Este domingo será la décimo tercera vez que los andaluces acudan a las urnas desde que diera comienzo la etapa autonómica en nuestro país. En total, 44 años en los que el tablero político ha dado un giro que los más viejos del lugar jamás hubieran imaginado. Menos aún si tenemos en cuenta que los doce primeros años fueron de mayoría absoluta socialista. El dominio del PSOE ha estado presente en las cuatro sedes (Real Alcázar, Palacio de la Audiencia, Iglesia de San Hermegildo y el Antiguo Hospital de las Cinco Llagas) que durante la primera década hicieron itinerante el Parlamento de Andalucía.
Rafael Escuredo fue el primero en teñir de rojo las ocho provincias andaluzas. Con millón y medio de votos, más del 50%, logró el mejor resultado que ha habido en Andalucía. Los socialistas consiguieron 66 escaños frente a una oposición muy fracturada donde Alianza Popular sumó 17, UCD 15, PCA 8 y los Andalucistas 3. A mitad de legislatura, José Rodríguez de la Borbolla sustituyó a Escuredo.
En el 1986 se repitió la situación. El PSOE volvió a ganar con otro millón y medio de votos y una absoluta de 60 escaños, aunque perdió apoyo porcentual y vio como la oposición creía tras la desaparición de la UCD. La Alianza Popular de Hernández Mancha subió hasta los 28 mientras que Julio Anguita con IU ascendió hasta los 19.
Cuatro años más tarde comenzaría la 'era Chaves', el presidente más longevo de la Junta de Andalucía. Los socialistas perdieron votos, pero aumentaron el apoyo porcentual debido a la bajada de participación. Eso les sirvió para ganar dos escaños y que Alianza Popular, con Gabino Puche, perdiera dos. Del mismo modo, IU ya sin Anguita bajó ocho diputados al mismo tiempo que el PA de Pedro Pacheco los ganaba para conseguir 10 parlamentarios.
Llega entonces 1994, uno de los grandes puntos de inflexión en la política andaluza. Por primera vez el PSOE ganaba en las urnas sin conseguir mayoría absoluta. La bajada, de hecho, fue muy considerable y Chaves tuvo que presentarse a la investidura con apenas 45 diputados y Javier Arenas, del Partido Popular, pisándole los tobillos con 41. Tal es así que hubo hasta tres sesiones de investidura y el nombramiento de Chaves llegó cuando 19 de los 20 parlamentarios de IU se ausentaron de la votación. Aquello acabó en la 'legislatura de la pinza' y el socialista convocando elecciones anticipadas en 1996.
Tras la pinza
Ese adelanto electoral no le fue mal a Chaves. El electorado castigó a Izquierda Unida y aupó a los socialistas hasta los 52 diputados. Esos siete fueron, curiosamente, los que perdió IU. Arenas consiguió resistir quedándose en 40 mientras el PA de Pedro Pacheco subió de 3 a 4. Con este resultado vio la luz el primer Gobierno de coalición conocido en Andalucía donde hubo dos miembros del PA.
Cuatro años más tarde el mapa no cambio excesivamente. Chaves volvió a lograr 52 escaños, aunque el PP tuvo con Teófila Martínezun gran incremento con 46 diputados y más de un millón y medio de votos. IU siguió con su caída hasta los seis mientras que los Andalucistas, tras pisar el Gobierno, crecieron en uno. Una situación que provocó que se repitiera la coalición.
El PSOE en Andalucía resistió al mandato de Aznar tras la era de Felipe González. De hecho, junto a la victoria de Zapataro los socialistas andaluces celebraron el regreso de Chaves a la mayoría asboluta. El 14 de marzo de 2004 el PSOE logró 61 diputados mientras que el PP cayó a los 37. IU con 6 y PA con 5 se quedaron como estaban. Cuatro años más tarde, Chaves logró sostener la absoluta al límite con 56 diputados en un gran crecimiento del PP con el regreso de Arenas, que llegó a los 7. IU resistió y los Andalucistas desparecieron, quedando el Parlamento menos plural de la historia con sólo tres formaciones.
En 2012 llegaría otro punto de inflexión. Las encuestas daban una mayoría absoluta al PP tras la marcha de Chaves a mitad de legislatura para ser ministro con Zapatero, pero Arenas tomó la decisión de no acudir al último debate y todo cambió. El PP fue el más votado por primera vez logrando 50 escaños, pero la suma de los 47 del PSOE y los 12 de IU permitió a José Antonio Griñán ser presidente en una nueva coalición. Durante esos años, los periódicos se llenarían de páginas sobre el 'caso ERE', algo fundamental para entender lo que ocurrió posteriormente. Apenas un año después, Griñán dimite como presidente debido a dicho caso de corrupción y cede el testigo a una joven Susana Díaz.
La llegada de Díaz y la caída del PSOE
Díaz resistió junto a IU dos años, pero anticipó las elecciones en 2015 debido a la irrupción de Podemos y la amenaza que suponía para el PSOE. Dichas elecciones provocaron un terremoto. El Parlamento dejaba de ser cosa de tres para volver a ser algo de cinco formaciones. Los socialistas resistieron con 47 diputados pese al contexto de corrupción. El Partido Popular, ya con Juanma Moreno, cayó hasta los 33 e irrumpieron Podemos con 15 y Ciudadanos con 9. Además, IU lograba 5 diputados. Susana Díaz pudo elegir y decidió gobernar en minoría con apoyo de Ciudadanos.
Llega entonces el fin de la etapa socialista. Todo hacía indicar que, aunque con dificultades, el PSOE podría mantener la Junta de Andalucía. Pero el 2 de diciembre hubo un nuevo actor que pocos detectaron. Vox llegó con fuerza al Parlamento sumando 12 diputados. Suficientes para que el PP, con su peor resultado de la historia (26) y Ciudadanos, que creció hasta los 21, sumaran para formar un nuevo Gobierno de coalición. Adelante Andalucía, en la suma de IU y Podemos, logró 17 escaños.
Esa legislatura provocó el gran cambio en Andalucía. Tras muchos rumores, Juanma Moreno adelantó las elecciones seis meses. Con Ciudadanos fuera del tablero, la gran amenaza era Vox. El PP centró su campaña en el voto útil y logró una mayoría absoluta que estaba muy en duda la semana previa. Los 58 diputados se sumaron al peor resultado de la historia del PSOE (30, con Juan Espadas). Vox creció hasta los 14 y la izquierda, tras grandes disputas, retrocedió con 5 para Por Andalucía y 2 para Adelante.
Este domingo será la décimo tercera vez que los andaluces acudan a las urnas desde que diera comienzo la etapa autonómica en nuestro país. En total, 44 años en los que el tablero político ha dado un giro que los más viejos del lugar jamás hubieran imaginado. Menos aún si tenemos en cuenta que los doce primeros años fueron de mayoría absoluta socialista. El dominio del PSOE ha estado presente en las cuatro sedes (Real Alcázar, Palacio de la Audiencia, Iglesia de San Hermegildo y el Antiguo Hospital de las Cinco Llagas) que durante la primera década hicieron itinerante el Parlamento de Andalucía.
Rafael Escuredo fue el primero en teñir de rojo las ocho provincias andaluzas. Con millón y medio de votos, más del 50%, logró el mejor resultado que ha habido en Andalucía. Los socialistas consiguieron 66 escaños frente a una oposición muy fracturada donde Alianza Popular sumó 17, UCD 15, PCA 8 y los Andalucistas 3. A mitad de legislatura, José Rodríguez de la Borbolla sustituyó a Escuredo.
En el 1986 se repitió la situación. El PSOE volvió a ganar con otro millón y medio de votos y una absoluta de 60 escaños, aunque perdió apoyo porcentual y vio como la oposición creía tras la desaparición de la UCD. La Alianza Popular de Hernández Mancha subió hasta los 28 mientras que Julio Anguita con IU ascendió hasta los 19.
Cuatro años más tarde comenzaría la 'era Chaves', el presidente más longevo de la Junta de Andalucía. Los socialistas perdieron votos, pero aumentaron el apoyo porcentual debido a la bajada de participación. Eso les sirvió para ganar dos escaños y que Alianza Popular, con Gabino Puche, perdiera dos. Del mismo modo, IU ya sin Anguita bajó ocho diputados al mismo tiempo que el PA de Pedro Pacheco los ganaba para conseguir 10 parlamentarios.
Llega entonces 1994, uno de los grandes puntos de inflexión en la política andaluza. Por primera vez el PSOE ganaba en las urnas sin conseguir mayoría absoluta. La bajada, de hecho, fue muy considerable y Chaves tuvo que presentarse a la investidura con apenas 45 diputados y Javier Arenas, del Partido Popular, pisándole los tobillos con 41. Tal es así que hubo hasta tres sesiones de investidura y el nombramiento de Chaves llegó cuando 19 de los 20 parlamentarios de IU se ausentaron de la votación. Aquello acabó en la 'legislatura de la pinza' y el socialista convocando elecciones anticipadas en 1996.
Tras la pinza
Ese adelanto electoral no le fue mal a Chaves. El electorado castigó a Izquierda Unida y aupó a los socialistas hasta los 52 diputados. Esos siete fueron, curiosamente, los que perdió IU. Arenas consiguió resistir quedándose en 40 mientras el PA de Pedro Pacheco subió de 3 a 4. Con este resultado vio la luz el primer Gobierno de coalición conocido en Andalucía donde hubo dos miembros del PA.
Cuatro años más tarde el mapa no cambio excesivamente. Chaves volvió a lograr 52 escaños, aunque el PP tuvo con Teófila Martínezun gran incremento con 46 diputados y más de un millón y medio de votos. IU siguió con su caída hasta los seis mientras que los Andalucistas, tras pisar el Gobierno, crecieron en uno. Una situación que provocó que se repitiera la coalición.
El PSOE en Andalucía resistió al mandato de Aznar tras la era de Felipe González. De hecho, junto a la victoria de Zapataro los socialistas andaluces celebraron el regreso de Chaves a la mayoría asboluta. El 14 de marzo de 2004 el PSOE logró 61 diputados mientras que el PP cayó a los 37. IU con 6 y PA con 5 se quedaron como estaban. Cuatro años más tarde, Chaves logró sostener la absoluta al límite con 56 diputados en un gran crecimiento del PP con el regreso de Arenas, que llegó a los 7. IU resistió y los Andalucistas desparecieron, quedando el Parlamento menos plural de la historia con sólo tres formaciones.
En 2012 llegaría otro punto de inflexión. Las encuestas daban una mayoría absoluta al PP tras la marcha de Chaves a mitad de legislatura para ser ministro con Zapatero, pero Arenas tomó la decisión de no acudir al último debate y todo cambió. El PP fue el más votado por primera vez logrando 50 escaños, pero la suma de los 47 del PSOE y los 12 de IU permitió a José Antonio Griñán ser presidente en una nueva coalición. Durante esos años, los periódicos se llenarían de páginas sobre el 'caso ERE', algo fundamental para entender lo que ocurrió posteriormente. Apenas un año después, Griñán dimite como presidente debido a dicho caso de corrupción y cede el testigo a una joven Susana Díaz.
La llegada de Díaz y la caída del PSOE
Díaz resistió junto a IU dos años, pero anticipó las elecciones en 2015 debido a la irrupción de Podemos y la amenaza que suponía para el PSOE. Dichas elecciones provocaron un terremoto. El Parlamento dejaba de ser cosa de tres para volver a ser algo de cinco formaciones. Los socialistas resistieron con 47 diputados pese al contexto de corrupción. El Partido Popular, ya con Juanma Moreno, cayó hasta los 33 e irrumpieron Podemos con 15 y Ciudadanos con 9. Además, IU lograba 5 diputados. Susana Díaz pudo elegir y decidió gobernar en minoría con apoyo de Ciudadanos.
Llega entonces el fin de la etapa socialista. Todo hacía indicar que, aunque con dificultades, el PSOE podría mantener la Junta de Andalucía. Pero el 2 de diciembre hubo un nuevo actor que pocos detectaron. Vox llegó con fuerza al Parlamento sumando 12 diputados. Suficientes para que el PP, con su peor resultado de la historia (26) y Ciudadanos, que creció hasta los 21, sumaran para formar un nuevo Gobierno de coalición. Adelante Andalucía, en la suma de IU y Podemos, logró 17 escaños.
Esa legislatura provocó el gran cambio en Andalucía. Tras muchos rumores, Juanma Moreno adelantó las elecciones seis meses. Con Ciudadanos fuera del tablero, la gran amenaza era Vox. El PP centró su campaña en el voto útil y logró una mayoría absoluta que estaba muy en duda la semana previa. Los 58 diputados se sumaron al peor resultado de la historia del PSOE (30, con Juan Espadas). Vox creció hasta los 14 y la izquierda, tras grandes disputas, retrocedió con 5 para Por Andalucía y 2 para Adelante.
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