Wegovy ya tiene versión oral en las farmacias españolas. La semaglutida, principio activo agonista del GLP-1 que hasta ahora estaba disponible para este tratamiento en plumas inyectables, llega en comprimidos de toma diaria y bajo prescripción médica. La novedad abre otra vía para tratar la obesidad. Pero Joan Carles March, colaborador de lavozdelsur.es e investigador de la Escuela Andaluza de Salud Pública, pide alejarse de la idea de una solución rápida: "No estamos ante una pastilla milagrosa para adelgazar, sino ante una herramienta terapéutica para tratar una enfermedad crónica que necesita seguimiento, acompañamiento y una estrategia integral".
Según informa la agencia SINC, la presentación de mantenimiento contiene 30 comprimidos de Wegovy de 25 miligramos y cuesta 236 euros. Existen también dosis de 1,5 mg y 4 mg, ambas por 179,89 euros, y de 9 mg, por 200,19 euros. El tratamiento no está financiado por el Sistema Nacional de Salud, por lo que debe ser abonado íntegramente por los pacientes.
Una toma diaria y una pérdida media del 17%
A diferencia de las plumas, el comprimido se administra una vez al día después de un ayuno recomendado de al menos ocho horas, habitualmente al despertar, y no necesita refrigeración ni cadena de frío. Según los datos facilitados sobre el ensayo OASIS 4, la semaglutida oral de 25 mg logró una pérdida media de peso aproximada del 17%. Una de cada tres personas alcanzó además una reducción igual o superior al 20%.
Está indicada, junto con una dieta baja en calorías y un aumento de la actividad física, para adultos con obesidad —IMC igual o superior a 30— o con sobrepeso —IMC entre 27 y 30 kg/m²— cuando exista al menos una comorbilidad relacionada con el peso sin diabetes tipo 2.
Los problemas a afrontar desde la salud pública
March pone el foco en cómo debe interpretarse la llegada del medicamento desde la salud pública. Para empezar, pide "no culpabilizar a las personas con obesidad" y recuerda que "la obesidad no es simplemente una cuestión de voluntad. Influyen factores biológicos, sociales, económicos, ambientales, culturales y psicológicos". También reclama "no convertir un medicamento en la respuesta a un problema social". A su juicio, el abordaje debe incluir actuaciones sobre "la disponibilidad de alimentos saludables, la pobreza, el sedentarismo, la educación alimentaria y los entornos urbanos".
Otra de sus advertencias se dirige al uso puramente estético. "No es lo mismo tratar una enfermedad que utilizar medicamentos para perder unos kilos por motivos exclusivamente estéticos", señala al pedir que se evite "la medicalización de la estética".
El precio abre otra cuestión. March considera necesario "garantizar la equidad", porque "si un tratamiento eficaz cuesta más de 200 euros al mes y no está financiado públicamente, puede generar desigualdades en el acceso. Quienes más recursos tienen podrán acceder con mayor facilidad".
El especialista pide igualmente "reforzar Atención Primaria" para disponer de profesionales que "acompañen, evalúen los resultados, vigilen los efectos adversos y ayuden a mantener los cambios a largo plazo".
March reconoce que Wegovy oral "supone un avance farmacológico importante" y que permite disponer de una alternativa en comprimidos a las inyecciones. Pero su conclusión es tajante: "No estamos ante una pastilla milagrosa para adelgazar, sino ante una herramienta terapéutica para tratar una enfermedad crónica que necesita seguimiento, acompañamiento y una estrategia integral".
Y añade otro criterio para valorar los resultados: "El éxito del tratamiento no debería medirse solamente por los kilos que pierde una persona, sino por su salud metabólica, su capacidad funcional, su calidad de vida y la prevención de complicaciones".
"El éxito del tratamiento no debería medirse solamente por los kilos que pierde una persona, sino por su salud metabólica, su capacidad funcional, su calidad de vida y la prevención de complicaciones", concluye.
Wegovy ya tiene versión oral en las farmacias españolas. La semaglutida, principio activo agonista del GLP-1 que hasta ahora estaba disponible para este tratamiento en plumas inyectables, llega en comprimidos de toma diaria y bajo prescripción médica. La novedad abre otra vía para tratar la obesidad. Pero Joan Carles March, colaborador de lavozdelsur.es e investigador de la Escuela Andaluza de Salud Pública, pide alejarse de la idea de una solución rápida: "No estamos ante una pastilla milagrosa para adelgazar, sino ante una herramienta terapéutica para tratar una enfermedad crónica que necesita seguimiento, acompañamiento y una estrategia integral".
Según informa la agencia SINC, la presentación de mantenimiento contiene 30 comprimidos de Wegovy de 25 miligramos y cuesta 236 euros. Existen también dosis de 1,5 mg y 4 mg, ambas por 179,89 euros, y de 9 mg, por 200,19 euros. El tratamiento no está financiado por el Sistema Nacional de Salud, por lo que debe ser abonado íntegramente por los pacientes.
Una toma diaria y una pérdida media del 17%
A diferencia de las plumas, el comprimido se administra una vez al día después de un ayuno recomendado de al menos ocho horas, habitualmente al despertar, y no necesita refrigeración ni cadena de frío. Según los datos facilitados sobre el ensayo OASIS 4, la semaglutida oral de 25 mg logró una pérdida media de peso aproximada del 17%. Una de cada tres personas alcanzó además una reducción igual o superior al 20%.
Está indicada, junto con una dieta baja en calorías y un aumento de la actividad física, para adultos con obesidad —IMC igual o superior a 30— o con sobrepeso —IMC entre 27 y 30 kg/m²— cuando exista al menos una comorbilidad relacionada con el peso sin diabetes tipo 2.
Los problemas a afrontar desde la salud pública
March pone el foco en cómo debe interpretarse la llegada del medicamento desde la salud pública. Para empezar, pide "no culpabilizar a las personas con obesidad" y recuerda que "la obesidad no es simplemente una cuestión de voluntad. Influyen factores biológicos, sociales, económicos, ambientales, culturales y psicológicos". También reclama "no convertir un medicamento en la respuesta a un problema social". A su juicio, el abordaje debe incluir actuaciones sobre "la disponibilidad de alimentos saludables, la pobreza, el sedentarismo, la educación alimentaria y los entornos urbanos".
Otra de sus advertencias se dirige al uso puramente estético. "No es lo mismo tratar una enfermedad que utilizar medicamentos para perder unos kilos por motivos exclusivamente estéticos", señala al pedir que se evite "la medicalización de la estética".
El precio abre otra cuestión. March considera necesario "garantizar la equidad", porque "si un tratamiento eficaz cuesta más de 200 euros al mes y no está financiado públicamente, puede generar desigualdades en el acceso. Quienes más recursos tienen podrán acceder con mayor facilidad".
El especialista pide igualmente "reforzar Atención Primaria" para disponer de profesionales que "acompañen, evalúen los resultados, vigilen los efectos adversos y ayuden a mantener los cambios a largo plazo".
March reconoce que Wegovy oral "supone un avance farmacológico importante" y que permite disponer de una alternativa en comprimidos a las inyecciones. Pero su conclusión es tajante: "No estamos ante una pastilla milagrosa para adelgazar, sino ante una herramienta terapéutica para tratar una enfermedad crónica que necesita seguimiento, acompañamiento y una estrategia integral".
Y añade otro criterio para valorar los resultados: "El éxito del tratamiento no debería medirse solamente por los kilos que pierde una persona, sino por su salud metabólica, su capacidad funcional, su calidad de vida y la prevención de complicaciones".
"El éxito del tratamiento no debería medirse solamente por los kilos que pierde una persona, sino por su salud metabólica, su capacidad funcional, su calidad de vida y la prevención de complicaciones", concluye.
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