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elecciones autonómicas

La izquierda se conjura contra Juanma Moreno en el último debate electoral: "Todos contra mí"

El arranque del segundo bloque, centrado en la crisis de los cribados, obliga al candidato popular a esmerarse. Solo en la recta final pudo respirar, cuando las candidaturas progresistas se apelaron mutuamente

  • Un momento del segundo debate electoral andaluz. -

El segundo debate electoral de esta carrera hacia las elecciones andaluzas del 17 de mayo ha ido a más -a mucho más- respecto al celebrado una semana antes. En ritmo, en tono, en orden, y lo más importante, en utilidad para los votantes, ha resultado más productivo. Cada uno de los partidos, parece, ha hecho análisis interno y ha evitado caer en los posibles errores detectados siete días antes. Véase, por ejemplo, que Manuel Gavira, de Vox, hacía pivotar algunas de sus intervenciones sobre la prioridad nacional, pero no ha quedado ni tan desconectado del relato común -o sea, lo que es un debate- ni se ha limitado solo a esa idea. Todos, en general, han logrado dibujar mejor qué querían comunicar.

Aunque la diferencia más importante ha sido que durante muchos minutos, ha consistido en una cascada de críticas desde la izquierda hacia Juanma Moreno. Las apelaciones contra el Gobierno del PP ha sido el todo para las tres candidaturas. A un nivel que no se había alcanzado en RTVE. "Todos contra mí", vino a decir Juanma Moreno para revolverse.

En esta cita, vio en algunos momentos cómo le marcaban el ritmo. Llevó papeles pero no los leyó tantas veces, porque tuvo que capear las apelaciones directas. A menudo apenas podía contraponer algún "eso es mentira y lo sabe". Por ejemplo, cuando José Ignacio García le recordó que una persona con 80.000 euros de renta puede desgravarse el gimnasio en Andalucía, pero alguien con 25.000 euros anuales no puede desgravarse el alquiler. El dirigente popular salió a buscar a María Jesús Montero cuando le preguntó por Adamuz. "Nadie ha dado información, me han pedido las familias que se lo pida aquí". Eso llegaba cuando iba a acabar el primer bloque. Pero llegó el segundo, el que resultó más trascendente. De todos los debates que ha vivido Moreno -primero como oposición, luego como presidente-, posiblemente ha sido el bloque donde más se ha tenido que desempeñar el presidente para tratar de salir adelante frente a los argumentos de sus adversarios.

Y ese segundo round era el de la sanidad. Tras prometer Moreno en el primer debate una explicación sobre la crisis de los cribados, durante la semana el resto de candidatos recordaron que finalmente no lo hizo. Así que en algo más de un minuto, y mirando a cámara, el presidente 'en funciones' explicó lo ocurrido. Habló del plan de choque, de que fue un error de información, o que toda la cúpula de la Consejería de Salud "cayó". No pudo decir que fue destituida, porque oficialmente la entonces consejera dimitió por su propia voluntad. Cerró esa intervención hablando de seis muertes por culpa del apagón general de hace un año. "Fíjese usted qué diferencia", porque de aquello no ha habido asunción de responsabilidades, señalaba. "Está feo poner el ventilador", replicaba José Ignacio García. "Mintió, se hizo la víctima, convirtió el dolor de las víctimas en materia partidista", le reprendía Maíllo. "No ha pedido perdón, porque el responsable es usted". Moreno, con experiencia, no llegó a estar sobrepasado, pero sí en dificultades. 

En el tercer bloque, por su temática, como una semana antes, Moreno tenía más margen para explicarse. Hablando del modelo financiación, recordó que "lo presentó el señor Junqueras" en La Moncloa. "Usted por interés partidista niega a los andaluces el pan y la sal", le reprochaba Montero, autora de ese modelo que ha presentado el Gobierno cuando aún ella era número 2. Este último espacio, como ya ocurriera otros años, servía también como cajón de sastre para cada partido. "Cada día hay un caso de corrupción socialista", le lanzaba Gavira a la ex vicepresidenta. "Usted ha tapado los casos de corrupción de los babosos". Y en este momento empezaban algunos cruces dentro de las propias candidaturas de izquierda, momento en que pudo respirar un poco más el candidato popular. Le valió todo eso (una temática propicia y que surgieron careos que no le involucraban) para acabar con más margen el bloque definitivo.

El golpe del minuto final sirve para entender qué han querido, en resumen, priorizar desde cada candidatura. Adelante apelaba al voto con el corazón; Por Andalucía, a la sanidad y la educación; Vox a la seguridad y lo que han venido a llamar 'sentido común'; el PSOE, a que "si votamos ganamos, la única alternativa real"; y el PP a que el votante estará ya "abrumado" pero el Gobierno actual no es "un experimento" ni la inestabilidad.

Así finalizaba el segundo de los debates, el que viene a definir todo. Sin momentos tan icónicos como otros años, pero interesante porque ha trasladado a hora y media mucho de lo visto en la legislatura. De utilidad para el indeciso. Un éxito en organización a pesar de las problemáticas que afrontaba Canal Sur, con un fundido a negro horas antes, pero sin faltar a esta cita necesaria para la democracia andaluza. Como dice el largo listado de frases hechas en tiempos electoraes, "la suerte está echada". Y se acerca el día de "la única encuesta que importa, la de las urnas". Llegarán los andaluces, gracias a noches como estas, con argumentos de sobra para haber tomado una decisión con conocimiento. 

El segundo debate electoral de esta carrera hacia las elecciones andaluzas del 17 de mayo ha ido a más -a mucho más- respecto al celebrado una semana antes. En ritmo, en tono, en orden, y lo más importante, en utilidad para los votantes, ha resultado más productivo. Cada uno de los partidos, parece, ha hecho análisis interno y ha evitado caer en los posibles errores detectados siete días antes. Véase, por ejemplo, que Manuel Gavira, de Vox, hacía pivotar algunas de sus intervenciones sobre la prioridad nacional, pero no ha quedado ni tan desconectado del relato común -o sea, lo que es un debate- ni se ha limitado solo a esa idea. Todos, en general, han logrado dibujar mejor qué querían comunicar.

Aunque la diferencia más importante ha sido que durante muchos minutos, ha consistido en una cascada de críticas desde la izquierda hacia Juanma Moreno. Las apelaciones contra el Gobierno del PP ha sido el todo para las tres candidaturas. A un nivel que no se había alcanzado en RTVE. "Todos contra mí", vino a decir Juanma Moreno para revolverse.

En esta cita, vio en algunos momentos cómo le marcaban el ritmo. Llevó papeles pero no los leyó tantas veces, porque tuvo que capear las apelaciones directas. A menudo apenas podía contraponer algún "eso es mentira y lo sabe". Por ejemplo, cuando José Ignacio García le recordó que una persona con 80.000 euros de renta puede desgravarse el gimnasio en Andalucía, pero alguien con 25.000 euros anuales no puede desgravarse el alquiler. El dirigente popular salió a buscar a María Jesús Montero cuando le preguntó por Adamuz. "Nadie ha dado información, me han pedido las familias que se lo pida aquí". Eso llegaba cuando iba a acabar el primer bloque. Pero llegó el segundo, el que resultó más trascendente. De todos los debates que ha vivido Moreno -primero como oposición, luego como presidente-, posiblemente ha sido el bloque donde más se ha tenido que desempeñar el presidente para tratar de salir adelante frente a los argumentos de sus adversarios.

Y ese segundo round era el de la sanidad. Tras prometer Moreno en el primer debate una explicación sobre la crisis de los cribados, durante la semana el resto de candidatos recordaron que finalmente no lo hizo. Así que en algo más de un minuto, y mirando a cámara, el presidente 'en funciones' explicó lo ocurrido. Habló del plan de choque, de que fue un error de información, o que toda la cúpula de la Consejería de Salud "cayó". No pudo decir que fue destituida, porque oficialmente la entonces consejera dimitió por su propia voluntad. Cerró esa intervención hablando de seis muertes por culpa del apagón general de hace un año. "Fíjese usted qué diferencia", porque de aquello no ha habido asunción de responsabilidades, señalaba. "Está feo poner el ventilador", replicaba José Ignacio García. "Mintió, se hizo la víctima, convirtió el dolor de las víctimas en materia partidista", le reprendía Maíllo. "No ha pedido perdón, porque el responsable es usted". Moreno, con experiencia, no llegó a estar sobrepasado, pero sí en dificultades. 

En el tercer bloque, por su temática, como una semana antes, Moreno tenía más margen para explicarse. Hablando del modelo financiación, recordó que "lo presentó el señor Junqueras" en La Moncloa. "Usted por interés partidista niega a los andaluces el pan y la sal", le reprochaba Montero, autora de ese modelo que ha presentado el Gobierno cuando aún ella era número 2. Este último espacio, como ya ocurriera otros años, servía también como cajón de sastre para cada partido. "Cada día hay un caso de corrupción socialista", le lanzaba Gavira a la ex vicepresidenta. "Usted ha tapado los casos de corrupción de los babosos". Y en este momento empezaban algunos cruces dentro de las propias candidaturas de izquierda, momento en que pudo respirar un poco más el candidato popular. Le valió todo eso (una temática propicia y que surgieron careos que no le involucraban) para acabar con más margen el bloque definitivo.

El golpe del minuto final sirve para entender qué han querido, en resumen, priorizar desde cada candidatura. Adelante apelaba al voto con el corazón; Por Andalucía, a la sanidad y la educación; Vox a la seguridad y lo que han venido a llamar 'sentido común'; el PSOE, a que "si votamos ganamos, la única alternativa real"; y el PP a que el votante estará ya "abrumado" pero el Gobierno actual no es "un experimento" ni la inestabilidad.

Así finalizaba el segundo de los debates, el que viene a definir todo. Sin momentos tan icónicos como otros años, pero interesante porque ha trasladado a hora y media mucho de lo visto en la legislatura. De utilidad para el indeciso. Un éxito en organización a pesar de las problemáticas que afrontaba Canal Sur, con un fundido a negro horas antes, pero sin faltar a esta cita necesaria para la democracia andaluza. Como dice el largo listado de frases hechas en tiempos electoraes, "la suerte está echada". Y se acerca el día de "la única encuesta que importa, la de las urnas". Llegarán los andaluces, gracias a noches como estas, con argumentos de sobra para haber tomado una decisión con conocimiento. 

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