El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha afirmado que las fuerzas militares estadounidenses han capturado al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y que éste, junto a su esposa, ha sido trasladado fuera del país. El anuncio fue realizado a través de su cuenta en la red social Truth Social, donde indicó que ofrecerá una rueda de prensa este sábado en su residencia de Mar-a-Lago, Florida.
En paralelo, senadores demócratas de Estados Unidos condenaron los ataques aéreos ejecutados en territorio venezolano y cuestionaron la legalidad y justificación de la operación. Rubén Gallego, senador por Arizona, afirmó en X que la acción constituye una guerra ilegal y criticó el papel internacional del país, señalando que "no hay ninguna razón" para intervenir militarmente en Venezuela.
Otro legislador demócrata, Brian Schatz, senador por Hawái, señaló que Estados Unidos no tiene intereses vitales en Venezuela que justifiquen un conflicto bélico. En su mensaje, aseguró que la situación demuestra "una aventura estúpida" y criticó la falta de información oficial para la ciudadanía estadounidense sobre la operación.
La Casa Blanca no se ha pronunciado de forma oficial sobre los acontecimientos, aunque medios estadounidenses como CBS y Fox News confirmaron que Trump ordenó los ataques aéreos dentro de Venezuela hace varios días, según indicaron dos funcionarios consultados por los canales de televisión.
En Venezuela, durante la noche se registraron explosiones en Caracas, así como incidentes en la ciudad de Maracaibo y en la base militar de El Libertador, considerada la más importante del país. Estas acciones habrían coincidido con la operación que, según Trump, condujo a la captura del presidente venezolano.
El Gobierno de Nicolás Maduro emitió un comunicado en el que responsabiliza directamente a Estados Unidos de los ataques y condena la intervención en el territorio venezolano, describiendo la acción como una agresión militar contra la soberanía nacional.
Reacciones a nivel internacional
Desde Cuba, el presidente Miguel Díaz-Canel calificó la operación como un "criminal ataque" y advirtió que la región pacífica está siendo agredida. Por su parte, el canciller cubano, Bruno Rodríguez, condenó "enérgicamente la agresión militar en curso de EE. UU." y sostuvo que los bombardeos contra Caracas y otras localidades constituyen actos cobardes hacia un país que no ha agredido a Estados Unidos ni a ninguna otra nación.
La escalada militar se produce en medio de crecientes tensiones entre Washington y Caracas, con Estados Unidos reiterando su presión sobre el Gobierno venezolano en el marco de su política hacia el país latinoamericano.









