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Despedida de Alcampo tras 19 años: un detective la descubre trabajando en una tienda mientras estaba de baja

La empleada llevaba más de 16 meses de incapacidad temporal cuando la empresa comprobó que atendía clientes, colocaba ropa y cobraba en un comercio de Rubí; el Tribunal de Instancia de Sabadell ha declarado procedente el despido

  • La puerta de un Alcampo en una imagen de archivo.

Después de casi 19 años trabajando en Alcampo, la multinacional francesa de supermercados con implantación en España, una empleada terminó despedida tras una investigación que comenzó por casualidad. Una responsable de la cadena se encontró con ella en una pequeña tienda de moda mientras llevaba más de un año de baja médica. La empresa contrató entonces a un detective privado y acabó comprobando que desempeñaba allí labores propias de una dependienta.

La trabajadora había entrado en Alcampo el 3 de julio de 2006 como ayudante de ventas en la sección de charcutería y quesos. Tenía una jornada parcial de 24 horas semanales y en 2024 percibió un salario bruto anual de 14.454 euros.

El 6 de septiembre de 2023 inició una incapacidad temporal por "insuficiencia venosa crónica periférica". La baja se prolongó durante meses y, cuando fue despedida en enero de 2025, acumulaba ya más de 16 meses sin acudir al hipermercado.

Un encuentro casual llevó a contratar a un detective

La situación cambió el 18 de diciembre de 2024. Una responsable de Alcampo encontró a la empleada en Kaprichos, una tienda de ropa de Rubí (Barcelona), lo que generó sospechas sobre una posible actividad laboral durante su incapacidad temporal.

Alcampo contrató a un detective privado, que realizó seguimientos los días 21, 23 y 24 de diciembre.

El informe recogió que el día 21 la mujer llegó al establecimiento a las 10.03 horas acompañada de un hombre. Ambos encendieron las luces y colocaron maniquíes en el exterior. Después, él se marchó y ella permaneció sola hasta las 13.44 horas colocando prendas, atendiendo a clientes y cobrando en caja. Por la tarde volvió a realizar tareas similares hasta las 20.50 horas.

El 23 de diciembre abrió el comercio junto al mismo hombre a las 9.36 horas y permaneció allí durante buena parte de la jornada. Un día después, el detective observó cómo ayudaba a levantar la persiana metálica, colocaba ropa y atendía al público.

En una de las operaciones llegó a preparar personalmente el cobro mediante datáfono y entregar un ticket en el que aparecía su nombre.

La Justicia avala el despido disciplinario

Tras conocer el resultado de las investigaciones, Alcampo abrió un expediente contradictorio el 16 de enero de 2025 y el día 29 comunicó el despido disciplinario con efecto inmediato.

La empresa le imputó una transgresión de la buena fe contractual, abuso de confianza y la realización de actividades incompatibles con su situación de baja médica.

La trabajadora presentó una demanda el 26 de febrero y solicitó que el despido fuese declarado nulo por discriminación.

Sin embargo, el 17 de junio de 2026, el Tribunal de Instancia de Sabadell desestimó íntegramente su demanda y declaró procedente la decisión adoptada por Alcampo.

El tribunal consideró acreditado que la empleada había trabajado durante su incapacidad temporal y que las funciones que desarrollaba en el establecimiento de moda eran muy similares a las que desempeñaba para la cadena de supermercados.

La sentencia todavía puede ser recurrida ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña. Por el momento, sin embargo, el despido disciplinario permanece declarado procedente.

Después de casi 19 años trabajando en Alcampo, la multinacional francesa de supermercados con implantación en España, una empleada terminó despedida tras una investigación que comenzó por casualidad. Una responsable de la cadena se encontró con ella en una pequeña tienda de moda mientras llevaba más de un año de baja médica. La empresa contrató entonces a un detective privado y acabó comprobando que desempeñaba allí labores propias de una dependienta.

La trabajadora había entrado en Alcampo el 3 de julio de 2006 como ayudante de ventas en la sección de charcutería y quesos. Tenía una jornada parcial de 24 horas semanales y en 2024 percibió un salario bruto anual de 14.454 euros.

El 6 de septiembre de 2023 inició una incapacidad temporal por "insuficiencia venosa crónica periférica". La baja se prolongó durante meses y, cuando fue despedida en enero de 2025, acumulaba ya más de 16 meses sin acudir al hipermercado.

Un encuentro casual llevó a contratar a un detective

La situación cambió el 18 de diciembre de 2024. Una responsable de Alcampo encontró a la empleada en Kaprichos, una tienda de ropa de Rubí (Barcelona), lo que generó sospechas sobre una posible actividad laboral durante su incapacidad temporal.

Alcampo contrató a un detective privado, que realizó seguimientos los días 21, 23 y 24 de diciembre.

El informe recogió que el día 21 la mujer llegó al establecimiento a las 10.03 horas acompañada de un hombre. Ambos encendieron las luces y colocaron maniquíes en el exterior. Después, él se marchó y ella permaneció sola hasta las 13.44 horas colocando prendas, atendiendo a clientes y cobrando en caja. Por la tarde volvió a realizar tareas similares hasta las 20.50 horas.

El 23 de diciembre abrió el comercio junto al mismo hombre a las 9.36 horas y permaneció allí durante buena parte de la jornada. Un día después, el detective observó cómo ayudaba a levantar la persiana metálica, colocaba ropa y atendía al público.

En una de las operaciones llegó a preparar personalmente el cobro mediante datáfono y entregar un ticket en el que aparecía su nombre.

La Justicia avala el despido disciplinario

Tras conocer el resultado de las investigaciones, Alcampo abrió un expediente contradictorio el 16 de enero de 2025 y el día 29 comunicó el despido disciplinario con efecto inmediato.

La empresa le imputó una transgresión de la buena fe contractual, abuso de confianza y la realización de actividades incompatibles con su situación de baja médica.

La trabajadora presentó una demanda el 26 de febrero y solicitó que el despido fuese declarado nulo por discriminación.

Sin embargo, el 17 de junio de 2026, el Tribunal de Instancia de Sabadell desestimó íntegramente su demanda y declaró procedente la decisión adoptada por Alcampo.

El tribunal consideró acreditado que la empleada había trabajado durante su incapacidad temporal y que las funciones que desarrollaba en el establecimiento de moda eran muy similares a las que desempeñaba para la cadena de supermercados.

La sentencia todavía puede ser recurrida ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña. Por el momento, sin embargo, el despido disciplinario permanece declarado procedente.

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