La agonía de Por Andalucía: historia de un pacto de coalición que nació muerto

El grupo parlamentario ha sacado a flote rencillas provocadas por una negociación que no dejó contento a nadie y que, además, se produjo a destiempo y sin una seguridad jurídica clara

Los representantes de Por Andalucía en el cierre de campaña.

Era la noche del 6 de mayo. Apenas quedaba media hora para poder presentar las coaliciones para las elecciones andaluzas. Los que días atrás se habían fotografiado juntos en la Feria de Abril de Sevilla con la presencia de Yolanda Díaz y con algunas caras más largas que otras aún no tenían acuerdo. Uno de los motivos que habían provocado esas caras era la negativa de IU de aceptar a Juan Antonio Delgado como candidato de la coalición, algo que fue condición indispensable para ir juntos hasta el último momento. La última propuesta es de Podemos y aunque en Izquierda Unida no están muy convencidos no queda tiempo para seguir negociando. Aceptan e Inma Nieto se convierte en la candidata de forma oficial. Minutos después nos enteraríamos de que Podemos llegó tarde al registro y oficialmente no estaba en la coalición, aunque el acuerdo político existía y, según defendían desde todos los puntos de la coalición, prevalecía. El encaje legal iría luego.

Izquierda Unida llegaba de una legislatura traumática para el partido tras romper en mitad de la misma con los afines de Teresa Rodríguez. La última experiencia de coalición de la formación no era la mejor carta de presentación. Aun así, una vez superada la primera crisis con el pacto, algunos de los que componían las listas respondían que no estaban preocupados por el hecho de que la falta de ese encaje legal en términos parlamentarios pudiera provocar una situación similar. Aseguraban que no iba a ocurrir y, de hecho, presumían de una gran relación con los diputados de Podemos.

Llegó la jornada electoral después de un sinfín de actos conjuntos. Entre medias, Irene Montero despedía a su jefa de Gabinete de IU y compañera del coordinador regional en Andalucía, Amanda Meyer. A pesar de todo continuaron sin demasiado ruido y con un gran protagonismo de Yolanda Díaz. Tras el recuento del 19 de junio los resultados de lo que muchos habían bautizado como 'ensayo del proyecto de Yolanda Díaz' había fracasado. La ministra no tardaría en desmarcarse. Los cinco parlamentarios se quedaban muy cortos. Tres de Podemos, uno de Izquierda Unida y uno de Más País. Estas dos últimas eran Inmaculada Nieto y Esperanza Gómez, ambas habían demostrado mucha complicidad durante toda la campaña. La unidad entre Más País e IU estaba asegurada. Equo e Iniciativa del Pueblo Andaluz también iban en el bloque.

A pesar de todo, el descontento era evidente, sobre todo en el entorno de Izquierda Unida que, por primera vez, no iba a contar con diputados comunistas en el Parlamento de Andalucía. Dirigentes reconocían en privado lo que luego el partido señalaría en su informa sobre las elecciones: los resultados se basaban en un reparto nefasto para la formación. Aun así, IU iba a controlar el grupo debido a la autoridad de Nieto como portavoz y porque la coordinación del mismo era a través de un órgano externo donde estaban presentes todos los partidos que conformaban la coalición estuvieran o no con representación en la Cámara legislativa. O al menos eso creían creían. El puesto en la Mesa, eso sí, se lo quedaba Podemos por el reparto.

Parecía que el verano había transcurrido con normalidad, pero esta misma semana supimos que no. El diario ABC adelantó que Nieto había enviado un escrito a la Mesa del Parlamento para cambiar a Alejandra Durán, de Podemos, por Esperanza Gómez, de Más País. Este escrito se hizo a espaldas de los morados, según denuncian desde la organización. Sin previo aviso. Era el detonante de unos meses estivales muchos más convulsos de lo que había trascendido.

Una vez pasados los formalismos de la constitución parlamentaria, Por Andalucía tenía pendiente todavía el engranaje del grupo. El pacto acelerado supuso retrasar algunas cuestiones internas que iban más allá del reparto de puestos. Entre estas cuestiones estaba el reglamento interno de la formación como grupo parlamentario. Podemos no estaba de acuerdo con el escrito que contaba con el respaldo de la mayoría. Este reglamento necesitaba la ratificación del grupo parlamentario, donde Podemos tiene mayoría, por lo que finalmente se aplaza su registro en el Parlamento. Sin embargo, el pasado 1 de septiembre los morados sí presentaron uno ante la Cámara con la firma de sus tres diputados pero sin la presencia de Nieto y Gómez, eldiario.es apuntó a que desde Podemos defendían que era como modo de presión para obligar a la otra parte a negociar. Pero a la otra parte no le sentó bien. Precisamente, los morados se escudan en esa mayoría de diputados para poder controlar el grupo, por encima de la autoridad de la portavoz.

Para conocer el origen de esta pugna de poder hay que volver al principio y a los documentos originales, aquellos que no consiguieron la firma de Podemos a tiempo para inscribirse como coalición, pero que sí quedaron con la firma de la formación - en este caso Lilith Verstrynge - de forma extraparlamentaria como coalición política. En él se establecía que la toma de decisiones se iba a llevar a cabo a través de un órgano externo donde los votos iban a ser ponderados. En él, Podemos e IU contaban con 5 votos, Más País, por su parte con 3. Sin embargo, sólo Alianza Verde es afín a los morados en la coalición. Y Alianza Verde cuenta únicamente con 1 voto. Según fuentes de la coalición, este órgano se ha reunido seis o siete veces desde que se celebraron las elecciones. Esperanza Gómez, además, hizo público que Podemos no había acudido a ninguna.

En el otro lado está la formación que lidera Juan Antonio Delgado. Allí no tienen constancia de ninguna reunión fuera del Parlamento y, según ellos, la forma de organización es radicalmente distinta. Las decisiones del grupo se toman en el grupo hasta el punto de que el mismo lunes se reúnen los tres diputados de Podemos para pactar un escrito que contradice al de Nieto. Este escrito de Podemos es desestimado por la Mesa, que acepta el de Nieto y, por lo tanto, provoca el cambio de Durán por Gómez. La portavoz, Inmaculada Nieto, fue clara en su rueda de prensa: se había "quebrado" la confianza.

Los motivos no sólo son por esa disputa por el control, sino por actuaciones concretas, según denuncia la parte afín a Izquierda Unida. Al registro del reglamento - sin validez por la falta de firma de la portavoz -, se le suma que Durán no ha informado a IU y Más País de acuerdos adoptados en la Mesa o que la propia Durán retiró un escrito de Nieto en el que solicitaba el nombramiento de Gómez como portavoz adjunta, denuncian estas formaciones. Esto último, ocurrido a final de agosto, ha sido motivo de especial disputa ya que Podemos cree que el acuerdo sólo establecía una portavocía adjunta para Delgado. Algo que, previamente, provocó que IU y Más País aplazaran - hasta el mencionado final de agosto - las negociaciones y aceptaran la visión de Podemos para este puesto. En parte de la coalición justifican cambio, "ha tomado decisiones por su cuenta que son contraria a lo que se había mandatado" y defienden la decisión "es insostenible tener en la Mesa a alguien que no cumple con los acuerdos". Sin embargo, no descartan que Durán regrese al puesto si se compromete con la forma de organización que defienden Más País e Izquierda Unida.

Toda esta situación no ha podido escapar de la lectura nacional. De hecho, personas cercanas a Más País llevan convencidos desde la campaña electoral que cada fricción con Podemos es intencionada por los morados con el objetivo de torpedear el proyecto que está organizando Yolanda Díaz para las generales. En cualquier caso, parece imposible reconducir la relación en Andalucía. Esta misma semana El País ya ha informado de los primeros daños colaterales y el acuerdo de Más País, Izquierda Unida, Equo e Iniciativa del Pueblo Andaluz para concurrir en la provincia de Málaga a las municipales de forma conjunta, pero sin Podemos.

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