, deja el teléfono de sonar y entra el frío en tu casa"
P. Y por ahí no pasa.
R. Prefiero, aun cuando me pasen cosas desagradables y me afecten —porque al final, los desengaños te afectan—, quiero continuar siendo quien soy, quien he sido toda la vida. No quiero cambiar, no quiero que la gente me cambie. Esas decepciones las sufro, las padezco, pero, en definitiva, quiero seguir siendo la persona que soy, porque creo que he tenido más cosas buenas que cosas malas.
Otro momento de la conversación con este periódico.
-
JUAN CARLOS TORO
P. Al final también el éxito es prepararse por si llega la caída, o por si uno se arruina, y que mañana a lo mejor de esos 3.600 invitados de algunas de sus fiestas ya no le llamen o le cojan el teléfono.
R. Eso va a ocurrir siempre porque el ser humano somos así. Es decir, ¿cuántas personas habrá que han tenido cargos, que han tenido tal, y que han estado arriba...? Conozco a muchísimos de ellos. Y de momento, de buenas a primeras, deja el teléfono de sonar y entra el frío en tu casa. Y ese frío debe de ser un desastre. O sea, te puedes morir con el frío ese que entra por la puerta... Pero eso es así. El éxito trae también el posible fracaso. Es como cuando haces cosas: dices que te equivocas, pero claro, es que estoy haciendo cosas. Entonces haces cosas y te equivocas, tienes éxito, y a lo largo de la trayectoria hasta llegar al éxito puedes tener fracasos, puedes fracasar al final. Cuántos empresarios han sido empresarios de éxito y hoy no son nada.
P. Eso en el mundo anglosajón, en Estados Unidos, por ejemplo, se ve muy normal: caer y volver a levantarse.
R. Se ve muy normal.
"Si mañana me quedo sin nada, que me quiten lo 'bailao'. He hecho todo lo que he creído que he tenido que hacer: he compartido, he vivido, he criado a mis hijos, he mantenido una relación duradera..."
P. Aquí parece que le ponen una marca...
R. Hombre, lo bueno que tiene cuando naces sin nada, es que si te arruinas algún día, naciste sin nada. Creo que tus hijos, si heredan, o una familia que venga ya de otra familia pudiente, lo tiene más crudo. Porque al final dice: "Es que me he comido lo que me dejó mi padre". Pero es que en este caso yo no tenía nada. O sea, que yo, si mañana me quedo sin nada, que me quiten lo bailao. He hecho todo lo que he creído que he tenido que hacer: he compartido, he vivido, he criado a mis hijos, he mantenido una relación duradera... O sea, todo lo que es una vida normal, de una persona normal, ni más ni menos. Disfrutar de los momentos importantes de nuestra vida, en las bodas, en los bautizos, en las comuniones, pues todo una cosa lógica y normal de celebración, y de hacerlo como a uno le apetezca o como nos apetezca hacer.
P. En definitiva, que se irá esta noche a la cama con la conciencia tranquila, y que mañana, ante el espejo, José Luis López verá a El Turronero y El Turronero verá a José Luis López, y estarán en paz.
R. Ahí hay una cosa, para que no se te olvide nunca de dónde vienes. Hay una cosa muy importante en mi vida. En Madrid, vivo cerca del Wellington, y yo todas las mañanas, todas las mañanas sin excepción, cuando abro el grifo del lavabo y sale el agua caliente, me acuerdo de cuando yo me bañaba en el baño de zinc; porque me doy con el agua en la cara y me doy cuenta de lo que he conseguido. Digo: estoy en Madrid, estoy aquí, en una vivienda en el mejor barrio de Madrid, y he llegado hasta aquí. O sea, imagínate lo que es eso. Eso es para comerte el mundo, porque has llegado hasta ahí. Y me acuerdo de mi niñez cuando no tenía nada. Cuando empiezas la mañana pensando en que no tenías nada y que tienes muchos problemas, pero puedes tener mucho más éxito, dices: bueno, ¿en qué me estoy equivocando...? Todo lo contrario, los problemas me los tengo que comer, los problemas eran los de antes, que no tenía agua caliente. Eso es no venirte abajo y ser sensato con uno mismo.
"Mi espíritu siempre ha sido el superarme a mí mismo y rehacerme"
P. Y además sin hacerle daño a nadie, que también es lo importante, ¿no?
R. Mira, en la vida haces tantas cosas, Paco, que es posible que alguien se pueda sentir perjudicado por algo. Pero jamás intentaré hacerle daño a alguien directamente por hacerle daño. En la vida haces cosas que a lo mejor le están haciendo daño a alguna persona sin que lo puedas saber. Haces una construcción ahí y le tapas la vista al vecino. Y el vecino cree que le estoy haciendo daño porque le estoy quitando la vista... son cosas de esas que pueden pasar. Pero yo me acuesto todas las noches con mi conciencia tranquila. Tranquila porque, entre otras cosas, lo que hago es demostrarme a mí mismo que ayudar a la gente y atender a la gente son unos de mis principales valores. Escuchar a los demás, a todo el mundo. Entonces, ¿por qué no me voy a acostar con la conciencia tranquila? Yo no voy engañando. Y además cada día me vuelvo más exigente con esas cosas, porque todos hemos empezado, y hemos hecho cosas y hemos cometido errores. Yo el primero, y ustedes lo sabéis: cometí unos errores hace 20 años, los cuales los pagué, como no puede ser de otra manera. La justicia me condenó y lo tuve que pagar. Me equivoqué e intenté por todos los medios remontar y tener presente eso para siempre. Para intentar no cometer más errores de ese tipo.
Posiblemente, me pueda equivocar en otros, pero es que no lo sé, Paco, porque al final, te vuelvo a repetir, si me meto en mi casa hoy y no salgo más, dentro de siete años me vas a hacer una entrevista y seguro que no me he equivocado, porque no he hecho nada. Pero si sigo haciendo cosas, igual algún día me equivoco en algo. Entonces, no tengo la razón ni el conocimiento suficiente para saber si mañana me puedo equivocar en algo o me estoy equivocando hoy. Se te hace tanta dimensión todo esto que no sabes hasta dónde llega...
P. Uno de los proyectos más bonitos que está ultimando es el de Madrid, junto al Estadio Metropolitano.
R. La verdad es que es el proyecto de mi vida.
P. Es el proyecto de su vida... es mucho decir, ¿no?
R. Sí, es el gran proyecto de mi vida, porque yo creo que más proyectos de ese tipo tampoco haré, porque es un proyecto ambicioso.
P. ¿Va a ser el trabajo fin de carrera, como se suele decir?
R. Bueno, el trabajo fin de carrera...
El empresario ubriqueño, con su pueblo al fondo.
-
JUAN CARLOS TORO
P. Con usted nunca se puede decir eso.
R. Yo la verdad es que no quiero meterme más en ese tipo de proyectos. La verdad es que estoy muy contento, porque tener una sociedad con el Atlético de Madrid, y concretamente con Miguel Ángel Gil y con Enrique Cerezo, y con toda su gente, y ahora con el Grupo Apollo, es supermaravilloso... Eso es un auténtico placer y un privilegio para uno, y se tiene que sentir uno muy satisfecho de poder pertenecer a esa sociedad. Pero también es evidente que tienes un sufrimiento importante, que es un proyecto de mucha envergadura, y la verdad es que vamos... no bien, vamos mejor que bien.
El proyecto va avanzado y esperamos tenerlo en el primer trimestre de 2028. Es una inversión muy grande, pero creo que va a quedar un proyecto muy consolidado en Madrid. Estamos hablando de Madrid, la capital. Es un proyecto por el que todo el mundo que viene pregunta: venezolanos, mexicanos... Han querido entrar con nosotros distintas familias importantes del mundo y ya veremos. Primero, vamos a intentar terminar la comercialización... que va fenomenal, mejor que bien. Y estamos muy ilusionados todos con ese proyecto. Yo particularmente, imagínate, porque es para mí un proyecto de esa envergadura... Un tío que nació aquí, en Ubrique, que no tenía ni puñetera idea de lo que era el tema inmobiliario, y como tú bien dices, si al final la vida profesional se va terminando con este tipo de proyectos, y se hacen y te reconocen lo que has hecho, pues mira, quedará ahí una huella y será bueno para mucha gente que se quiera reflejar en ese espíritu de superación. Mi espíritu siempre ha sido el superarme a mí mismo y rehacerme a mí mismo. Entonces, esas obras serán las que queden, pero realmente, a mí particularmente, tampoco creas que eso me hace una ilusión tremenda. Yo no tengo en mi oficina colgados todos los proyectos que he hecho en mi vida, que afortunadamente han sido muchos.
P. ¿Como cuántos habrán sido?
R. No lo sé, pero proyectos, entre pequeños y grandes, pues yo calculo que por lo menos 400 o 500 proyectos ha habido a lo largo... Más, no lo sé.
P. ¿De vivienda nada, con tanta necesidad?
R. La vivienda es una de las cosas que entiendo menos, entonces yo prefiero estar siempre centrado en lo que más conozco.
P. ¿Habrá alguna sorpresa para la provincia de Cádiz, para Jerez, que hace mucho que no trabaja por allí?
R. (Ríe) Nunca se sabe, ¿no? Jerez siempre es una plaza que, como sabes... Parte de mi tiempo estaba en Jerez, estuve unos años allí y tengo muchísimos amigos, muchísimos empresarios que me quieren muchísimo, y les quiero mandar un saludo a todos los jerezanos, un beso enorme a todos ellos, porque la verdad es que me quiere muchísima gente, me quiere Jerez, y yo la verdad es que he tenido muchísima afinidad porque hice buenos proyectos allí. Después, me acuerdo de una Navidad que monté también, por parte de la Fundación, una feria para los niños de allí, y la verdad es que me lo agradecieron bastante.
P. Lo mismo lo llaman para ser Rey Mago otro año, otro compromiso.
R. (Ríe) Vamos a terminar en la cabalgata de Sevilla...
P. Para cuadrar agenda está costando.
R. Está costando porque tienen muchísimos actos y al final tienes que estar en Sevilla, una ciudad enorme, grandísima. Como te digo, he tenido el privilegio de ser considerado, de tener el reconocimiento de ser Rey Mago, y eso es bastante difícil, porque la sociedad de Sevilla está muy recogida, hay muchísimos empresarios buenos y muchísima gente conocida. El Ateneo ha tenido a bien nombrarme Baltasar, un tío de aquí, de Ubrique, de la provincia de Cádiz y tal, pues bueno, eso pasará a la historia porque no se ha dado nunca, y para mí es un privilegio que no me lo creo todavía. Es decir, estoy ahí, madurando y pensando en que llegará el día.
P. Antes de acabar, sí decirle que es un honor conceder desde lavozdelsur.es el premio Voces del Sur a la Solidaridad a la Fundación López Mariscal tras más de 15 años de labor altruista, ayudando a los vecinos de la Sierra de Cádiz y de otros muchos puntos de Andalucía.
R. Muchísimas gracias a ustedes por este reconocimiento. La verdad es que estoy muy ilusionado y muy satisfecho del trabajo que hacemos dentro de la Fundación, porque creo que estamos haciendo algo importante por la labor social, por la gente vulnerable, por la gente que verdaderamente necesita de la ayuda de gente a la que la vida nos ha sonreído de alguna manera y a la que nos ha ido bien. Y esa generosidad con que ayudamos a las personas a mí particularmente me hace feliz. Esto lo llevo haciendo como empresario desde hace más tiempo, desde hace más de 30 años. Entonces, este reconocimiento que nos da La Voz del Sur, para mí es un orgullo, porque es señal de que estamos haciendo las cosas bien. Entonces, todos esos reconocimientos te animan a seguir, aunque no hagan falta los reconocimientos para seguirte animando, pero bueno, muy agradecido y, evidentemente, daros las gracias desde aquí.
"Soy muy feliz repartiendo, soy muy feliz compartiendo con los demás parte de lo que la vida me está dando día a día"
P. ¿La Fundación López Mariscal al final es como el gran logro de su carrera profesional, poder devolver a la sociedad todo lo que ha podido conseguir con tanto esfuerzo durante tantos años? Aparte de su familia, que es lo primero, ¿la Fundación es como su joya de la corona?
R. Pues sí, llevas toda la razón, porque además se juntan dos cosas. La primera es esa, que en definitiva le devuelves a la sociedad parte de lo que la sociedad te está dando, que es mucho. Para mí siempre es demasiado, porque, como ya te he dicho, yo empecé sin nada, entonces cualquier cosa de las que tengo hoy para mí es mucho. Cualquier cosa: el estar vestido, tener los zapatos que tengo..., es mucho. La vida me ha dado tanto, tanto y tanto, que me ha dado la oportunidad también de poder repartir. Soy muy feliz repartiendo, soy muy feliz compartiendo con los demás parte de lo que la vida me está dando día a día. Y aparte de hacerlo porque la vida me vaya bien, es que me hace superfeliz. O sea, es que para mí, como dices, mi familia es lo primero, pero para mí la Fundación está dentro de mi familia. Es decir, yo tengo otra familia, digamos, que es la Fundación, que creo que es una familia protegida por intereses y por recursos que voy poniendo día a día y que los comparto con los demás. Y para mí es una satisfacción personal. No hay día que me levante y que esa labor no me salga de dentro y la quiera seguir continuando.
"He visto a los Reyes Magos de Sevilla vendiendo en un puesto de turrón con mis padres, no me podía imaginar que iba a estar en un trono subido"
P. También vivió un momento muy emotivo el pasado verano con el homenaje en su pueblo natal. Y estos meses concluirán en la tarde del próximo 5 de enero en Sevilla.
R. Son un cúmulo de emociones. Y muchas veces, realmente, los reconocimientos y todo esto que tenéis a bien hacerme me parecen fantásticos, pero la verdad es que yo muchas veces hay cosas que... Yo hago altruistamente las cosas porque me salen de dentro, no por reconocimientos. Pero es cierto que, con lo que me ha hecho mi pueblo, me siento muy feliz, porque es un reconocimiento a nivel de un colectivo, por unanimidad, tanto políticamente como del pueblo, y eso a mí me ha llenado de orgullo porque, como te decía anteriormente, parece que has hecho los deberes bien hasta ahora, ¿no? Y, por otra parte, ser Rey Mago de Sevilla, pues es otro reconocimiento que en mi vida me podía imaginar, porque claro, he visto a los Reyes Magos de Sevilla, los he visto desde un puesto de turrón y vendiendo con mis padres. O sea, yo no me podía imaginar nunca que, desde ese puesto, iba a estar en un trono, subido y haciendo felices a miles de niños. Son sensaciones y son situaciones emocionales que no estaban previstas en mi vida, que me están llegando y que me llenan de ilusión, de felicidad enorme, y de ver que eres querido por la gente.
Comentarios